Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Tranquilos, ya llega la Champions, una competición de verdad. Una competición que, aparte de constituir el Santo Grial del Real Madrid, y a despecho de la ineficiencia de su formato y la catadora moral de su dirigencia, está organizada con profesionalidad y arbitrajes no sospechosos. Arbitrajes que te pueden dar o quitar, arbitrajes en los que hay errores, claro, pero ajenos a tendencias y ejecutados por gente que en principio es respetable.

Mientras llega, hay que seguir dando cuenta de los coletazos postreros de la última jornada de la MLN (Mugrienta Liga Negreira, como la bautizó Jesús Alcaide), en particular de la goleada endosada ayer por el equipo cliente de este último. Los de Flick ganaron 6-0 al Valencia en el Johan Cruyff, que es un estadio impropio de Primera División donde a ningún equipo se le permitiría jugar de no llevar puesta una camiseta de franjas azules y granas, y de no tener dicho equipo severos problemas para finalizar unas obras que para cualquier otro club habrían sido paralizadas administrativamente incontables veces por las condiciones de semiesclavitud de los obreros contratados, entre otras cosas.

El caso es que sí, que se jugó allí y que golearon los de Flick a un Valencia tan entregado a la causa que ni siquiera protestó un ápice la jugada que podría haber marcado el partido.

A los ocho minutos, con 0-0, un contragolpe valencianista dejaba a Hugo Duro en disposición de enfilar el camino hacia Joan García, en amenazante uno contra uno. Eric García se cruzó en lo que era mucho más que una carga legal y dio con los huesos del delantero exmadridista en el césped del Johan.

Era una expulsión de manual, pero automáticamente se puso en marcha el protocolo del Tinglao: el árbitro de campo, inhibiéndose; el del VAR, haciendo lo propio; Hugo Duro, absteniéndose de hacer la croqueta hasta Teruel como habría hecho en esa misma situación contra el Madrid; sus compañeros, absteniéndose de rodear a Cuadra Fernández (¡Cuadra Fernández!) hasta el jueves santo reclamándole que vaya al VAR, como también habrían hecho contra el Madrid; los narradores controlados por Mediapro (empresa cuyo máximo dirigente es también miembro del Consejo de Administración del club cliente de Negreira), haciendo el Business as Usual y renunciando a meter la jugada en el apartado de las polémicas.

Al final, sí, 6-0, pero nos habría gustado ver a los de Flick jugando con diez todo el partido. El Madrid, el sábado, habría tal vez goleado a una muy inferior Real de no haberse visto forzado a jugar con diez durante dos tercios del encuentro. De momento, el Madrid lleva doce de doce puntos posibles, pero el coste en términos de desgaste ha sido terrible por culpa del factor arbitral. Su rival, en cambio, juega continuamente a favor de corriente. Los de Xabi están muy bien, pero esto no es sostenible. Con esta presión arbitral, terminas cediendo puntos de forma inexorable, mientras a tu contrincante se le pone todo cuesta abajo.

Y la gran pregunta: ¿esto por qué es así? ¿Hay un nuevo Negreira? ¿Hay tanto odio del colectivo arbitral al único club (el Madrid) que se enfrenta a su corrupción que ni siquiera hace falta pagar a otro alto directivo del estamento? ¿O se trata de la figura de Tebas como nuevo factótum de todo este tinglado pestilente? Quizá sea una combinación de todo ello.

Entretanto, en terrenos mesetarios, la actualidad deportiva ha estado marcada por el (no) final de la Vuelta ciclista a España. Siendo como somos un medio que se considera apolítico, cederemos a vuestra  consideración cualquier juicio de valor respecto a lo acontecido ayer en las calles de Madrid. Nos permitiremos un simple comentario: la gente de un país no es su gobierno, y con eso nos referimos a cualquiera de los que (aún) hay sobre la faz de la tierra.

Pasad un buen día.

Volvió a pasar, como si fuera muy difícil imaginarlo, pero aquí estoy de nuevo, con la boca amarga, el día medio arruinado y la esperanza deshecha tras una nueva acometida de los gatilleros a sueldo en una liga que ha perdido ya hace tiempo cualquier asomo, por remoto que este fuera, de profesionalismo. El Madrid debe sobrevivir día a día hundido hasta el cuello en un estercolero. La perversión de los ejecutores solo puede ser comprendida a la luz de la impunidad, una impunidad que es posible por el odio incurable que millones sienten por el club más noble de cuantos hayan existido hasta el día de hoy en la historia de nuestro planeta. Esa es toda la verdad.

Jesús Gil en el Real Sociedad - Real Madrid

Volvió a pasar frente a nuestra cara, a plena luz del día, sin el disimulo mínimo que se le supondría al ejecutor de la canallada de turno (a los delincuentes ya nos los hacen como antes, mire usted). Sucedió para regocijo de millones, hay que decirlo, que avalan una nueva cuchillada porque desean que al causante de sus propias frustraciones le vaya mal, lo sufra todo, viva en una constante agonía por no merecer la justicia y tener que salir a boxear con una mano amarrada. Es así y lo peor del caso es que, seamos realistas, nada puede hacerse; los aspavientos de los madridistas que desean que el Real Madrid abandone el campo o se mude a otra liga no son sino mecanismos sicológicos que buscan atenuar el trauma, pero poco más, poquísimo más.

