Las comparaciones son inevitables. Fíjense en los toros: Morante y Roca Rey. Es así en casi todo, oigan. Y me parece bien. Da carrete, entretiene hablar de los buenos.
Y sí, el 10 del Madrid no es el 10 del Barça, de Mataró —ahora de Sarriá— y de España. Sí, en Sarriá sólo debería vivir Tamudo y su presencia en el barrio es otro ejemplo de desprecio al mérito, la memoria, los pioneros y las tradiciones. En fin.
Eso. Que Kylian no es Lamine, ni siquiera Gavi, si me apuran. Pero arriesgo y me atrevo a escribir que tiene cosas y le van la mar de bien a este Madrid que está en plena inmersión de la nueva Ilustración: el Alonsismo Ilustrado. Quizá, y apelando a Griezmann, con el tiempo podrá comer en la mesa de esas figuras.
Lo más resultón en Kylian es que mete goles. Los más avispados pensamos que hace más cosas, pero bueno. Hay costumbres en el Madrid que se repiten desde Casillas y Ronaldo I. Ninguno fue como Lamine y/o Gavi y tampoco lo pretendieron. Pero como Kylian valieron para rotos y descosidos. Buen ejemplo es Cristiano, Ronaldo II.
Y entre una cosa y otra ganaron algunas Copas de Europa. Y sin jugar a nada ninguno, lo que tiene mucho mérito. Ni ellos ni compañeros como Benzema, Bale, Ramos, Modric, Carvajal, Kroos, Casemiro, Marcelo… Gente honesta, pero poco dotada. Ahora estamos en Courtois y Kylian, el que para y el que enchufa: muy bien.
Lo más resultón en Kylian es que mete goles. Los más avispados pensamos que hace más cosas, pero bueno
El hombre hizo otros dos goles en el Tartiere. El que abrió el marcador y el que aseguró el triunfo. Que como el día de Osasuna iba a costar y costó. Este un pelo más porque tras encajar el primero, el entrenador rival decidió que de perdidos al río, quitó defensas y buscó lo que no hicieron los navarros, achuchar las pocas piernas del Madrid. El equipo pone 22 sobre el campo, pero a medida que pasan los minutos el número va menguando. De 22 pasan a 20, 15, 10…
Y llegan los cambios buscando aire que para eso están. El problema es que la cabeza es como aquello otro y tampoco tiene enmienda. Y el partido se te hace largo y más si no lo tienes dos goles a favor por lo menos. Esta vez uno de los cambios fue Vinícius, que no fue titular, para que saliera Rodrygo.
Que es un magnífico jugador en mal momento futbolístico y, por tanto, de ánimos y de todo. Celebré verlo en el titular. No sé qué será de él, si el 1 de septiembre estará o no en el Madrid. Pero fue bueno que su entrenador le permitiera demostrar.
No estuvo brillante, es imposible, pero sí participativo, voluntarioso, dejó un par de chispazos del jugador que vimos, tan importante, tan campeón.
Rodrygo es jugador para el Madrid. Son muchos los que parecieron descartados y acabaron siendo vitales, siempre recordaré a Amavisca. Pero sí, claro: hay otros futbolistas que también son buenísimos y no juegan en el Madrid. Lamine y Gavi, por supuesto. Ya nos contarán.
El caso es que cuando salió Vinícius hizo un gol, dio otro y vio la correspondiente tarjeta. No hay partido del Madrid completo sin la amarilla a Vinícius. Admito el debate sobre Rodrygo, que resumo en cuatro palabras: el fútbol es así. Pero no tolero una duda sobre su paisano. Vinícius, como Mbappé, tampoco es Lamine ni Gavi. Pero hace cosas. Tengan ustedes un feliz lunes.
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Courtois: BIEN. Tuvo que intervenir para interceptar un balón profundo nada más comenzar. Después, poco trabajo... hasta que realizó un paradón en el 89.
Carvajal: APROBADO. Sigue sumando minutos con objeto de recuperar su mejor forma.
Rüdiger: APROBADO. Aún no ha alcanzado su velocidad de crucero, pero ya pega alguna carrerita con las rodillas in the guánter. Nacho Vidal cometió penalti sobre él, pero De Burgos Bengoetxea no lo señaló.
Huijsen: APROBADO. Juega con la suavidad de un croissant de mantequilla recién horneado. No obstante, hoy ha estado más impreciso de lo habitual. Arriesgó demasiado en la acción con Rondón en el área blanca.
Carreras: APROBADO. En algunas acciones y decisiones se mostró más acertado que en otras, como todos en la vida.
Tchouaméni: NOTABLE ALTO. Es un valladar. Esta temporada se muestra muy acertado y está sacando todo el partido a su portentoso físico.
Valverde: APROBADO. En ocasiones más vistoso, en ocasiones menos. Siempre importante. Aarón, con una gran parada, le privó de marcar el segundo gol del encuentro.
Güler: BIEN. Fino y con calidad. Asistió a Kylian en el primer gol.
Mastantuono: NOTABLE. Creatividad, potencia, desparpajo. Ya ha conocido las maneras del arbitraje español.
Mbappé: NOTABLE. Dos partidos, tres goles, seis puntos.
Rodrygo: BIEN. Volvió a la titularidad con ganas. Incisivo. Disfrutó de alguna ocasión para marcar.
Vinícius: NOTABLE. Cazó, cocinó y sirvió el segundo gol para que lo marcara Mbappé. Después, anotó el mismo el tercero.
Brahim: APROBADO. No mejoró a Mastantuono.
Gonzalo: BIEN. Acertado en ataque y en defensa.
Trent: Sin calificar.
Ceballos: Sin calificar.
Xabi Alonso: BIEN. Presentó un once con novedades habida cuenta de las alturas de pretemporada en las que se encuentra el Real Madrid.
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Arbitró Ricardo de Burgos Bengoetxea del comité vasco. En el VAR estuvo Javier Iglesias Villanueva.
Luces y sombras del colegiado vasco en el Tartiere.
En las áreas hubo tres jugadas en las que se reclamó penalti. En dos de ellas Calvo y Huijsen compraron papeletas. El jugador del Oviedo por sujetar a Mastantuono cuando se internaba en el área y el madridista por un empujón a Rondón. Dos jugadas de contacto como debe ser el fútbol. En la que sí debió señalar los once metros fue en la de Nacho Vidal a Rüdiger, al que agarró ostensiblemente, de forma continuada, por detrás y sin querer jugar en un córner.
