
Un pionero como técnico en el conjunto madridista. Así figura en la historia Lippo Hertzka. El magiar fue el primer entrenador extranjero que de forma oficial dirigió a los blancos. También el que inauguró el palmarés del Campeonato Nacional de Liga para los merengues. Y uno de los más jóvenes en acceder al cargo, ya que contaba con apenas 37 años. Su gran fama, el trabajo previo en varios equipos españoles y su visión para los fichajes fueron decisivos para que el Real Madrid presidido por Luis Usera le contratase en 1930.
Lippo Hertzka nació en Viena (Austria-Hungría) el 27 de diciembre de 1893 (no el 19 de noviembre de 1904 en Budapest, como está generalizado) y antes de ser entrenador fue futbolista desempeñándose como interior o extremo izquierdo. El húngaro desarrolló su carrera en el MTK Budapest desde 1911, el DFC Praga durante el servicio militar y el Essener Turnebund germano. El equipo alemán visitó Donosti en diciembre de 1922, en una gira de partidos para recaudar dinero de cara a la reforma de su estadio, y se midió al cuadro txuri-urdin. Hertzka llegó como preparador del conjunto essenés y gustó tanto por San Sebastián que le hicieron una oferta para quedarse y empezó a entrenar a la Real. En el conjunto vasco se mantuvo hasta 1926 conquistando el Regional guipuzcoano en 1925 por delante del Real Unión. Después, se marchó al gran rival de los donostiarras, el Athletic Club. Con los rojiblancos ganaría otro Regional, en esta ocasión el vizcaíno, en 1928. Los ‘Leones’, por entonces, disponían de una plantilla muy completa con Vidal, Careaga, Garizurieta, Lafuente o Travieso, entre otros.
El tercer equipo del magiar en España fue el Sevilla. Por tanto, se trasladó al sur donde se practicaba un estilo de juego bastante diferente al del norte del país. En el equipo sevillano participó en la primera edición de la Liga, aunque en Segunda División, donde comenzaron a competir los hispalenses. Su labor fue muy elogiada, consiguiendo el campeonato de la categoría y obteniendo así la posibilidad de ascender a Primera. Sin embargo, en la eliminatoria con el Racing, cayeron por un global de 3-2 y tuvieron que jugar de nuevo en Segunda el curso siguiente. Fue el último año de Hertzka en Sevilla, que no pudo repetir el resultado de la temporada anterior, aunque se marchó con dos Regionales en el zurrón. En el mes de marzo la dimisión de su cargo le fue aceptada, ya que la directiva no estaba muy conforme con el poco rendimiento del equipo en la competición doméstica.
Apenas unos días después se hacía oficial su llegada al Real Madrid, según la prensa por un mes y, si todo iba bien, se prorrogaría el contrato. En el diario La Voz se pudo leer en la edición del 19 de marzo de 1930 que el conjunto blanco “encarga al afamado entrenador que dirija la preparación de sus jugadores”. Los merengues habían iniciado la campaña con Quirante en el banquillo, pero tras apenas cinco jornadas fue destituido. Desde ese momento, y hasta la llegada del húngaro, la labor técnica no fue llevada por ninguna persona, sino que se le dio el poder a los jugadores. Así lo explicaba el presidente Usera en La Voz: “Decidimos echar sobre nosotros la responsabilidad de no proveer la plaza de entrenador, exponiendo a los jugadores nuestro criterio de que ellos debían de ser los primeros interesados en su propio entrenamiento y haciéndoles presente la responsabilidad que desde aquel momento contraían ante el Club y la afición”.