No tenemos más armas que la retórica. Nuestras balas son de lírica y babas. Los de enfrente lo saben, por eso se mueren de la risa y se bajan los pantalones para mostrarnos su bien cebado y pestilente culo en señal de mofa

Tú y yo sabemos muy bien que, en el fútbol, el tipo del pito en la boca es dios y lo que él diga va a misa (negra). No es un juez, como se suele decir, es un inquisidor. Lo sabemos tú y yo, y ellos también lo saben porque ante las andanadas de críticas puntuales venidas desde el Real Madrid a través de su canal de televisión, se hacen los indignados y dan el consabido acuse de recibo un fin de semana y el otro también. Han entrado en modo kamikaze apalancados en la impunidad que les otorga el beneficio de la envidia popular, así como el espaldarazo diario de sus mafiosos y novelescos dirigentes

Muerte a la integridad de la Liga

Volvió a pasar y aquí estamos tú y yo, con cara de tontos, burlados por enésima ocasión y con una victoria más que no podemos disfrutar como se debe porque a nosotros el niño siempre nos nace muerto. Nos reunimos en torno al miserable consuelo de la injuria, buscando en algo o en alguien un poco de empatía para nuestra causa perdida, muerta y sepultada desde hace muchos años. Nos gustaría imaginar que algún poder cósmico encarnará alguna vez para resarcir el inmenso daño que la malignidad de estos mequetrefes nos ha ocasionado a nosotros, pero también al deporte en general, ensuciado por la mezquindad de los intereses más infectos. Es esta y no otra la naturaleza de la infamia que habitamos.

seamos realistas, nada puede hacerse; los aspavientos de los madridistas que desean que el Real Madrid abandone el campo o se mude a otra liga no son sino mecanismos sicológicos que buscan atenuar el trauma

Volvió a pasar porque nos encontramos en medio de una guerra y no hay asomo de resolución; es una guerra desigual, por supuesto, porque el Real Madrid poco puede hacer más allá de ejercer su derecho al pataleo. No tenemos más armas que la retórica. Nuestras balas son de lírica y babas. Los de enfrente lo saben, por eso se mueren de la risa y se bajan los pantalones para mostrarnos su bien cebado y pestilente culo en señal de mofa sabiendo que el león permanece enjaulado y encadenado. Es más, me atrevo a hacer una profecía: no hemos sido testigo de las canalladas más grotescas. Las embestidas más gordas, mis queridos amigos, aún están por llegar.

Ayer pude tolerar el fuera de juego de Mbappé, apretando las muelas y los puños, es verdad, pero decidí continuar viendo el partido. Con lo de la roja a Huijsen no pude más; había quedado meridianamente claro que Gil Manzano (dilecto hijo adoptivo de Valencia) iba a pecho descubierto y haría todo lo posible por arrebatarnos un triunfo que bien pudo haberse encaminado desde el minuto dos del encuentro. Mi eterno interlocutor (vía WhatsApp) se llevaba las manos a la cabeza, pero yo no pude más: “me voy”, le dije. Y lo cumplí. Preferí irme a correr al bosque porque afuera el día del septentrión americano estaba esplendoroso, porque necesitaba sacar los espíritus inmundos del odio visceral que me envenena cuando veo lo que hemos visto y, sobre todo, cuando entiendo que nos toman una y otra vez por tarados.

Los rivales del Madrid en Champions

El martes viene el fútbol de verdad. Eso me reconcilia con este deporte. El martes podré sentarme a ver un partido en el que ─pase lo que pase, repito, pase lo que pase,─ no habré de sentirme estafado, incluso si el colegiado comete algún error flagrante que perjudique nuestros intereses. No sé cómo lo veas y entiendas tú, pero en los partidos de la Champions, los árbitros, más allá de sus comprensibles equivocaciones, poseen un carácter profesional que se demuestra en sus formas al tratar a los jugadores, pero sobre todo en su capacidad para intervenir puntualmente en algunos momentos del partido sin reclamar protagonismo alguno: su invisibilidad es de agradecerse. El martes veré el partido con el corazón en paz, cosa que he perdido cuando se trata de tener que pringarse con la inmundicia de la competición doméstica. “No es fútbol, es la liga”, nos lo advertían desde hace tiempo y aquello, más que un slogan publicitario, era una amenaza en toda regla. Algunos, maldita sea, no supimos entenderlo.

Nota Bene: Visto lo visto, pensé abandonar la escritura periódica sobre el Real Madrid, cosa que disfruto enormemente. Tuve de pronto la sensación de que escribir estas páginas se trata de una actividad sin sentido alguno, una mera glosa de la permanente injusticia a la que el más importante club deportivo de todos los tiempos debe someterse como si de una maldición bíblica se tratara, pero luego, después de correr doce kilómetros y serenarme un poco, llegué a la conclusión de que señalar la herida es ayudar un poco a construir la memoria de una era oscura como esta. Abrigo la esperanza de que estos humildes testimonios de la ignominia puedan resultar de interés para los madridistas que vendrán cuando tú y yo estemos criando malvas. No soy optimista y creo que en ese futuro que será, esas personas de corazón tan blanco estarán tal cual nos encontramos ahora mismo nosotros, maldiciendo y tirándose de los pelos porque un fin de semana más hemos sido expoliados por el mismo gremio de sinvergüenzas con silbato.

 

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Buenos días. ¿Habéis dormido bien? No nos extrañaría que vuestro sueño hubiera estado carcomido por pesadillas. Ese sentimiento de vaga desazón que aún os domina al despertar tiene nombre y apellidos (Jesús Gil Manzano), pero en el fondo da igual el nombre porque todos son lo mismo. Son el putrefacto sistema arbitral desviviéndose por amargar la vida al único club de fútbol que se enfrenta a su podredumbre.

Se han cumplido cuatro jornadas de liga, cuatro, y se han logrado los doce puntos en liza. Debería ser motivo de alegría, y sin embargo el madridista está que se sube por las paredes ante los cuatro intentos, cuatro, de expolio arbitral frustrado pese al cual se han logrado esos doce puntos.

En La Galerna tenéis textos de sobra para contrastar esta afirmación en lo tocante al partido de ayer en Anoeta. Crónica iracunda (pese a la victoria) de Paco Sánchez Palomares, valoración arbitral de Alberto Cosín y artículo sobre Jesús Gil Manzano por parte de Jacinto Fernández.

