Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Si no era suficiente tortura la disfunción futbolística del parón de selecciones, Albert Montagut tuvo a bien ayer expeler la emesis de una parte enferma de la sociedad, aquella que se victimiza a pesar de tenerlo todo. Os avisamos de lo desagradable del texto refluido por este exdirector de comunicación del FC Barcelona por si preferís no seguir leyendo. El pródomo comienza con la lectura de la primera frase y se termina la pieza con indisposición general.

Imaginad que Jack el Destripador acusase a sus víctimas de llamarlo asesino (en el caso de que las víctimas pudiesen hablar después de morir, pero cosas más raras estamos viendo en la actualidad). Algo así son las primeras líneas de Albert: «En uno de los actos de hipocresía más llamativos de los últimos años, el público del Santiago Bernabéu coreó “¡Negreira, Negreira, Negreira!”».

¿Qué es hipocresía?, dices mientras clavas en mi pupila tu morralla azulgrana. ¿Qué es hipocresía? ¿Y tú me lo preguntas? Hipocresía… eres tú, Montagut.

Hay que tener desparpajo.

El cinismo montagutino prosigue, y quien estuvo —¿estuvo?— a sueldo del Barça desgrana una serie de jugadas puntuales en las que supuestamente salió beneficiado el Madrid para echar en cara a la afición blanca que en esos casos no cantara «¡Negreira!». Y remarcamos lo de supuestamente porque incluye acciones bien arbitradas. Tratar de equiparar lances aislados con corrupción sistémica arbitral —juez dixit— es como si un ciclista cazado con EPO justificara su positivo recordando que un rival se saltó un semáforo en ámbar. Pero en campo yermo no crece trigo.

Otra sentencia de Albert: «el Real Madrid ha disfrutado históricamente de favores arbitrales sistemáticos». En esta ocasión no vamos a argumentar, simplemente dejamos esto por aquí, aunque mucho nos tememos que de matemáticas también van justitos.

Montagut sostiene que será difícil demostrar que el Barça haya comprado o manipulado un solo árbitro, ni en el pasado ni en el presente. Albert, querido, aquí te vamos a dar la razón, el Barça no compró un solo árbitro, compró el lote entero, al por mayor, como en Makro. Y al igual que en Makro existe la factura que prueba la compra.

También estás acertado en lo de la leyenda blanca del Madrid. Como contraposición a la leyenda negra, concretamente Negreira, vuestra.

Llegamos así al momento cumbre, al momento de la confesión —por enésima vez— del delito:

«Ahora bien, el Barça se merece esta penitencia, y la merece por el oscurantismo innecesario con el que gestionó su relación con José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, y los incomprensibles pagos a través de un tercero. No haber explicado que su contratación —equivocada, sin duda— pretendía ser un contrapeso al CTA, con sede única en Madrid, fue un error estratégico de primer nivel.

Ese error de cálculo fue garrafal, pero entendible en un contexto de décadas de injusticia deportiva y política. Si se hubiera actuado con transparencia, y explicado la lógica del contrato, habría quedado claro que se buscaba contrarrestar un sistema arbitral centralista y antidemocrático».

En su zozobra intelectual, Montagut reconoce que el Barça pagaba para influir, es decir, que cometió un ilícito penal, pero considera que estaba justificado. Porque ellos lo valen. Es el mismo argumento que han esgrimido Freixa, Tatxo Benet (quien provee al VAR de imágenes) y demás ralea culé. Ojalá sea esa la estrategia de defensa azulgrana en el juicio.

El Barça no compró un solo árbitro, compró el lote entero, al por mayor, como en Makro. Y al igual que en Makro existe la factura que prueba la compra

La barra libre de la que han gozado siempre ha supuesto que acaben tan ebrios de impunidad que no les suponga problema alguno reconocer que efectivamente adulteraron la competición durante mínimo 17 años mediante el pago de al menos más de 8 millones de euros.

Albert Montagut es el ejemplo perfecto de esta parte enferma de la sociedad a la que aludíamos al comienzo del portanálisis. Una parte de la sociedad que vive en una región que goza de privilegios que no se atreven a soñar en otras zonas de España. Y aun así se victimizan y piden más y más y más y más. Llevan décadas condicionando de facto la política del país desde una minoría. Abogan, sin complejos, por la desigualdad porque están convencidos de que merecen más. Creen realmente que son mejores que el resto por haber nacido en un lugar determinado. Es un supremacismo que asusta. Pero todo está justificado por ese ogro llamado centralismo.

Un centralismo que consiste, entre otras cosas, en contar con Gaspart en la vicepresidencia de la RFEF o con Albert Soler legislando a favor de obra en el Gobierno. O en un CTA sito en Madrid y cuyo objetivo último es aniquilar al club blanco.

Para el señor Montagut y los que piensan como él no es importante el mérito, el juego limpio, la legalidad, porque al creerse ungidos ven justificado cualquier delito cometido en aras de una victoria que merecen por nacimiento. Y a eso lo llaman democracia.

«Contratar a Negreira fue un error, pero también fue un grito desesperado por arbitrajes más justos». Albert Montagut se despide por todo lo alto, confesando nuevamente el delito. Acepta que los millones de euros que el Barcelona pagó a Negreira durante décadas fue para que tuvieran influencia en los arbitrajes, en palabras suyas, para que fuesen más justos. Hay un pequeño problema, Albert, pagar a la cúpula de los jueces de un campeonato para que adulteren la competición no se llama justicia, se llama corrupción.

Hay tesis que solo se pueden defender desde la estulticia o desde la venalidad. O desde ambas.

Os dejamos con las portadas, que habíamos venido a eso. Pasad un buen día.

El Atlético de Madrid prolongó el mal inicio de Liga F del Real Madrid femenino llevándose el tempranero derbi de la capital (2-1) en un nuevo partido insulso de las futbolistas de Pau Quesada. El gol de Lauren Leal que adelantó a las colchoneras fue contrarrestado por un zapatazo de falta de Sara Däbritz, pero la falta de intensidad de las blancas permitió a Luany dar los tres puntos a las locales.

 

El Real Madrid femenino tiene, entre otras piezas de calidad, a una centrocampista alemana que luce el dorsal 8, a una zurda talentosa que aprendió viendo jugar a Zinedine Zidane, a una box to box francesa capaz de romper líneas rivales y a una joya colombiana con físico y calidad para marcar diferencias. También cuenta con perfiles de extremo puro para percutir por banda y con al menos una delantera capaz de rematar melones. Es una plantilla con margen de mejora, pero su nivel supera en cualquier faceta al que puede ofrecer en 2025 el Atlético de Madrid.

Desde el frente de ataque, con los perfiles mencionados, hasta llegar a la portería, donde Pau Quesada puede permitirse hacer competir a Misa Rodríguez con Merle Frohms por un puesto de titular, no hay color. Aunque imperfectas, ambas atajan bien bajo palos y lo hacen como no puede hacerlo la titular indiscutible y capitana del Atleti, Lola Gallardo. La pregunta que por tanto cabe hacerse es: ¿por qué una plantilla del Real Madrid que hace empequeñecer en comparación directa a la de su rival capitalino es incapaz de siquiera probar con intención a una portera rival propensa al error?

Hubo que esperar hasta el alargue de la primera parte, ya con 1-0 en Alcalá de Henares y corriendo el 49 de juego, para ver intervenir con dificultad a Gallardo. Fue de córner directo botado muy cerrado por Sandie Toletti que la sevillana rechazó de puños rozando el palo corto. Hasta entonces, como en Logroño, la inoperancia ofensiva del Real Madrid fue absurda e inconcebible. Athenea del Castillo y Linda Caicedo apenas pensaron en desbordar con valentía desde los costados, el centro del campo era un desierto inhóspito y a Signe Bruun, atajo de toda la vida, la falta de participación la obligó a volcarse en la brega con tan mala suerte de acabar expulsada a la hora de juego por dos faltas sancionadas con amarilla que en otras instancias quedan en nada.

¿Por qué una plantilla del Real Madrid que hace empequeñecer en comparación directa a la de su rival capitalino es incapaz de siquiera probar con intención a una portera rival propensa al error?

La alarmante falta de ideas de ambos contendientes quedó mínimamente compensada con el balón parado, vía por la que llegaron los dos primeros tantos. El 1-0 ocurrió tras centro largo de las locales prolongado con comodidad por Gaby García en el segundo palo y remachado cerca de la meta por Lauren Leal (ojo, dos toques de cabeza rivales consecutivos dentro del área). El empate, ya bien entrada la segunda mitad, fue obra de una Sara Däbritz que aun recién llegada pareció ser la única que repasó los apuntes de primero de fútbol femenino español: a Lola Gallardo hay que probarla. Así lo hizo la alemana en una falta alejada, mandando un zapatazo seco y colocado al palo corto que acabó en la red para sorpresa de nadie.

