Hoy he asistido al estreno de la conmovedora producción “En el corazón de la Decimoquinta”. Un cuento épico. Una historia bien contada sobre la esencia del Real Madrid, los valores del deporte, la alegría, el sacrificio y la increíble felicidad de la victoria. Un cuadro hiperrealista del madridismo, como pintado por Antonio López, con los primeros planos de la grada asistiendo a milagros. Con las caras de los niños y de los mayores mostrando sin filtro alguno la fe en lo bueno, lo limpio, lo honesto del deporte y la pasión auténtica, vital, generacional, por un club de fútbol.
La historia comienza en los cuartos de final en el Bernabéu contra el City, un partido para la leyenda de la Champions. Dos gigantes elevando el fútbol a la categoría del mayor espectáculo deportivo del mundo, con sus héroes y con sus villanos. Con goles para guardar en el museo del fútbol, como los de Foden o Gvardiol, para desesperanzar al madridismo, y como el de Valverde, para recuperar la fe en la legendaria resistencia del Real Madrid a la derrota.
“En el corazón de la Decimoquinta”. Un cuento épico. Una historia bien contada sobre la esencia del Real Madrid, los valores del deporte, la alegría, el sacrificio y la increíble felicidad de la victoria
Viví ese partido en un cine de la Ciudad de México, experimento que no se ha vuelto a repetir ni por Cinépolis ni por mí. Dos de la tarde, media docena de espectadores, sala iluminada y señal de televisión bastante deficiente para las dimensiones de una pantalla gigantesca. De los asistentes, registré alguno moderadamente antimadridista, lejísimos sin embargo de lo que vemos en el anonimato de las redes. México. De todo hay en esa bendita tierra. Por supuesto, también madridistas acérrimos con el corazón tan blanco como si hubieran nacido en Chamberí. No llegué a probar el perrito caliente que pagué. La Champions me cierra el estómago. Imposible para mí comer antes o durante un partido de los que se recuerdan en el calendario.
Continúa el documental con el ejercicio de resistencia más conmovedor de la historia del Real Madrid. Manchester. Abril de 2024. Gesta de valor incalculable de dos héroes inesperados: Lunin bajo palos deteniendo dos penaltis en la tanda de cinco en la dignísima temporada del ucraniano que vivimos sin Courtois y Rüdiger, designado por los astros para pasar a la historia del madridismo dándonos el pase tras ejecutar la quinta pena máxima. Ese día fue totalmente consciente de que tú no llegas al Real Madrid. El Real Madrid llega a ti. El alemán sólo vino al Real Madrid cuando creyó estar preparado para la exigencia de la misión, ya con una Champions bajo el brazo como carta de presentación.
El montaje del documental, de más de dos horas de duración, me llevó a la emoción muchas veces. No sé cómo lo hacemos cada vez, no sé qué tiene este escudo, esta camiseta, que no nos deja nunca impasibles, que nos conmueve, que nos emociona y que siempre consigue devolvernos la fe en las cosas buenas de la vida, en medio de un mundo codicioso, corrompido, lleno de dolor y de infelicidad. Muchos han intentado explicarlo. La mayoría, simplemente se han rendido a la magia. Hay algo sobrenatural en esta devoción que nos otorga el privilegio de vivir momentos maravillosos para que nos podamos resarcir de la fealdad del mundo.
Hay algo sobrenatural en esta devoción que nos otorga el privilegio de vivir momentos maravillosos para que nos podamos resarcir de la fealdad del mundo
La semifinal en Munich contra el Bayern de Neuer y de Kane fue otro ejercicio de supervivencia. La varita mágica de Kroos apareció para ponernos en ventaja ofreciendo un gol gratis a Vini. Más tarde, Toni pudo matar el partido con un chut a la escuadra que Neuer sacó incomprensiblemente. El Bayern lanzó a sus jóvenes delanteros en contras letales durante el segundo tiempo y consiguió remontar con un cañonazo de Sané dentro del área y con un penalti sobre Musiala que transformó Kane. La cosa pudo ponerse peor, hablamos del Bayern, amigos. Nobleza europea. Pero Vini empató el partido lanzando un penalti académico sobre la meta de Neuer tras un agarrón a Rodrygo en el área pequeña. Espadas en todo lo alto para la vuelta.
