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Joe Llorente, un gran jugador de equipo

Joe Llorente, un gran jugador de equipo

Escrito por: Pepe Kollins6 enero, 2020
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En verano de 1985 mi hermano mayor, con el que compartía habitación, colgó un poster del Barça campeón de Liga. Yo, que ya era madridista, protesté ante la autoridad paterna que decidió que mi hermano tenía derecho a presumir de título y dejó claras las normas: las paredes de nuestro cuarto estarían reservadas para aquel equipo que hubiera conquistado algún trofeo. Cuando mi hermano se frotó las manos, ya que el Real Madrid llevaba cinco años sin ganar nada, no imaginaba que justo en ese preciso momento iba a florecer el Real Madrid de la Quinta del Buitre. El poster del Barça de Terry Venables duró tan solo unos meses y en adelante nuestra habitación estuvo acaparada - quizás en un exceso por mi parte - por la gloria madridista: no quedó un rincón de las paredes – y hasta el techo – sin ocupar durante cinco años.

Las imágenes abarcaban desde los posters oficiales del equipo de fútbol, a imágenes del pasado remoto del equipo blanco, de una colección que regalaba cada semana ABC y, por supuesto, del equipo de baloncesto. Y de entre ellas, una era una postal de Joe Llorente. Quién me iba a decir, años después, que con aquel jugador que colgaba de la pared, a la izquierda de mi cama, iba a conversar con cierta frecuencia.

En pista, a Joe lo recuerdo como un jugador eléctrico, el típico que te rompía la monotonía de un partido con un ritmo frenético. Pero como puede que el recuerdo de la niñez me traicione acudo al de mi amigo Dumas, para que lo detalle con mejor precisión: “El debutó en el año 80, en aquella temporada que ganamos la Copa de Europa al Maccabi, en cuya final participó. Ya no estaban Ramos ni Cabrera y todo el mundo decía que era el fiel reflejo de Corbalán, porque era muy rápido, como Juanito, aunque este tenía mejor tiro. Pero Joe era fulminante, sobre todo en los contrataques, además de un gran pasador. Al principio le costó soltarse con el tiro, creo que por timidez porque tenía buenos porcentajes. De hecho, cuando salió del Madrid en Cajamadrid o en el Zaragoza sí que brilló como anotador. Le tocó medirse ante uno de los Barça más fuertes, el de los Epi, Sibilio, Solozabal… pero aun así consiguió ganar dos Ligas. Todos recordamos su papel en los Juegos Olímpicos, donde, aunque teóricamente partía como tercer base, jugó muchos minutos, con aquel emparejamiento famoso con Michael Jordan, al que, durante algunos minutos, incluso, consiguió imponerse, cosa que no muchos pueden decir.  Pero era muy rápido y explosivo. Muy listo también. Y muy base, le gustaba liderar. Esa faceta creo que luego se hizo extensiva en su vida extradeportiva, como quedó patente como presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales en cuya gestión era, todo lo contrario a esa explosividad que demostraba como jugador, muy cerebral. Eso sí, muy peleón, en eso sí que se mantenía igual en pista y en los despachos…”.

Y es que cuando uno es base, con la pelota entre las manos, por lo general también es base en su vida cotidiana. Y no solo por esa vertiente reflexiva y analítica, que estos años en La Galerna ha demostrado Joe, sino también por su tendencia a repartir juego y asistir a los demás, como ha quedado patente como autor de libros de coaching, como organizador de eventos para el deporte base o simplemente en su predisposición a colaborar y a ayudar siempre a los demás. “Si algo distingue a Joe es que es un jugador de equipo. Un gran jugador de equipo, nada egoísta, luchador hasta el final y siempre entregándose, como lo sigue haciendo en La Galerna. En definitiva, lo que reconocemos como valores del Real Madrid”, remata Dumas.

Por lo que a mí respecta, aunque ahora ya no te tengo ahí, colgado de la pared, a la izquierda de mi cama, sí tengo el honor de poder seguir contando contigo pero al otro lado del teléfono.

Gracias por todo y feliz cumpleaños, Joe.