Solo sacó tres amarillas. Una Ilic por una entrada dura a Carvajal en el 65', otra a Dani Calvo en el 72' por derribar a Mbappé, que le había hecho un sombrero, y la última a Vini por simular un penalti. El serbio, por cierto, debió verla antes por un agarrón a Valverde en la medular.
También se reclamó falta de Tchouaméni a Dendoncker en el primer gol blanco, pero el francés sacó en un tackle limpiamente el balón. En el descuento debió usar el mismo listón cuando el francés perdió el balón en el campo madridista tras ser presionado por Breckalo. Sin embargo, pitó falta y el Real Oviedo perdió una ocasión clara de peligro.
De Burgos Bengoetxea, REGULAR.
El Madrid solventó con un 3-0 y buenas sensaciones (sobre todo en el primer tiempo) su primera salida de la temporada en territorio asturiano. Lo hizo merced a un brillante doblete de Mbappé y un tanto de Vinícius.
Llegaba el Madrid a Oviedo con el talante de quien busca el reencuentro con un viejo amigo y escoltado por una afición oviedista respetuosa y afín. La gente se agolpaba en torno al autobús blanco, como una minibusiana a domicilio y carbayona. En el recuerdo, muchos duelos noventeros de un Oviedo memorable y un héroe común en el recuerdo: Peter Dubovsky, el Maradona del Danubio.
Sorprendió Xabi dejando en el banquillo a Trent, Militao, Brahim e incluso Vini, esto último para escándalo de medio X Madrid, pábulo de polémicas y absoluta tranquilidad de quienes entienden que el Madrid está jugando ahora su pretemporada, incluso aunque esta conste de partidos oficiales. Rodrygo, Rüdiger, Mastantuono y Carvajal, de la partida.
En el saque de centro ya dio un susto el Oviedo, plantándose en tres segundos en las barbas de Courtois, que estuvo atento. ¿Señal de pájara inicial? No a juzgar por lo que sucedió a continuación, cuando Rodrygo se internó por la izquierda, su flanco predilecto, para forzar la intervención de Escandell.
El Madrid mostró su nuevo afán de robar en campo contrario, y una buena acción de presión por parte de Mastantuono y Güler fue despejada in extremis por Dani Calvo. Es una nueva filosofía, cuya exigencia física puede explicar en parte la tendencia rotatoria de Xabi. Por lo demás, el Madrid asentaba un dominio natural que se plasmó en una muy habilidosa acción de Mastantuono en la que pudo haber penalti. Antes, Rüdiger había sufrido un agarrón en el área. El colegiado que actualmente camufla su parentesco con nuestro editor, haciéndose llamar simplemente Ricardo De Burgos, se inhibió en ambas instancias. También lo hizo el VAR. Monumental sorpresa.
Como ante Osasuna, al Madrid le costaba generar ocasiones y, también como ante los rojillos, optaba por el tiro de larga distancia por medio de Valverde. El Oviedo se cerraba, aunque también intentaba contragolpes peligrosos. Dendoncker lo intentó de vaselina. Mastantuono se insinuaba como el elemento de mayor peligro en el ataque blanco (hoy blanquinegro), con virguerías promisorias. Güler chutó a la media hora, también con escaso peligro. Más cerca del gol estuvieron los vikingos en un formidable centro del propio Güler al que llegó Mastantuono en el segundo palo, pero su remate se marchó fuera.
En la mejor jugada del partido hasta el momento, una gran combinación entre Mastantuono y Rodrygo acabó en un rechace de Escandell al tiro de este último, y en otro al disparo a continuación de Güler a bocajarro. A renglón seguido, un robo de balón de Tchouaméni (que fue limpio, pese las protestas locales) acabó en una gran asistencia de Güler a Mbappé. El francés se la preparó con un excelente control roulettesco y no perdonó. 0-1 y final del primer tiempo.
El segundo tiempo comenzó con las mismas trazas de dominio y dinamismo de los de Xabi, que encadenaron minutos de posesión abrumadora. Tchouaméni mandaba en el partido con una autoridad incontestable. Con el paso de los minutos, se notó sin embargo a un Madrid gradualmente cansado, y se esperaba que Xabi introdujera cambios. Al Madrid le faltaba brío. Calentaban varios futbolistas, entre ellos Vinícius y Brahim, que al filo de la hora de partido (al cronista le encanta decir “al filo de”) entraron en lugar de Rodrygo y Mastan. Se habían perdido la frescura y la agresividad, y el Oviedo, sin hacer gran cosa ni crear ocasiones, daba la sensación de poder subirse a las barbas. No obstante, en el minuto 69 lanzó el Madrid un contragolpe fulminante que Valverde casi transforma en el segundo. Lo evitó Escandell.
Pese a esa ocasión a favor, el Madrid no mejoró demasiado. Las sensaciones no eran las mismas, y el mensaje en términos de preparación física eran algo inquietantes. Lo decíamos al principio: el Madrid está de pretemporada, y en el ideario de Xabi lo físico es muy importante. En el lado positivo estaba Tchouaméni, que integrado en la defensa se las bastaba y sobraba para frenar al Oviedo en área propia. También tenía tiempo para rematar los córners. A fin de brindar más energía, el tolosarra dio entrada a Gonzalo por Güler.
La inquietud ya no era solo fruto de lo exiguo del marcador y de las fuerzas, sino que Sibo la mandó al palo. Menos mal que una excelente recuperación por parte de Vini le permitió asistir a Mbappé, que sentenció el partido cuando más falta hacía. Ambas jugadas, en cuestión de segundos.
En el 84, Mbappé rozó el hat-trick, pero reforzó el papel de Escandell como héroe local. La cosa estaba vista para sentencia, aunque cabe reseñar la sustitución de Carvajal y Mbappé por Ceballos y Trent, así como el paradón de Courtois a tiro de Hassan y el gol definitivo de Vinícius.
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Buenos días, amigos. Del mismo modo que el acervo antimadridista popular sostiene que el Madrid es beneficiado por los árbitros desde tiempo ha, que Franco ganó no sé cuántas Copas de Europa para el Madrid o que el Barça es un ejemplo de valors, de igual manera, afirman que Marca es madridista. La Central Lechera. ¿Y quién es el valiente que osa negarlo a la vista de las pruebas?
