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Los erráticos hachazos de Kike Marín

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Los erráticos hachazos de Kike Marín

Escrito por: La Galerna14 febrero, 2020
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Buenos días. Las portadas del día oscilan entre el merecido reconocimiento a la redención de Isco o los hipotéticos fichajes culés y las loas (también merecidas) al Getafe de Bordalás, sobre cuyo peculiar presidente escribe hoy en La Galerna Jesús Bengoechea.

Son portadas planas, sosainas, como las que venimos sufriendo en los últimos tiempos, hasta el punto en que esta sección añora desmedidamente aquella era no tan lejana en que la portada del As la engendraba el mismísimo Alfredo Relaño. Había algo de sal, algo de chica donde rascar. Poco queda ya de aquel entrañable Ouija Daily, y las otrora criticables primeras planas cataculés han alcanzado tal condición de autocaricatura que no hay mejor forma de exponer su idiocia que el limitarse a mostrarlas.

Las de hoy son estas.

Todo el interés (¿?) periodístico del día -o mejor del día de ayer- se centra en la aberración lógica perpetrada por Kike Marín en El Confidencial. Kike Marín es ese señor que escribe un artículo contra Florentino Pérez antes de haber finalizado su anterior artículo contra Florentino Pérez, y que lo hace llevado de un afán ceñudo, siempre ajeno al menor atisbo de sentido del humor o de ironía, con amargura pareja a su odio irracional, como si escribiese aposentado sobre una hemorroide díscola que no le diera tregua. Este señor sufre mucho, o bucho, como rezaba el título de aquel libro de Millán Salcedo, y transmite sus frustraciones (cualesquiera que sean) a sus lectores vía hachazos a Florentino. Son unos hachazos erráticos, hachazos random que casi producen más pavor por lo que pueda alojarse en esa psique que por el potencial lesivo de los mismos. Nos preocupas, Kike.

Resulta que el entrenador de la Real Sociedad de fútbol femenino, tras ser vejado por 10-1 contra el Barça del mismo género, llamó la atención en rueda de prensa sobre el desequilibro existente en el campeonato entre la calidad del Barça y la del resto de equipos de chicas, abogando por la opción de que la RFEF tome cartas en el asunto para generar más interés en la Liga.

Pues bien. A que no adivináis de quién es la culpa de eso. Exacto. De alguien que nada tiene que ver con el Barça y que acaba de entrar en escena en el mundo del fútbol femenino. Alguien que cualquier día será acusado por Kike Marín (digno heredero de Relaño en su manía persecutoria) de estar detrás del régimen norcoreano o del mismísimo coronavirus. Kike Marín bien podría ser el coronavirus del periodismo patrio, bien pensado, en el sentido de que solo afecta gravemente a quien tenga las defensas bajas.

Este es el artículo por si queréis leerlo. Le pasa como a las portadas de Sport, lo de la autocaricatura. Es como asistir por primera vez a una proyección de Eraserhead, aquel delirio psicótico de David Lynch del que uno temía no ser capaz de salir cuerdo. Qué maravilla de subtítulo: “El técnico del equipo femenino de la Real puso el dedo en la llaga y señaló a la RFEF, aunque quien de verdad mueve los hilos de Rubiales es Florentino Pérez, que campa a sus anchas”. Lo lees y tienes que pedir a tus amigos que te pongan la cabeza en órbita otra vez. El Barça femenino le mete 10-1 a la Real Sociedad y la culpa es de Rubiales por haber creado una competición de fútbol masculino que es a cuatro, aunque la culpa última es de Florentino Pérez por haber entrado en el fútbol femenino con un equipo modesto y sanearlo (pero es que la culpa de que no estuviera saneado dicho club, antes de que el Madrid lo absorbiese, es también de Florentino Pérez). Para saltos al vacío, el que Marín nos hace realizar con esa entradilla: “Con el CD Tacón empezó todo”, así, a pelo, sin que en ningún punto del artículo se explique de una manera convincente qué tiene que ver el Tacón con todo esto y por qué tiene la culpa dicho equipo femenino de que otro equipo femenino (en este caso el Barça) sea infinitamente superior al resto, quitando así interés a la competición.

Poco más que decir, galernautas. Disfrutad mientras podáis.