Anoche vivimos el peor de esos cuatro intentos vanos de hacer que el equipo de Xabi pierda puntos. La expulsión de Huijsen en el minuto 32 ocupa ya, por derecho propio, un lugar privilegiado en el museo de cafradas arbitrales sufridas por el Real Madrid en esta vil competición. El propio Xabi, haciendo gala de un autocontrol encomiable, no pudo evitar dejar esta perla en su diálogo con Jesús Gil cuando este decretó la expulsión. “Me hacéis pensar mal”.

Hay que tener los nervios de acero para expresarlo en esos términos. Nosotros, querido Xabi, no es que pensemos mal, es que sabemos lo que se cuece ahí dentro desde el día en que se conoció que un club en liza pagaba al vicepresidente de los árbitros, y sobre todo en los más de 700 días posteriores en los que no se ha purgado el sistema arbitral de elementos que formaban parte de aquel entramado corrupto.

La situación es tal que el Madrid prepara una queja a la FIFA por los arbitrajes de estas cuatro jornadas.

La prensa, en cambio, a lo suyo, es decir, a intentar hablar exclusivamente de fútbol como si tal cosa fuera posible.

Ambas primeras planas de la Central Lechera (reíd con nosotros) se enfocan en Mbappé, que desde luego lo merece, pero pasan muy de puntillas sobre el intento frustrado de saqueo. Ya veis cómo lo máximo que ambas cabeceras conceden a la infamia es llamar tibiamente jugada “polémica” a la expulsión de Huijsen. Esa tibieza tan familiar que remite a las sagradas escrituras.

Conozco tus obras, que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3, 15-16)

Por lo demás, en este delirio (incalificable ya) que es la podrida liga de Tebas, hoy juega el club cliente de Negreira donde le da la gana, o sea, en un estadio cuyas características harían a cualquier otro club de Primera ver denegada su pretensión de disputar partido alguno allí. Lo harán sin Lamine Yamal, que ha vuelto lesionado de su periplo con la selección. Al respecto se ha quejado Flick y en esto, la verdad, tiene toda la razón.

Pasad un buen día.

Anoeta fue esta tarde el escenario de un disparate digno de Valle-Inclán, con un árbitro llamado Jesús Gil paseándose por el césped como si estuviera en Marbella en los años 80. Faltaba la chaqueta blanca, pero sobraba el caballo: Imperioso reapareció de entre las sombras para cabalgar sobre el Real Madrid. La estampa era grotesca: Gil Manzano a lomos de la bestia, silbato en mano, dispuesto a masacrar al Rey de Europa.

El guion fue tan previsible como nauseabundo. El gol legal del Real Madrid, evaporado por un fuera de juego que ni el mismísimo CSI podría encontrar. Dos amarillas de manual perdonadas a Marín y Aritz, como si Anoeta fuese una reserva espiritual de la impunidad. La expulsión de Huijsen, de sainete, porque no era último hombre ni era nada, salvo la necesidad del trencilla de marcar territorio. Y como colofón, la tarjeta amarilla más surrealista de la historia del fútbol: Mbappé amonestado por la osadía de lesionarse. Ya solo falta que empiecen a amonestar a los nuestros por respirar.

El Real Madrid, pese a todo, ganó 1-2. Y lo hizo contra once de la Real, contra Gil Manzano, contra Imperioso, contra el VAR y contra la liga putrefacta que todavía se atreve a llamarse profesional. Lo de menos es el resultado: lo de más es que la competición española ha dejado de ser un torneo deportivo para convertirse en una comedia bufa, un vodevil de tercera, un carnaval de cloacas en el que el árbitro no aplica el reglamento, sino el catecismo del antimadridismo militante.

El Real Madrid, pese a todo, ganó 1-2. Y lo hizo contra once de la Real, contra Gil Manzano, contra Imperioso, contra el VAR y contra la liga putrefacta que todavía se atreve a llamarse profesional

Hay que reconocerlo: Gil Manzano es un innovador. Hasta ahora habíamos visto penaltis inventados, expulsiones surrealistas, fueras de juego de ciencia ficción. Pero nunca habíamos visto un colegiado que castigara al jugador lesionado. Eso es nivel. Eso es pionero. Eso es Negreirato Reloaded.

Que nadie se engañe: esto no es casualidad ni error humano. Esto es diseño, es sistema, es estructura. Y mientras tanto, al Real Madrid se le exige que compita en este lodazal como si no pasara nada. El club más grande del mundo obligado a batirse cada semana contra árbitros que parecen clones de Jesús Gil, montados en caballos imaginarios y dispuestos a decretar la derrota blanca desde el minuto uno.

Jesús Gil en el Real Sociedad - Real Madrid

La victoria en Anoeta tiene mérito, sí. Pero lo que realmente demuestra es que el Real Madrid es capaz de imponerse incluso cuando todo está en contra, incluso cuando el árbitro saca amarillas a los lesionados y se pasea sobre Imperioso como un sheriff de opereta. El problema no es ganar o perder: el problema es la decadencia moral de una competición que huele a establo cerrado desde hace décadas.

Si el fútbol español quisiera dignidad, lo primero sería mandar a Gil Manzano y a su caballo al museo de los horrores. Pero no lo harán. Porque este circo vive de su propia miseria, de sus propias cloacas, de la certeza de que, contra el Madrid, todo vale.

Hay que reconocerlo: Gil Manzano es un innovador. Hasta ahora habíamos visto penaltis inventados, expulsiones surrealistas, fueras de juego de ciencia ficción. Pero nunca habíamos visto un colegiado que castigara al jugador lesionado. Eso es pionero. Eso es Negreirato Reloaded

Y así seguimos. Ganando, sí. Pero ganando en medio de la cloaca. Ganando en la Liga de los caballos fantasmas y los árbitros que amonestan a los lesionados. Ganando contra Imperioso. Ganando, en definitiva, contra la podredumbre.

Porque al final, en esta España de cloacas arbitrales y caballos fantasmales, el Real Madrid no compite en la Liga: compite contra la Liga.

Me despido como siempre, con la frase de mi amigo del alma. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. Hala Madrid.