El éxtasis de Santa Teresa se queda en un tenue arrobamiento, un pequeño embeleso al lado del clímax experimentado por Fernando Carnerero tras la victoria por 2-3 del Barça ante el Levante. Y esa es exactamente la actitud que debe mostrar un madridista de bien, un representante modelo de la Central Lechera, alguien que debe ensalzar al rival para de ese modo servir de acicate a los suyos.
«De dos en dos» —como los dónuts, añadimos— «El Barça suma y sigue y tiene pinta de que esto no va a parar. Javier Tebas debería incentivar de alguna forma a los equipos que sean capaces de quitarle algún punto a un Barça que no descarto que gane los 38 partidos de Liga». Claro que sí, Fernando, ¿acaso no es muestra de sensatez extrema, de criterio y de profesionalidad colegir a partir de dos encuentros de liga que el FC Barcelona vencerá todos los partidos del campeonato?
Pensamos que tu sabiduría, tu clarividencia y tu precognición están infrautilizadas. Si nos permites un humilde consejo, quizá pudieses aprovechar todo tu potencial poniendo en marcha, a la par de tu labor periodística, un programa nocturno de adivinación, un oráculo donde personas con todo perdido se aferren a las esperanzas que les proporciones con tu vaticinio certero.
Creemos también que Tebas, además de incentivar de alguna forma a los equipos que sean capaces de quitarle algún punto al Barça, incentive de alguna manera a la prensa seria y veraz, a la prensa de la cual Marca es adalid.
Continúas, Fernando, sosteniendo que el Madrid ganó «de aquella manera» a Osasuna, entendemos que como contraposición a la forma en la que lo hizo anoche el indestructible Barça, como lo califican tus compañeros de Mundo Deportivo.
Una vez más, aciertas, Fernando. Ganar 1-0 sin recibir ni un disparo a puerta después de haber disfrutado de menos descanso y haber podido hacer menos pretemporada que el resto de equipos es imperdonable. No se puede comparar con vencer 2-3 en el descuento con un gol en propia meta del rival, el modo en el cual los cánones dictan que hay que vencer. Los más grandes entrenadores de la historia, aquellos que definieron las líneas maestras que sirvieron de inspiración a los demás, figuras como David Vidal, Lotina o Maguregui, siempre tenían como objetivo último vencer 2-3 a un equipo inferior con autogol en el tiempo añadido. Ganar dejando la portería a cero es una ordinariez que debería estar prohibida cuando la perpetra el Madrid.
Claro, que tu buen hacer, Fernando, no nos toma por sorpresa, tienes un bagaje que es necesario recordar para ponderar tu valía como profesional.
Es el mismo cronista que tituló "La Aemet no detectó al 'huracán' Barça" tras ganar los azulgranas al Valencia el pasado mes de enero. https://t.co/sqc0Sm23aR
— albertocosin_ (@albertocosin_) August 23, 2025
No es la única muestra de central-lecherismo que podemos encontrar en el gallardo Marca. Una búsqueda en su web acerca de la información sobre el cuadro blanco arroja resultados como estos:
Muy bien. Si el Madrid ha ganado numerosos títulos a lo largo de la historia no ha sido por su buen hacer, no, sino por la exigencia extrema tanto de su público más fiel —ese que con sus pitos e insultos ha logrado que triunfen grandes estrellas en el Bernabéu— como de su prensa más afín —caso de Marca—. Es necesario buscar lo más negativo para espolear un conjunto de Xabi Alonso que ya con un partido disputado de temporada debería estar al 100 %.
Porque el Madrid, no nos engañemos, ahora mismo solo cuenta con Mbappé, el resto de futbolistas son meras comparsas más propias de un club de 2ª RFEF. Y esta realidad debe quedar más clara en las portadas, sobre todo en la de un medio que quiera ser catalogado como Central Lechera pata negra. La primera plana de As, sin embargo, puede contener trazas —además de frutos secos, como cualquier cosa— de positividad al loar el estado de forma del francés. Muy mal. Estos días de desliz, As debe fijarse en Marca y seguir el ejemplo de Fernando Carnerero, quien probablemente habría titulado: «Mbappé, último asidero del Madrid para no descender», y habría desarrollado que tras un partido ganado «de aquella manera, tiene pinta de que no va a ganar más. Javier Tebas debería incentivar de alguna forma a los equipos que sean capaces de regalar algún punto al Madrid, que no descarto que pierda los 38 partidos de Liga».
Amigos, sed como Fernando Carnerero, sed como Marca, ejemplo sin mácula de Central Lechera. Eso es el verdadero madridismo, y no el de esta aficionada que se encontraba ayer en el Metropolitano y tras el gol del Elche mostró su antebrazo con el lema: «HASTA EL FINAL ¡VAMOS REAL!». Fatal, defender a tu club jugándote el pellejo literalmente en un campo hostil y peligroso no es madridismo. Lo de Marca, sí. Eso dicen los antimadridistas, y ellos siempre llevan razón, ¿no? Además, no puso la coma del vocativo.
Pasad un buen día.
Segunda jornada liguera y primera salida a domicilio para el Real Madrid. Los blancos vuelven al Carlos Tartiere 24 años después de su última visita. El Real Oviedo es uno de los equipos ascendidos y para conseguir el objetivo de mantenerse en la élite del fútbol español se está reforzando mucho. Esta misma semana han llegado tres nuevos futbolistas: el central Bailly, un viejo conocido de la Liga, el croata Brekalo, y el belga Dendoncker. Además, este verano los carballones se han hecho con los servicios de Reina, Ilic, Ejaria y el portero rumano Moldovan.
En la primera jornada perdieron ante el Villarreal en un partido que se les complicó muy pronto al quedarse con diez hombres por la expulsión de Reina al ver una doble amarilla. El gaditano es una de las bajas junto a los lesionados Lemos, Seoane y Ahijado. También tienen dudas como la de Colombatto, un jugador clave en el ascenso el pasado curso. Con todo ello, un once probable para el choque ante los madridistas sería el formado por Aarón; Nacho Vidal, Costas, Calvo, Alhassane; Dendoncker, Sibo, Ilic; Hassan, Chaira y Rondón.