El partido del Bernabéu está grabado en nuestra memoria como el de "la noche de Joselu". Un canterano, madridista de corazón, que tuvo que emigrar para hacer su carrera en el fútbol y que regresó para encontrarse con su destino ese día y a esa hora. Poco más podemos decir. Una vez más sorprendimos al mundo. Mi patológico e injustificado pesimismo me hizo dar por perdido el sueño de la final tras el imprevisible 0-1, golazo del lateral zurdo Davies con la derecha en el minuto 70. Su primer gol en Champions tuvo que ser precisamente ese, desempatando una vuelta de semifinales, frente al Real Madrid, saliendo desde el banquillo. Los astros.
El partido del Bernabéu contra el Bayern está grabado en nuestra memoria como el de "la noche de Joselu". Un canterano, madridista de corazón, que tuvo que emigrar para hacer su carrera en el fútbol y que regresó para encontrarse con su destino ese día y a esa hora
El palo y Neuer habían evitado la ventaja madridista en la primera parte. No fue nada para lo que nos esperó en la reanudación. Neuer se agigantó en el arco sacando tres goles cantados a pies de Rodrygo y de Vini. El documental revela que Pintus, en el descanso, había ordenado calentar a Joselu desde el minuto 65. La orden pasó inadvertida para todos hasta que Joselu saltó al campo en el 80. El resto de la historia ya la conocen.
En los interludios que unen las narrativas de los partidos podemos barruntar qué le falta al equipo desde el final de la temporada 2024. Le falta Nacho. Le faltan los galones de un Carvajal titular en el vestuario. Le falta el temple de Kroos y le falta la confianza de Modric en la victoria. No sólo su fútbol.
Vemos a Ancelotti, observamos al entrenador dando instrucciones en los descansos. Preguntando a los jugadores. Confirmando con los capitanes. Vemos a Kroos leyendo los partidos. Ojalá le veamos en el banquillo. Cuatro frases y dos minutos. Un futbolista profesional no necesita más. La palabra más repetida por el bueno de Carlo: confianza. El resto no es tan importante. Unas cuantas frases sencillas destiladas de la sabiduría del fútbol. El secreto de los partidos revelado y administrado en gotas de una densidad infinita. Unas pocas palabras, las precisas, para ganar.
Vemos a Kroos leyendo los partidos. Ojalá le veamos en el banquillo. Cuatro frases y dos minutos. Un futbolista profesional no necesita más. La palabra más repetida por el bueno de Carlo: confianza. El resto no es tan importante
El Dortmund nos pasó por encima en la primera mitad de la final de Wembley. En la reanudación, tras las palabras mágicas de Carlo, el equipo resucitó. Fue con un gol de estrategia que salió al segundo intento. Kroos poniendo un balón perfecto desde el córner, a treinta metros, en la cabeza de un defensa de un metro setenta.
El gol desató la furia del equipo para ajusticiar al rival. Se sucedieron innumerables paradas del portero alemán, desfondado ante la estampida inesperada de los blancos. Después, sobre el césped, mientras celebraba la victoria, Ancelotti calificó su planteamiento como "la táctica del muerto". Un Dortmund extramotivado, que creyó en la victoria por su superioridad en la primera mitad, salió en la reanudación a tumbar al gigante. Y el gigante esperó haciéndose el muerto para destrozarlos a la contra.
Finalizado el partido, creímos ver hadas envueltas en polvo de estrellas, pero era "sólo" Zidane llevando la copa a su pedestal, con su blazer azul marino, sus pantalones blancos y sus mocasines sin calcetines, como un Julio Iglesias en plenitud, como una escultura romana de cráneo perfecto y la sonrisa de un dios omnisciente que nunca dudó de la victoria.