 

Getty Images y Grok

Courtois: sobresaliente. Como es costumbre, evitó varios goles cantados. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Carvajal: sobresaliente. Cometió un penalti evitable, pudo anotar de cabeza y aún le faltan ritmo y forma. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Militao: sobresaliente. Exuberante. Pudo anotar dos goles de cabeza. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Huijsen: sobresaliente. El sistema corrupto no le permitió jugar mucho rato. Rozó a un rival a más de cuarenta metros de la portería de Courtois sin ser el último hombre y lo echaron. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Carreras: sobresaliente. Tiene clase y físico, aunque en ocasiones se vio sobrepasado. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Tchouaméni: sobresaliente. Le da lo mismo en el medio, atrás o en todas partes todo el tiempo. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Ceballos: sobresaliente. Brega y control sin renunciar a la calidad. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Güler: sobresaliente. Le birlaron un gol legal. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Brahim: sobresaliente. Fue el sacrificado para que entrara Valverde a intentar paliar el hecho de jugar con 10 por expulsión arbitraria. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Vinícius: sobresaliente. No jugó su mejor partido, pero disfrutó de alguna ocasión. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Mbappé: matrícula de honor. Colosal. Ni siquiera la mafia más corrupta del deporte pudo detenerlo. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla y al partidazo que firmó.

Valverde: sobresaliente. Tuvo que jugar por dos para que no se notara en exceso el hombre de menos. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Asencio: sobresaliente. Cumplió, no cometió ningún penalti y no le expulsaron. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Fran García: sobresaliente. Se dejó la vida. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Alaba: sobresaliente. Salió en los minutos finales. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

Xabi Alonso: sobresaliente. Consiguió, desde la trinchera, ordenar las tropas para ganar. Su nota responde al mérito que supone enfrentarse a la Mafia y vencerla.

 

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Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Figueroa Vázquez.

Una canallada de arbitraje. Un auténtico golfo y un sinvergüenza que encima tiene la cara dura y desfachatez de cobrar 300.000 €. Vivimos en una sociedad fallida si se les da el poder y este valor a personajes como el extremeño y a gremios como el arbitral. El arbitraje español es una plaga a la que no se atisba final. ¿Vídeos en RMTV? Series de varias temporadas con 22 capítulos de 45 minutos se merece esta gente para ponerles la cara colorada y dejarles en evidencia cada día.

Un gol anulado (a Arda) otra vez saliendo cruz en el frame y los muñequitos. La casualidad, claro. ¿Amarillas? Para Mbappé por una idiotez que solo tiene cabida en la mente de estos tipos del silbato. Luego, si hay entradas duras y a destiempo como la de Pablo Marín que se lleva por delante a Militao, un jueguen, jueguen.

La roja a Huijsen, una verdadera vergüenza. No es el último defensor a 40 m de la portería, pero tenía ganas de sacarla. Tardó media décima de segundo. El del VAR, pues de vacaciones. Perversos consumados.

Ya había sacado la patita Gil Manzano en los primeros minutos de partido con el listón de faltas y las tarjetas perdonadas a los locales. Con la expulsión del central lo confirmó.

El partido siguió de manera condicionada a sabiendas. En la segunda mitad pitó un penalti de Carvajal por mano y el resto de amonestados fueron Zubeldia y Barrenetxea.

Gil Manzano, de IR al JUZGADO a DENUNCIAR.

 

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Una vez terminado este criminal primer parón de selecciones, tan divertido como una inspección de Hacienda o como casarse con la suegra, volvió el Madrid. El lugar: Anoeta, contra la Real. La hora: la de la siesta. El sistema, vía CTA, que ya no se corta, designó como árbitro al propio Jesús Gil, el trencilla anteriormente conocido cono Hill Apple Tree. ¿Qué «sorpresa» nos esperaía: siete penaltis en contra, un gol anulado cuando atravesaba la línea de meta? Al final hubo de todo, pero la Mafia no pudo con el Madrid.

Por su parte, en el regreso a San Sebastián de Xabi, ahora como técnico blanco, dispuso un once donde lo más llamativo fue la titularidad de Carvajal, la suplencia por descanso de Valverde y la presencia en el centro de Ceballos y arriba de Brahim.

No tardamos en descubrir qué sorpresa nos tenía guardada la Mafia, esta vez se dio más prisa de lo habitual, y el acostumbrado gol anulado por fuera de juego inventado lo perpetraron nada más comenzar el encuentro. Güler había marcado gol, pero, probablemente por lo tempranero del mismo, Jesús Gil lo anuló. Dijeron que era fuera de juego de Mbappé y el VAR estuvo revisando la jugada unos instantes durante los cuales pudimos ver la repetición y constatar que no existía tal. Pero en la liga española la verdad es lo de menos y el gol legal no subió al marcador.

Llegando al minuto nueve, a Kylian le faltó el pelo de una gamba para rematar con más contundencia un excelente centro de Carvajal. A esas alturas, aún no habían mostrado la imagen manipulada de los muñequitos del fuera de juego. Manipulada porque ya sabéis que nunca muestran el momento del golpeo. La enseñaron (la imagen) poco después, tardaron unos diez minutos en fabricarla y según la misma Kylian estaba fuera de juego por el canto de un electrón. Un nuevo caso de adulteración.

Poco después, error defensivo de la Real que fue aprovechado por Mbappé. Y de qué manera. Arrancó como un Bugatti Veyron perseguido por un par de defensas locales, un Seat 131 y un Talbot Solara, respectivamente. Los superó y batió a Remiro. Gol. 0-1. No hubo manera de anularlo por órsay porque el balón vino de un rival. Una lástima para el CTA.

No transcurrió mucho tiempo para que Kylian gozase de otra ocasión. Su chut con efecto desde el flanco derecho se fue rozando por fuera el poste izquierdo del meta txuri urdin. El Madrid y Mbappé, Mbappé y el Madrid habían comenzado con fuerza. Una muestra más: Militao estuvo a punto estuvo de firmar el segundo de cabeza, pero Remiro realizó un despeje de gran mérito. A los cinco minutos, nuevo cabezazo de gol de Mili y otro milagro del guardameta de la Real.