El magiar era un técnico con prestigio en el panorama nacional. Además, con gusto por el juego de la ‘Escuela del Danubio’, había bebido de dos estilos muy diferentes tras sus experiencias previas. El que se practicaba en el norte, con brío, fuerza, avances rápidos y mucho pase largo; y el del sur, con más finura, filigrana, pase corto y al pie. En su idea estaba implantar el estilo sureño en un Real Madrid con buena calidad en sus piezas y que podría resultar eficiente. Dirigió los dos últimos partidos de Liga de los blancos, que se saldaron con una dura derrota ante el Arenas por 5-1 y una gran victoria ante el Barcelona por idéntico tanteo. El Real Madrid terminó en un discreto quinto puesto, pero se esperaba con expectación la Copa que empezaba en abril y el húngaro continuó en el cargo.
En la primera ronda, el Patria Aragón dio más guerra de lo pensado y se tuvo que jugar un partido de desempate. En octavos doblegaron al Arenas y en cuartos se llevaron un buen susto en la vuelta en Chamartín contra el Valencia (vencían 0-2 y abandonaron el campo después de un gol anulado) de Segunda, tras haber ganado en la ida por 2-5. Antes de las semifinales, el periódico La Opinión confirmó la firma de Hertzka por un año más con el cuadro blanco. En el periódico Crónica, Hernández Coronado justificó la decisión: “Hemos visto lo notable de su obra y hemos preferido que siga preparando a nuestros hombres este trainer de tan singular valor como ejemplar modestia. Su sueldo será de mil doscientas pesetas mensuales, sin prima alguna”. Las buenas noticias no se detuvieron ahí, al remontar al Español el 1-0 de la ida con los goles de Cosme y Gaspar Rubio en la vuelta, que metieron a los madridistas para la final.
El partido por el título, el día 1 de junio, tuvo como sede Montjuic, en Barcelona, y el Athletic de Mr. Pentland fue el rival. Hertzka decidió concentrar al equipo en un hotel de la montaña de Montserrat a las afueras de la ciudad Condal buscando tranquilidad. Esto comentó en la previa a La Nación: “Los jugadores han llevado una vida de reposo absoluto en este ambiente de serenidad. Como en el partido del domingo demostraron una buena "forma", no me ha parecido oportuno "castigarles". Ayer hicieron algo de carreras a pie. Nada más. No han tocado un balón desde nuestra salida de Madrid”.
Al saltar al campo los blancos, sufrieron una gran pitada y los vascos fueron acogidos con afecto por el público, en su mayoría barcelonista. El partido fue un duelo de poder a poder que necesitó de una prórroga tras un empate a dos. En el tiempo extra, Lafuente, que estaba renqueante y entró sin permiso del árbitro, marcó el gol que deshizo la igualada. Después hubo patadas, una tangana en el terreno de juego, dos expulsados y una pelea hasta con espectadores. El Madrid, como el año anterior, se quedó sin Copa, y molesto por todo lo acontecido no asistió al banquete de la RFEF. Uno de los futbolistas más criticados por los aficionados merengues fue Gaspar Rubio, que estuvo por debajo de su nivel.
El verano fue movido en las oficinas de la entidad capitalina. Hertzka dio vacaciones a sus muchachos hasta finales del mes de agosto y llegó la época de fichajes. Uno de los más importantes de la historia del Madrid llevó el nombre de Ricardo Zamora. El legendario portero, después de unas duras negociaciones entre el Español y el secretario técnico madridista Hernández Coronado, recaló en el cuadro blanco por un coste de 150.000 pesetas y un porcentaje de la recaudación de dos amistosos en Chamartín contra los pericos. También se incorporaron, entre otros, Bonet, Leoncito, Eugenio y Gurruchaga. Además, se produjo un hecho insólito: Gaspar Rubio tuvo que operarse por una fractura del astrágalo y de un día para otro en noviembre desapareció y terminó marchándose a América con dos amigos y sin avisar a bordo del vapor ‘Cristobal Colón’. Hertzka solo le pudo alinear en varios amistosos y en el Regional, pero no contó con sus servicios para la Liga.