El Real Oviedo en su feudo es un conjunto que se atreve más a presionar alto, con intensidad y un gran esfuerzo colectivo. Resta saber si Paunovic, que suele apostar por ello, es un poco más precavido teniendo enfrente al Real Madrid. El serbio es un técnico valiente y atrevido y no sería de extrañar que los primeros minutos mande al equipo arriba para ver si caza algún robo y puede hacer daño al Real Madrid. Tienen jugadores trabajadores y combativos, y el primero en hacer la presión sería el venezolano Rondón.
El Real Oviedo trabaja la salida con pulcritud. Intentan conectar con los medios a ras de suelo para que el equipo mueva la pelota y tenga el control. Pero tampoco son radicales en este aspecto, y si la transición entre defensa y ataque no es óptima y se ven muy agobiados y presionados no tienen problema en jugar en largo. Para ello cuentan con la baza de Rondón, que es autosuficiente y puede pelear los balones por arriba con los centrales para bajar el esférico y descargar a los medios o a las bandas. Otra opción de los asturianos es volcar el juego por las bandas, donde tienen los futbolistas más habilidosos que les sacan de apuros en las salidas de balón. En el medio Paunovic está apostando por jugadores de toque y buen pie, como el sancionado Reina o su compatriota Ilic. También el recién fichado Dendoncker se maneja bien con el cuero.
Desde la llegada de Paunovic el Real Oviedo se convirtió en un equipo sólido y fiable atrás. Pero todo esto era en Segunda División y la categoría reina del fútbol español es otro nivel. Frente al Villarreal tuvieron tramos en los que defendieron bien con un hombre menos, con el equipo siendo coral, enérgico y muy solidario. La línea defensiva es la misma que en la división de plata, aunque se espera que Bailly, en cuanto coja la forma y el físico necesario, sea un titular fijo. Los laterales son rápidos y expeditivos, con un Nacho Vidal ya experimentado en Primera. Los centrales no se complican y son fuertes también por arriba. Además, cuentan con el apoyo del ghanés Sibo, que realiza un gran despliegue físico en coberturas y ayudas. Frente al Real Madrid tendrán una prueba de fuego con todo el arsenal ofensivo de los blancos.
El ataque asturiano se basará mucho en los contragolpes y en un estilo de juego directo y vertical. Por bandas disponen de jugadores habilidosos, con regate, encaradores, descarados y muy veloces. Es, sin duda, el gran peligro que tendrá el Real Madrid en el Tartiere. Muchos de los pases y centros desembocarán en un veterano Rondón, que ha vuelto a la Liga y que el Real Madrid conoce recientemente tras haberse enfrentado en el Mundial de clubes. A la rapidez de Chaira y Hassan y el poderío en el remate de Rondón hay que sumar la calidad con la pelota de Ilic, un zurdo con buen pie y elegante. Los laterales también se suman con agilidad al ataque hasta llegar a línea de fondo para poner centros a la cabeza del venezolano. Por último, siempre estará en la recámara para salir del banquillo un genio como Cazorla, que mueve al equipo con soltura cuando sale y tiene el balón en los pies. Paunovic abogará por un juego más directo, pero seguro que también pide a los suyos momentos de posesión de la pelota y tener ataques en estático.
En el librillo de Paunovic se puede encontrar a un técnico que funciona con varios sistemas y no se encasilla en solo uno. Suele actuar con un 4-2-3-1, también con un 4-3-3 con interiores, pero no descarta otras opciones más defensivas. Busca un equipo equilibrado en ataque y defensa, que pueda presionar o defender en un bloque medio y que pretende crear peligro por banda con extremos veloces y desborde. En Segunda intentaba dominar con balón, pero es probable que en Primera en muchos encuentros ceda la posesión para jugar juntos y optar por el contragolpe. En definitiva, es un entrenador camaleónico, con buenos conceptos tácticos y que siempre ha manejado muy bien la gestión del grupo.
Los dos extremos punzantes Chaira y Hassan les dan posibilidades a los asturianos de crear peligro ante cualquier equipo, pero nos vamos a decantar por el marroquí Chaira como el hombre clave, ya que tiene algo más de gol que el francés Hassan. El africano es diestro, pero parte desde la banda izquierda. Es un futbolista de gran velocidad, con manejo de las dos piernas, que pide el balón para ofrecer soluciones al equipo, con recursos para el regate en una baldosa y también a campo abierto que puede salir del desborde por cualquiera de los dos perfiles. Sin duda, una piedra dura de toque para el inglés Trent Alexander-Arnold. En ocasiones, Chaira monopoliza demasiado el balón, da algún toque de más y le sobra un regate, pero es un futbolista peligroso que si tiene el día es difícil de parar. El Real Madrid deberá estar atento a su sociedad con Rondón, porque muchos de sus envíos tendrán como destino el delantero sudamericano.
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Una de las palabras que más se repiten entre los que hablan de la liga del Barça —nunca mejor dicho— es “cantera”. En efecto, el club pagador de Negreira ha sabido sacar petróleo de La Masía, con una hornada nacional que nutre la Selección española y que saca pecho en las competiciones domésticas. Los Xavi, Puyol, Iniesta o Busquets han dado paso a Lamine Yamal, Pedri, Cubarsí y Fermín, entre otros. Las comparaciones son odiosas, pero es un hecho que esta generación de jugadores ya ha ganado títulos.
Culturalmente, el Barça es tan de cantera como lo puedan ser Osasuna, Athletic de Bilbao o el propio Real Madrid. Ocurre que, en un momento dado, el club pagador de Negreira se ve en una situación económica más que apurada, y no le queda más remedio que acudir a la cantera. Era lo único que se podía permitir, toda vez que ni había dinero para recambios, ni muchos de los potenciales fichajes se animaban a fichar sin saber si podrían ser inscritos. No contaban, claro, con que Tebas por un lado y el Gobierno por otro construirían una pinza económico-institucional a medida de Laporta y con la aquiescencia del resto de equipos de La Liga. El resultado, a la vista está.