El encuentro iba 0-1, debería ir 0-2 y podría ir 0-5 por ocasiones. El Madrid sabe que debe marcar unos cuatro goles más que otro equipo para ganar los partidos, porque juega contra el sistema. Y efectivamente, a la media hora Jesús Gil expulsó a Huijsen (que no era el último) por rozar a Oyarzabal. El delantero local se encontraba a varios kilómetros de Courtois y Militao estaba en disposición de llegar, pero ni siquiera fue a ver la jugada al VAR. La otra pata del sistema corrupto, la mediática, se apresuró a justificar la expulsión. Carlos Martínez es un gran profesional que sabe realizar el trabajo para el cual se le paga. Y de postre, amarilla para Xabi Alonso.

La organización corrupta sabe además que Huijsen es una pieza fundamental, tanto defensiva como de creación, que trastoca otras posiciones, como la de Tchouaméni, y complica la confección de una zaga de garantías para los próximos partidos, habida cuenta de la lesión de Rüdiger. No es descartable, por tanto, que los Tebas, Louzán, Negreiros varios y demás ralea celebrasen con cava la expulsión.

En media hora el Madrid había sufrido ataques, una vez más, como para haberse retirado del encuentro, pero, por algún motivo, siguió jugando y antes del descanso pudo anotar Carvajal de cabeza, pero su remate se estrelló en el palo. Y acto seguido, un Mbappé sublime se marchó por la izquierda a lo Karim en el Calderón para ceder a Arda, quien marcó con el exterior. Jugadón y golazo. A los corruptos se les fue el trago de cava por otro lado y casi se ahogan.

Con 0-2 se llegó al descanso. Pese al esfuerzo negreiro, el Madrid contaba con dos tantos de ventaja. La parte negativa: ¿qué tendrían preparado para la segunda parte Jesús Gil y compañía? ¿Algún penalti en contra? ¿Otra expulsión? ¿Más goles anulados?

En la reanudación, Xabi introdujo a Valverde por Brahim, y en el 49 llegó la primera ocasión: tiro cruzado de Vini que se marchó por poco. La jugada vino de un robo de Dani Ceballos. La respuesta de la Real, una carambola: la pelota rebotó en ambos postes de Thibaut tras tocar en un jugador madridista. No llegó a empujarla Jesús Gil, en Las Rozas lo lamentaron y Tebas arrojó al suelo un jarrón de la dinastía Ming del enojo.

No tuvieron que esperar mucho para reponerse del contratiempo: en el 53, penalti claro para la Real por mano de Carvajal, que elevó el brazo de manera incomprensible. Oyarzabal se encargó de convertirlo en gol. 1-2. Una lástima el error de Dani, que complicaba mucho el partido. Tebas le dio otro sorbito al cava y el carismático Fran Soto emitió un: «¡Chachi piruli, gol! ¡Yuhu!».

Quedaba mucho tiempo y muchos rivales por delante, dentro y fuera del campo. Aguantar el resultado se antojaba harto complicado, pero en el 60 otra cabalgada de Mbappé anduvo cerca de acabar en la red. Le acompañaba Vini, pero el pase no era claro. El estado de forma de Kylian es asombroso. La jugada acabó con el francés tendido en el suelo con dolor en el cuádriceps. Para redondear lo grotesco, el 10 vio amarilla por salir del terreno de juego tras ser atendido por un lugar que no le gustó a Hill Apple Tree. No es necesario poseer una memoria prodigiosa para recordar las miles de veces que los porteros rivales no vieron amarilla por perder continuamente el tiempo cuando iban ganando en el Bernabéu. Aquí, en la primera ocasión en la que alguien del Madrid se demoró un par de segundos, tarjeta.

En el minuto 64, Courtois salvó un gol cantado de Oyarzabal. Xabi movió el banquillo y sacó a Fran García y Asencio por Vinícius y Ceballos. Habría doble lateral izquierdo y Tchou podría recuperar su posición en el medio.

A falta de diez minutos, Carvajal entregó el brazalete de capitán a Valverde y dejó su lugar a Trent. El Madrid debía aguantar unos minutos más contra la Real y contra la Mafia si quería llevarse los tres puntos de Anoeta. Un par de minutos después, Courtois salvó el empate. La Real tenía embotellados a los blancos, que a punto estuvieron de conceder gol unas jugadas después tras una acción rocambolesca.

En el 87, último cambio: Alaba sustituyó a Güler, que estaba agotado. El sistema señaló un añadido de 6 minutos para intentar que el Madrid, con 10, se dejase dos o tres puntos. Pero los de Xabi mantuvieron el tipo y la dignidad y lograron la victoria.

La Mafia no pudo con el Madrid.

 

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El apóstol Pedro, huyendo de Roma durante su persecución por los secuaces de Nerón se encontró con Jesús en algún punto de la Vía Apia y le preguntó: "¿Quo vadis, Domine?" Jesús, impasible, le respondió que volvía a Roma para ser crucificado. Pedro quedó avergonzado de su cobardía y decidió regresar a Roma en lugar de huir. Ya en Roma, Pedro fue capturado, torturado y crucificado cabeza abajo. Entre otras cosas, por eso hoy es San Pedro y la plaza más famosa del Vaticano lleva su nombre. Eligió el honor y la grandeza.

Vuelve a nuestras pantallas uno de nuestros árbitros favoritos. El que las hordas zombificadas del club corrupto califican como madridista de cuna, madridista extremo. Pero el bueno de Jesús Gil Manzano vuelve a pitar al Madrid, tal vez para redimirse haciendo un arbitraje justo aun repartiendo errores más o menos equitativamente como antes de 2019, o tal vez regresará a su versión CTA más reciente, para ser crucificado por el madridismo. Veremos.