Por entonces el Real ya jugaba en inferioridad numérica sin que ello chirriase, tal es la distancia respecto al Atleti, por lo que las de Quesada podrían haber sacado un nuevo empate sin despeinarse. No obstante, a diez de la conclusión, María Méndez erró en un despeje de cabeza que no se alejó de la frontal y al que ninguna madridista se anticipó. Ello permitió a Gaby recuperar en el balcón del área y asistir a la atacante Luany, muy sola y muy cómoda, para que pusiese el dos a uno.

Aunque al Madrid le quedaba tiempo de juego suficiente para recuperar la igualada, tampoco en este tramo de urgencia final se disparó a puerta y quizás baste esa estadística para resumir el desconcertante inicio de campaña de las blancas.

El Real Madrid, a finales de los años 50, ganaba Copas de Europa, pero los éxitos traían novedades y eso tampoco garantizaba el puesto del entrenador. Primero fue Villalonga, y luego Carniglia, que no renovó su contrato y haría las maletas después de perder la Liga ante el Barça. Tras irse el argentino, Santiago Bernabéu ya tenía su ojo en el que sería el nuevo técnico madridista. El mandatario merengue miró a Brasil y fichó al paraguayo Manuel Fleitas Solich.

Nacido en Asunción el 30 de diciembre de 1901, fue uno de los mejores futbolistas paraguayos en la primera mitad del siglo XX. Apodado ‘El Brujo’, ‘El Maestro’ y ‘Alfajía’, jugaba como mediocentro. Tenía una gran altura para la época, 1,90cm y un enorme poderío físico. Su juego era elegante y cerebral, de larga zancada por sus piernas longitudinales, muy pícaro, dinámico, elástico y eficiente. Además, también se elogiaba su capacidad para la marca y cortar el juego y por poseer mucho carácter y liderazgo dentro del terreno de juego. Empezó jugando en su país en las filas de Club Nacional y a mediados de los años 20 se marchó a Argentina. Allí fue un referente en Boca Juniors en dos etapas y también vistió las camisetas de Racing, Platense y Talleres (RE). Con la selección fue internacional en 32 oportunidades marcando tres tantos, y disputó cinco Campeonatos Sudamericanos.

Después de colgar las botas se pasó a los banquillos, aunque sus primeros pinitos como entrenador los hizo siendo el encargado de dirigir en varios encuentros a la selección cuando todavía era jugador. En Argentina vivió sus primeras experiencias llevando las riendas de Lanús, Newell’s, Quilmes y Talleres. Más tarde regresó a su país para tener experiencias en Nacional, River Plate de Asunción, Olimpia, Libertad y en varias etapas otra vez en la selección. Fue en el Sudamericano del 53 que conquistó Paraguay y en Brasil donde su nombre empezó a sonar con gran fuerza en el panorama internacional al entrenar al Flamengo durante seis años. Con el Mengão ganó tres Campeonatos Cariocas de forma consecutiva.

En los primeros días del verano de 1959 le llegó la oportunidad de su vida entrenando al gran Real Madrid que ya acumulaba cuatro Copas de Europa. El diario Pueblo publicó que los madridistas llevaban un tiempo negociando con el paraguayo y que Carniglia lo sabía, algo que resultó decisivo para su salida del club. El mismo diario también informó de que Fleitas previamente había desechado ofertas del F.C. Barcelona, Atlético de Bilbao y de un Porto que le ofrecía un cheque en blanco. Su salida del Flamengo no fue demasiado pacífica al negarle la libertad y quedar la operación en suspense varias semanas.

Finalmente, y pese a que el conjunto brasileño le ofreció una cuantiosa renovación, viajó desde Río a Cali donde estaba el equipo blanco de gira para firmar el contrato por una sola temporada, aunque el club quería una segunda. Los términos constaban de un salario de 700.000 pesetas y con mensualidades de 12.000. También existía una cláusula importante que se refería a la carta blanca en la preparación del equipo. Rezaba así: “La preparación, entrenamiento, concentración, viajes y regímenes de vida de los jugadores, así como la formación de los equipos, serán de su incumbencia; trabajará con absoluta independencia dentro del club, en relación a cualquier otro departamento del mismo”.

Al paraguayo se le otorgaron poderes para los fichajes y aprobó el de Didí, que llevaba un año cociéndose a fuego lento por parte de Santiago Bernabéu. Además, fue la persona que sugirió el nombre de Canario para el extremo diestro. Por entonces, jugaba en el América y Fleitas lo conocía de la liga brasileña. Se trataba de un jugador de su gusto y el Real Madrid accedió a su petición. Las declaraciones del nuevo entrenador agradaron a la afición y a la directiva explicando que “La función primordial del entrenador es estimular la unión de todos. Dar uniformidad al esfuerzo, coordinarlo, hallando la fórmula que distribuya con justicia responsabilidades y éxitos entre los que actúan dentro del campo, esforzándose por obtener los mejores resultados. No olvidemos que los ingleses, padres, inventores del fútbol, lo definieron como ‘fútbol asociación’. En el fútbol es fatal apartarse de eso, de la asociación”.

Fleitas dirigió media parte del choque de la gira sudamericana en Quito ante la selección Pichincha, y allí empezó a implantar novedades en el tema disciplinario. En sus primeras horas en la capital ecuatoriana se sorprendió al ver a la plantilla beber cerveza en las comidas y lo prohibió de inmediato. Luego haría lo mismo con el vino y el tabaco. Por otro lado, les recomendaba como arroz a todas horas. También puso orden en las concentraciones donde los jugadores estaban acostumbrados a disponer de algo de libertad después de las cenas, pero el paraguayo les recordó la necesidad de recogerse pronto al tener que jugar un partido al día siguiente.

El nuevo entrenador se incorporó a la disciplina blanca de manera definitiva en el mes de agosto cuando se retomaban los entrenamientos de cara a la nueva temporada. Al Madrid ‘brasileñizado’ con Canario y Didí se unieron otros fichajes como los de Manolín Bueno, Pepillo y Vidal. En su primer diálogo con los periodistas en Barajas manifestó que “es un honor para mí venir al Madrid. En Brasil habrían querido que continuara; en Paraguay también me esperan, pero yo voy donde debo ir. Creo que encontraré una familia en el Madrid, que está considerado como el primer equipo del mundo”. En la revista oficial del club también le dedicaron un extenso reportaje. El periodista, que lo entrevistó en un despacho del local Fiesta Alegre, le cuestionó sobre la idea que tenía del Real Madrid a lo que el paraguayo respondió que “la de todos en la mayoría de Suramérica. Solo le había visto en la pantalla cinematográfica; pero cuatro títulos consecutivos en la Copa de Europa acreditan definitivamente una jerarquía deportiva. Constituyen una supermarca de muy difícil igualación… y de superación casi imposible; porque, aunque otro club lo igualase, aun le quedaría la gloria de haber sido el primero en alcanzarla”.

En sus primeras horas en la capital ecuatoriana, se sorprendió al ver a la plantilla beber cerveza en las comidas y lo prohibió de inmediato. Luego haría lo mismo con el vino y el tabaco. También puso orden en las concentraciones donde los jugadores estaban acostumbrados a disponer de algo de libertad después de las cenas

También ensalzó la figura de Bernabéu: “Creo que hay un hombre que la simboliza; lo trato y conozco de hace poco tiempo; pero me atrevo a afirmar que, en el presidente, en don Santiago, está el símbolo de la entidad, tan definida por su trato a los jugadores. Él conoce a fondo lo que es la convivencia dentro de un marco de tolerancia y, diríamos, de filial amistad. Con una exacta compresión de todos los problemas, y no son pocos, ciertamente, que plantea la estructura profesional del fútbol moderno”. Respecto a lo que esperaba del futuro del equipo comentó que “yo solo puedo decir que la plantilla del Real era muy buena la pasada temporada, y en esta debe serlo más, ya que ha recibido y va a recibir los refuerzos que todos conocemos. La moral de los jugadores es excelente, y el deseo común de cuantos estamos implicados en la tarea es volver a ofrecer a la entidad la satisfacción máxima, porque ese es nuestro deber y porque se ponen a nuestra disposición los mejores elementos para lograrlo”.