El Madrid hizo parte de la pretemporada en Ayamonte, con dos partidos amistosos contra el Os Belenenses portugués. La primera competición en disputa fue el Regional Centro, un torneo que los blancos conquistaron por tercera vez consecutiva al superar al Athletic de Madrid por un punto. Sin embargo, con el Regional en pleno apogeo y la alegría por haber incorporado a Zamora, llegó una noticia que trastocó los planes del entrenador húngaro para buena parte del curso. El Divino se lesionó en su segundo encuentro, en un partido ante el Athletic de Madrid en Chamartín, tras un fuerte choque con Buiría. El diagnóstico: luxación del húmero y una fractura en el lado izquierdo. Baja durante más de dos meses. El guardameta, que había elogiado a Hertzka a su llegada diciendo que desde que estaba en el cargo había aplicado “disciplina” al equipo y los jugadores estaban dando un “buen rendimiento”, se perdería varias jornadas de Liga.
El magiar también habló en la prensa en el mes de octubre. Tachado en ocasiones de “enigmático e inabordable”, en la prensa madrileña concedió una entrevista a Gran Sport. En lo que se refería al fútbol español, dijo “que los mejores jugadores del continente son los españoles”, mientras que sobre el Madrid afirmó que “ahí está, con medios alas del Norte, que cubren cincuenta metros de terreno. Con exteriores velocísimos de clase, con la preocupación del fuero de juego limitada. Dos artistas, Rubio y Triana, un poco o un mucho de la “escuela sevillana”. Si España posee los mejores jugadores del continente, el Real Madrid tiene acoplados las mejores características del juego español”. Por último, le gustaba la plantilla de la que disponía siempre que no hubiera lesiones: “Yo puedo alinear dos grandes equipos, no uno ¡Dos! Pero que no estén lesionados. Astrágalos, omoplatos, rodillas, tobillos, pies… ¡el cólera! El día que el Real Madrid presente a sus equipos en buenas condiciones, póngase usted gafas, porque el bruñido le dañará los ojos”.
Pese a un comienzo prometedor, cuando regresó Zamora en Atocha en la jornada octava de Liga, los blancos ya estaban descolgados en la lucha por el título. Hertzka no acababa de dar con la tecla debido a una plaga de varios lesionados que obligó a muchos cambios de jugadores, algunos porque no estaban alcanzando el nivel esperado. Al final encontró más o menos un once tipo con Zamora; Torregrosa, Quesada; Bonet, Esparza, Peña; Lazcano, Eugenio, Gurruchaga, Cosme y Luis Olaso.
En el ecuador de la competición el técnico estuvo muy criticado por afición y directiva. En la prensa se llegó a publicar que solicitó una cuestión de confianza a la junta merengue, pero el periodista Manuel Rosón negó tal extremo. Sí hubo conversaciones con la directiva para tratar de mejorar el destino del equipo. Hertzka esgrimió que “mientras los jugadores de que dispone no estén en condiciones físicas adecuadas es imposible que el equipo dé el rendimiento apetecido”. Los directivos terminaron reiterando su apoyo al entrenador en la labor realizada hasta la fecha.
De lo más destacado de la campaña fue el triunfo en Navidad en un amistoso contra el Budapest Ker, el líder del campeonato en Hungría. El Madrid no consiguió ninguna racha sólida durante la Liga y solo en dos ocasiones sumaron un par de triunfos consecutivos. Cerró el curso perdiendo en Les Corts y en mitad de la clasificación con un sexto puesto.