Jesús Gil Manzano vuelve a pitar al Madrid, tal vez para redimirse haciendo un arbitraje justo aun repartiendo errores más o menos equitativamente como antes de 2019, o tal vez regresará a su versión CTA más reciente, para ser crucificado por el madridismo. Veremos

Como en la compleja "Tenet" del siempre sorprendente Christopher Nolan, Gil Manzano ha sufrido una involución. Pareciera ir hacia atrás en el tiempo... Sus arbitrajes durante los años de plomo del Negreirato estuvieron por lo general exentos de polémica. Porcentaje de victorias madridistas coincidente con la estadística normal del equipo. En el período 2012-2018: 81% de victorias, 1.83 tarjetas por partido a jugadores del Real Madrid.
Respecto a las polémicas y presunto favoritismo con el Real Madrid, podemos mencionar un 3-1 al Barcelona en la temporada 2014-15, en el debut de Luis Suárez en el Bernabéu como jugador del Barça. Se adelantaron los corruptos con gol de Neymar. Partido muy disputado y con ocasiones, paradones, buen partido. El empate llegó en un penalti catedralicio cometido por Piqué haciéndose una de esas palomitas dentro del área, para cortar un pase de gol de Marcelo. En la segunda parte, córner de Kroos con el guante y golazo de cabeza de Pepe. Alves, uno de los futbolistas más marrulleros que he visto en el césped, se deja caer y reclama falta. Pepe ni le roza. Los jugadores del Barça protestan, sabiendo que juegan con red. Nadie duda, Gil Manzano ni se inmuta. Gol. La sentencia vino en una de esas jugadas que hemos visto mil veces: Isco le pelea un balón a Iniesta, que pierde el control, combinación en contragolpe mortal, Isco para Ronaldo, este para James, balón filtrado para Benzema dentro del área. Gol por el palo largo ante un impotente Bravo. Sólo hubo polémica en las cabezas más calenturientas del barcelonismo o en los que pagaban a Negreira, cuestionándose si merecía la pena seguir soltando más de medio millón de euros al año para seguir palmando en el Bernabéu.

2017. El Real Madrid remonta un 2-0 al Villarreal en el estadio de La Cerámica, con múltiples ocasiones a favor (pudo ser un resultado mucho más amplio que el 2-3 final). La polémica llegó por el empate, un penalti claro, pero de mano no voluntaria aunque claramente separada del cuerpo de un jugador del Villarreal tras un despeje en defensa. Cero dudas. Gil Manzano salió del estadio con una bolsa del Real Madrid con artículos de marketing: bolígrafos, pines... suficiente para comprar a un profesional que gana trescientos mil euros al año, algo menos por entonces, en palabras de Fernando Roig. Uno de esos personajes que creíamos extintos que, inconcebiblemente (otra vez Tenet), ha reaparecido en el siglo XXI procedente de la era más casposa del fútbol, de los Gil, Caneda y don Manué (Ruiz de Lopera).

Otra vez 2017. Real Madrid 3, Málaga 2. Un penalti a Lucas y una mano de un defensor del Málaga al limbo. Esta vez la polémica cayó del lado madridista. Era noviembre, no había nada serio en juego aún. Todavía pensábamos que en algunos partidos los árbitros simplemente se equivocaban. Mientras, en la cueva culé, seguían diciendo que Gil Manzano era madridista. Por lo visto en este partido, había que estar muy mal de la cabeza para asegurar eso, pero ya saben lo de la hipnosis colectiva sobrevenida. Ver la realidad no es una especialidad de los seguidores de ese equipo que estaba a punto de dejar de pagar a Negreira, como consecuencia de abandonar su cargo en el CTA, y por tanto, de dejar de serles útil.

Agárrense. Despedido Negreira, Gil Manzano sufre una transfiguración. Un árbitro serio y por lo general ecuánime, con sus luces y sombras, como todos, se convierte en el azote del Real Madrid. Así, de repente, se erige en protagonista de media docena de escenas delirantes desde el punto de vista del arbitraje y de la aplicación del reglamento.

Despedido Negreira, Gil Manzano sufre una transfiguración. Un árbitro serio y por lo general ecuánime, con sus luces y sombras, como todos, se convierte en el azote del Real Madrid

El porcentaje de victorias madridistas bajo la tiranía de su silbato baja del 81% al entorno del 70% en esta segunda etapa. El promedio de amarillas se mantiene, pero empiezan a aparecer demasiadas tarjetas rojas a jugadores del Madrid. 1 roja en 27 partidos hasta 2019, 5 rojas en 26 partidos hasta el día de hoy. ¿Qué ha pasado ahí? El VAR, amigos. El VAR. "Os puedo ayudar con el VAR" resuena en nuestros oídos. Negreira en la sombra. Clos Gómez a los mandos. Mediapro seleccionando las imágenes y Carlos Martínez instruyendo a la sala VOR desde la cabina y animándolos a buscar el frame correcto... Nadie será capaz de convencerme de lo contrario: alguien sigue trincando. En metálico, en especie, en carguito. Dinero de bolsillo de los acaudalados miembros de la trama, en versión "os puedo ayudar con el VAR", frase que los cuervos esculpirán en la lápida del Negreirato, sobre la de "pagaban por neutralidad".

Los highlights de Gil Manzano en la época reciente ya están grabados con láser en nuestra retina. Inolvidables. Inexplicables. Impropios de un árbitro de regional. No parecen errores. Se intuye una voluntad, una intención, tal vez como grito desesperado del buen árbitro que fue, convertido en rehén trastornado por una organización criminal de la que no puede desligarse. Hay otra versión menos romántica. Que esté pensando: tengo que resistir como sea los 5 años que me quedan para buscar un trabajo honrado.