Una parte muy interesante de la charla se centró en lo que en Sudámerica se llamaba ‘escuela Fleitas’. El paraguayo reconoció haber fundado un estilo: “Pues mire, creo que sí. El fútbol sudamericano es muy adornado, poblado de filigranas, producto de esa habilidad ingénita de sus hombres, y sacrifica a veces la utilidad a la pura belleza plástica del juego. Sí; creo que puede hablarse de mi escuela, seguida por otros preparadores, porque en todos los clubs por los que pasé me esforcé en lograr lo mismo: simplificar ese juego florido y hacer de su complicado desarrollo una cosa más sencilla. Los que al principio vaticinaban mi fracaso acabarían por reconocer que mi sistema no solo no acababa con la belleza natural del fútbol suramericano (que creían que yo pretendía suplantar), sino que aún aparecía más pura y rutilante. La belleza de ese juego no decrecía, pero se la sometía a una disciplina en beneficio del conjunto. Y la habilidad personal del jugador no solo no quedaba relegada, sino que adquiría toda su exacta dimensión en juego más coordinado y veloz”. Además, también confesaba seguir una línea influyente por sus raíces: “Uno es siempre fiel a ese legado racial y, la verdad, es que yo vengo dictando el fútbol que siempre hice desde que me inicié. El jugador paraguayo puede ser tan hábil como cualquier otro jugador suramericano, pero tiende a la sobriedad, al sacrificio y a una mayor velocidad, al par que le resulta fácil y natural la idea de servir al conjunto”.

Con todos estos mimbres y una plantilla espectacular, inició su etapa Fleitas Solich en el Real Madrid. El primer reto llegó en el Trofeo Carranza, al que muchos daban una enorme importancia y consideraban como un título de relevancia el conquistarlo. En Cádiz se pudo ver a un conjunto blanco en buena sintonía cuando todavía era el mes de agosto. En las semifinales apabullaron al AC Milan de Buffon, Maldini, Liedholm, Altafini y Grillo por 6-3. Fue un gran debut de Didí con la camiseta blanca, anotando tres goles. Al día siguiente esperaba el Barça de Helenio Herrera. El duelo fue catalogado de espectacular en Marca brillando la calidad de ambos conjuntos. En la primera mitad mandó el Barcelona que se adelantó en el marcador, pero cuando los blancos remontaron no perdieron la ventaja. Al final vencieron los madridistas por 4-3 gracias a las inefables carreras de Gento, que allanaron la victoria.

"en todos los clubs por los que pasé me esforcé en lograr lo mismo: simplificar ese juego florido y hacer de su complicado desarrollo una cosa más sencilla. Los que al principio vaticinaban mi fracaso acabarían por reconocer que mi sistema no solo no acababa con la belleza natural del fútbol suramericano, sino que aún aparecía más pura y rutilante"

La influencia de Brasil, que había conquistado el Mundial un año antes, se notaba en el sistema de juego, que fue copiado en muchos lugares del mundo. También Fleitas Solich, que venía precisamente de entrenar allí, aunque en la capital existía cierto recelo a la nueva idea. Lo cierto es que el 4-2-4 con un Zárraga más cerca de la línea defensiva, una medular con Santisteban y Didí, y un ataque con Herrera, Di Stéfano, Puskas y Gento no terminó de cuajar en el cuadro merengue. La intención era arropar a Di Stéfano y crear conjunto. Una de las primeras variantes tácticas que buscó Fleitas fue utilizar más la velocidad de Gento por el interior y no por el exterior. Con Di Stéfano al lado del cántabro a Didí y Puskas los utilizaba como lanzadores. Otro tema importante de debate fue la nueva posición retrasada de Zárraga. El vasco sufría en el puesto y en la prensa se remarcaba que sus actuaciones ahí eran deficientes y mediocres.

Fichajes de verano: Didí

El brasileño, campeón del mundo en Suecia, no se adaptó ni dentro del terreno de juego ni fuera. En el campo no encontró su sitio, su forma de jugar chocaba con la de sus compañeros y se vio perjudicado por un invierno de muchas lluvias con el césped encharcado y en malas condiciones que afectó a su estilo. Mientras que fuera su ego le dificultó la adaptación y el encaje en el grupo, su mujer y él tuvieron guerras personales con Alfredo Di Stéfano, y terminó criticando con dureza también a la directiva, a Canario y a Fleitas Solich.

El equipo en la Liga empezó goleando al Real Betis en la primera jornada, pero en la segunda una derrota ante el Valencia ya hizo torcer el gesto a más de uno en el club. Fleitas avisó en el postpartido que “se tomarían medidas” porque se encontrarían más campos así, pero no ocurrió. La siguiente salida se empató en Zaragoza y en noviembre también se firmaron tablas en el Metropolitano contra el Atleti.

El debate en la prensa se iniciaba sobre si había que elegir entre Di Stéfano o Didí en el nuevo sistema, y se certificaba el bajón general fuera de casa con solo un triunfo a domicilio en Elche en cuatro salidas. El Bernabéu era un fortín del que salían derrotados grandes rivales como Atlético de Bilbao y Sevilla y goleados otros como Español y Osasuna. En noviembre, en plena lucha por el liderato con empate a puntos, visitó el feudo merengue el Barça. El Madrid no terminaba de arrancar y se daba favorito a los catalanes. También se tenía la impresión de que Herrera dominaría en el duelo de técnicos. Los culés contaban con Suárez y Puskas era baja, pero Mateos lo sustituyó con éxito y la superioridad merengue que ganó por 2-0 se tradujo en un resultado justo. Sin embargo, la alegría del triunfo frente a los culés se vino abajo pronto con otra derrota en la carretera, esta vez en Valladolid. Los blancos seguían sin ser fiables fuera de casa y llegó la primera crisis. En diciembre se publicó en Pueblo que Fleitas estaba en la cuerda floja y podía ser destituido de su cargo antes de Navidad. El medio daba cuatro razones: la primera es que había “fracasado la ‘brasileñización’ del Madrid”, la segunda “la difícil europeización del entrenador”, la tercera la obligación de alinear a “Di Stéfano en Valladolid, lesionado en la ingle” y la cuarta que “todos los jugadores, menos dos, esperaban ansiosos ver en el banquillo a Miguel Muñoz”. La rumorología añadía que el paraguayo, que en un día nevado en la capital se cayó y se rompió un brazo tampoco estaba a gusto, quería volver a Brasil y ya había hablado con el Flamengo. Solo se quedaría en España si se le ofrecía ser el seleccionador nacional español de cara al Mundial de Chile.

Finalmente, Fleitas se tomó el pavo en las fiestas de navideñas y aguantó en la capital. En Brasil le echaban un cable y opinaban que su labor era buena al tener al Madrid arriba en la tabla, que de no ser por el 4-2-4 habría perdido más partidos y que había descubierto a Herrera para el extremo diestro.

En diciembre se publicó en Pueblo que Fleitas estaba en la cuerda floja y podía ser destituido de su cargo. El medio daba cuatro razones: la primera es que había “fracasado la ‘brasileñización’ del Madrid”, la segunda “la difícil europeización del entrenador”, la tercera la obligación de alinear a “Di Stéfano en Valladolid, lesionado en la ingle” y la cuarta que “todos los jugadores, menos dos, esperaban ansiosos ver en el banquillo a Miguel Muñoz"

Pero los blancos continuaban siendo muy inconstantes e irregulares. En la primera jornada del año 1960 también perdieron en Heliópolis frente al Betis, y dos semanas después empataron en Sarriá ante el RCD Español. Bernabéu estaba muy preocupado con la situación deportiva tanto del banquillo como de los jugadores. En una carta enviada a su amigo y expresidente Antonio Santos Peralba se despachó a gusto contra Di Stéfano o Puskas y también habla sobre el técnico al que le falta categoría para lidiar con diversos temas. También había debate interno en la parcela técnica del club. En la prensa, Eduardo Teus indicaba que el magiar Emil Osterreicher era partidario de emplear el “3-3-4 con un fútbol de contraataque a lo Honved, sin encerrarse en lo defensivo”, mientras que Pepe Samitier quisiera que se jugase un “4-3-3, cubriendo bien lo de atrás en busca de la sorpresa al contragolpe”.

Uno de los puntos calientes durante muchos meses en Madrid fue el papel de Didí. No terminaba de explotar y mejorar su rendimiento, y eso le costó dejó de ser un habitual de las alineaciones tras el choque contra el Español. En la Copa de Europa no llegaría ni a debutar. La Liga se iba a decidir en las últimas jornadas en un duelo igualadísimo con el Barça de Helenio Herrera. La presión sobre Fleitas era enorme y se filtraron nombres de posibles sustitutos en el banquillo. El que sonaba con más fuerza era Miguel Muñoz, pero también salieron a la palestra los de Daucik, Kalmar e incluso Helenio Herrera que estaba en el Barça. Por su parte, el paraguayo estaba en conversaciones con Flamengo que envió un emisario a la capital española y se vio con el entrenador en el hotel Savoy. En el diario Pueblo Samitier declaró no saber “nada de la marcha de Fleitas”, pero el propio Fleitas en las propias páginas del periódico manifestó habérselo comunicado.