Faltaba la Copa, de la que se esperaba mucho después de haber llegado a las dos últimas finales, pero en esta ocasión el techo fueron los cuartos. Solo se consiguió eliminar al Eclipse y el Murcia antes de caer con el Betis tras un mal día en el campo del Patronato Obrero. La temporada resultó decepcionante y, aunque había voces sobre todo en la prensa con duras críticas que apostaban por un cambio de técnico, el magiar renovó su contrato por una temporada más a comienzos del mes de julio y con plenos poderes. Es decir, la junta había decidido que la formación del equipo, así como los entrenamientos, dependerían exclusivamente de Hertzka, que no tendría que someter sus decisiones a la aprobación de la directiva ni sería ayudado por nadie en las funciones de su cargo. El técnico, en una noche con Hernández Coronado en el renovado local del club, dejó claro al secretario técnico que, en vez de mesas amplias, sillas elegantes o bonitas lámparas, lo que quería era equipo, igual que tenía Mr. Pentland en Bilbao.
Por ello, el club, que hizo una apuesta por los fichajes de gran categoría en 1930 incorporando al ‘Divino’ Zamora, la dobló en 1931, con gran desembolso económico en un mercado histórico para completar una plantilla extraordinaria. Hernández Coronado (con ayuda de Bernabéu en algún caso concreto) completó una magnífica labor consiguiendo que llegasen, entre otros, de Vitoria, la excepcional pareja de defensas Ciriaco-Quincoces y el delantero Olivares; de Irún, uno de los jugadores más talentosos del país: Luis Regueiro; de Coruña, el habilidoso Hilario; y desde el Europa catalán, el interior derecho Bestit II. Con esta escuadra, el conjunto blanco era candidato a todo y favorito antes de empezar la Liga.
Hertzka, con un sistema de 1-2-3-5, basó su idea en una defensa inexpugnable que liberaba a todo el equipo en ataque. Lo primero que trataba de inculcar a los jugadores era procurar que tuvieran un perfecto dominio del balón y supieran desmarcarse en los partidos. A eso se ajustaba su método de entrenamiento. Además, como se había educado en el fútbol de la Europa Central continuó implementando el juego de pase corto y combinaciones en triángulo. Del pase largo no era muy partidario, porque pensaba que para hacerlo con garantías había que comenzar por aprender antes a jugar con el corto. El trío habitual en la media, formado por Leoncito, Prats y Ateca, se complementó mejor de lo esperado y cuando entraron suplentes como Esparza y Bonet también cumplieron. En la delantera, el salto de nivel con Regueiro fue evidente y Olivares cumplió con su cometido en la temporada de su debut, aunque el debe, para periodistas, directivos e hinchas, fue que faltó nivel en la calidad del juego y conjunción entre los interiores y los extremos. El once habitual del magiar lo formaban Zamora; Ciriaco, Quincoces; Leoncito, Prats, Ateca; Lazcano; Luis Regueiro, Olivares, Hilario y Luis Olaso.
Con la denominación de Real perdida por la II República, Hertzka elevó una petición a la entidad para proyectar una dura y exigente pretemporada con una gira europea. Allí se probaron métodos y técnicas, se vio a los nuevos jugadores y se quiso medir la calidad del equipo con todas las piezas. Budapest, Praga, Berlín, Leipzig, Zagreb y Milán fueron las ciudades que visitaron los blancos, dejando buenos momentos, principalmente ante el Tennis Borussia Berlin y la Ambrosiana (actual Inter).
El entrenador húngaro habló para el periódico Ahora y declaró estar “muy satisfecho de los resultados”. Respecto a una formación definitiva, aclaró que dependería de “los entrenamientos en Madrid. Entonces, cuando los jugadores estén en forma, podremos pensar en hacer combinaciones”. Además, en lo individual manifestó que el que más sensación había causado en Europa fue “Quincoces”, y del resto, “Prats ha demostrado que está repuesto de su lesión, Bonet es una revelación y Esparza también está en una forma excelente”. Por último, aunque disponía de Olaso y Urretavizcaya, esperaba algún “refuerzo para el puesto de extremo izquierdo” y en el extremo derecho dependería del “entrenamiento de Lazcano en la semana próxima”.