En noviembre de 2020 tuvimos uno de esos partidos que en mis delirios en medio de mi COVID marciano pensé que en realidad no estaba sucediendo, que todo volvería a la normalidad cuando se me pasaran los síntomas. Me miraba las manos y las veía enrojecidas y como si fueran de otra persona. De repente, veía borroso durante diez minutos, pero volvía a la normalidad un poco más tarde. Me dolía la espalda y el pecho como si me hubiera quemado por el sol, me molestaba la camiseta al rozarme la piel... y de repente, veo que nos pitan tres penaltis en contra en un mismo partido. Mal juego del Madrid. Mal juego del Valencia. Partido trabado. Pero ¿tres penaltis? El primero tras falta previa sobre Asensio, muy clara, de un valencianista que se lo quita de encima manoteándole en la cara y un ojo, mientras le rebaña la pelota. Otro, de Marcelo, en una pugna con el balón en la que es el delantero quien hace falta al brasileño dentro del área. El tercero, por una mano rara de Ramos, que al tratar de fijar al delantero con el brazo, para cuerpear, desplaza el balón con el puño sin mirarlo, involuntariamente.

En febrero de 2022 nos despedimos en San Mamés de la Copa del Rey perdiendo 1-0 a partido único contra el Athletic. Gil Manzano fue llamado por un penalti VAR sobre Vinícius e hizo lo que Carlos Martínez califica como "tener personalidad", que es reafirmarse en una decisión errónea desde el campo, siempre que perjudique al Real Madrid. Unos minutos antes del gol del Athletic, que llegó en el 88, sin tiempo para reaccionar, una mano dentro del área rival. Ni Gil Manzano ni el VAR se complicaron la vida esta vez. Jueguen.

Los highlights de Gil Manzano en la época reciente ya están grabados con láser en nuestra retina. Inolvidables. Inexplicables. Impropios de un árbitro de regional. No parecen errores

En la Supercopa de 2023 el Barcelona ganó 3-1 marcando dos goles entre el 90 y el 97. Alargue de 7 minutos, exagerado para un partido sin demasiadas interrupciones, que Gil Manzano llevó hasta 12 minutos adicionales de juego añadido (el partido termina cuando marque el Barça). Además, ignoró un penalti a Vini en el 70 y concedió un gol de Paulinho en claro fuera de juego visto a velocidad real, que, frame corruptor mediante, fue validado (naturalmente) desde la metodología prevaricadora del VAR que tan claramente nos explicó Clos Gómez.
La interpretación generosa del alargue en la Supercopa del año anterior contrasta con la imperdonable actuación de Mestalla el infausto 2 de marzo de 2024. Con el partido 2-2, un partido bronco, como siempre en Mestalla desde que quisimos fichar a Mendieta y desde que lo conseguimos con Mijatovic, que sí pudo conocer la grandeza, el árbitro dio un alargue de 7 minutos. Gil Manzano revisó un penalti VAR en nuestra área en el 92 durante dos minutos y treinta y cinco segundos que jamás añadió, para, después, con el balón en el aire centrado por Brahim a Bellingham tras un córner, pitar el final en el 98:40, anulando el gol del inglés, "It's a fucking goal". La expresión, que no podrán encontrar punible con el reglamento en la mano, le acarreó la expulsión al bueno de Jude, ya fuera de tiempo. Vimos un árbitro totalmente superado por las circunstancias o aleccionado para que el Real Madrid no ganara el partido de ninguna manera. Dejó diez segundos para la historia del arbitraje mundial a la altura de los de Aytekin y Ovrebo, beneficiarios, como sabremos algún día, del Negreirato en su versión internacional.

Gil Manzano y Jude Bellingham

Añadamos el Real Madrid-Celta de la temporada pasada, con gol de un córner inexistente, un penalti catedralicio no pitado sobre Valverde, una mano en el área de Marcos Alonso; revisemos la Supercopa de 2025 y otra vez el alargue para el gol del Barça en el descuento del descuento sin llevarse la mano al silbato, indeciso, todo lo contrario que con Bellingham en Valencia. ¿Quo vadis, Jesús? El pasado no se puede borrar y ya tenemos esas imágenes clavadas en nuestra memoria de agravios. Técnicamente solías ser un buen árbitro. Has estado en los grandes escenarios del fútbol por méritos, pero algo pasó contigo en algún momento de 2019. Ya nos contarás. De momento, ¿Volveremos a ver al árbitro pre era VAR ignorando los susurros al oído de la caterva de corruptos, o veremos la versión Mediapro-CTA-Carlos Martínez ayudándote a cometer "errores" denigrantes que mancharán lo que te queda de carrera? Nadie cree en ya errores con el conglomerado criminal que sostiene el fútbol español. Hablamos de corrupción.

No sé qué va a pasar en Anoeta, pero te recomendaría que te quitaras el pinganillo y que arbitraras sin la "ayuda" del VAR, porque tú y yo sabemos que el VAR en manos del CTA y de los socios de negocios del Barcelona no ha llegado a España para hacer el fútbol más justo.

Es preferible que termines volviendo a Roma, para ser crucificado y recordado como San Pedro, como una persona honesta, que seguir el tortuoso camino del CTA, para terminar siendo recordado como parte de la troupe delictiva del fútbol español.

 

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Esta semana, los amigos de fcQuiz han elaborado ocho preguntas para poner a prueba vuestros conocimientos sobre los choques entre la Real Sociedad y el Real Madrid.

¿Podrás acertar todas?

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1- Sistema de juego y once probable

 

Cuarta jornada de Liga a la vuelta del parón por los compromisos internacionales. Es una piedra de toque para el Real Madrid su visita a Anoeta. Los donostiarras han sufrido una baja importante este verano como la de Martín Zubimendi, mientras que entre los fichajes están Guedes y el español Carlos Soler, que se estrena en una convocatoria. Sus bajas más importantes son Oskarsson y otro fichaje reciente, el venezolano Yangel Herrera, que ni siquiera ha debutado. La gran novedad de los txuri-urdin es el técnico Sergio Francisco, que ha subido del filial tras la marcha de Imanol después de varios años como capitán general de la Real. En lo que es el esquema táctico los guipuzcoanos no han tenido demasiados cambios y suelen jugar un 4-3-3. En defensa hay alguna duda, pero un once probable sería el formado por Remiro; Aramburu, Zubeldia, Caleta-Car, Aihen; Gorrotxategi, Marín, Brais; Kubo, Barrenetxea y Oyarzabal.

