Las mejores firmas madridistas del planeta

-Courtois: APROBADO. Prácticamente inadvertido. Atento a los balones largos para despejar fuera del área.

-Trent: APROBADO. Estuvo discreto. Parece falto de fuelle, algo superado por la grandeza del club o temeroso ante la recuperación de una leyenda como Carvajal. Pero con este toque de balón solo puede triunfar.

-Carreras: NOTABLE. Supera líneas como los ángeles y se faja como los guerreros. Juega bien de un modo diferente a los laterales izquierdos que juegan bien.

-Huijsen: NOTABLE. Esta vez brilló más corriendo al espacio, saliendo al quite o despejando sin contemplaciones que sacando el balón. Lo cual es una excelente noticia. Vale para ambas cosas.

-Militao: NOTABLE. Muy seguro y aventurándose a tirar de lejos. Qué cosa tan bárbara es tenerlo de vuelta.

-Tchouméni: NOTABLE. Aplomo y mucha ayuda en defensa, con cruces providenciales.

-Valverde: NOTABLE. Incansable, como de costumbre.

-Güler: APROBADO. No hizo un partido que refuerce la idea de que puede llevar la manija del equipo. Sin arriesgar, aunque con detalles de clase.

-Brahim: APROBADO. La imagen misma de la abnegación, aunque no aportó mucho en ataque.

-Vinícius: APROBADO. Muy trabajador y presionando denodadamente, aunque carente de inspiración.

-Mbappé: NOTABLE. El gol es suyo 100%. Está finísimo y muy rápido. Profundo y culebreante. Solo un par de fallos en la entrega le privan del sobresaliente.

-Carvajal: APROBADO. Buenos minutos en su vuelta al Bernabéu.

-Mastantuono: NOTABLE. Dejó espléndidos detalles y trabajó a destajo.

-Gonzalo: APROBADO. No se hizo notar.

-Ceballos: SIN CALIFICAR.

-Xabi Alonso: NOTABLE. Debut en el Bernabéu con victoria. La primera de muchas. Se nota su mano en la actitud y la presión del equipo.

 

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Volvió el fútbol al Bernabéu tras las vacaciones, debutó Mastantuono, se estrenó Xabi Alonso como técnico en el templo de la Castellana, reapareció Carvajal en casa, regresó el simulacro tebano de competición justa y ganó el Madrid, aunque no resultó sencillo. Mbappé, pletórico, fue decisivo.

La alineación del tolosarra no deparó sorpresas. Atrás, Trent y Carreras en los flancos, Militao y Huijsen en el centro. Tchouaméni al timón con Valverde y Güler como lugartenientes. Arriba, Vini y Mbappé. La posición que admitía dudas fue para Brahim.

El Madrid comenzó el encuentro decidido, con posesiones largas aprovechando el buen pie —como dicen ahora— de muchos de sus jugadores, incluidos los tres nuevos de la zaga, que destacan en este aspecto. Uno de ellos, Carreras, efectuó el primer disparo. No vio puerta.

La defensa se situaba en el mediocampo. Cuando el equipo  perdía la pelota, presionaba, qué gozada. También Vinícius, que alrededor del minuto 10 trabajó y robó un par de balones, uno de ellos con cierto peligro.

Antes de cumplirse el 18', Huijsen —este chico vale para todo— puso a prueba a Herrera desde muy lejos. El meta de Osasuna realizó una buena intervención.

De vez en cuando parecía que Modric conducía la pelota, pero no eran sino adherencias nostálgicas. De vez en cuando Cordero Vega no mostraba una amarilla a Osasuna, pero no eran sino arbitrariedades históricas.

Sobre el minuto 25, oportunidad para Mbappé.  El 10 disparó pifiado y el balón llegó a las manos del portero describiendo unos giros excéntricos que provocaron  que no pudiera atajarlo de primeras, pese a la fuerza escasa del chut. Después, zambombazo de Militao desde su casa, como antes Dean. Y al igual que le ocurrió a su compañero de retaguardia, vio como Herrera desbarataba la oportunidad.

Los de Xabi se veían obligados a recurrir al disparo de larga distancia al no encontrar una mejor manera de superar unas líneas enemigas bien pertrechadas. El Madrid disfrutaba hasta el momento de un dominio estéril. Se le atragantaba el bloque bajo rojillo, que no era un edificio de una altura de ladrillo, sino la disposición táctica de los hombres de Lisci.

Mbappé pudo marcar el primero desde cerca en el 33:33, pero su lanzamiento con efecto se marchó desviado 3,33 cm. Aproximadamente. La primera de peligro para Osasuna no llegó hasta poco antes del minuto 40 después de un error defensivo. El disparo de Budimir se fue por 3,33 m. Aproximadamente.

Al filo del descanso, Vini se coló en el área y Boyomo lo derribó con las manos, es decir, el 7 se fue al suelo porque lo empujaron. La jugada se resolvió como se resuelven estas jugadas cuando el atacante es del Real Madrid: el contacto no es suficiente para señalar penalti.

Segundos después, pisotón nítido también sobre el brasileño cuando encaraba la portería rival. Tampoco señaló nada Cordero Vega. De Trujillo Suárez no esperábamos nada, es muy profesional.

La segunda parte comenzó sin cambios en el conjunto local y con Carvajal, Mastantuono, Gonzalo, Ceballos y Rodrygo calentando.