Con un ambiente enrarecido y los continuos rumore,s el Real Madrid encadenó seis victorias a finales de enero y en el mes de febrero, incluyendo el histórico 11-2 al Elche, que, sin embargo, se olvidaron pronto cuando hubo que visitar el Ramón Sánchez Pizjuán y el Camp Nou. El Real Madrid era líder con una buena ventaja de tres puntos al Barça, que se esfumó en dos semanas. En la capital hispalense una goleada inesperada por 4-1 encendió las alarmas, y la victoria culé por 3-1 terminó por confirmarlas. Después de ese partido Santiago Bernabéu sentenció a Fleitas Solich, pese a que en una entrevista el 8 de abril en Pueblo dijo que la “postura de la directiva es corresponder a la corrección y cortesía con que él se ha portado en todo momento. Lo que él quiera se hará. Yo no encuentro ninguna objeción que hacer a su voluntad. Ayer me decía que estaba más contento porque el tiempo había mejorado y hace más calor”. A falta de dos jornadas la Liga estaba muy difícil y dependía de un falló azulgrana en los últimos partidos que no llegó. En una edición histórica, el título se decidió por el coeficiente favorable a los catalanes.

En la Copa de Europa, el técnico paraguayo dirigió a los blancos en dos eliminatorias. La primera, una perita en dulce ante los luxemburgueses del Jeunesse d’Esch, a los que se goleó en la ida y en la vuelta. En cuartos, los blancos se midieron al Niza del exmadridista Luciano como técnico. En la capital de la Costa Azul los locales sorprendieron venciendo por 3-2 con un hat-trick de Nurenberg. A Bernabéu le sentó a cuerno quemado la derrota y perdió todavía más confianza en Fleitas. El problema de los partidos fuera de casa toda la temporada se trasladaba también a Europa. Y, como pasaba en la competición doméstica, los merengues resolvían en casa con suma facilidad y a los franceses le cayeron cuatro.

A mediados del mes de abril de 1960, con las semifinales de la Copa de Europa a la vista con el Barça de rival, y restando una sola jornada de Liga con los azulgranas ya campeones, se produjo el cambio de entrenador. Una apuesta arriesgada con el panorama inmediato que debía de afrontar en el equipo, pero Bernabéu había perdido toda la confianza en Fleitas Solich y el paraguayo, descontento y con la Liga perdida, estaba convencido de irse. El técnico había sido criticado de puertas para dentro y también recibía lo suyo entre la afición y la prensa. Firmas importantes como Pedro Escartín y Miguel Ors fueron duros en sus columnas de opinión. El antiguo futbolista y árbitro criticó su inmovilismo y que fuese un “hombre del siempre lo mismo, con una rutina personificada en perfecta representación de la abulia”. Además, catalogó el librillo de juego del paraguayo como de “inoperante”, justificó su fracaso rotundo “por sentirse técnico fiscal de las acciones del jugador” y consideró sus ideas del fútbol como “realmente absurdas”. Por su parte, el periodista catalán en sus artículos de opinión elogiaba en lo personal al entrenador, pero en cuanto a su labor profesional evaluaba que tenía al equipo “desorientado”, que el “4-2-4 era una manía de los entrenadores brasileños o formados en Brasil”, que en el Madrid “su magisterio fue gris” y que le había faltado “fuerza, carácter, voluntad y capacidad de lucha para imponerse”.

Años después preguntaron a Di Stéfano y Puskas por su recuerdo de Fleitas. ‘La Saeta Rubia’ solo declaró que la derrota ante el Barça en la segunda vuelta de la Liga fue capital en su marcha. Cañoncito Pum expuso que el paraguayo “no estaba preparado para dirigir el fútbol moderno y las aspiraciones del Real Madrid”.

A mediados de abril, Fleitas se presentó en las oficinas ante los vicepresidentes Lusarreta y Velázquez y el gerente Antonio Calderón con su intención de dimitir. Calderón le dijo que debía hacerlo por escrito y allí, con Agustín Domínguez de testigo, comenzó a escribir de su puño y letra una carta. El gerente comunicó la noticia a Bernabéu, que se encontraba en Santa Pola, y este le expresó su asentimiento siempre que la petición fuese por escrito. Cuando le indicaron que el paraguayo lo estaba haciendo en ese preciso momento, pidió llamar a Muñoz, entrenador del Plus Ultra, para que fuese su sustituto y comenzase a preparar al equipo de cara a las semifinales de la Copa de Europa contra el Barça. Fue la mejor solución para todas las partes, porque todos sabían que el contrato que expiraba al término de la campaña no iba a ser renovado.

el Madrid es un equipo que tiene los nervios por completo alterados, y como los míos están muy tranquilos, por eso me marcho. Creo que el fútbol es un deporte de nervios asentados y no de histerismos

Fleitas se quedó un mes en España (pasaría la Semana Santa en Granada y luego visitaría la Feria de Abril en Sevilla) para hacer turismo y solo habló con el periodista Gonzalo Carvajal. En un principio no quería hacer demasiadas declaraciones de su marcha porque “lo que tenía que decir ya lo tiene por escrito el Real Madrid”. Pero luego amplió para decir que “el Madrid es un equipo que tiene los nervios por completo alterados, y como los míos están muy tranquilos, por eso me marcho. Creo que el fútbol es un deporte de nervios asentados y no de histerismos”.

Su carrera por los banquillos continuó entre Brasil y Perú. Volvió a entrenar a Flamengo en dos ocasiones y también al Corinthians, Fluminense, Palmeiras, Atlético Mineiro y Bahia. En el país andino cogió las riendas de la selección entre 1964 y 1965.

Falleció a los 83 años el 24 de marzo de 1984 en Río de Janeiro, y su cuerpo recibió sepultura en el cementerio Joao Batista.

 

Fotos de Alberto Cosín

 

 

 

La canción de Sergio Ramos de la que todo el mundo habla me transmite sentimientos encontrados, y el hecho de que un reggaetón pueda transmitirme ¡a mí! sentimientos encontrados ya supone un gran triunfo del de Camas.

Normalmente, los reggaetones me inspiran opiniones muy taxativas, pero este en concreto me tiene atrapado en un laberinto de perplejidad, risa, lamento y admiración. Admiración, sí, muy en contraste con la visión radicalmente contraria de Jacinto Fernández, expresada en esta misma página, y en mayor sintonía con las más matizadas y cachondas que al respecto nos regalaron John Falstaff y Andy Torres, también en este portal.

Y tú lo sabes, Sergio

Otro que ha opinado sobre la canción de marras es Pepe Herrero. Siempre se puede esperar una opinión controvertida de Pepe. Esta vez ha dicho algo contundente que solo puede crear consenso, a saber: Sergio no canta peor que Bad Bunny, o quizá sea solo que ambos usan el mismo autotune. Una vez que no es posible saber si una canción es tuya o generada por IA, una vez que no sabemos si canta Bad Bunny o una máquina, ya solo nos falta un mundo en el que no sepamos si el que remata de cabeza un córner es Ramos o un cyborg, valga la redundancia.

Tiene razón Pepe. El Churu no canta peor que Bad Bunny, ni su canción es peor que las del solista (?) puertorriqueño. Así pues, estando en tiempos donde lo que triunfa es este estilo de música, no hay ninguna razón por la que no debería triunfar “Cibeles”, como no sea un antimadridismo sociológico desaforado. Si el tal Bunny puede llenar no sé cuántas veces seguidas el Metropolitano sin desempalmar, Sergio debería ganar varios grammys con esta, como prometió a a Pablo Motos. La canción es lo suficientemente nefasta como para triunfar en el presente contexto, lo que inevitablemente me produce miedo de que no triunfe, porque el mensaje de esta falta de éxito sería devastador. Implicaría que el antimadridismo es una fuerza tan poderosa que puede incluso privar de ser viral a una mierda de este calibre. No quiero sonar excesivamente solemne, pero en la llegada del single “Cibeles” al número 1 se cifra el futuro de nuestros hijos.

La canción me transmite sentimientos encontrados, y el hecho de que un reggaetón pueda transmitirme ¡a mí! sentimientos encontrados ya supone un gran triunfo del de Camas

Necesitamos que “Cibeles” triunfe para que no lo haga el antimadridismo. Y eso es lo que me sucede: como necesito que le vaya bien para poder seguir creyendo en el ser humano, no puedo hablar mal de esta reverendísima cagada. En nada me ayuda el excelente encaje de Ramos, porque eso solo acrecienta mis ganas de que su veleidad musical (?) se venda como rosquillas. Ryanair se ha metido con el temazo con bastante poca gracia, y él ha contestado con clase y una buena carga de profundidad a la cutrez intrínseca a la aerolínea de O’Leary.