Antes de dar el pistoletazo a la Liga, los madridistas empezaron jugando el Regional. En esta ocasión con el nuevo nombre de Mancomunado, al incluirse el Valladolid de Castilla y el Iberia de Aragón. El cuadro blanco fue muy superior durante toda la competición y Hertzka logró el segundo título para su palmarés al superar el Real Madrid con una diferencia de seis puntos en la clasificación final al CD Nacional.
Para la primera jornada de Liga se midieron dos de los grandes favoritos en Chamartín, Madrid FC y Athletic Club. La temporada anterior, los rojiblancos vencieron por 0-6, y en esta ocasión hubo un empate a uno que dejó entrever que el conjunto merengue era un nuevo equipo. El optimismo general dentro del club, la plantilla y los aficionados fue creciendo con el paso de las jornadas y el notable desempeño. Victorias en Atocha, en casa contra el Alavés, Español, Real Unión y el Barcelona, y empates en Mestalla, Ibaiondo y El Sardinero permitieron a los capitalinos terminar como líderes la primera vuelta. Una posición que ya no perderían.
Durante la segunda parte del campeonato, regresó a las filas blancas el fugado Gaspar Rubio, que tuvo alguna actuación en diferentes amistosos, pero lejos del nivel de antaño. Además, también es importante destacar que no tuvo buen feeling con algunos miembros del vestuario. La mejor racha del equipo fue en los meses de febrero y marzo, encadenando, tras un empate a tres en San Mamés, una espectacular racha de cinco jornadas consecutivas ganando. Lo que más costó fue certificar el título después de firmar tablas en el Stadium Gal contra el Real Unión y el Racing en Chamartín. Así se llegó a la última fecha teniendo que actuar en Les Corts ante un Barça que no se jugaba nada, pero que quería dejar sin título a su rival. En las filas culés, con el inglés Greenwell como entrenador, figuraba Pepe Samitier, una bestia negra de los madridistas durante muchos años atrás.
El estadio barcelonés registró un lleno hasta la bandera. El Madrid salió decidido a sentenciar el encuentro. Sin embargo, y pese al dominio inicial, marcaron primero los locales con un gol de Samitier. El título estaba en peligro, pero fue ahí donde el equipo de Hertzka demostró carácter, madurez y personalidad. Se hizo con el mando de la pelota y, antes del descanso, Lazcano con un gran disparo batió a Nogués. La labor arbitral no estaba gustando a ninguno de los dos bandos y protestaron muchas de las decisiones del señor Insausti. En la segunda parte, la tónica del choque fue bastante similar, con un Madrid que dominaba el juego y tenía el balón. El ataque por las bandas, con la velocidad de Lazcano y Olaso, causaba estragos en la zaga blaugrana. Atrás, el trío Zamora, Ciriaco y Quincoces detenía los intentos locales. Los blancos dieron un gran paso para el título cuando a falta de veinte minutos Luis Regueiro hizo el 1-2. Además, el Athletic perdía por dos goles en El Sardinero. Los culés evitaron la derrota con un tanto de penalti transformado por Arocha en otra señalización polémica del trencilla tolosarra. Quedaban tres minutos, pero la Liga no corrió peligro y los madridistas se proclamaron campeones en territorio culé. Además, lo hicieron sin conocer la derrota en toda la competición. La primera Liga blanca ya era una gloriosa realidad. Hertzka se mostró “tan contento que no encuentra pero alguno al emocionante choque”, según La Nación.
Las celebraciones, primero en la estación de Atocha donde fueron recibidos entre vítores y aplausos con los andenes repletos de aficionados, y en segundo lugar en el Ayuntamiento, en una recepción oficial del alcalde Pedro Rico, también resultaron un despiste de cara a la Copa. En octavos, los madridistas quedaron emparejados con el Deportivo de la Coruña de Segunda División. En Riazor, sin Zamora y con varios suplentes, los de Hertzka cayeron por 2-0. En la vuelta, el 15 de mayo, día de San Isidro, se esperaba una remontada y una goleada que nunca llegaron. El meta gallego Rodrigo hizo una de las actuaciones de su vida y el Madrid FC solo ganó por 2-1. Un jarro de agua fría porque se confiaba en el doblete de títulos.