El balance de la pasada temporada fue malo para el Real Madrid. Los “no oficialistas” podemos permitirnos el lujo de opinar sin caer ni en la adulación desmedida ni vivir en un estado de cabreo permanente. En cuanto al Castilla, tres son los objetivos que debe cumplir el filial: sacar jugadores para el primer equipo, obtener un buen traspaso por aquellos que no alcancen ese nivel y, a ser posible, ascender. El hecho de haber logrado éxito únicamente en los traspasos ha sido determinante para la salida de Raúl y su relevo por Arbeloa, aunque aquí la responsabilidad debería ser compartida. Sí, Raúl entrenaba al Castilla, pero quien decidía quién subía y disputaba minutos era Ancelotti. El italiano nunca ha sido un técnico muy partidario de jugársela con la cantera, ni tampoco con los jóvenes. En esto, Carlo es conservador, como otros tantos colegas suyos: prefiere morir con sus “vacas sagradas” sobre el césped. Veteranos antes que noveles. Y a tenor de su palmarés, no puede decirse que le haya ido mal... hasta la pasada temporada.
Más de uno disfrutamos cuando en la alineación titular aparecen canteranos. Están ahí no por un “cupo Valdebebas”, sino porque son muy buenos y se lo han ganado. Ojalá haya muchos más. Y ojalá desde el actual cuerpo técnico se apueste por ello
Parece que esto va a cambiar con Xabi Alonso. Ojalá. Me decía un exdirectivo del Barça —hay que tener amigos en el infierno— hace no mucho que una de las claves del éxito de La Masía es su fidelidad a los colores. Fermín, Gavi o Cubarsí nunca jugarían en el Real Madrid, y prefieren triunfar en el club pagador de Negreira antes que hacerlo en cualquier otro equipo. Nosotros también hemos tenido de eso, hasta hace bien poco. Raúl, Arbeloa, Iker, Joselu, Carvajal o Lucas Vázquez son un claro ejemplo de calidad y compromiso. En mi opinión, esa es una de las escasísimas críticas que se le pueden hacer a Ancelotti: nunca ha apostado en firme por nuestra cantera.
Hay quien puede decir, no sin razón, que hasta la fecha sólo Gonzalo ha sido capaz de tirar abajo la puerta del filial —lo de Asencio fue necesidad vital—, pero también es cierto que con un poco de continuidad y paciencia alguien más podría haber salido de la cantera. Y por mucho que disguste al oficialismo, el compromiso de esos jugadores criados “en casa” siempre estará por encima de los Tchouaméni, Trent o Vinícius de turno, aunque se besen el escudo. ¿Que nadie cuestionaría el madridismo de Modric, Marcelo o Roberto Carlos? Obvio. No todos los fichados son meros mercenarios. Pero más de uno disfrutamos cuando en la alineación titular aparecen canteranos. Están ahí no por un “cupo Valdebebas”, sino porque son muy buenos y se lo han ganado. Ojalá haya muchos más. Y ojalá desde el actual cuerpo técnico se apueste por ello.
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Hoy da comienzo en el Piamonte italiano la edición número 80 de la Vuelta Ciclista a España. La carrera más importante del calendario español está ligada al Real Madrid, entre otros aspectos, en la figura de Luis Bergareche Maruri. El vasco estuvo al frente de la dirección durante más de dos décadas y antes, en su juventud, fue futbolista y militó en el Real Madrid a finales de los años 20.
Nacido el 16 de mayo de 1910 en Balmaseda (Vizcaya), se trasladó a Deusto cuando era un niño. Su padre, Santiago, era el director de una fábrica de boinas y a Luis desde muy pronto le interesó el mundo empresarial, el fútbol, la pala, el frontón y el ciclismo. Un fuerte impacto con un muro cuando iba en bici dirección Bérriz estuvo a punto de costarle la vida, permaneciendo tres días en coma con apenas 17 años. En el balompié también fue precoz e incluso falsificó la edad para poder jugar un campeonato de categoría superior. Comenzó a jugar en el colegio Santiago Apóstol y con solo 14 años debutó en el Deusto actuando de extremo frente al Barakaldo.
Compaginó el fútbol con los estudios, cursando profesorado mercantil. Para seguir formándose de cara al futuro se marchó a Akron (Estados Unidos), para conocer de primera mano cómo funcionaban las fábricas de neumáticos. Su primer trabajo fue en Firestone, donde permaneció dos años, pero un telegrama del Athletic le cambió el destino. El cuadro bilbaíno habló con su padre para realizarle la ficha de cara a la temporada 1925-26, sin embargo, debido a que solo tenía 15 años, no podía actuar todavía en encuentros oficiales. Fue en 1928 cuando se incorporó de manera definitiva como amateur al Athletic Club, un club que no era el de sus mayores simpatías porque él era del Arenas, pero su estancia allí le “caló muy hondo para siempre”, como declaró tiempo después en alguna entrevista.
Debutó con los leones en la Copa en la 1929 ante el Castellón en la eliminatoria de cuartos de final, pero su momento cumbre con los rojiblancos llegaría poco después. El campeonato de Liga dio comienzo el 10 de febrero y el Athletic visitaba Atocha para el derbi ante la Real Sociedad. El técnico Máximo Royo lo alineó en el once titular en una delantera formada por Lafuente, Bergareche, Unamuno, Calero y Graciano. Bergareche era un atacante polivalente que podía jugar en cualquier posición de la vanguardia. Como extremo derecho demostró tener raza, de delantero centro destacaba por su empuje, pero fue en la posición de interior en la que jugó mejor y con mayor asiduidad. En ese puesto brillaba por su fuerza, decisión, recorrido, llegada a gol y capacidad tanto para crear juego como para cortar los avances del rival. Aquella tarde en el campo donostiarra entró en la historia del Athletic como el autor del primer gol liguero de los bilbaínos. Aunque algunos medios se lo otorgaron a Unamuno el que marcó fue Bergareche.
En el periódico bilbaíno Excelsior lo describieron así: “Al minuto, el goal del Athletic. ¡Para una vez que habían acertado los realistas! ¡Ya tienen ganas estos chicos del Athletic de amargarle la tarde a uno! Lafuente centra, cojo y todo. Izaguirre rechaza el balón, que es recogido por Bergareche de cabeza. Oiga, joven ¿tiene usted goma? El balón se le queda “clavado”. Y sale después en viaje para la red donostiarra. No hay necesidad de sacar del centro. Descanso”. Los futbolistas de la Real y en especial su arquero Izaguirre reclamaron fuera de juego, pero el colegiado Serrano de la Mata dio validez al tanto.