 

¿Veis cómo es imposible no desear que gane el Grammy? Pero aquí vienen las contradicciones. ¿Cómo voy a querer yo que triunfe un reggaetón, cuando a mí lo que me gusta son los Kinks? Y ¿cómo voy a querer que lo peten en las listas unos versos (?) llenos de dardos a Florentino cuando mi oficialismo es legendario?

Sergio Ramos es más grande que la vida. Lo que sucede con ese tipo de personas es que dan la vuelta al demérito, y pueden perpetrar las mayores atrocidades para salirse con la suya y tornarlas en su favor. Por eso comentaba lo de la admiración. Esta canción iba a ser tanto más Sergio Ramos, y por ello tanto mejor, cuanto más insufrible fuese. En este sentido, el objetivo está cubierto con creces, y junto al resquemor de algunos versos (?) hay otros trufados de autocrítica, como bien apuntaba en X Paul Tenorio. La canción no me parece tan rencorosa ni tan antiFloren. Ha sido comparada con el libelo de Shakira sobre Piqué, pero echo de menos alguna referencia a David Alaba para poder aseverar tal cosa. Clara-mente, no hay aquí tanto despecho ni vitriolo como en el hit de la colombiana. Son basuras de muy distinta condición.

Sergio Ramos es más grande que la vida. Lo que sucede con ese tipo de personas es que dan la vuelta al demérito, y pueden perpetrar las mayores atrocidades para salirse con la suya y tornarlas en su favor

El lector lo habrá captado ya a estas alturas: Sergio puede hacer casi lo que le venga en gana porque ser quien es, o sea, un futbolista capital en la historia del Real Madrid. Me extraña el reduccionismo de todo el mundo con el gol de Lisboa, incluido el reduccionismo del propio Sergio. El andaluz es mucho más que el minuto 93. Suele discutirse cuál es el gol favorito del madridismo: el de Sergio en el Estádio da Luz o el de Pedja en Ámsterdam. La discusión es bienvenida, pero lo que no admite réplica es que, en la historia del mejor club del mundo, Sergio Ramos es infinitamente más importante que Mijatovic. ¿Por qué, entonces, poner el foco solo en Lisboa? Canelita puede hacer más o menos lo que quiera, pero no solo gracias a ese gol, sino a toda su carrera de blanco.

Gol de Ramos en el Camp Nou en 2007

Lo que sí tendrá que explicarnos es el video, o más concretamente su apocalíptico final, con la propia Cibeles resquebrajándose y el edificio del ayuntamiento, que pasaba por allí, derrumbándose también a resultas de algún ataque terrorista o hecatombe similar. Coño, Sergio, ¿qué culpa tiene de tu tormento interior el edificio que acoge el gobierno de la ciudad? Aceptaremos, no obstante, que te cargues la Cibeles en el entendido de que es una cosa simbólica, un exorcismo de esos que practicáis los poetas. Si necesitabas esa catarsis, chico, qué remedio. Cuida, eso sí, que Almeida no te pase la factura de tanto derrumbamiento, que ya sabemos que no anda para dispendios el pecunio de René.

 

Getty Images

Buenos días, galernautas. Quienes peinan ya canas o, directamente, ay, no peinamos nada, en algún momento de nuestra niñez tuvimos nuestro primer contacto con Bulgaria gracias a una película estupenda de 1968 llamada Chitty Chitty Bang Bang, basada en un libro de Ian Fleming, creador de James Bond. En ella, el inventor Caractaccus Potts, interpretado por Dick van Dyke, creaba un coche maravilloso que podía moverse como un barco en el agua, pudiendo también volar. El tirano Barón Bomburst, soberano de Vulgaria, así con V, y encarnado por Gert Fröbe, el mismo actor que hacía de ´Goldfinger en la película homónima del agente 007, secuestraba al padre e hijos de Potts para obligarle a entregarle el coche a cambio de su puesta en libertad.

La portada de la Marca, relativa a la victoria de España ante (precisamente) Bulgaria, esta vez con B, es abiertamente triunfalista. SOBRADOS, reza. En una composición que este portanalista no termina de comprender, el titular se ve acompañado por una imagen de los jugadores de la selección española en una discoteca de Sofía (Bulgaria), ejecutando en comandita la coreografía del Baile del Gorila, si bien con un entusiasmo perfectamente descriptible. La nota disonante la pone uno de ellos que se inhibe de la danza y que parece intentar pasar  a través del grupo en busca del baño o la barra. Prioridades.

As, diario prisaico anteriormente dirigido por Alfredo Relaño, nos dice que esto pinta muy bien. La clave es saber qué es “esto”. Los niveles de surrealismo aumentan. Lamine Yamal, que luce un casco hecho con el caparazón de una centolla dorada, está sujetando a Oyarzábal en -sin duda- la misma discoteca de Sofía (Bulgaria), evitando que el jugador de la Real Sociedad se enzarce en un pelea con alguien que queda fuera de plano. No sabemos qué fetiche tendrá Lamal con las personas de talla baja, pero allá donde va, siempre aparece una. Miren si no la instantánea en la que uno, disfrazado de portero búlgaro, intenta agredir de manera traicionera al referido Oyarzábal. De acuerdo con que lo que sucede en Bulgaria se queda en Bulgaria, pero deberían atar en corto a estos chicos.

El diario del Conde de Godó, Grande de España, lleva a su cabecera la misma imagen que As, acompañándola de un titular críptico. “Sin despeinarse”. Sería mucho más comprensible si el partido hubiera sido en el próximo destino de la seelcción, o sea, Estambul o cualquier otra ciudad turca, a las que alopécicos de todo el mundo acuden a reimplantarse cabello. Suponemos que la aerolínea con la que viajan se llama Con Hair, perdiéndose en caso contrario una oportunidad de negocio indiscutible. No podemos dejar de señalar la tendencia a la hipérbole a la hora de glosar el rendimiento de cualquier jugador del club cliente de Negreira. En este caso le toca al arquero Joan García, cuyas tres primeras actuaciones con él ya lo han hecho acreedor del título de “fenómeno”. Santo Súbito.

Sport, guardián de las esencias periodísticas, nos muestra una portada estrictamente deportiva. Dos jugadores congratulándose por algo que muy bien podría ser la consecución de un gol. Ante esta imagen, bien podríamos colegir que ayer se celebró un partido de fútbol, más aún si leemos el titular “Goleada para empezar”. No sabemos qué empieza, pero nos parece estupendo siempre que se haga conforme a la ley y las buenas costumbres, es decir, como no lo hace el club cliente de Negreira.

Pasad un excelente viernes y mitigad el tedio causado por este primer bajón de selecciones volviendo a ver Chitty Chitty Bang Bang o dando una vuelta al álbum blanco de los Beatles o al disco de debut de Led Zeppelin, también del año 1968. Por ejemplo.

Sergio Ramos canta. Esto no es nuevo, alguna vez hizo sus pinitos en la música, de ahí su apodo de Canelita, que ha hecho las delicias de jóvenes y mayores cuando se refieren al de Camas. Sergio, nuestro querido Churu, ha sacado a la palestra una canción, llamada Cibeles, según algunas fuentes impulsado por una situación económica personal y de sus empresas algo tensionada, que habría obligado al camero a buscar ingresos extras a través de sus dotes artísticas.

Sergio Ramos es admirado por el madridismo militante. Su gol en la Décima Copa de Europa al mejor equipo de Canillejas, la apertura del marcador en la Undécima, frente al mismo club del Pueblo, su capitanía y su comportamiento como jugador del Real Madrid, han granjeado el respeto y la admiración de propios y extraños, de seguidores y adversarios, de madridistas y antimadridistas. Yo no voy a negar sus logros ni sus hazañas, faltaría más, pero sí que voy a analizar la letra de la cancioncita de marras, porque tiene tela la cosa, al menos, desde mi humilde punto de vista.

10 años de la Décima, puro ADN blanco

Que Sergio Ramos es muy suyo no es algo que se puede negar. A través de su trayectoria en el club blanco y en la selección española ha ido dejando muestras de ello. Además, ser asesorado y representado por su hermano René, que más parece el Jorge Mendes del Guadalquivir que un hermano que quiere lo menor para su pupilo (ha aparecido siempre con una ambición desmedida, haciendo declaraciones fuera de lugar y pidiendo al club el oro, el moro y el trono de la Macarena si hacía falta), ha ido forjando esa idea que nos invade a algunos de que, en su día, el Churu, quiso ser más que el escudo, quiso que se le reconociera con derechos por encima del Real Madrid. Y eso, amigo Sergio, eso, aquí, es más que difícil, por no decir imposible.