En el 49', penalti de Juan Cruz a Mbappé. Kylian le recortó y el rojillo lo arrolló. El propio 10 se encargó de lanzarlo con calidad y de lograr el primer gol. Con el 1-0, Osasuna se vería obligado a retirar al menos dos de los cuatro autocares que tenía colocados delante de su portería.

Mbappé está más fino, más rápido y más potente, más earlynazariano, aparenta menos años. Otra arrancada suya propició un disparo de Tchou que repelió de pecho el escudo osasunista.

No faltó mucho para que Güler colara un obús sutil de los suyos por la escuadra cuando frisábamos el minuto 62.

Como las temporadas cada vez comienzan antes —en unos años empezarán antes de que acabe la anterior—, realmente el Madrid está en pretemporada. Trent lo acusó y Carvajal lo sustituyó para darle descanso. Ovación de gala para el capitán del Real Madrid. También se retiró Brahim, entró en su lugar Franco Mastantuono, que debutaba así frente a los rojillos. El Bernabéu aplaudió y coreó el nombre del argentino, que botó el primer córner que se produjo. Poco después fue Gonzalo el que entró al campo y Vinícius quien se retiró.

En el 85, susto, Budimir remató alto bajo palos con la oposición de Gonzalo. La respuesta, un minuto antes del 90: Mastantuono disparó con poco ángulo y no puso en excesivos problemas al meta.

Xabi introdujo a Ceballos en lugar de Güler para anestesiar los cinco minutos de prolongación, y bajó a Tchouaméni al eje de la zaga para redoblar precauciones.

Antes de acabar hubo tiempo para que Cordero Vega expulsara a Bretones por golpear sin balón a Gonzalo.

Primer partido y primera victoria, acompañada con la invitación a soñar que supone el estado de forma de Kylian Mbappé.

 

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Empieza la liga y termina el verano. No exactamente, porque la liga, cada vez, empieza antes. Pero como si lo fuera. En mi pueblo, Chipiona, que está en la costa del Atlántico gaditano y que en verano multiplica por diez su población, el año acaba el 8 de septiembre, que es el día en que sale en procesión por sus calles la patrona, una antiquísima virgen negra, la Virgen de Regla, que Rocío Jurado hizo mediática allá por los 90. Mis paisanos anhelan el cambio de tercio porque la vida, entre semejante multitud, es insoportable, de un modo parecido al que los futboleros ansiamos el comienzo de las competiciones.

Yonkis en forzado estado de abstinencia, el verano representa también para nosotros el momento invivible de los rumores, los fichajes y las paparruchadas. Que en los últimos años, como todo en España, va francamente a menos, pues somos más pobres que las ratas y en el cortijo del florido Tebas, LFP Vice, no hay ni para pipas.

La historia empezó con Gento, claro, el 11 por antonomasia y el segundo jugador más importante de la Edad de Oro del Real

Así que para poner fin a esta pequeña serie en la que me he entretenido a lo largo del último mes, he elegido contar historias acerca de un número singular en la historia madridista: el 11. Decíamos ayer que en el Madrid el 4 es El Jefe, el 5, El Mago y el 10, El Genio, a lo que cabría añadir que el número 7 es La Estrella. El 7 tiene una cábala luminosa en Chamartín. Lo han llevado, como decía Fernando Hierro, los Ferraris: Raúl, Cristiano Ronaldo y Vinícius Júnior, por citar los tres más importantes, la proa de los grandes equipos campeones que desde 1998 devolvieron al Madrid a la cúspide del fútbol.

Todo primer espada tiene un buen subalterno, y ese papel de lugarteniente es el que ha correspondido, históricamente, al dorsal 11 del Madrid. El 11 suele ser un aristócrata algo tímido, técnicamente virtuoso, que por una razón u otra vive a la sombra de la gran diva. La historia empezó con Gento, claro, el 11 por antonomasia y el segundo jugador más importante de la Edad de Oro del Real. Gento unió al Madrid de las cinco copas de Europa con la generación Yé-Yé y, en fin, es una de las figuras más importantes de la historia del club, del fútbol español y del fútbol mundial.

Además, como todo el mundo sabe, era zurdo. Y aunque esa no es una característica obligatoria del 11 blanco, sí que ha sido un rasgo frecuente en los tiempos modernos.

El 11, generalmente, es un jugador de ataque. Se mueve por los carriles y merodea la bombilla del área. Es curioso pero en los últimos veinte años ha habido un tipo que llevó el 11 del Madrid y que no era delantero, sino lateral derecho: fue Cicinho, quien una vez confesó que vio a Cristo después de beberse hasta a los personajes de John Cheever. El 11 más famoso del Madrid, después de Gento, ha sido Gareth Bale, quien encarna mejor que nadie la figura del rey sin tierra o la del príncipe abúlico. Pero antes de Bale, el 11 tuvo dos dueños efímeros: Ronaldo Nazario, en 2003, y Karim Benzema, en 2009. Ambos lo lucieron sólo una temporada cada uno para, acto seguido, habitar el 9, con el que hicieron fortuna, sobre todo Benzema, que elevó el 9 a una categoría no sólo artística sino moral y que hizo de él un número omnisciente y rector como no había sido el 9 en el Madrid desde que lo portara Alfredo Di Stéfano.

