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La hora de la verdad

La hora de la verdad

Escrito por: Antonio Valderrama17 febrero, 2026
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Llega el partido más importante del año y el Madrid parece entonado, en forma. Por primera vez en la temporada los brotes verdes parecen reales. Da Luz será la prueba del algodón, el bautismo de fuego de la «Misión Arbeloa», realidad objetiva que va tomando más bien aspecto de causa o de cruzada.

En un mes como entrenador del primer equipo del Real Madrid, Arbeloa ha encauzado la dirección en liga, eso es indiscutible. Ha encontrado un «pasillo de seguridad» en torno al que ordenar al equipo como si fuera una casa tradicional: del vestíbulo (Huijsen y Asencio/Rüdiger) se pasa a las habitaciones interiores (Camavinga, Valverde y Tchouaméni) y al balconcito de los laterales-carrileros (Carreras-Trent), que es el desahogo del equipo, lo que un buen patio a las casas andaluzas. Todo confluye en el salón, al que cada vez le entra más luz: de Güler a Vinícius, Mbappé y/o Gonzalo, que como dice Hughes el Madrid juega mejor cuando le faltan entre una y dos de las superestrellas del Big Three.

De momento parece una casa en la que entrar a vivir. Pero como el fútbol es un estado de ánimo y en el Madrid, más (un año son siete, como dijo Valdano, y un mes… ¡un mes es un siglo!) con las mismas, la casa se desploma y hay que volver a empezarla de nuevo.

Al ordem e progresso que ha encontrado Arbeloa haciendo a su equipo más chico, más compacto y más equilibrado, se le ha añadido felizmente Trent Alexander-Arnold. Y tenían razón todos aquellos que decían que el inglés podría mejorar ostensiblemente al equipo. Lo hace. En este punto he de reconocer mi grueso error de juicio con respecto a este jugador al que he juzgado con liviandad. Confieso un prejuicio para con todos los «productos Premier League». Aquella liga que presume de ser la mejor del mundo y que, probablemente, a nivel organizativo y publicitario, lo sea de largo, suele sobrevalorar de manera notable a sus clubes y a sus futbolistas, sobre todo si son nacionales de allí.

Por primera vez en la temporada los brotes verdes parecen reales. Da Luz será la prueba del algodón, el bautismo de fuego de la «Misión Arbeloa»

Trent es realmente bueno. No en vano ha sido uno de los puntales del gran Liverpool de Klopp, que fue uno de los tres mejores equipos de Europa en la última década. Tres finales de la Copa de Europa le contemplan, amén de otras dos ligas, y eso en el reinado, allá, del City de Guardiola y, en el continente, del Madrid de los Jerarcas.

Nos pasamos la semana leyendo a gente poniendo verde a Arbeloa porque unos periodistillas decían que Carvajal lo había convencido de que tenía que jugar él. Algunos se quedaron, mentalmente, en 2013, y con esos bueyes se supone que esta afición global tiene que arar.

El inglés tiene un golpeo a lo Beckham de precisión balística israelí, pero además con él el Madrid recupera esa amplitud que el equipo tenía con Carvajal. Ese ir y venir, esa presencia constante en los tres cuartos del campo contrario que empuja al rival contra su propia portería y ayuda a que inevitablemente el poder ofensivo madridista se imponga. Eso que ahora se dice «hundir al rival». Se intuye una sociedad con Gonzalo muy prometedora y que recuerda a la de su compatriota con Van Nistelrooy, hace veinte años, o más recientemente a la del propio Carvajal con Cristiano.

Arbeloa se pasa los partidos en la banda con ese talle enteco de castellano viejo. Parece el caballero de la mano en el pecho del Greco o uno de los extras del entierro del señor de Orgaz. Tiene un aire fordiano que conecta con algo íntimo del madridismo viejo, una gravitas sin aspavientos en contraste con las performances habituales de los entrenadores modernos, empezando por el Cholo, Guardiola y el mismo Mourinho. Su lenguaje corporal da seguridad, aplomo y se le están afilando los rasgos como a los hidalgos del Siglo de Oro, los que descubrieron y poblaron América a fuerza de fe y hambre. Algo de esa hambre está claro que ha podido transmitir al equipo porque hasta la madre de Bellingham se fotografía con él. Ha tocado las teclas adecuadas y el Madrid funciona.