Dos días después de la eliminación, en el periódico El Progreso se podía leer que “reina gran efervescencia entre los socios del Madrid con motivo de la eliminación del club blanco de los Campeonatos de España. Hoy se han presentado en el Club muchas bajas, y se están recogiendo firmas para celebrar una asamblea general, a la que se concede gran importancia. La Junta directiva del Club ha decidido rescindir el contrato con el entrenador Lippo Hertzka”. La Copa era la competición de más prestigio por delante de una Liga, que acababa de nacer, y para los aficionados madridistas fue un palo duro caer tan pronto y ante un equipo de categoría inferior.
El técnico magiar estaba en la cuerda floja, pero no terminó de caer en mayo. Un mes después se puso manos a la obra para organizar una nueva gira de pretemporada por Europa y viajó a Alemania, Austria y su país para concertar partidos amistosos. Sin embargo, la primera pista de que no entraba en los planes futuros del club se vio cuando en la gira del equipo por Canarias en el mes de julio el técnico interino fue Peris.
A principios del mes de agosto, el diario La Libertad confirmaba que “El Madrid ha prescindido de Lippo Hertzka. Ha escrito ya a su entrenador diciéndole que prescinde de sus servicios”. En la junta directiva se valoraba que sabía mucho de fútbol, pero también se consideraba que no era muy trabajador. El contador del club, Gonzalo Aguirre, concedió una entrevista en Crónica y habló de su salida: “La labor general ha sido buena: basta para atestiguarlo que, de 40 partidos oficiales jugados, sólo se perdiera uno. Le conceptuamos, no ya competente e inteligente, sino como uno de los más firmes valores que han desfilado por nuestro país. Pero es un hombre de escasa autoridad para exigir a los equipistas el debido entrenamiento y el juego que deben desplegar. Y esa autoridad es factor sin el cual toda obra se resiente”.
Además, en el vestuario blanco las grietas con sus futbolistas eran palpables y gozaba cada vez de menos simpatías y adeptos. En El Heraldo de Madrid escribían que “Lippo era una especie de dictadorzuelo que indignaba a más de uno”. Según contaron algunas malas lenguas, cuando los jugadores madridistas, en su estancia en Canarias, se enteraron de que Hertzka no les daría más instrucciones desde la banda, hubo una celebración desaforada con saltos de alegría, regocijo y alborozo general.
La carrera del húngaro continuó por España a partir del mes de diciembre de 1932, al firmar por el Hércules. Luego, también entrenó al Recreativo Granada y, en la gira del Madrid en verano de 1934 por Alemania, acompañó a la expedición blanca como intérprete. Después hizo las maletas para Portugal. En el país vecino permaneció tres lustros dirigiendo al Benfica en dos etapas, Os Belenenses, Académica de Coimbra, Vila Real, Porto, Portimonense, Estoril Praia y Grupo União Sport. En la Liga lusa también se ganó una notable reputación y a nivel de títulos ganó tres Ligas con el Benfica entre 1936 y 1938.
Falleció con 57 años el 14 de marzo de 1951 en la localidad portuguesa de Montemor-o-Novo.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
Capítulos anteriores:
1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth
2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké
3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo
4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces
5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante
6.- Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz
7.- Entrenadores del Real Madrid (VII): Fernández
8.- Entrenadores del Real Madrid (VIII): Cárcer
9.- Entrenadores del Real Madrid (IX): Fleitas Solich
10.- Entrenadores del Real Madrid (X): Ipiña
11.- Entrenadores del Real Madrid (XI): Encinas
12.- Entrenadores del Real Madrid (XII): Scarone
La Galerna trabaja por la higiene del foro de comentarios, pero no se hace responsable de los mismos