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El corazón de Pascal

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

El corazón de Pascal

Escrito por: La Galerna14 enero, 2018
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Estamos conmocionados. Se nos hacen pedazos las certezas. ¿Qué fue "lo de ayer"? ¿Qué clase de desalineación cósmica tuvo lugar para que pasara lo que pasó? ¿Qué tipo de fenómeno aberrante dijo que no y luego otra vez que no y finalmente confirmó que tampoco? Nosotros, que ya estábamos a punto de sacarnos el título de entrenador, ya nos vemos obligados a trabajar también la senda de las ciencias ocultas. Nosotros, que ya estábamos a un paso de terminar nuestro doctorado en gestión de grupos, ahora tenemos que iniciar el estudio de la cábala. Nosotros, que ya casi habíamos concluido nuestra especialización en dirección de empresas deportivas, vemos ahora con mejores ojos obtener un conocimiento sólido en el calendario maya, las profecías de Nostradamus y el Necronomicón.

Marca Portada Inexplicable 14.01.18No es que la vía racional no aporte explicaciones. Pero no hay nada más irracional que pretender que lo que uno considera razonable quiera imponerse como explicación vinculante y única. No hay nada más irracional que apelar a la razón cuando la apelación real que se nos cuela de rondón es a mi razón. No hay nada más irracional que la desmesura de creer en las propias conclusiones sin fisuras ni aperturas, sin atención a las explicaciones externas, con superioridad, sin recato, haciendo gala de un exceso de confianza en lo que yo diga, que para eso tengo la razón. Así empezó Hamlet, creyendo que había nacido él para arreglar el mal olor del reino de Dinamarca y ya saben ustedes cómo acabo la cosa, en lúcido y brutal homenaje al rosario de la Aurora, que ayer hizo acto de presencia en el Bernabéu.

As Portada Sin Explicación 14.01.18Así pues, frente a los titulares de la prensa madrileña, por supuesto que nosotros tenemos nuestras explicaciones, tentativas expresadas en algunos artículos que hemos ido sacando a la luz estos días. Lo que no tenemos es el monopolio de la explicación, y lo que en consecuencia tampoco tenemos es el derecho a quitarle a nadie sus propias explicaciones, siempre y cuando tales explicaciones jueguen al mismo juego y, por lo tanto, tampoco pretendan cerrar el ámbito de las explicaciones posibles.

Pero ya dejó dicho Pascal que el corazón tiene razones que la razón no entiende, y a nosotros nos van a encontrar también (y sobre todo) del lado de esas razones, en el entendido -que incluso asombra tener que explicar- de que lo que aquí nos convoca es un equipo de fútbol al que queremos, o dicho de un modo menos entregado y más habitual, del que somos aficionados y al que animamos. No hay ninguna explicación de lo que le esté pasando a este equipo que vaya a estar por encima de esa razón fundamental del corazón que la razón no entiende. O puede que sí la entienda y entonces la razón no sea nada, pierda su efecto y hasta su razón si no asume la virtud de la mesura, el cuidado como modo de tener razón, el sosiego y la amplitud de mirada como maneras de que lo razonable lo sea de hecho. Puede entonces que Pascal tenga razón por la vía de no tenerla del todo, o mejor, por la vía de decir que en realidad la razón se queda hueca sin eso otro que por tradición hemos situado en el corazón. Si esto es así, pobre de aquel que se llene tanto de razones que no le quede sitio para emitir señal cardiaca alguna, tan lejos ya de aquello a lo que se quiere bien.

Mundo Deportivo Portada Crisis 14.01.18Sport Portada Derrumbados 14.01.18Vean si no los mensajes de aquellos que no nos quieren bien. No les hace falta más razón que la mera constatación de la crisis y el deseo del derrumbe. Lo primero es obvio, signifique crisis lo que signifique para cada cual, siempre y cuando se den razones para ello y se evite la nadería del uso indiscriminado de la palabra, ya mera coletilla; lo segundo es tan solo la expresión de un ojalá culé que no nos podemos permitir, aunque solo sea por Pascal, porque el corazón tiene razones que ya sabemos que la razón sí entiende, porque aquí hemos venido a querer, porque somos el Real Madrid y, sobre todo, porque somos del Real Madrid.

Mientras tanto, decíamos, sugerimos a Iker Jiménez que abra esta noche su nave del misterio con "lo de ayer". Enrique de Vicente sabrá de qué hablamos. No conviene descartar que nos haya mirado un tuerto, que hayamos pasado por debajo de no se sabe cuántas escaleras, que se nos haya cruzado un gato negro, que hayamos roto muchos espejos, o que, cuando vienen mal dadas, solo -y remarcamos este solo- se nos ocurra arrimar el hombro a fuerza de críticas, a fuerza de tener razón, a fuerza de que efectivamente el corazón ya no entienda absolutamente nada.