Bergareche no volvió a disputar ningún encuentro oficial más con los leones y el trabajo le obligó a un cambio de residencia. El interior se trasladó a Madrid para ayudar a su padre en un negocio familiar recién inaugurado y tanto Athletic de Madrid como Real Madrid se disputaron su fichaje. Los blancos le conocían bien puesto que se había enfrentado a ellos en las semifinales de la Copa recién finalizada. Uno de esos encuentros fue el famoso ‘partido de las ranas’. El sueldo ofrecido por los madridistas, que se acercaba las 500 pesetas mensuales, inclinó la balanza hacia los blancos, y a mediados de agosto se publicó en los diarios madrileños y vascos la firma de Bergareche por el equipo madridista. Una de sus primeras peticiones en la capital fue una Harley porque era un apasionado de las motos.
La gran competencia en el conjunto dirigido por José Quirante, que se reforzó mucho aquel verano, dejó sin demasiadas oportunidades al futbolista de Balmaseda. En total disputó ocho partidos, cuatro oficiales y cuatro amistosos. El primero de ellos fue casi recién aterrizado en el mes de septiembre, en el primer duelo de pretemporada de los madridistas. En el estadio Metropolitano se midieron al Athletic, que conoció pronto de primera mano la calidad de Bergareche y el jugador que se les había escapado. Fue un choque con muchos goles que terminó empate a cuatro y con un doblete del vasco, que se desenvolvió en el mediocampo. El primer gol se produce cuando “Bergareche, que ha bajado a su ataque, recoge un balón rebotado de Conde y, desde bastante distancia, lo incrusta de un buen tiro sestado en las mallas athleticas”. Mientras que el segundo es en un penalti cometido sobre Moriones que el de Balmaseda “convierte en el segundo tanto para el Madrid”, según la crónica del diario La Tarde. En Excelsior calificaron su actuación, sobre todo en la primera parte, como “buena, al igual que sus compañeros de línea Esparza y Villanueva” y en El Imparcial le elogiaron como un “excelente medio ala”.
Una semana más tarde, los blancos se estrenaron en Campeonato Regional Centro como local en el Metropolitano ante el CD Nacional y saltó la sorpresa. Los visitantes se llevaron el triunfo en el estreno de Bergareche jugando en su posición habitual de interior. Las loas recibidas frente al Athletic se tornaron en fuertes críticas ante el equipo verdiblanco. En La Voz describieron su juego como de “poco sentido en el centro y un exceso de pesadez”, en La Libertad le calificaron como “jugador caduco” junto a Luis Olaso y Cosme Vázquez y en El Sol también lo vieron “muy pesado” y “lento”. No volvió a jugar hasta 1930. El día de Reyes los blancos se vieron las caras otra vez contra el CD Nacional en un amistoso sin mucha historia en El Parral. El Real Madrid se pudo vengar bien venciendo por 1-6 y con Bergareche probado como defensa junto a Adolfo. No le salió un mal partido, pese a la nueva posición, y para La Voz “se salvó de la torpeza general” y para La Libertad “preparándolo convenientemente, puede ser un buen suplente para la defensa titular”.
A principios de febrero, Bergareche tuvo importantes problemas con la afición y la entidad madridista. En la jornada 10, su exequipo, el Athletic Club, visitó Chamartín para el partido liguero. Bergareche no jugó y los bilbaínos vencieron 2-3, lo que produjo una gran alegría al jugador vasco, que lo expresó de manera notoria al concluir el choque. Esto hizo que fuese duramente reprendido y amonestado por la directiva. En el diario Mas escribieron un duro artículo sobre su actitud y su papel como futbolista merengue: “El exequipier del Athletic de Bilbao, que fracasado en el equipo rojiblanco logró sorprender la perspicacia futbolística de los directivos blancos no está prestando grandes servicios, como no ignora nadie. Pues bien, ese equipier se dedicó a exteriorizar su júbilo con ruidosas manifestaciones por la victoria del Athletic. Y fue el caballero Urquizu, buen jugador y hombre de bien, quien hubo de afearle su conducta, diciéndole que él, bilbaíno y defensa del Athletic, se alegraba del triunfo de su Club, pero que sentía la derrota del Madrid. Y que la primera obligación de quien recibe graciosamente sumas que no gana es la de no hacer ostensible su ingratitud”. El jugador, tras leer el artículo, habló con el periódico que unos días después publicó que les había solicitado que divulgasen que “su caballerosidad no es menor que la de Urquizu, que no fracasó en el Athletic, donde jugaba como amateur, y que fue el Madrid quien solicitó su concurso, convirtiéndole en profesional”.
Una vez pasado todo el lio, fue en el mes de marzo cuando contó con más confianza para Quirante. Debutó en Liga en la jornada 15, cuando el Real Madrid visitó El Sardinero. La tarde fue aciaga y cayeron por 2-0, aunque Bergareche, que obligó a una gran intervención de Joven, no fue de los más desafortunados y se salvó de la quema junto a Galé y Luis Olaso para El Imparcial. Las dos siguientes semanas el cuadro blanco tenía concertados un par de amistosos, uno en casa y otro a domicilio. En Chamartín empataron a dos con el Depor en una gran actuación del vasco en solo cuarenta y cinco minutos. En la segunda parte salió por Cominges lesionado y fue el autor de los dos goles blancos. Así fueron según El Orzán: “El primer tanto para el Madrid es de un tiro lanzado desde muy cerca por Bergareche. (…) Aún marcaron una vez más los madridistas al rematar Bergareche de cabeza un balón enviado por Del Campo”.
Unos días más tarde el equipo madridista viajó a Sevilla para enfrentarse al Real Betis en el Patronato. La victoria fue clara por 0-4, aunque esta vez el interior no marcó, dio el pase de gol a Lazcano en la diana que cerró el marcador. Su último partido liguero con los merengues fue en el estreno en el banquillo del húngaro Lippo Hertzka. El Real Madrid ya no tenía opciones de título desde hacía varias jornadas y se probaron a distintos jugadores. El severo correctivo para los blancos ante el equipo del alma de Bergareche, el Arenas, fue importante al perder por 5-1. Para J. Miquelarena, cronista de El Sol, fue de lo poco rescatable junto a Lope Peña y Lazcano, y en La Voz se pudo leer que “solamente Bergareche daba fe de vida y se mostraba peligroso, lo mismo en sus tiros al marco que sirviendo cuero a su extremo”.