Pues la cancioncita de marras, la cual no he escuchado por respeto a mis canales auditivos y a mi sensibilidad musical, pero que si he leído para poder escribir estas líneas, dice cosas que denotan más resquemor que admiración, más rencor que agradecimiento y más reserva que virtud. Por eso, amigos míos, voy a desgranar algunas de las frases de la misma, las que entiendo que no tienen desperdicio, contestándolas una a una según lo que piensa este humilde escribidor de cosas que se siente un amigo, un admirador, un esclavo y un siervo de todos ustedes, queridos lectores de este excelsa publicación merengue.

Empezamos a bote pronto…

Yo no quise irme. A ver, querido paisano de mis entretelas. Tu no quisiste irte del Real Madrid como dices, pero sí quisiste, por ti o por René interpuesto, echarle un pulso al club.

El Real Madrid te hizo una oferta de renovación que no aceptaste, te hiciste el longuis, pidiendo mucho más de lo que sabías, porque lo sabías, que el club podía ofrecerte. El Real Madrid, como eras el capitán y, quizás, el tipo más importante de la plantilla, te dio todo el tiempo del mundo para aceptar o rechazar dicha oferta, hasta que un buen día, al ver que se echaba el tiempo encima para planificar la temporada siguiente, te preguntó si planificaban sin ti, a lo que contestaste que si, que planificaran sin problema, creyendo que el Real Madrid, no el cliente de Negreira con Messi, no el Socuéllamos, sino el Real Madrid Club de Fútbol, iba a ir detrás de tí suplicando que te quedaras, mientras tú valorabas otras ofertas más suculentas de otros clubes.

Efectivamente, el club planificó y fichó, y cuando te diste cuenta de que lo que te ofrecía el Real Madrid, unido a tu posición de capitán y jefe del vestuario del mejor club del mundo, era lo mejor que podía aceptar, llamaste a la puerta de las oficinas diciendo que si, que aceptabas la oferta. Lo que ocurrió, querido Gorgorítez, es que el club te dijo que ya era tarde, que la oferta había caducado. No pasó nada más, ni nada menos, criaturita mía. Sigamos…

Historias de un número: el 4

Tu me pedista que vuele. La fase no tiene desperdicio, más que nada por la construcción la misma. Hijo mío, ¿no podías haber elegido un letrista que supiera algo de español? ¿O es que es de tu propia cosecha?, lo que no me extrañaría nada, por cierto. A ver, Sergio, el Real Madrid no te pidió que volases (ahora sí, de nada). El Real Madrid te pidió que aceptaras una muy importante oferta de renovación, que tu despreciaste y, evidentemente, el club obró en consecuencia. Más…

Yo mataba por ti. Te amé y te defendí. Sangre y sudor te dí. Que si, Sergio, que diste mucho por el Real Madrid, tanto que eres el jugador más expulsado y más amonestado en la historia del club. Ni los defensas más sanguinarios de la historia blanca se acercan a tus números. Que sí, que diste mucho, faltaría más después de lo que ganabas, que sudor y sangre diste, claro, hombre, diste mucho pero, te voy a contar una cosita, ahora que no nos oye nadie. Diste mucho por el Real Madrid, sí, pero el Real Madrid te dio a ti, sí, a ti, mucho más de lo que tú le diste al club. Y ¿sabes por qué? Porque el Real Madrid le da a sus futbolistas una serie de privilegios dentro del mundo del fútbol, en materia de títulos, reconocimientos, relevancia, contratos publicitarios, contratos de marketing y demás beneficios, que no encontrarán en otro club, y menos en tu Sevilla del alma, del que te fuiste corriendo en el momento en el que el Real Madrid Club de Fútbol llamó a tu puerta, como deber ser y como los madridistas agradecemos eternamente.

El Real Madrid, querido Churu, da mucho más a sus jugadores que los mismos futbolistas pueden dar al Real Madrid, puesto que los jugadores sois (sí, sois) contingentes, pero el Real Madrid es eterno… ¿entiendes, querido? Eterno.

Menos mal que yo me marché porque no me trataste igual. Pero alguien siempre da más. A ver, chico, dices que el Real Madrid no te trató igual. ¿Igual que quién? ¿Igual que tú al Real Madrid?

Te recuerdo, camero de mis entretelas, que el Real Madrid tuvo la paciencia de esperar tu respuesta a la oferta vede renovación, oferta que tu despreciaste, primero con la indiferencia y después, como he explicado antes, diciéndole al club que planificara la temporada siguiente sin ti. ¿No crees que el club te trató mucho mejor, teniendo en cuenta los servicios prestados, que tú al club?

Yo creo que sí, amigo. Además, quisiera contarte otra cosita, por si no te la han contado antes o por si los negocios equinos no te permiten acordarte. Había un jugador, un tal Alfredo Di Stéfano, que ganó cinco copas de Europa y que marcó en las cinco finales que ganó (algo más que lo tuyo, Sergio), que también le echó un pulso al Real Madrid.

Y ¿sabes lo que pasó? Pues que el Real Madrid, en su acertadísima política de que nadie está por encima del club, no le renovó después de la derrota en la final de 1964 ante el Inter de Milan de Luis Suárez (el bueno), y acabó sus días futbolísticos sin pena ni gloria en el Español de Barcelona.

La naranja profética de Di Stéfano

Otro ejemplo, mira. Un tal Cristiano Ronaldo Dos Santos Aveiro, que te sonará. Ganó 4 Copas de Europa con el Real Madrid, igual que tu, marcó en dos finales, igual que tú, y ostenta el récord de goles marcados de la historia del club con 451, a una media de 50 por temporada, algo más que tu. También, siendo el futbolista más mportante de la historia merengue después de Di Stéfano, le quiso echar el consabido pulso al Real Madrid por un quítame allá una renovación que tenía un tanto de aire de pago de multa de Hacienda y otro tanto de ataque de celos por los que el cliente de Negreira hacía, en forma de renovaciones millonarias, con Messi. Ya sabes lo que ocurrió, Sergio mío, el Real Madrid, que está por encima de todos los futbolistas, se llamen como se llamen, le dijo a Cristiano que trajera 100 millones y que podía irse. Los trajo y, adiós muy buenas.

 

 

Sin embargo, otro futbolista que, supongo que te suena, que dio una Copa de Europa (casi como tú porque éste si marcó el gol decisivo) con, posiblemente, el gol más bello de una final, un chico tímido que ganó el Balón de Oro y el mundial con Francia, un tal Zinedine Zidane, con el que coincidiste en el campo, renunció a su último año de contrato cuando vio que no iba a dar lo que el Real Madrid exigía y esperaba de él, a más de seis millones de euros limpios, y se fue para volver como entrenador y ganar tres Copas de Europa seguidas. Eso sí es dar, amigo mío, eso sí que es dar al club y demostrar su amor por los colores, Sergio. Y termino….

Effenberg y Zidane

Un partido dura 90 minutos y te di 93, más de la cuenta. A ver, te voy a contar algo más… un tal Francisco Gento López, que ganó seis copas de Europa, alguna más que tu, ganó él solito la Tercera con un gol en la prórroga al Milan en Bruselas.

Gol Milan Gento Tercera

Sí, Sergio, en la prórroga, cuando el equipo estaba muerto, llegó la Galerna del Cantábrico y marcó el gol decisivo, no el empate en el descuento, sino el que dio el título porque, sin quitarte mérito, válgame el Señol, tú empataste en Lisboa, sí, pero fueron Bale (con tres goles en finales), Marcelo (con 5 Copas de Europa) y Cristiano Ronaldo (con 5 Copas de Europa y marcando tres goles en finales, amén del penalti decisivo en Milan) quienes nos dieron el título.

En una palabra, Sergio, la canción que has publicado, y que cantas como si te hubieras tragado el silbato de Hernández Hernández, rezuma odio y rencor por todos los poros hacia la institución que te ha dado todo lo que has sido en el mundo del balompié y en tu vida, lo que hace sacarme de dudas de tu pobre conciencia, madridismo y honor.

Hoy me despido con una frase de Don Alfredo: Ningún jugador es tan bueno como todos juntos, y con la nuestro amigo Javi: ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

Getty Images

Sí, hay que dejarle en paz. A Lamine Yamal, el nuevo hijo de todas las madres (aunque habría que preguntar a las madres), el nuevo novio de todas las hijas (mejor no preguntar a las madres y tampoco a los padres), el nuevo ídolo del deporte español y de los jóvenes españoles.