El 11 más famoso del Madrid, después de Gento, ha sido Gareth Bale, quien encarna mejor que nadie la figura del rey sin tierra o la del príncipe abúlico

El primer 11 madridista que yo recuerdo es José Emilio Amavisca. Su asociación con Zamorano y aquella liga de 1995 emergen de limo de mi conciencia como un jazmín o un galán de noche que perfumara todavía, con su fragancia, aquel albor de mi memoria. Amavisca era, naturalmente, zurdo y extremo, o casi interior. Le metía unos melones colosales a Bam Bam desde cualquier parte del campo. El chileno los metía como si fuera Santillana o Hugo Sánchez, muchas veces al primer toque, y entonces las gradas del Bernabéu vomitaban gente hacia el césped como si fueran una presa soltando agua por las compuertas.

Bale llegó al Madrid para ser rey pero se conformó con ser un príncipe. Su velocidad supersónica y su zancada de plusmarquista hacían pensar de inmediato en Gento. Hubo un Bale hasta el otoño de 2016 y, luego, otro. El primero brilló como un cometa que surcara el cielo por la noche. El segundo fue un oficial de inteligencia británico ejerciendo de agregado cultural en Nápoles. Con el 11 a la espalda realizó algunos prodigios, el más asombroso de los cuales fue la chilena de la final de Kiev: una cumbre en sí misma para cualquier otro futbolista que, sin embargo, se antoja, a pesar de la grandiosidad del gol, del escenario y del rival, insuficiente para un jugador de su categoría. Bale fue el Aramis de la BBC, porque el mejor edecán que tuvo Cristiano Ronaldo no fue él sino Benzema. Cuando el Aquiles de Madeira pegó la espantá todos esperábamos que Bale se pusiera el armiño, pero él también había dimitido ya con el pitido final del partido frente al Liverpool.

Bale celebración gol Mestalla 2014

Antes de Bale y de Benzema, el 11 fue de Robben, otro cañón zurdo, más fino y elegante, un auténtico jerarca vendido en el verano del boom galáctico para amortizar el increíble gasto que llevó a cabo el presidente Pérez para resucitar al equipo. Con Robben siempre quedará la duda de lo que podría haber sido en el Madrid de haber permanecido junto a Ronaldo y Benzema. En el Bayern consiguió ser uno de los más grandes futbolistas de la edad moderna, probablemente el mejor de todos los que no jugaban ni en el Madrid ni en el Barcelona en aquella década. Aquí ganó una buena liga y luego sucumbió, como todos, al apocalipsis de aquella temporada infame en la que Guardiola y Messi ganaron el triplete. Los dorsales, ahora, quizá participan de la estupidez general que está destruyendo el fútbol. Como el amor de los neohinchas se está emancipando de los escudos para ir volando hacia los players, los números están escribiendo su propia tradición. Que quizá merezca, en el futuro, ser contada, pero por otro.

 

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Buenos días, queridos.

Acabamos de comenzar la segunda quincena de agosto, mes del año elegido habitualmente por la mayoría de españolitos de a pie para disfrutar de sus vacaciones. Normalmente, salvo que usted sea miembro del comité de inscripciones de LaLiga, serán unas vacaciones más que merecidas, un tiempo en el que se pueden hacer multitud de planes. Pueden aprovechar ese tiempo disponible para, por ejemplo, leer una buena novela. Aquí les dejamos la lista de los libros más vendidos a estas alturas del año, encabezada por La península de las casas vacías, La asistenta y La muy catastrófica visita al zoo, seguida de cerca por Por si un día volvemos, A cuatro patas, Nunca mientas y Un animal salvaje.

Si el calor convierte en sopor sus ratos de lectura, siempre podrá acudir a una sala de cine con el aire acondicionado a todo meter y compañeros de butaca que se ventilan un litro de Coca-Cola con medio centenar de ruidosos hielos. Ahora mismo, lo más taquillero se debate entre Weapons, Los cuatro fantásticos, Los tipos malos 2 y Karate Kid: Legends, remake del clásico de los ochenta. Por ahí anda también Padre no hay más que uno, como bien sabe Enríquez Romero. Ya vamos por la número 5, por cierto, y bien saben los Negreira la hermosa rima que con tal número dedican a todos los equipos que no son el Barça de sus amores.

Si no les atraen estas novelas, ni el cine, pueden acudir al teatro a ver espectáculos que duran ya varias temporadas como La madre que me parió o La función que sale mal, o probar con el nuevo espectáculo del grupo Yllana, The Ópera Locos, una parodia de algo tan serio como es el mundo de la ópera y los engolados tenores.

Pero también puede ser que no les hayamos convencido con estos planes alternativos y que sean ustedes unos enfermos del Real Madrid como los que escribimos a diario este Portanálisis, en cuyo caso, sabemos que no les convenceremos para que no dediquen uno solo de los minutos de su existencia a un espectáculo tan caricaturesco como la Mugrienta Liga Negreira, que hoy arranca para los nuestros en el Bernabéu. Más pronto de lo que Real Madrid y Osasuna habían acordado y en una fecha que ha acortado la pretemporada de los nuestros hasta el mínimo, pero ¡finjamos que nos interesa la MLN!

Por supuesto que nos apetece ver a Xabi Alonso, que contará con algunas de sus nuevas Weapons para el partido de esta noche, como podemos ver con Los cuatro fantásticos que lo acompañan en la portada del diario Marca. Esperemos no acabar el día exclamando La madre que me parió porque La función que siempre sale mal por culpa del CTA ha vuelto a salir rematadamente mal. Experiencia tenemos de sobra y la MLN se ha convertido en una parodia de lo que fue algo serio un día, como esa Ópera Locos en la que ahora los engolados tenores visten de amarillo y exhiben gestos altaneros como prima donnas de la función.