La despedida oficial del vasco con la camiseta blanca se produjo en la Copa del Rey. En la primera eliminatoria quedaron emparejados con el Patria Zaragoza y en la ida Bergareche fue de la partida, jugando de medio junto a Esparza y Lope Peña. Los pupilos de Hertzka se trajeron un empate a uno y el de Balmaseda asistió desde el córner para el tanto de Morera. Su periplo blanco concluyó aquí y al Campeonato Regional conquistado esa temporada no pudo sumar la Copa, al caer los blancos contra el Athletic en la final celebrada en Montjuic.
Bergareche no dejó la capital, pero cambió los colores blancos por los del Racing madrileño. En el cuadro chamberilero también estuvo una sola campaña y después volvió al País Vasco para jugar en el CD Guecho, y tras la Guerra Civil también en el Arenas entre 1943 y 1944, cuando militaba en Segunda división y acabó descendiendo a Tercera. Poco después colgó las botas.
Tras retirarse se dedicó al sector empresarial y al periodismo, lo que le llevó al ciclismo. En 1945 se incorporó como consejero de El Correo Español y tres años más tarde asumió dicho cargo en Vascongada de Publicaciones, editora de El Diario Vasco. Con el paso del tiempo alcanzó la presidencia en ambos periódicos. Se mantuvo activo hasta 1989 cuando renunció por motivos de edad, momento en que se le nombró presidente de honor del grupo Correo. Además, también fue presidente de la Asociación de Editores de Diarios Españoles, presidente y fundador de Servicios Auxiliares de Prensa Independiente desde 1968 y presidente de la agencia de noticias Colpisa entre 1979-1985. En reconocimiento a su trayectoria le fue otorgada la Gran Cruz del Mérito Civil, la Medalla al Mérito Deportivo y la Medalla del Trabajo.
Su idilio con las dos ruedas se intensificó desde mediados los años 50 de la mano de su concuñado Alejandro Echevarría. La Vuelta a España llevaba cuatro ediciones consecutivas suspendidas y ambos la resucitaron. En 1955 fueron a Francia para ver in situ la organización del Tour y volvieron convencidos de relanzar la carrera ciclista española con el apoyo fundamental de El Correo. Con amigos y conocidos muy implicados dentro de la organización crearon un grupo de trabajo magnífico que dio soporte a los equipos y patrocinadores en los inicios, que fueron complicados.
Bergareche fue el director general de la ronda durante 23 años y el País Vasco y sus carreteras el escenario habitual de la prueba. Poco a poco la carrera fue ganando prestigio internacional y atrayendo a grandes estrellas mundiales. Su primer gran éxito mediático llegó en 1957, con la histórica pugna en la calzada y fuera de ella entre Federico Martín Bahamontes y Jesús Loroño. Así se consolidó como la tercera gran vuelta por etapas y ciclistas históricos como Anquetil, Poulidor, Janssen, Gimondi, Pingeon, Ocaña, Fuente y Merckx inscribieron su nombre en el palmarés en la época de Bergareche como patrón.

Bergareche con ciclistas como Van Looy, Poblet, Kuiper, Bahamontes, Anquetil, Poulidor, Pingeon y Ocaña
Su última edición fue en 1978, cuando un joven Hinault participó por primera vez y se hizo con el triunfo por delante de José Pesarrodona. Las amenazas de ETA, varios incidentes importantes con cortes de carrera incluidos, y la presión de Luis Puig, que quería organizar una propia vuelta con el apoyo de TVE, fueron causas ineludibles para que El Correo dejarse de organizar el evento. Además, en el plano económico había dejado de ser rentable. Bergareche reunió al Consejo y allí se tomó la decisión. El vasco quedó muy tocado por la resolución y declaró, según contó años después su hijo, “que se acababa de morir la única hija que tenía”. Para él La Vuelta era su otra familia, “pero la seguridad de los ciclistas era lo primero”, en palabras de su primogénito José María. En el mundo del ciclismo también llegó a ocupar los cargos de vocal de la junta directiva de la Federación española de Ciclismo y tesorero durante una veintena de años de la Association Internationale des Organisateurs de Courses Cyclistes.
Falleció a los 84 años en Bilbao el 9 de septiembre de 1994.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
Buenos días, queridos. El Barça se pide jugar la visita al Villarreal en Miami, de local de facto; el Barça se pide que la visita de la segunda vuelta al Valencia se adelante al inicio y así tener más partidos en casa a final de liga; el Barça se pide inscribir los fichajes que realiza, pese a no tener dinero, urdiendo planes en los que juegan con la duración de las bajas, Tebas y el CSD en la recámara; el Barça se pide palancas ficticias para «cumplir» el Fair Play Financiero; el Barça se pide el Scalextric, el Cinexin, el Barco Pirata de Famobil, el Casio PT-10 y la Stacy Malibú. Porque el Barça es el niño mimado que nunca ha recibido un no y se siente diferente, especialito. Se cree, en definitiva, impune. Y ciertamente lo es.
El Barça es igual de insoportable que el niño repelente al que sus padres conceden todos los caprichos para no oírle lloriquear mientras ellos se pimplan en el bar. El Barça tiene todo y por lo tanto no valora nada. El Barça no tiene tolerancia a la frustración. No acepta las consecuencias de sus actos. No asume que si su mala gestión le ha abocado a la quiebra ha de cargar con los efectos. No entiende por qué le afean el hecho de haberse comprado al estamento arbitral e incluso algunos, cada vez menos, exigen que sea sancionado por ello. Porque el Barça solo se defendió, el perjudicado siempre es él. El Barça es el mejor, y por tanto considera lícita toda acción encaminada a ganar, porque otro resultado es injusto. No es una cuestión deportiva, de normas, de reglas, el Barça debe ganar porque sí, porque el club, y el pueblo al que representa, son los elegidos.
Como todo niño malcriado, está convencido de que se merece todos los caprichos que se le antojen, porque lo contrario es persecución. El princesito se siente víctima cuando se asoma a la realidad. Cuando mamá Tebas le dice que no, acude gimoteando a papá Uribes. El Barça es como la orugrita de los Simpson, que si no es consolada constantemente morirá. Los culés se sienten, porque lo son, intocables.