Porque, cada vez que se le hace caso de más, el chaval parece que se lo toma mal o no sabe tomárselo. Es posible que no tenga a nadie que le diga cómo tomarse la atención desmedida o el abultado saldo de su cuenta bancaria para tan corta edad o los amigos y amigas que a buen seguro le salen en cada esquina.

Los focos le tienen que estar destruyendo de un modo u otro, y una se acuerda de cuando el Yamal glorificado por la prensa era Casillas. De aquel Casillas construido por taimados y vulgares aduladores al final había bien poco. “El yerno de España”, le decían. Como para fiarse de lo que se cuenta con micrófono.

cada vez que se le hace caso de más, el chaval parece que se lo toma mal o no sabe tomárselo. Es posible que no tenga a nadie que le diga cómo tomarse la atención desmedida o el abultado saldo de su cuenta bancaria

Lo del guardameta acabó como acabó. Es como en aquella película de Humphrey Bogart, Más Dura será la Caída, donde el mundillo periodístico creaba un coloso pugilístico que terminaba derrumbándose como una estatua de piedra mal construida. Y mal construida a propósito y/o no con precisamente buenas intenciones para el protagonista.

Por eso a Yamal hay que dejarle tranquilo. Hay que dejar de adularle porque no lo merece, por su bien y porque en verdad no merece tanta atención. Yamal no ha logrado (casi) nada y los malos hacedores de estrellas tampoco merecen que triunfe su mediocre, falaz e infame relato, que es el mismo que intenta, por ejemplo, borrar a Negreira de la memoria.

Quizá se pregunten los lectores de La Galerna a cuento de qué se ha puesto una aquí a proteger a un jugador del Barcelona, pero en realidad lo que se quería mostrar es el maltrato oculto que recibe Yamal en los medios a través del elogio exagerado para ponerlo frente al maltrato público que recibe Vinicius (y este sí ha alcanzado importantes logros) a través del insulto salvaje de esos mismos medios depredadores se les mire por donde se les mire.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. Ya sabéis que en La Galerna no llevamos muy bien los parones de selecciones. Nos preguntamos, de hecho, si la propia idea de que los países diriman su honra nacional en campos de fútbol no será un poco anacrónica, y se nos hace extraña.

Para nosotros, la verdad, el fútbol es de los clubes. Respetamos a quienes opinen lo contrario, pero nos parece que los conflictos internacionales deben solucionarse por la vía diplomática o, si la cosa se pone muy fea, a base de cañonazos, pero no jugando al balompié. Lo curioso es que se juega incluso cuando, aparentemente, no hay razón alguna para enfrentarse.

Esta noche, la selección federativa defiende el honor patrio ante Bulgaria.

—Y ¿qué nos ha hecho Bulgaria?— os preguntaría anhelantes.

Está bien, anda en juego la clasificación para el Mundial, pero sin duda habrá una razón por la que tal cosa deba dirimirse precisamente ante Bulgaria, que es un país que en principio no nos ha hecho nada. ¿O es que sí nos lo ha hecho?

Si queréis os lo miramos. Mejor dicho, para qué postergar la respuesta. La pregunta para chatGPT sería: ¿qué afrentas históricas enemistan a España con Bulgaria, en el entendido de que estas deban resolverse en un terreno de juego?

La respuesta de chatGPT afianza nuestra perplejidad ante la disputa de este partido, tan profundamente anticlimático cuando ya estábamos empezando a disfrutar de este nuevo Madrid de Xabi Alonso.

 

No existen afrentas históricas directas entre España y Bulgaria que los enemisten de forma significativa”, nos responde la IA, y prosigue: “A diferencia de otros pares de países europeos que han tenido guerras, disputas territoriales o conflictos coloniales, España y Bulgaria han tenido trayectorias históricas bastante separadas, con escaso contacto político o militar hasta el siglo XX”.

 

A continuación, chatGPT hace un recorrido histórico que justifica su aserto.

 

Edad Media y Moderna:

España estaba centrada en la Reconquista y luego en su expansión en América y el Mediterráneo occidental.

Bulgaria, por su parte, estuvo bajo dominio bizantino y luego otomano durante siglos.

No hubo enfrentamientos ni rivalidades directas, ya que estaban en esferas geográficas y políticas distintas.

Imperio Otomano y los Balcanes:

Durante siglos, Bulgaria formó parte del Imperio otomano. España, enemistada con los otomanos, combatió contra ellos en el Mediterráneo (Lepanto, Túnez, etc.), pero nunca llegó a cruzar directamente con los búlgaros, que en ese momento estaban sometidos.

Es decir, coincidieron como víctimas/contrincantes de los turcos, pero no como adversarios entre sí.

Siglo XX (Guerras Mundiales y Guerra Fría):

Bulgaria y España no estuvieron en bandos opuestos de manera significativa.

En la Primera Guerra Mundial, Bulgaria estuvo con las Potencias Centrales; España se mantuvo neutral.

En la Segunda Guerra Mundial, Bulgaria se alineó con el Eje, mientras que España fue oficialmente neutral (aunque simpatizante del Eje). No hubo enfrentamiento directo.

Durante la Guerra Fría, España estuvo en la órbita occidental y Bulgaria en la soviética, lo que creó distancia ideológica, pero sin afrentas bilaterales relevantes.

Relaciones contemporáneas:

Hoy en día, ambos países forman parte de la Unión Europea y de la OTAN (España desde 1982, Bulgaria desde 2004). Sus relaciones son amistosas, basadas en cooperación.

En resumen: no hay afrentas históricas graves entre España y Bulgaria. Las relaciones han sido más bien distantes y neutrales hasta tiempos recientes, y actualmente son cordiales.

¿Quieres que te haga una lista de los pocos episodios de roce diplomático menor que sí ha habido (por ejemplo, durante la Guerra Fría o con cuestiones migratorias recientes?

 

No, gracias, chatGPT, es suficiente. Si no parece que existan razones que deban movernos a enfrentarnos a Bulgaria en términos de relaciones bilaterales, cuánto menos las habrá para que lo hagan sobre el césped, especialmente cuando, para que tenga lugar este partido, debemos dejar en suspenso el disfrute que nos está procurando el ensamblamiento de las nuevas piezas del Madrid (Carreras, Trent, Huijsen, Mastantuono), la capacidad goleadora de Mbappé o las paradas de Courtois, amén del riego de lesiones que este partido conlleva.

Lo reconocemos: no entendemos. No sabemos por qué hay que pararlo todo para que se juegue esto. Las selecciones nacionales son una cosa bien rara para nuestro intelecto, y eso que nos sentimos tan (en este caso) españoles como el que más. Las selecciones nacionales son una cosa tan extraña que de repente, por arte abracadabresco, el máximo goleador del Mundial de Clubes es convocado… ¡por la selección sub21!, y lo más cachondo es que el tío parece feliz al respecto. O al menos eso se infiere de la sonrisa que muestra en las fotos de la entrevista que le hace As.

No podemos decir que el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, no lo avisara. “Al chico le hace falta mili”, sentenció. Y ahí tenemos a Gonzalo García con el petate y el uniforme caqui. Lo de la mili también nos suena anacrónico y desconcertante. Todo lo relativo a este asunto se nos antoja de otra época, y el extrañamiento se acrecienta. ¿De verdad hay que pararlo todo para jugar esto ahora, cuando la cosa apenas ha echado a andar, cuando estamos en pleno septiembre?

En fin. Os dejaremos con la prensa cataculé, pero antes de ello mirad qué señor tan gracioso ha saltado al panorama mediático y anda dando una brasa increíble en redes sociales, platós y canales youtuberos.

Ya sabéis. Si alguna vez tenéis un conflicto judicial, acercaos al juez, en un momento discreto, y dadle un sobre con dinero.

—No se enfade, señor juez. Es solo para garantizar su neutralidad a la hora del veredicto, no le vaya a dar por no ser muy neutral y considerarme culpable.

Ya veréis qué bien se lo va a tomar el de la toga.

Pasad un buen día.

Tres partidos, tres victorias. El Real Madrid consigue el pleno de puntos antes del primer parón de selecciones. Los pupilos de Xabi Alonso se han mostrado sólidos y resolutivos. A lo largo de estas tres primeras jornadas, el Madrid ha sido un equipo pragmático que ha conseguido sus objetivos sin aparente dificultad futbolística. De entre todos los datos, el de encajar un único gol en estos tres partidos puede ser el más importante.

