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El buen pastor

El buen pastor

Escrito por: Nacho Faerna3 julio, 2016
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La última vez que escribí aquí fue para despotricar de un jugador del Real Madrid. Automáticamente, nuestro editor, Jesús Bengoechea, se sintió en la obligación de desagraviar al objeto de mis críticas, Pepe Képler, con un artículo apologético que en mi opinión dejaba al pobre agraviado aún en peor lugar, pero eso no viene ahora al caso. No negaré que al principio me desconcertó esa actitud por parte de Jesús, la de responder a mi ataque a Pepe con una defensa que pareció casi un acto reflejo de tan inmediata y urgente. Hablo también en nombre de mis hermanos cuando digo que nunca hemos recibido ninguna consigna por parte del fundador y artífice de La Galerna, siempre hemos escrito lo que nos ha parecido oportuno. Al contrario, en todo caso Jesús nos anima a sus colaboradores a ofrecer puntos de vista distintos para que en estas páginas tengan cabida opiniones diferentes o, por qué no, enfrentadas.

Sin embargo, cuando envié mi diatriba contra Pepe (que sigo sosteniendo y que obviamente no ha servido de nada porque lo he visto volver a hacer el ridículo en la Eurocopa, afortunadamente para mí con una camiseta que no es la del Madrid), en esa ocasión Jesús me pidió amablemente que reconsiderara algunas de mis afirmaciones sobre el portugués. Tanto a él como a otro compañero que desempeña labores editoriales en La Galerna les pareció que mi tono desabrido traspasaba los límites de la elegancia que, y lo digo sin ninguna ironía y con total conformidad, debería caracterizar a nuestra publicación. Que nadie espere grandes censuras. De hecho el artículo se publicó con ligerísimos cambios que introduje sin problemas. Aborrezco la corrección política pero aún aborrezco más el hooliganismo verbal en el fútbol, tan frecuente, y algunas de las expresiones que usé en el artículo podrían haber sido interpretadas como tales. Aun así, cuando fue publicado muchos se extrañaron de la dureza con la que me refería a Pepe. Otros, y no menos numerosos, dijeron compartir mi aversión por sus muecas y contorsiones.

Hoy soy yo quien siente la necesidad de contrarrestar, no un artículo en concreto, casi un estado de ánimo o una corriente de opinión que según parece se impone como hegemónica, y no exclusivamente en La Galerna. Me refiero a la unánime, diría que orquestada, o al menos armónica bronca que se están ganando Casillas y Del Bosque después de las declaraciones del hasta ahora seleccionador nacional a un programa de radio. He repetido muchas veces en esta sección mi desapego por el equipo nacional, así que no abundaré en el asunto, pero Casillas y Del Bosque son ilustres madridistas que relaciono con algunos de los momentos más felices de la historia reciente del club, que imagino no hará falta que enumere. Como madridista, que no casillista ni delbosquista (tampoco repetiré mi fobia a estos ismos heréticos), siempre estaré eternamente agradecido a Casillas y a Del Bosque. Al contrario de lo que predican casillistas y delbosquistas, ambos han cometido también, quién no, grandes errores. Ninguno es un santo, esa cosa tan antipática, por otro lado. Dice casi todo el mundo que Del Bosque se podría haber ahorrado sus declaraciones sobre Casillas. Yo creo que está en su derecho de decir lo que le parezca, sobre todo si es cierto. Tampoco ha sido para tanto, la verdad. Que el portero no se ha comportado todo lo bien que debería con el equipo técnico y que por tanto no le ha mandado un mensaje de despedida. Menuda tragedia. ¿Ustedes dónde trabajan, en qué comunidad de vecinos viven, cómo se llevan con la familia? Porque desencuentros como el que relató el seleccionador nacional se dan en cualquiera de esos ámbitos todos los días de la semana y los sábados y domingos por partida triple, desayuno, comida y cena. El problema, dicen algunos, es que haya sido precisamente Del Bosque, siempre tan discreto, quien haya sacado los pies del tiesto. O sea, que como nunca dice nada se tiene que llevar su disgusto a la tumba. Pues tal vez habría sido lo más sensato, pero yo, que soy un gran admirador de Fernando Fernán Gómez, creo que cuando se cumple determinada edad uno se ha ganado el derecho a mandar a la mierda a la gente, al menos de vez en cuando. Y Del Bosque se ha limitado a decir mecachis.

vicenton farena

Casillas no ha abierto la boca, no obstante lo cual le han caído de todos los colores. Había colgado en twitter un vídeo de Rambo, lo que únicamente demuestra su pésimo gusto cinematográfico (como todo el mundo sabe, la única buena es Acorralado, la primera). Tampoco voy a volver a defender la figura del mejor portero que ha tenido el Real Madrid en su historia, ya lo hemos hecho repetidas veces mis hermanos y yo en estas páginas. Que sí, que seguramente tiene la mala costumbre de hablar con quien no debe. Las malas compañías y eso. Como yo no le rezo a San Iker no tengo ningún inconveniente en distinguir entre su discutible relación con cierta prensa deportiva y sus méritos futbolísticos, que son indiscutibles. Seguro que podría estar gestionando mejor el inevitable ocaso de su carrera, pero no seré yo tampoco quien se lo reproche demasiado. ¿A quién le gusta reconocer que no es ya el que fue, sobre todo cuando lo fue todo? Da igual que le hayamos visto chupando banquillo y animando a sus compañeros titulares demostrando un compromiso claro con el equipo. Nada, sus detractores no admiten ninguna actitud por su parte que no pase por colgar las botas y los guantes e irse a vivir a Ganímedes para no tener que verlo nunca más.

Y por último, cómo no, el que no podía faltar. Mourinho. ¿Se puede saber qué hemos hecho los madridistas para merecer esto? ¿Cómo es posible que sigamos hablando de este señor? En La Galerna son mayoría los mourinhistas, afortunadamente en su versión más sensata, y a todos los que lo son les tengo aprecio. A mí nunca me gustó, también lo he dicho muchas veces. No es obligatorio, ¿verdad? Seguramente es un buen entrenador, porque muchos que entienden más que yo y cuyo criterio respeto lo afirman. De acuerdo. También fue bueno Capello, ¿no? Y Toshack. Y Ancelotti. ¿Por qué no hablamos de ellos tanto como de Mourinho? Me debí de perder algo. ¿Cuántas Copas de Europa le debemos? Cuando pregunto a sus partidarios qué es lo que le agradecen tanto me suelen contestar que nos devolvió el orgullo de ser madridistas. Lo siento, pero a mí no me devolvió nada porque yo nunca me avergoncé de mi madridismo. Y, dicho sea de paso, nunca me creí el suyo. Mourinho es mourinhista, el más acérrimo de todos. Se metía mucho con el Barça, con los árbitros, con la UEFA, sí, pero a mí no me parece que hiciera todo eso para defender al Madrid. Lo hacía para defenderse a sí mismo. Que tenía razón, dicen ahora con todo el asunto de las declaraciones de Del Bosque. Lo dicen los mismos que afean a Del Bosque que haya hablado. Mourinho sí puede decir lo que quiera, pero Del Bosque haría mejor en callándose, aunque sea para demostrar, supuestamente, que el primero tenía razón. Qué disparate todo.

Voy a terminar con una cita de un santo, este sí, de verdad:

El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, el que no es pastor dueño de las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas, y huye, y el lobo arrebata y dispersa las ovejas, porque es asalariado y no le da cuidado de las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco a las mías, y las mías me conocen a mí, como el Padre me conoce y yo conozco a mi Padre, y pongo mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas, que no son de este redil, y es preciso que yo las traiga, y oirán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

Y el que tenga oídos, que oiga.