«Intocables» también es la palabra más destacada de la portada de Mundo Deportivo. El diario de Godó, grande de España, se refiere a Casadó y Fermín, sagrados para Flick. «Quiero que Casadó se quede», son las palabras del técnico azulgrana destacadas por Sport.
Afirman por ahí que la venta de Marc sería importante para que el club alcanzase la regla 1:1, pero no es verdad. Da igual, todo da igual. El Barça fichará e inscribirá lo que quiera, venda o no venda —nunca mejor dicho— a Casadó o a Rita la Cantaora. Además, cualquier déficit deportivo será después compensado por la vía arbitral, con lo cual la victoria nacional está asegurada. Acaban de designarle por segunda vez consecutiva a Figueroa Vázquez para el VAR, después de su gran actuación al no avisar al colegiado de la entrada criminal de Raphinha que debió haber significado su expulsión.
Porque la alternativa es llorar. Llorar y llorar. Llorar y llorar. Con dinero y sin dinero. Como la orugrita. Contra todo y contra todos, dice luego Laporta. ¿Contra quién, Jan? La prensa que no tienes untada está lubricada por Tebas o por la Federación o por ambos, porque todo es lo mismo. En el sistema es indistinguible la parte que es Barça, la parte que es Liga, la parte que es RFEF y la parte que es Gobierno. Por eso quien mejor representa al sistema es Albert Soler. Contra todo y contra todos, menos contra el poder. Siempre ha sido así en la historia del Barça y en la de la ideología que representa.
Marca trata este asunto de arriba de manera que cualquiera que no esté al tanto no vea nada sospechoso en la propuesta. El Barça, pobrecito, se ve obligado a pedir que se juegue primero fuera y la segunda vuelta en casa. Que sí, que el sorteo ha deparado lo contrario, pero qué más da. ¿Por qué alterar el calendario a placer va a suponer adulterar la competición? Que sí, que de nuevo el Barça jugará más partidos en feudo propio al final de la liga, cuando se decide, pero qué más da. Si no se le concede este capricho, gritará, como la orugrita, y la culpa será del Madrid. Porque la culpa siempre es del Madrid. ¿Acaso el Barça no tuvo pagar millones durante décadas al CTA vía su vicepresidente porque no hallaba manera limpia de ganar al Madrid en el campo? Si el Madrid no hubiese ganado tanto, el Barça no tendría que haberse comprado el sistema. Culpa del Madrid. Siempre.
Mientras Marca prepara el terreno para el enésimo pucherazo liguero, ayuda a crear mal ambiente en el Madrid. Están esperando a Vinícius, nosotros estamos esperando que los de Gallardo demuestren gallardía para ejercer el periodismo.
El tratamiento de los medios al Barça es, en general, dadaísta. Mirad el siguiente ejemplo. No hase falta desir nada más.
As dedica su portada a La Vuelta Ciclista a España, cuya 90ª edición comienza hoy en Italia. A propósito de este acontecimiento, hoy publicaremos en La Galerna una pieza histórica de Alberto Cosín que relaciona al Real Madrid con la ronda ciclista. No os la perdáis.
Pasad un buen día.
Buenos días, amigos. El Atlético de Madrid se presentó ayer ante su afición en el Metropolitano, o sea, en EEACCW (El Estadio Antes Conocido Como Wanda). Fue un gran festejo de luz, color (rojo y blanco para ser exactos) y animadversión vikinga (o cierva, como ellos dicen ahora). No deja de tener su gracia el presentarte cuando ya te has presentado, a la sazón palmando 2-1 contra el Espanyol pese a tus rutilantes fichajes, el importe de los cuales supera en los últimos dos años la nada desestimable cifra de 350 millones de euros.
Las portadas de la prensa madrileña deportiva del día dan cuenta del gran evento en pequeños espacios colaterales, reservando los espacios centrales al hipotético interés del Madrid por Wharton (Crystal Palace) y al gran rendimiento que está dando Huijsen.
Respecto a la gran ilusión que está despertando en el madridismo Huijsen, no podemos estar más de acuerdo. Está deslumbrando desde su faceta de defensa que ejerce de centrocampista, o viceversa. Precisamente, nuestro amigo Jorgeneo dio con la bella coincidencia entre su mapa de calor ante Osasuna y el de Toni Kroos en cualquier partido random del año pasado. Con ello no se pretende comparar ambos futbolistas (Dean apenas está empezando), sino señalar hasta qué punto el espigado hispanoholandés representa en el equipo un rol que trasciende el de simple marcador en área propia.
En cuanto a un posible interés blanco por Wharton, solo podemos decir que el futbolista nos gusta mucho.
Como comentábamos, la gran presentación colchonera en el otrora pez llamado Wanda ocupa lugares menores tanto en la primera plana de As como en la de Marca. Nos parece una pena, la verdad. Tan magno evento debería haber concitado más atención, sobre todo por lo sano de los cánticos allí proclamados.
En efecto. Allí se congregó una afición deseosa de mostrar en todo momento un apoyo sano y limpio a los suyos, lo que como vemos, en términos atléticos, se traduce en ciscarse en el Real Madrid, que (no) pasaba por allí. No solo el público coreó el ejemplar salmo “Madridista el que no bote”, sino que los propios jugadores colchoneros de las tres plantillas reunidas (primer equipo, segundo y sección femenina) votaron al uníson, para demostrar al respetable que eran sensibles a esa proclama, y dejar claro que el sambenito del madridismo no podía en ningún caso aplicárseles, no fuera a ser que el grupo de animación nazi Frente Atlético tomara nota de quién estaba botando y quien no, corriendo el riesgo los segundos de asumir correctivos tan severos como el que estas encantadoras criaturas son capaces de infligir.
De hecho, y al ser siempre el Frente Atlético el impulsor de estas nobles iniciativas musicales, nos extraña que no hayan introducido aún una variante conceptual y ortográfica. Estos gentiles caballeros no son precisamente grandes amantes de la democracia, por lo que un cántico “Madridista el que vote” bien podría representar de manera más fiel su aversión por todo lo blanco. Entendemos que la única explicación para que no hayan testado aún esta variante reside en la imposibilidad de distinguir acústicamente entre la b y la v, por compartir botar y votar idéntica transcripción fonética.
No, no lo podemos entender. Sin afán de resultar ofensivos, tampoco pretendemos hacerlo.
Os dejamos con Sportivo, que viene tan apasionante como de costumbre.
Pasad un buen día.