Vuelve Xabi Alonso al Bernabéu, igual que volvieron los héroes de Karate Kid convertidos en Legends, y solo podemos decir que nos apetece, aunque preferiríamos que fuera en cualquier otra competición, incluso en el trofeo Santiago Bernabéu, y no en la MLN. Quizás solo los lectores más antiguos recordaremos cómo al bueno de Danny LaRusso le zumbaban de manera inmisericorde con la connivencia de los jueces de la competición. Esta noche no habrá señores Miyagi en el banquillo y sí “Cobrakais”, como los figuras de Adrián Cordero y Daniel Jesús Trujillo, quienes, pese a su breve carrera con el Real Madrid, ya acumulan errores de bulto, algunos contra el mismo rival de esta noche, en lo que supone una nueva declaración de principios del “renovado” CTA. Esperamos que La asistenta o El asistente de esta noche no convierta la suya en Una muy catastrófica visita al Bernabéu. Nada positivo esperamos de ellos.

Celebramos el nuevo título de nuestro Carlitos Alcaraz en Cincinnati y os dejamos con las portadas de la prensa cataculé, una especie de Los tipos malos 2.

Liga y Champions, qué horror, así como si tal cosa. Y “El Bernabéu pone a prueba a Xabi Alonso”, así, con un par. Recordad que escriben en un lugar que podríamos denominar La península de las cabezas vacías.

Pasad un buen día ¡y finjamos todos que nos apetece ver la MLN!

1- Sistema de juego y once probable

 

Vuelve la Liga y el Real Madrid se mide en el Santiago Bernabéu al Osasuna. La principal novedad del cuadro rojillo es la llegada como técnico de Alessio Lisci. El italiano hizo un trabajo espectacular la pasada temporada con el Mirandés, al que estuvo a punto de ascender a Primera División. Un entrenador joven, atrevido, rico en lo táctico y que intentará completar un equipo de autor en Pamplona.

En cuanto a llegadas, los navarros han incorporado al canterano madridista Víctor Muñoz, al lateral Rosier y la vuelta de Iker Benito tras su cesión. Lisci tiene a su disposición a la plantilla completa salvo Yoldi, que no está inscrito. La idea es la de un equipo con tres centrales, aunque hay algunas dudas en varios puestos. Un once probable sería el formado por Herrera; Catena, Boyomo, Juan Cruz; Rosier, Torró, Moncayola, Bretones; Moi, Oroz; Budimir.

 

2- Presión

 

El CA Osasuna en su feudo es un conjunto habituado a realizar una presión intensa y colectiva de bastantes hombres para recuperar arriba en algunos tramos muy concretos de los partidos. Sin embargo, aunque Lisci es un técnico valiente, en su visita al coliseo merengue se espera un conjunto algo más replegado, arropado y junto atrás y con un bloque medio-bajo para tapar las vías de agua que pueda producir la circulación blanca.

El balón lo tendrá el cuadro de Xabi Alonso y los navarros estarán atrás, acumulando mucha gente tras la pelota e intentando que ocurra lo menos posible. Las bandas serán fundamentales para abrir la defensa, puesto que en la zona central sumarán muchos efectivos. El ritmo de pelota merengue deberá ser rápido, precisa y continua para así encontrar grietas en el entramado defensivo que preparan los visitantes.

3- Salida de balón

 

Lisci valora la eficacia y la practicidad con la pelota, buscando a una salida buena desde atrás que le consiga una óptima transición entre la defensa y el ataque. Los centrales se abren para buscar las bandas o el cuero va a algún pivote y este genera el juego. Frente a un rival de entidad como el Real Madrid es más plausible que busquen algo más rápido y menos arriesgado, sobre todo teniendo en cuenta el nuevo estilo madridista, con una presión muy alta y agobiante a las defensas rivales. Catena es el central con un pie más fiable para estas labores. También será habitual ver cómo se utilizan las bandas, o directamente a Budimir para no tener pérdidas en zonas peligrosas y hacer daño al Real Madrid de forma más directa, logrando rechaces en las segundas jugadas.

 

4- Parcela defensiva

 

Jugando con cinco atrás, el entrenador italiano busca blindarse y buscar la seguridad de encajar menos goles. Por la zona central disponen de jugadores rocosos, fuertes y expeditivos como Boyomo, que les hizo dar un salto en este aspecto la temporada pasada. Catena también es un central fiable por arriba y Cruz les aportaría velocidad, puesto que ha jugado parte de su carrera como lateral. La banda izquierda, con el joven Bretones, puede ser la zona más débil que debería explotar el cuadro blanco para hacer daño. Por el otro costado, Rosier fue una de las revelaciones del Leganés el año pasado y su buen desempeño le ha permitido mantenerse en Primera. Es un jugador físico y veloz. Con todo ello, además, los dos medios apoyan mucho a la defensa, Torró se incrusta entre centrales y realiza muchas coberturas, y Moncayola también destaca por su trabajo y los muchos kilómetros por partido que realiza. Por último, a balón parado también son un equipo poderoso, tanto con los centrales como Torró, jugadores muy altos.

5- Aspecto ofensivo

 

El CA Osasuna volverá a depender en gran medida del papel de Budimir en ataque. Si se acerca al rendimiento de la temporada pasada, el cuadro navarro estará más cerca de quedarse otro año entre los mejores del fútbol español. En el Bernabéu se espera mucho ataque con contragolpes y en un estilo de juego directo y vertical. La agresividad en la velocidad con el tridente de arriba y un jugador de ida y vuelta que abarca mucho campo, como Moncayola, es la clave del CA Osasuna para conseguir un buen resultado.

Son futbolistas que rompen bien al espacio, atacan la espalda de los contrarios, son veloces y tienen buen toque en los últimos metros. Además, también los laterales se incorporan al ataque por su perfil. Un jugador a vigilar porque sigue creciendo es Aimar Oroz, que se mueve muy bien, llega por sorpresa y tiene gol en disparo y por arriba. Lo mejor para el Madrid es terminar las jugadas y así evitar que el Osasuna consiga enlazar esas transiciones vertiginosas, valientes y de pocos pases para encarar lo antes posible la meta de Courtois. También ojo a las jugadas a balón parado con la artillería aérea de Osasuna en varios de sus hombres.

 

6- Estilo de juego

 

En el librillo de Lisci se puede encontrar a un técnico con grandes conceptos tácticos y una capacidad de adaptación a distintos estilos e ideas de juego. Le gusta el fútbol ofensivo, dinámico y que busca la portería rival. Él mismo se presenta por ser siempre “audaz y valiente”. Quiere un equipo que presione, con manejo de la pelota, pero también que sepa sufrir y no se complique la vida en los momentos de dificultades. Un entrenador joven, de solo 39 años, sin pasado como futbolista profesional y que se está ganando un hueco entrenando en el fútbol español. Veremos su propuesta en el Bernabéu ante un Real Madrid nuevo y que querrá agradar a su público desde el primer minuto.

7- Hombre clave

 

El delantero croata Budimir es el jugador franquicia de Osasuna. El curso pasado lo finalizó como el tercer máximo goleador de la categoría con 21 tantos. El nueve balcánico es un excelente rematador de cabeza, que se mueve bien en el área, dispara con agilidad con las dos piernas y es hábil en espacios reducidos. Es astuto y listo a la hora de trazar desmarques en diagonal y a la espalda de los centrales, y también cumple con nota ejerciendo de pivote, apoyando a sus compañeros y descargando de primeras. Muy a tener en cuenta en todos los centros que ponga Osasuna desde los costados, porque tiene imán para que el balón le llegue a él.

 

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Buenos días, amigos, y bienvenidos todos a nuestro diario repaso a la inane prensa nuestra de casa día. Inane en el mejor de los casos, claro, pues conviene dar las gracias cuando el adjetivo aplicable a sus portadas no es más bien el de tendencioso, falaz o calumnioso.

La primera jornada (que está en curso, pues comenzó el viernes y no acabará hasta el martes) nos dejó el monumental, ciclópeo, avasallador atraco del AACCMM (Árbitro Anteriormente Conocido Como Munuera Montero) al Mallorca en su propio feudo (y contra ese equipo del que usted me habla, claro). Mira que ha habido arbitrajes desvergonzados a favor del cliente de Negreira, pero no recordamos nada semejante a lo del sábado en Son Moix.

Repasemos.

-Gol inicial de Raphinha tras, muy probablemente, salir el balón fuera de banda impulsado por su equipo. 0-1.

-Gol de Ferran Torres con Raíllo tirado en el suelo tras recibir un balonazo de Lamine. El protocolo indica de manera taxativa que, tras recibir un golpe en la cabeza cualquiera de los futbolistas del partido, debe interrumpirse el juego. Munuera ignoró el protocolo tras reparar con gran cautela en los colores de la camiseta del equipo atacante. Cuando Arrasate, técnico del Mallorca, le pide explicaciones, le indica que Raíllo “no se había desmayado”, como si le hubiera dado tiempo a un reconocimiento médico. No, no se había desmayado ni había fallecido, afortunadamente. 0-2.

-Morlanes es expulsado por doble amonestación. Como mínimo, la segunda tarjeta es muy rigurosa. Rara, rarísimamente se ve una expulsión así a la media hora de partido.

-La expulsión de Muriqi (esta sí) parece justa.

-Araujo comete no menos de cuatro faltas antes del cumplimiento de esa prieta media hora, todas ellas merecedoras de tarjeta. Debió ser expulsado.

-Raphinha realiza una entrada atroz. Expulsión de libro. Munuera salda la jugada con tarjeta amarilla.

Se está hablando mucho (y con razón) de la aberrante concesión del gol de Ferran, pero ello hace que se aparte la vista sobre el verdadero escándalo, que es el aspecto disciplinario. Morlanes no debió ir a la calle (Muriqi sí), y quienes sí debieron en cambio tomar el camino de los vestuarios fueron Araujo y Raphinha. Así, con la más escandalosa vara de medir en el aspecto disciplinario, se deja un partido visto para sentencia en media hora. Para qué esperar más.

Fijaos el pasmoso cinismo con el que esta gente justifica el expolio constante al que somete al rival, y en particular el expolio munueresco.