Si el Madrid vuelve a ser ese equipo rocoso que fue en la temporada 2023/2024, tendrá la mitad del trabajo hecho. Sinceramente, arriba hay tanta calidad que prácticamente cuentas con un gol antes de empezar todos los partidos. Y si a esto le sumas que en defensa te muestres inaccesible, ya es mucho. Al arsenal que tienes arriba le añades una retaguardia inexpugnable. Ese balance es el primer síntoma de un equipo ganador. No en vano hombres del fútbol tan versados como Fabio Capello siempre sostienen que los equipos serios hay que empezar a construirlos desde la defensa.

Las incorporaciones de Álvaro Carrera y Dean Huijsen evidentemente han sido positivas. Pero también es cierto que el estado de forma de Éder Militão es tan buena noticia como el desempeño de Aurélien Tchouaméni. Estos cuatro jugadores conforman la columna frente al enemigo, y al mismo tiempo son los hombres que sirven a sus compañeros para empezar una jugada o volver a reordenar un ataque.

En esta misma línea, la integración de Trent Alexander-Arnold servirá para perfeccionar la maquinaria. El internacional inglés hasta ahora se ha mostrado prudente. Arnold nunca ha descuidado sus labores defensivas, y en ataque se limita a ser inteligentemente eficaz. Personalmente, me parece muy bien. El ex del Liverpool se está aclimatando y prioriza mostrarse confiable para sus compañeros a lucirse.

Por supuesto que desde que llegó al Madrid ha dejado muestras de sus virtudes, véase ese centro perfecto que hizo en la  Copa Mundial de Clubes de la FIFA, pero todos sabemos que todavía no hemos visto al Arnold más jugón. El pasado sábado observé algo que hasta ahora no había visto. En los primeros compases del partido, Trent fue más incisivo. Y además, dio salida al balón siempre de forma horizontal. Es decir, fue un jugador inglés.

la integración de Trent Alexander-Arnold servirá para perfeccionar la maquinaria. El ex del Liverpool se está aclimatando, y prioriza mostrarse confiable para sus compañeros a lucirse

Esto es fundamental y el Madrid lo necesita: fútbol rápido que sea capaz de superar líneas de forma directa. Estoy convencido que Alonso busca añadir al repertorio del Madrid mucho de lo que aprendió jugando en la Premier League. Uno de los goles que le anularon a Kylian Mbappé vino de un pase perfecto de Alexander-Arnold. Tanto el delantero francés como Vinícius serán los jugadores más beneficiados del juego del lateral británico.

Dejando de lado los tres goles anulados, quisiera centrarme en los que sí subieron al marcador. El primer gol lo anotó Arda Güler de cabeza, algo inaudito para él. En una magistral jugada a balón parado, Dean Huijsen cabeceó para que el crack turco hiciera el primero a placer.

El segundo gol, al minuto del empate, lo hizo Vinícius Júnior. Fue un golazo propio del Vini más estiloso. Carrera con el balón pegado al pie, enfrentándose a toda la defensa y ajustando con calma un tiro tan preciso como imparable. El brasileño lleva dos partidos consecutivos recordando a sus detractores quién es.

¿Hubiese pitado Busquets si el partido hubiera ido en serio?

Y ahora me gustaría centrarme someramente en la polémica arbitral. Cada año ampliamos nuestro campo semántico. Esta temporada ya nos ha regalado un concepto nuevo: “la inmediatez en la mano”. La norma habla de la inmediatez. O como sería más justo, “una cierta inmediatez” que fueron las palabras textuales. El CTA viene a decir que aunque sea accidental,  Güler saca ventaja. El mismo CTA que ha filtrado a los periodistas que en los próximos días revisarán la jugada y dirá si la mano es inmediata o no lo es.

Ya da igual, el mal está hecho, pero sabemos cómo funciona esto. Se desliza que seguramente sea el próximo 11 de septiembre cuando se den explicaciones.  Siempre hay una circular para un roto. Es decir, para enturbiar todo un poco más después de haber manchado el lugar con lamparones imposibles de limpiar.

El CTA contra Real Madrid TV: designaciones ocultas

No contentos con el escándalo de Vallecas y el atraco en el Bernabéu, el fin de semana empezó con un hecho paranormal en Mendizorroza. El gol que se le concede al Atlético de Madrid es tan obsceno como inexplicable que ni el VAR lo anulara. El fuera de juego es tan de libro que el línea ya tendría que habérselo indicado al árbitro de campo. Y la prensa mientras continúa tocando el violonchelo. Te hablan de si el protocolo contempla disputarse un partido sin el VAR como si fuera la cosa más normal del mundo. A Mbappé le arrebatan un gol por un centímetro, pero el penalti inexistente sobre Lamine no adultera la competición. Todo de una lógica aplastante.

Llegados a este punto poco más podemos debatir. Estamos en la jornada tres de competición y ya han saltado todas las alarmas. No hay fin de semana sin ruido de fondo. No quisiera redundar en el manido “yo ya lo dije” pero lo cierto es que lo dije. Cualquiera que tenga ojos en la cara y posea la suficiente honestidad intelectual para llamar a las cosas por su nombre, no puede llamarse a engaño. Sin ir más lejos, la semana pasada ya comenté por aquí que el fútbol en España no tiene solución. Lejos de mi ánimo querer ser redundante pero… El que avisa no es traidor.

 

Getty Images

Había algo distinto en el fútbol de los noventa. Ir al Bernabéu entonces no tenía nada que ver con la experiencia pulida, tecnológica y segura que conocemos hoy. Aquello era otra cosa, más bruta, más visceral. Para mí, con apenas quince años, entrar a esa mole gris era como ir al zoológico, como lanzarse de cabeza a una guerra que se jugaba en la hierba, pero también en las gradas, en los vomitorios, en cada rincón del estadio.

No había tornos electrónicos ni cámaras en cada esquina. Había empujones, carnés que volaban desde la tribuna hasta la calle para que un amigo los recogiera y pudiera colarse. Había un fondo sur tomado por skinheads que entraban como una manada, abriéndose paso a codazos. El Bernabéu era un estadio para 115.000 personas, pero siempre parecía que había más, que se desbordaba por los pasillos, por las escaleras, que aquello podía venirse abajo de tanto rugir.

El ambiente tenía un color propio: gris. Todo era gris. El cemento, las butacas viejas, el cielo de Madrid en los días de invierno. Y, a la vez, aquel gris estaba envuelto en una bruma de humo. En el descanso, el estadio se llenaba del olor de los cigarrillos y los puros, un humo denso que se mezclaba con el aroma de los bocadillos de tortilla y de filetes empanados que sacaban los socios de sus bolsas. Si no llevabas nada, como me pasó más de una vez, con tus simples pipas, te querías morir del hambre.

Era un fútbol tribal, crudo. Recuerdo cómo en los telediarios mostraban a la gente durmiendo dos días antes en las taquillas para conseguir una entrada y cómo en alguna ocasión el presidente del club recibía al primero de la cola. Yo mismo lo hice, con 15 años, engañando a mis padres: les dije que iba a estudiar a casa de un amigo y me fui solo a hacer cola en el Bernabéu en pleno enero, con ese frío que no es el de ahora, era un frío más crudo, que te calaba hasta los huesos.

Estuve casi diecisiete horas esperando, helado, con las manos metidas en los bolsillos, pero con la ilusión intacta de que estaba a punto de vivir algo épico. Un par de horas antes de abrir las taquillas aquello se convirtió en un pandemónium con la gente apretándose como ganado en un camión, pasando del penetrante frío de enero a sentir un calor cada vez más agobiante, policía a caballo a escasos metros, lipotimias... Estoy convencido de que hoy no lo aguantaría. Y lo viví: conseguí mi entrada en el "gallinero" para aquel Real Madrid, 5 – Barcelona, 0 del 7 de enero de 1995. Una batalla inolvidable, una de esas noches que te marcan para siempre.

El Bernabéu también era un lugar incómodo, incluso hostil. Los baños eran un desastre, auténticos cubiles que muchos preferían evitar. Yo vi con mis propios ojos a más de uno orinando en las paredes de los vomitorios con tal de no entrar allí. Pero nada de eso importaba. Uno iba al estadio con la certeza de estar entrando en territorio sagrado. Allí dentro todo era distinto: el tiempo se paraba, la vida se concentraba en noventa minutos de pasión y nervios.

Aquel estadio de los noventa era mucho más que un campo de fútbol. Era un lugar de iniciación, una catedral que te exigía resistencia física, paciencia y valentía. Ir al Bernabéu no era un simple plan de domingo, era una experiencia total, un rito de paso, una forma de vida. Y yo, con mis quince años, lo viví con la inocencia y la locura de un niño que sentía que cada partido era una batalla épica en la que el mundo entero se jugaba algo.

 

Getty Images

closecaret-rightspotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram