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Josep María Bartomeu y los cerditos

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Josep María Bartomeu y los cerditos

Escrito por: La Galerna15 julio, 2019
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Buenos días. Cuatro horas y cincuenta y siete minutos. A Djokovic y Federer les costó más tiempo dilucidar quién era el nuevo campeón de Wimbledon que al Barça reunir el dinero de la cláusula de Griezmann. Bueno, más no, pero casi.

El tiempo que ha tardado el Barça para reunir (¡Reunir!) el dinero de la cláusula de Griezmann ha entrado de lleno en el habla popular como epítome de la tardanza.

- Cuando vamos a salir, mi mujer tarda en arreglarse más que el Barça en reunir el dinero de la cláusula de Griezmann.

Es que es maravilloso lo de “reunir”, verbo que la prensa ha usado con toda naturalidad para este particular y que remite a la imagen de Bartomeu buscando huchas frenéticamente por todas las esquinas de la casa, reventándolas con un martillo y contando febrilmente hasta el último céntimo.

- Veintitrés... y cinco son veintiocho céntimos. Vamos, por Dios.

Bartomeu reventando cerditos a martillazos como si no hubiera un mañana. Y es que a lo mejor no lo hay, sobre todo si el Barça sigue gastando lo que no tiene. Se ha sabido (y, de nuevo, se cuenta con total naturalidad) que el Barça ha tenido que pedir un préstamo de 35 millones de euros para abonar la cláusula del francés. El Madrid pide préstamos para remodelar estadios, no para transacciones simples de fichajes que, en este caso, además y por lo que sabemos, ha sido completado con anticipos da facturas por valor de 85 millones de euros, anticipos que conceden las entidades financieras pero que después, obviamente, aspiran a cobrar. Y si Bartomeu, en esta desaforada huida hacia delante, busca a propósito conducir a la institución a un apuro financiero de tal calibre que no admita otra salida que la conversión en Sociedad Anónima, la teoría cobra un peso cada vez mayor.

El hecho es que Griezmann ya está aquí, es decir, allí, y que ha llegado con cara de no haber roto nunca un plato y de no haber humillado jamás al Barcelona rechazándolo públicamente, en horario de máxima audiencia, para alegría del propio capitán del Barça, instigador de la mascarada.

Griezmann ensaya ya las formas de pedir perdón por su falta de fuste personal (porque en el fondo es eso) y ha sugerido en su primera rueda de prensa que lo hará a base de asistencias. Dígaselo con asistencias. Lo que el Dúo Dinámico lo hacía con música lo tratará de llevar a cabo Antoine con pases de gol.

Perdóname.
Te necesito.
Perdóname.
Te lo suplico.
Vuelve otra vez.
Recuerda aquel ayer...

Pero en este caso no, porque el ayer es precisamente lo que no conviene recordar. No conviene recordar a Griezmann y Piqué riendo la gracia de su plantón televisado al Barça, como tampoco conviene recordar el madridismo de Antoine, puesto de manifiesto en repetidas ocasiones, también públicamente. Buen jugador Antoine Griezmann y buen fichaje para el rival aunque aún no sepamos el riesgo en el que ha incurrido por haberlo pagado de aquella manera, si es que lo ha pagado en su totalidad, porque el Atleti dice que no.

¿Serán capaces Atleti y Barça de superar el antimadrismo que irremisiblemente les une para iniciar una guerra como Dios manda? El Atleti parecer ir en serio reclamando 80 millones más y dice tener pruebas de que los contactos de Antoine con el Barça comienzan en marzo pasado, cuando el futbolista costaba 200, de ahí su reclamación. Griezmann puede empezar a jugar con el Barça y que después alguna instancia jurídica dictamine que en realidad no es jugador de dicho club porque en realidad no fueron satisfechas las cantidades de su compra. Nos divertiría mucho ver al rey de los indultos, con su pasado permanentemente condonado, pagar por primera vez por algo, y encima por algo que cree haber hecho bien. Habría justicia divina ahí, aunque no sabemos si el Atleti llegará tan lejos sabedor de que gran parte de su masa social no le perdonaría el haber puesto las cosas difíciles al único rival de verdadera entidad que tiene el Real Madrid.

Pasad un gran día.

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