Esta vuelta de tuerca no nos la esperábamos. Perjudicando injustamente a sus rivales, el sistema lo que hace, en realidad, es perjudicar al club cliente de Negreira, porque se relaja. Es una interpretación de la realidad que no vimos venir, pero es genial, si uno lo piensa. Genial dentro de la rama de genialidad que se abraza con la desfachatez, por supuesto, pero genial.

Gracias, David, por iluminarnos y hacernos entender la realidad. Munuera echa injustamente a los oponentes de tu equipo, y perdona expulsiones de tus amados jugadores, pero no con el fin de beneficiar al club cliente de Negreira, como podría parecer a primera vista. Ni muchísimo menos, no, no, no. No es lo que parece. Munuera actuó así, de hecho, para perjudicar al cliente favorito del CTA. Munuera es en realidad un esbirro de Florentino. Ya sabemos que no lo parece, pero hay que saber establecer las segundas lecturas, siempre más agudas, de los acontecimientos.

Se está hablando mucho (y con razón) de la aberrante concesión del gol de Ferran, pero ello hace que se aparte la vista sobre el verdadero escándalo, que es el aspecto disciplinario. Morlanes no debió ir a la calle (Muriqi sí), y quienes sí debieron en cambio tomar el camino de los vestuarios fueron Araujo y Raphinha

En su papel de malvado lacayo florentinesco, Munuera (antes Munuera Montero) expulsó a dos tíos del Mallorca y perdonó la expulsión de dos tíos del equipo culé para perjudicar a este último, allanándole demasiado el camino en busca de su excesiva relajación. Maquiavélico a más no poder. Pero indudable, si uno lo piensa bien y sabe leer entre líneas. Absolutamente indudable.

Qué bonito sería si esta gente fuera capaz de aplicar ese desparpajo a cosas más entretenidas y que no hicieran daño a nadie. Qué sé yo, es un desparpajo que ojalá volcaran en el canto por soleares o la stand-up comedy, porque este chiste en concreto empieza a tener la gracia en el culo y el culo de vacaciones.

Os dejamos con las portadas del día, que aprovechan argumentos extrafutbolísticos (enhorabuena a Márquez y Rahm) para pasar página del munuerazo.

Que paséis un gran día.

 

Existen al menos tantos casos como literatura sobre los amores de verano. Ya saben, esa fantasía donde el idealismo gana a las incompatibilidades, el placer a la rutina y el hechizo al realismo.

Riesgo, novedad, dopamina, calor son elementos que configuran un estado de ánimo que nos convierte en seres proclives a experimentar eso que en noviembre ni nos planteamos, pero que en julio o agosto nos parece la aventura más asombrosa: la perdición estival que nos devuelve a la vida.

Para los amantes del balón, las pretemporadas activan unas sensaciones no muy alejadas de las que José Ramón Alonso, catedrático de la Universidad de Salamanca (USAL), atribuye al enamoramiento, a saber: “incremento de la adrenalina, aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión sanguínea. Estamos alerta y plenos de energía”. La ilusión por lo nuevo, en la atracción personal y futbolera, conduce a ese cosquilleo semejante al que los influjos de Eros provocan en nosotros esa atmósfera soñadora del “y si…”.

De este modo, los partidos estivales se disfrutan sin las exigencias de la responsabilidad, como los affaire de verbena, y los fichajes atraen como la chica del baile con la que todos desean cruzar la mirada. Pero entonces se encienden las luces, pasan las semanas y regresa la Liga, con sus despóticas maneras y habituales vicios.

Septiembre debe su etimología a ser el séptimo mes para los antiguos romanos, cuyo año arrancaba en marzo. Ni la introducción del calendario juliano modificó su nombre, como se ha pretendido hacer ahora con los árbitros. Como si distraer con esta cosmética medida fuera a limpiar tantos años de ignominia y evitar el proceder de algunos protegidos por una descorazonadora impunidad.

Se llame José Luis o se apellide Munuera, ya en la primera jornada se ha comprobado que el dinosaurio sigue ahí, inasequible a la vergüenza. De igual modo que el cambio de estación es la prueba de fuego para los amores de verano, el regreso de la Liga examinará, una vez más, la ilusión de los aficionados que quieran disfrutar de un juego durante una hora y media a la semana. Sin trampas ni cartón. Nada más. Una experiencia que, por cierto, ya han arrebatado a la isla de Mallorca, que dejó en la imagen del niño lloroso el mejor icono con el que podríamos representar el regreso de esta competición oscura.

 

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Palma: lo peor, la rigurosa amarilla al gran Raphinha

 

Recuperado del impacto mundial que supuso el triunfo del Espanyol sobre el Atleti, primera derrota del fútbol madrileño en la Liga, que Rayo y Getafe ganaron, paso al asunto del finde: no entiendo tanto lío con el arbitraje de Palma.

No, oigan. El árbitro estuvo bien. El VAR, superior, un lunarcillo nada más. Los linieres, lo bordaron. El cuarto levantó con galanura y eficacia el cartelón de los cambios. El delegado federativo no celebró ninguno de los goles del Barcelona. Nota del equipo: 9,5 sobre 10.

Hubo que lamentar sólo dos cosas, dos. Una, el disgusto del pobre niño del Mallorca al que enfocaron llorando. Dio lástima la criatura. No lo sabe, pero esas vivencias curten. Tiene mucha vida por delante y evolucionará. Ahora llora, en nada jurará en arameo, mallorquín, castellano, alemán segurísimo pues está rodeado…

En su casa dolió verle así, pero cualquier experiencia tiene su qué. Cuando el crío se encampane bastará con decirle ¡mira que llamo al árbitro! y se comportará ipso facto. ¡Mira que llamo al Barça! también valdrá. Amenazarle con que vienen los dos sólo se justificaría si el niño anunciara su deseo de robar un banco. Un beso, chato.

Y luego está lo de Raphinha, lo único censurable pelota el juego. Muy rigurosa la tarjeta que vio. Es probable que mucho niño culé llorara también en casa ante tal atropello. Afortunadamente no hay imágenes. Mi solidaridad con ellos, por supuesto.

Lo de Raphinha fue lo único censurable. Muy rigurosa la tarjeta que vio. El CSD debería quitar esa amonestación. Supone dejar al mal amonestado a cuatro de la sanción y esas cosas las carga el diablo

El desaguisado tiene arreglo, claro. El CSD debería quitar esa amonestación. Supone dejar al mal amonestado a cuatro de la sanción y esas cosas las carga el diablo.

Lo demás fue muy normal. 23 minutos tardamos en ver el cambio arbitral, se agradece la rapidez. No estamos para pérdidas de tiempo ni ilusiones ‘foul’.

Ese Louzán es mano santa. Y eso que le abandonó aquel señor de la gorra que es un genio pero madridista.

Una lástima su marcha pues avanzaba la teoría de que el gran problema del arbitraje español era eso, que el hacker es del Madrid. Se fue. Se jorobó el invento.

Lo de Palma fue normal del todo, muy natural. El relato correcto es este, me permitirán ustedes. Hay quien sostiene que la pelota salió del campo antes del 0-1, se le salió a uno del Barça. Pues no sé. Vamos, a Manacor, a ver a Rafa, no se fue la bola. Sí extrañó más lo del 0-2, pero la explicación del árbitro, no sé cuántos Munuera, me pareció muy bien: vio que el racial Raíllo caía tras el impacto en su cabeza y se quedaba en el suelo, pero no estaba mareado.

Munuera lo vio, Munuera lo sabía. Munuera se lo dijo al Mallorca. No había mareo. ¿Estamos ante un gran detector de conmociones y similares? ¿Un revolucionario de la Medicina del Golpe? Muy interesante científicamente. Si yo fuera ministro del ramo o jefe de la Quirón le había llamado ya.

Es posible que Raíllo hiciera teatro. Pero si llevamos años parando el juego cuando hay golpes en el coco por si, y Arrasate comentó que el nuevo CTA les repitió hace cuatro días que el partido se parará en cuanto se produzca impacto en tan peculiar zona, pues…

¿Si nos engañan los árbitros? Eso le preguntaron al técnico vasco que remató torero: “Lo veremos en las próximas jornadas”. Tranqui, Jagoba. Esto no os volverá a pasar. Y no, los árbitros no engañan…

Munuera se lo dijo al Mallorca. No había mareo. ¿Estamos ante un gran detector de conmociones y similares? ¿Un revolucionario de la Medicina del Golpe? Muy interesante científicamente. Si yo fuera ministro del ramo o jefe de la Quirón le había llamado ya

Más madera. Se quedó corto Munuera en lo de Muriqi que liquidó con amarilla. El VAR afortunadamente rugió y el delantero fue expulsado. Muy bien.

No, el VAR no intervino en lo de Raphinha, fue su gran lunar. Aceptó que viera la tarjeta, lo que confirma a Laporta y su memorable “contra todo y contra todos”. Debió intervenir el VAR en plan: “¡Ojo! Jai bijain, macburguer in barbecue, vete a verlo, pisha”. No lo hizo.

El RCD Mallorca reclamó roja para Raphinha en esta entrada sobre Mateu Jaume.

🟨 José Luis Munuera castigó con amarilla al brasileño. #LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/fE8NxTitns

— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) August 16, 2025

Fue sólo un lance del juego, como aquel de Mapi León y Daniela Caracas, y un lance no debe acarrear amonestación normalmente. ¿Morlanes? Que aprenda a no protestar.

Pues lo que hay. Ahora van ustedes y con un par se pasan el martes por el Bernabéu. Bueno, pasarse pueden y lo entenderé. Gusta reencontrar a los vecinos de localidad y los muchachos lo agradecerán, se estrenan algunos, Xabi.

Otra cosa es que se lo tomen en serio. Gente seria debería ir al Bernabéu cuando aparezca el Liverpool. Por lo menos.

 

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Permítanme comenzar con una cita apócrifa. Puede achacarse a la edad del abajo firmante, con más años ya que un estanco, o quizá a lo vetusto de la anécdota, pero el caso es que un hombre de campo del norte de España llevó a cabo uno de los ejercicios de síntesis más certeros y atinados que he leído, escuchado o presenciado. Ante una situación desgraciada que no parecía tener solución, sino que, muy al contrario, se enrevesaba todavía más, el buen hombre sentenció “Pues está el prao que parece un bosque”. Rotundo. Breve. Quirúrgico y, a la vez, aplicable a cualquier ámbito. Sublime.

El arbitraje perpetrado anoche por un colegiado con nombre y un solo apellido en el partido entre el Mallorca y el equipo cliente de Negreira nos ha dado una semblanza de un esbozo de un bosquejo de un apunte del natural de lo que nos espera esta temporada.