En Da Luz vuelve a enfrentarse a su maestro. No sólo será un test capital para el devenir inmediato del equipo y del club, sino una prueba notable para su propia carrera como entrenador. Hace dos semanas Mourinho devoró al Madrid, le dio una soberana lección. Pero la sandía puede y debe adelantarse al tallo.

Arbeloa tiene un aire fordiano que conecta con algo íntimo del madridismo viejo. Su lenguaje corporal da seguridad, aplomo y se le están afilando los rasgos como a los hidalgos del Siglo de Oro. Ha tocado las teclas adecuadas y el Madrid funciona

La eliminatoria contra el Benfica no es sólo un gran desafío coyuntural. Está cargada de simbolismo y de Historia. Son los dos primeros campeones de Europa, las primeras dos grandes «dinastías» en la competición aristocrática por naturaleza. Pero para el Madrid, inmerso en una transformación societaria que nadie sabe a razón cierta en qué deparará (con el visir Anas negociando directamente la paz con la UEFA sin que nadie nos haya explicado todavía quién es ni qué pinta en el Madrid) el Benfica es un memento mori: el recordatorio de que una concatenación de malas decisiones, en un contexto difícil, puede arrumbarlo en el trastero de la Historia y convertir su gloria en un parque de atracciones para turistas con dinero. Es verdad que el Madrid siempre ha espantado el fantasma de la benfiquización (o milanización) a base de Copas de Europa…

En este panorama el perfil cervantino de Arbeloa se engrandece. Este doble enfrentamiento es para él lo que la eliminatoria contra el Wolfsburgo hace diez años para Zidane. La temporada ya ha demostrado que el Barcelona no es el del año pasado y, la verdad, Europa siempre es una bendita incógnita. Todo está por hacer, en realidad.

O puede que no. Habrá que verlo y para ello cabalgar contra los gigantes.

 

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Madridista de infantería. Practico el anarcomadridismo en mis horas de esparcimiento. Soy el central al que siempre mandan a rematar melones en los descuentos. En Twitter podrán encontrarme como @fantantonio

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6 comentarios en: La hora de la verdad

  1. Toca disfrutar del momento.
    Las polémicas que inventen y lo que digan los pseudocomentaristas de telesanchez y la caterva de plumillas de la patronal deportiva catacule hay que tomarlo como lo que es: Tienen que comer, pagar hipoteca, aguantar cuñados y suegra, sacar perro al parque, poner malas caras a los vecinos y comprar móviles a los peques. Los pobres que van a hacer?
    El equipo va bien, el entrenador funciona, los jugadores juegan, disfrutan y ganan. Y nosotros a pasarlo bien ahora que nos toca.

  2. Gran analogía esa de la casa con patio andaluz para describir el esquema del último partido. A ver si logran mantenerla unas semanas más!
    Pequeña correccion; el estadio del Benfica es A Luz. La preposición "de"solo se debería añadir en cuanto parte del sintagma "estadio da Luz". Misma regla que al hablar del estadio del Villarreal. No decimos vamos a jugar en "de la Cerámica" sino en "la Cerámica".

    1. Según la página web del equipo Sport Lisboa e Benfica, el nombre por el que los portugueses conocen a su estadio es Estadio da Luz; no Estadio A Luz.

  3. La caterva de junta letras antimadridista es enorme pero hay dos que son enfermos terminales, uno es el tal Martínez de Movistar que además de ser un inútil, en su "trabajo " porque se dedica a retransmitir el partido como si estuviera en la radio, te dice lo evidente lo que estamos viendo en directo. No se si es más fanático del Barcelona que antimadridista, aunque ambas cosas son sinónimos. El otro es un tal Kike Marín que emborrona páginas en el Confidencial, ese tío es on obseso y la cosa llega a tal punto que he dejado de entrar en ese medio. Después esta el tal Fouto pero de ese payaso es mejor no hablar, no merece la pena. Está en la Cope donde lo enchufo butanito por mediación de su padre, del que es mejor no hablar. La lista es mucho más amplia pero sirvan estos tres retrasados como ejemplo

  4. Partido importante. Es un momento fundamental para ganar confianza. Esperamos un equipo junto e intenso en la presión. No creo que Benfica arriesgue tanto como en el anterior partido.

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