 

2- Presión

 

La principal idea es mantener un equilibrio en todas sus líneas. A partir de ahí la Real activa la presión alta en campo contrario, prácticamente situando a sus atacantes en la frontal del área rival. Con ello quiere recuperar pronto el balón para generar peligro o molestar lo suficiente la salida del cuero del adversario para que se vea abocado a rifar el balón y arriesgar mucho en los pases. Si la presión surte efecto, la Real se vuelve muy peligrosa porque tiene jugadores talentosos arribas, con buen pie para filtrar balones y rematadores letales. Si por el contrario la presión no sale como se espera y el contrario sale de ella con el balón controlado, el conjunto vasco se rearma rápidamente para formar en bloque medio y desde ahí defender.

3- Salida de balón

 

Uno de los puntos fuertes de los easonenses. Una salida limpia, clarividente y muy académica es la que propone la Real ante cualquier equipo. Su idea es comenzar jugando desde atrás en cualquier partido y circunstancia. Para ello, los centrales se abren y Remiro les entrega el cuero para que comiencen la transición defensa-ataque con el objetivo de encontrar al jugador libre, el llamado concepto del tercer hombre, que permite a uno de los interiores recibir y combinar con los pivotes o futbolistas de banda. La inclusión definitiva ya desde hace varias temporadas de Zubeldia en esa parcela supone un argumento positivo más para los vascos, puesto que es un medio reconvertido con visión de juego y calidad en el pase para asegurar una buena salida. El croata Car también tiene buen pie y ambos serán los encargados de conectar de forma rápida y eficaz con el mediocampo. Otra opción muy interesante y atractiva que este año da muy buenos réditos es que es el propio Remiro el eje para sacar el esférico. El portero posee un sensacional desplazamiento en largo y puede realizar aperturas a cualquiera de las bandas o a Oyarzabal si hacen un movimiento de arrastre retrocediendo al mediocampo para recibir el cuero.

 

4- Apartado defensivo

 

La Real no ha empezado tan fino como otros años a la hora de encajar tantos y en tres encuentros ha recibido cuatro dianas. Sergio Francisco no ha dado todavía con la pareja de Zubeldia y está probando jugadores como el croata Car y Jon Martín. Su idea es construir un equipo que atrás sea una zaga eficiente, firme y sólida. También hay que tener en cuenta que suelen mostrar contundencia y agresividad para parar mucho el juego y cortar el ritmo a los adversarios. El pivote también garantiza trabajo y recuperación de balón con Gorrotxategi, aportando mucho a la fase defensiva. A su lado recibe mucho apoyo de Pablo Marín y en gran medida de Brais. En general, todo el equipo echa una mano incluyendo a los hombres de ataque. A balón parado tienen estatura y buenos cabeceadores en los centrales y Oyarzabal, que pese a no ser demasiado alto sí ejecuta bien el remate. En los centros laterales, siempre trabajan eficazmente desde ambos costados y poseen futbolistas con buena capacidad de centro. Si existe un punto débil para atacar sería que Mbappé se moviese por la zona de Zubeldia, que es un jugador más lento y a campo abierto sufre frente a futbolistas rápidos y explosivos.

5- Aspecto ofensivo

 

La Real tiene piezas importantes en ataque, con jugadores con desborde, gol e inteligencia. El tridente es el mismo del año pasado, con Barrenetxea por izquierda, Kubo por derecha y Oyarzabal en punta. El japonés siempre se motiva ante el Real Madrid, el extremo donostiarra suele tener buenas actuaciones contra los blancos y el delantero internacional siempre es un peligro y está en un momento dulce de juego. De todas formas, no han tenido un comienzo prolífico con tres tantos en tres encuentros. Sin embargo, la Real es un equipo con calidad, talento e imaginación. En cualquier jugada, una genialidad en forma de pase de Kubo, la llegada de Carlos Soler, el olfato de Oyarzabal, el desborde de Barrenetxea o la velocidad y regate de Guedes. Por las bandas serán un cuadro peligroso a la contra con espacios o en los desmarques inteligentes y dañinos de Oyarzabal. Huijsen y Militao tendrán que estar atentos a los puntas y a los jugadores llegadores, donde siempre echará una mano Tchouaméni.

 

6- Estilo de juego

 

El librillo de Sergio Francisco tiene trazas parecidas al de Imanol. Juego de posición, posesiones y el balón como protagonista. A través del cuero quieren crecer, combinar, asociarse y llevar el tempo del encuentro. La Real es un equipo alegre, ofensivo, que no busca encerrarse ni ser rácano en casa. Otra cosa es que se vean obligados ante un Real Madrid muy dominante. Tampoco pretenden tener el balón por tenerlo, sino que lo hacen para generar superioridades, buscar el marco rival e ir a por el gol. Por eso, también poseen verticalidad en los últimos metros donde tratan de acelerar la jugada y encontrar fisuras que aprovechar en las zagas rivales. En lo que va de Liga acumulan un porcentaje de posesión del 55 %, lo que le hace ocupar el séptimo lugar en el ranking.

7- Hombre clave

 

Oyarzabal es el jugador franquicia de la Real. El internacional tiene gol, picardía, astucia, inteligencia, se mueve bien, baja a recibir y participar del juego, abre huecos para la subida de los interiores y en las inmediaciones del área saca su disparo con la zurda con rapidez y potencia. Viene de dos grandes partidos con la selección y es el arma de la Real en ataque. Los compañeros lo saben, le buscan y tratan de llevarle el balón en pasillos interiores para que consiga el desequilibrio ya sea finalizando él o filtrando pases peligrosos entre centrales y el pivote.

 

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