Munuera Montero en el Real Madrid, 3 - Alavés, 0

Entre Tebas, factótum del fútbol patrio, una Federación que se resiste a realizar la perentoriamente necesaria limpieza en el Comité Técnico de Árbitros y los socios del gobierno de España que quieren precisamente despedazar España, conforman un panorama nauseabundo. Tan mefítico conglomerado tiene un beneficiario claro, el club cliente de Negreira durante décadas. This is España, y no sólo no hay consecuencias para quien se compró la competición, sino que se le ríen las gracias y se le otorgan facilidades para saltarse a la torera la regulación que hacen cumplir de manera inexorable a todos los demás equipos.

Por lo anterior, y sin haber comenzado la temporada, insisto en que el Real Madrid no debe jugar competiciones españolas. Nada me produciría más orgullo que un comunicado oficial de nuestro club diciendo que se niega a jugar competiciones organizadas, gestionadas y participadas por corruptos. No sé dónde debería jugar el Madrid, pero, desde luego, tengo muy claro que en España, tal y como están las cosas, no.

Buenos días. Liga nueva, fraude viejo. Comienza fuerte el Tinglao. Negreira vive, la lucha sigue, y todos los hashtags que se quieran añadir.

Cuando decimos que comienza fuerte el Tinglao, no nos referimos a que se haya dejado notar en el primer partido, sino que no ha esperado ni al descanso del primer encuentro, que jugaba el club cliente de Negreira en Son Moix, para propinar a los ingenuos (si queda alguno) la primera dentellada del fraude nuestro de cada campaña. Y una de las más graves, descaradas y desinhibidas que hemos visto desde que, en 1990, aquella final de Copa del Rey entre Madrid y rival catalán daba las primeras señales inequívocas de podredumbre.

Lo que Sport, desvergonzadamente, llama “una victoria por la vía rápida” del equipo cliente de Negreira fue un expolio incalificable, fue el enésimo latrocinio pero con más desfachatez aún de lo habitual, fue un hurto a la altura de un profesional de dicha profesión como Munuera, antes conocido como Munuera Montero.

Por supuesto, la portada del tebeo sportivo ni menciona las múltiples jugadas que un hombre cauto (a estas alturas y por circunstancias como estas nosotros no podemos serlo ya) llamaría “polémicas”.

-Gol inicial de Raphinha tras, muy probablemente, salir el balón fuera de banda impulsado por su equipo. 0-1.

-Gol de Ferran Torres con Raíllo tirado en el suelo tras recibir un balonazo de Lamine. El protocolo indica de manera taxativa que, tras recibir un golpe en la cabeza cualquiera de los futbolistas del partido, debe interrumpirse el juego. Munuera se pasó el protocolo por el montero. Cuando Arrasate, técnico del Mallorca, le pide explicaciones, le indica que Raíllo “no se había desmayado”, como si le hubiera dado tiempo a un reconocimiento médico. No, no se había desmayado ni había fallecido, afortunadamente. 0-2.

-Morlanes es expulsado por doble amonestación. Como mínimo, la segunda tarjeta es muy rigurosa. Rara, rarísimamente se ve una expulsión así a la media hora de partido.

-La expulsión de Muriqi (esta sí) parece justa.

-Araujo comete no menos de cuatro faltas ante del cumplimiento de esa prieta media hora, todas ellas merecedoras de tarjeta. Debió ser expulsado.

-Raphinha realiza una entrada atroz. Expulsión de libro. Munuera la salda con tarjeta amarilla .

No es, como veis, una jugada ni dos. Es un cumplimiento prevaricador del guión establecido, cumplimiento consumado además con una celeridad digna de mejor causa (todo sentenciado al descanso). No puede considerarse un accidente ni siquiera tomado aisladamente. Cuánto menos si uno lo pone en contexto.

“Mágico Lamine”, titula Mundo Deportivo, para quien Munuera no existió tampoco. Dentro de lo que cabe, esta bochornosa actitud de la prensa cataculé entraba dentro de lo previsible, como también era esperable la actitud tibia de los dos medios madrileños, la célebre (rían conmigo) Central Lechera de Pep Guardiola.

“El Barça saca músculo pero con polémica”.

Ese “pero con polémica” es lo más fuerte que se permiten decir los amigos de la hoja parroquial de Javier Tebas después de un atraco de dimensiones tan ciclópeas como el que hemos tratado de describir.

Lo de As no es menos despreciable en su carácter improcedentemente diplomático. “Lío para empezar”, titulan con suavidad irritante, y escogen para ilustrar el “lío” ¡¡la foto de la única jugada decisiva en la que el colegiado acierta (la expulsión de Muriqi)!!! Habla de una “solvente victoria” culé, “enturbiada por decisiones arbitrales”. Ni en una alocución del Rey Felipe VI encontramos un esfuerzo tan ímprobo por ajustarse a los encorsetados límites de las medias verdades.

Pero esto no es nada. Flipad con el párrafo que extraemos de la crónica del As, o sea, de (jajajaja) la Central Lechera.

Soberbio. Que venga Jan y le ponga una subvención (también) a As. Vamos, si es que no la tiene ya, porque este párrafo, cuyo autor material es Santi Giménez, es uno de los mayores asaltos a la decencia que hemos leído en la prensa deportiva nuestra, y una de las mayores mentiras también.

Incalificable. Vomitivo.

Y hasta aquí llegamos por hoy, amigos. Se nos han revuelto las tripas.

Pasad un gran día.

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