Modric y Kroos aparecen en cámara con cinco dedos en una mano y uno en la otra. Dos nuevas leyendas del fútbol como fueron los grandes de nuestro club, como lo fue Gento durante cincuenta años, testigo único de la historia del fútbol desde la atalaya de sus seis Copas de Europa, gesta tan inalcanzable para cualquier ser humano como la de los únicos doce astronautas que caminaron por la superficie de la Luna. Se suman a ellos Nacho y Carvajal, dos canteranos que nos parecerán más leyendas según vayan cayendo los años y nadie se acerque a su descomunal palmarés. Cuatro madridistas con seis Champions cada uno (Kroos ya traía una del Bayern, pero le perdonamos). Lo que ha conseguido el Real Madrid en los últimos once años no tiene precedentes en la historia del deporte.
Vemos a Vini, autor del gol que sentenció la final, sobre el césped de Wembley. El periodista no pregunta, sólo le pone delante el micro y Vini se casca la siguiente frase: "Ni todos pueden jugar tantas finales ni todos pueden ganar tantas veces", Vini es absolutamente consciente del privilegio que le ha sido otorgado y que le ha traído a nuestras vidas. Veintiséis años. Dos Champions. Goleador en las dos finales y triturando récords en la competición.
Nacho y Carvajal, dos canteranos que nos parecerán más leyendas según vayan cayendo los años y nadie se acerque a su descomunal palmarés
En la tranquilidad del vestuario al que aún no ha llegado el ruido de la celebración aparece Tchouaméni, orgulloso, verbalizando en voz alta su primer gran título, como si tuviera que expresarlo en voz alta para poder creérselo: "Mi primera Champions, una de muchas. Hala Madrid". Se acerca a Florentino, que está sentado en uno de los bancos. El presidente le felicita:
—Tchouaméni, que tienes una Copa de Europa...
Aurélien se acerca al presidente:
—Primera de muchas.
—Sí, muchas. Vas a tener más.
—Y usted ¿cuántas? Pregunta el francés.
—Tengo siete, responde el presidente.
Tchou mueve la cabeza y asegura: "tengo mucho tiempo".
Desde luego que lo tienes, Aurélien. Tienes todo el tiempo del mundo y estás donde tienes que estar para hacer realidad tus sueños.
Después de las celebraciones en el vestuario, mientras todos van recogiendo sus cosas, vemos a Kroos limpiando sus botas en un lavabo, como ha hecho desde niño. El hombre de las seis Champions limpia sus propias botas. No sé si hay que ser especial para llegar al Real Madrid o es el Real Madrid el que los hace especiales. Unos ya son leyenda, fotos en las paredes de Valdebebas y vídeos en el museo, otros llegan desde cualquier rincón del mundo a esta ciudad y a esta casa con la incertidumbre de saber si podrán llenar la camiseta y dignificar el dorsal de los que se fueron. Los que siguen están deseando hacernos felices año tras año y escribir su propia historia.
Hoy volvemos a Manchester, soñando con otra noche de gloria. Es nuestro destino. Podemos caer, podemos ganar, pero pase lo que pase seguiremos representando para el planeta todo lo bueno del fútbol, del deporte y la universalidad del madridismo, una comunidad capaz de logros extraordinarios.
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Para mí el Real Madrid es Rocky Balboa, inasequible al desaliento, noble, fuerte en la contienda y rebelde ante la injusticia. El Real Madrid se hace grande en la adversidad y cree en la victoria siempre, porque vive soñando. Y normalmente cuando eres así, los sueños se hacen realidad. Es lo que te gustaría ser porque logra lo imposible.
Aunque sea un comentario intachable, este también es la mascota del foro que escribe con mil nombres, y que insulta a diestro y siniestro. Es muy fácil rastrear IPs. Si os querellais, yo me sumo.
Echen un vistazo a los comentarios del portaanálisis "Valverdemanía", del 13 de marzo.
¡Un artículo a la altura del documental y de la proeza que vivimos!