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Tras Messi y Cristiano ¿Real Madrid o Barça?

Tras Messi y Cristiano ¿Real Madrid o Barça?

Escrito por: Pepe Kollins3 diciembre, 2019
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Messi anunció en su discurso como ganador del balón de oro que se acerca el momento de su retirada y los sismógrafos detectaron de inmediato un temblor en Barcelona. Hubiera sido un acierto del realizador enfocar en ese momento al rostro de Bartomeu, sito junto a Butragueño para tomar muestra de su palidez. Y no es que fuera una sorpresa, el propio astro argentino ya destacó “que va para 33 años” y que en buena lógica debería quedarle, como mucho, un par de años. Quizás hasta el Mundial de Qatar. Y la gran inquietud que recorre Barcelona es ¿Qué sucederá en el Barça cuando Messi ya no esté?

Los madridistas sabemos bien lo que implica el adiós de un jugador de esta dimensión (sin entrar en quien es mejor y quien es peor). De un tipo que es capaz de aportar 50 goles cada año. De alguien que por sí solo te sube un par de escalones a nivel competitivo. La marcha de Cristiano ha sido un trago difícil para el Real Madrid, que todavía está en proceso de asentar un camino sin el portugués. Ahora parece divisarse el horizonte, pero la temporada pasada, ya sin él, fue una de las peores que recordamos. Era demasiado ingenuo pensar que un cambio así podía atenuarse, hablamos del que ha sido uno de los dos mejores jugadores de la historia del club, junto a Don Alfredo.

Se da por hecho que ambos clubs pueden reconstruirse fácilmente. Es una apreciación que me sorprende mucho. Como si la hegemonía que instauraron el Real Madrid y el Barcelona en los últimos 14 años (8 copas de Europa entre los dos) fuera lo normal en términos históricos. Como si no fuera posible caer en el abismo en cualquier momento si las cosas no se hacen bien. A menudo se desdeñan los ejemplos de Milan y Manchester United, como si estas entidades no fueran gigantes que también dominaron el fútbol a nivel mundial en su momento. Durante dos décadas la hegemonía del Milan fue abrumadora. Ganaron 4 copas de Europa, jugaron seis finales. Acumulaban balones de oro como ningún otro equipo. La lista de estrellas mundiales que reclutaron es interminable. Ningún otro club era tan rico ni tan mediático. Y ahora es lo que es. El Manchester United de Alex Ferguson ganó 2 Champions y fue finalista en otra. En 20 años conquistaron 13 veces la Premier League. Desde entonces ha sido sostenidamente uno de los clubs más ricos del mundo, algunos años el que más. Pero ese músculo financiero no les ha servido para evitar convertirse en un club comparsa que apenas lucha por la Europa League.

Así pues ¿Quién va a afrontar mejor esta transición hacia la era posterior a Messi y Cristiano? ¿El Real Madrid o el Barça?

A priori se puede intuir que los azulgranas tendrán un camino bastante más complicado.  Si damos por válido ese par de años hasta el mundial de Qatar (a los que se resistan a la idea que añadan un año más), como límite para la retirada del rosarino, podemos predecir que a su marcha se añadirá la de Piqué, Suárez, Rakitic y, probablemente, Busquets y Jordi Alba. Es decir, si la pérdida de su máximo referente histórico no fuera suficiente, también tendrán que afrontar la del central y el mediocentro que han liderado la última década, la del segundo máximo goleador del equipo, la del lateral que servía como segunda vía principal para desajustar las defensas y la de un centrocampista cuyo carácter ha sido trascendental en las últimas temporadas.

Para ser justos, es evidente que en este periodo el Real Madrid también tendrá que afrontar el adiós del mejor central de su historia, del mejor lateral izquierdo tras Roberto Carlos, de un balón de oro como Luka Modric y si no la retirada, si el final de la carrera de Karim Benzema. No obstante, el panorama general nos parece muy favorable en favor del Real Madrid.

En primer lugar, porque el club blanco todavía dispone de jugadores veteranos de nivel internacional a los que les quedan bastante más que dos años y que suponen una garantía de estabilidad: Hazard, Casemiro, Kroos, Varane o Courtois. Cualquiera de ellos puede ser elegidos cualquier temporada en la lista de treinta nominados al balón de oro. Solo Ter Stegen y Griezmann (si sigue y solo si cambia su progresión) se vislumbran en ese escalafón en los azulgranas.

En segundo lugar, porque la tan reivindicada política de captación de talento joven, ahora sí, parece cobrar un sentido. Siempre fue una apuesta a largo plazo, que tuvo la resistencia típica del cortoplacismo de la afición merengue, pero ahora ha comenzado a reportar los primeros frutos. Valverde y Rodrygo son dos ejemplos de jugadores que ya son dos activos muy válidos. Odegaard y Achraf están culminando su etapa de desarrollo, triunfando por todo lo alto en sus respectivos clubs. Kubo y Lunin, se encuentran en el inicio de ese mismo proceso, como quizás también Vinicius – aunque el brasileño, al menos por el momento, dentro de la entidad -, jugadores de un potencial tremendo y que solo tienen que madurar como ya lo han hecho el noruego y el marroquí. Siete jugadores, cada uno en una fase de desarrollo diferente. Solo De Jong y puede que Ansu Fati (si realmente se confirma lo que aventuran, pues su bagaje es muy escaso para ser concluyentes) parecen apuestas jóvenes con un futuro importante en el bando barcelonista.

El Barça acumula fiascos en apuestas que no han resultado (Coutinho, Dembelé, Malcom o el propio Griezmann han supuesto un gasto de 500 millones de euros) lo cual ha incidido – aunque no solo por ello – en una delicada situación económica que contrasta con la envidiable salud financiera del club blanco, que perfectamente podría abonar 300 millones si algún día Mbappé se pone a tiro.

Pero la cuestión y si no que se lo digan al Manchester, es que la vía del dinero no es suficiente si se carece de una estrategia deportiva, como la que hace tiempo planteó el Real Madrid. Y no hay un mercado de grandes jugadores al que poder recurrir para salvar la papeleta. Y si no, acudan a la lista de nominados al balón de oro para percatarse de que no hay tantos jugadores diferenciales y que los que lo son prácticamente todos pertenecen a clubs que no venden. La única opción pasa por esperar a la finalización de su contrato.

Por último, quiero destacar la importancia emocional del factor Messi. El argentino ha supuesto un elemento estabilizador del contexto azulgrana en la última década. Él les otorgó la tranquilidad y sobre todo confianza necesarias para competir regularmente. Estos días, algunos aficionados me objetaban que el Barça sin Messi también había ganado partidos, incluso goleado al Real Madrid. Pues bien, nada de eso hubiera ocurrido si Messi no hubiera estado en la plantilla a pesar de no jugar. Messi no jugaba, pero estaba ahí presto a volver. La presencia del argentino ha sido el factor clave para que un entorno, históricamente, frágil mentalmente no sucumbiera ante la presión competitiva. Y no hay liderazgo a la vista que pueda sustentar esa ausencia ni de lejos.

El futuro, pues, se antoja como siempre, más blanco que