Esta mañana estaba repasando las promesas electorales de Enrique Riquelme y de Florentino Pérez en su carrera hacia la presidencia del Real Madrid. Uno dice que comprará a Haaland y otro, que hará una oferta de más de 150 millones de euros por un galáctico innominado, aunque ninguno de los dos tiene cerrado su respectivo fichaje. Leía las últimas líneas de una columna al respecto cuando he tenido que parar por el repentino, y no por ello poco esperado, regreso de un hombre.
Cada año, a finales de primavera o primeros de verano, aparece por mi barrio un tipo que dice vender melones en plena calle. Por evidentes motivos estratégicos, se hace llamar a sí mismo El Melonero, epíteto que anuncia a gritos apoyado en la baranda de la escalera que conduce calle abajo. El tío tiene una potencia de voz envidiable, tanto que cada vez que comunica su llegada o que insiste en su presencia dan ganas de retorcerle el pescuezo. El melonerooo, vocea una vez y otra como si estallara un bombazo.
La cuestión es que nunca lo he visto con un melón en la mano. Una vez una señora le pidió un par de ellos desde un balcón. El tipo desapareció por una esquina, regresó con una bolsa vacía, la dejó colgada de la baranda y se fue tan pancho a pregonar su género en otra calle. Hoy lo he visto marcharse sin que nadie haya respondido a su reclamo. Luego he vuelto a leer titulares sobre los anuncios de Riquelme y de Pérez, uno debutante en estas lides y otro desacostumbrado, tras 20 años sin elecciones a la presidencia del club, a batirse el cobre por demostrar su valía, y entonces he recordado lo que decía aquel pianista alcohólico de Muñoz Molina: “¿Tú nunca sueñas que te pierdes por una ciudad donde no has estado nunca?”.
Imagen generada con IA
Buenos días. ¿Qué es más madridista: alzar la vista al futuro o agachar la cabeza para mirar un agujero en el suelo?
Los nombres de los programas a los que han acudido los dos aspirantes a la presidencia del Real Madrid son una metáfora perfecta de cada candidatura.
Florentino aparece en Horizonte, una palabra que evoca amplitud, visión a largo plazo, grandeza. Un futuro donde hay cabida para todos, vengan de donde vengan, si tienen la calidad y la personalidad necesaria para pertenecer al Real Madrid.
Al club lo han convertido en el mejor del mundo figuras como Bernabéu, Di Stéfano, Gento, Puskas, Miguel Muñoz, Pirri, Juanito, Santillana, Butragueño, Zidane, Roberto Carlos, Cristiano, Benzema, Kroos, Modric, Vinícius, Ancelotti, Molowny, Emiliano, Luyk, Brabender, Sevillano, Ferrándiz, Ramos, Rullán, Cabrera, Corbalán, Martín, Sabonis, Biriukov, Karl, Laso, Herreros, Llull, Rudy, Doncic y Tavares. Vinieron de Almansa y de Buenos Aires, de Guarnizo y Budapest, de Madrid y Ceuta, de Fuengirola y Santillana del Mar, de Marsella, Garça, Funchal, Lyon, Greifswald, Zadar, São Gonçalo, Reggiolo y Santa Cruz de Tenerife; también de San Feliz de Torío, Syracuse, Alicante, Ciudad Real, Palma, Las Palmas, Kaunas, Moscú, Penn Hills, Vitoria-Gasteiz, Mahón, Liubliana, Maio.
Un compendio de orígenes, creencias y características que poco importan cuando se es honesto, trabajador y comprometido con los valores del club.
¿Qué es más madridista: alzar la vista al futuro o agachar la cabeza para mirar un agujero en el suelo?
Riquelme aparece en El Hormiguero, una palabra que evoca estrechez y oscuridad. Un agujero angosto que apunta hacia abajo y donde solo tienen cabida los que son idénticos, repiten el mismo mantra y visten el mismo uniforme de tardeo. Un repliegue provinciano, un «ejpañolismo» rancio y excluyente que pretende empequeñecer una institución universal para transformarla en un chiringuito endogámico.
En su hormiguero no hay espacio para la diversidad, la excelencia global ni el mérito. Sí hay hueco para los cachorros del calderonismo, el populismo y leyendas queridas también por sectores que no aprecian en exceso al club. Es la reducción de la gloria del Real Madrid a la mínima expresión de un recoveco en la tierra, donde se acepta con una sonrisa que nos llamen «Real Mandril» en prime time mientras se juega con peluches de trapo y se mendigan palmaditas en la espalda de la prensa antimadridista.
Florentino anunció en Horizonte el fichaje de Dumfries y la presentación de una oferta millonaria el martes que viene por un gran jugador de la Champions. Aclaró que negociará con el club y no tendría el mal gesto de fichar a nadie sin que el propio interesado lo sepa. Aprovechó para trazar las líneas maestras del futuro, explicar por qué convocó las elecciones y ponderar de nuevo la realidad de su labor en el club.
Riquelme, tras lo del Hormiguero, ha anunciado a Casillas y Del Bosque, que se unen a Hierro y Raúl en un intento desesperado por apelar a la melancolía del socio. Cuando no se tienen argumentos de futuro, no queda más remedio que desenterrar el pasado.
El candidato Enrique pretende entregar las llaves de los despachos del club más exigente del mundo a un elenco de nombres ilustres cuya experiencia reciente no ha estado muy relacionada con la élite y algunos de cuyos miembros afirman que Negreira no ha influido.
En As, Riquelme afirma que Haaland sí tiene cláusula. La luz se filtra incluso por el subsuelo de un hormiguero y la recoge hasta Mundo Deportivo: «El City desmiente a Riquelme por Haaland».
Este domingo, la masa social del Real Madrid se encuentra ante una encrucijada histórica que va mucho más allá de una simple votación. No se elige únicamente a un gestor, se elige el lugar hacia donde dirigir el club. Se puede elegir la estrechez del hormiguero, los descuentos populistas, el chiquipark, las colas por un bocadillo y la sumisión ante quienes nos insultan llamándonos «Real Mandril» en televisión nacional. O se puede elegir el horizonte limpio, el liderazgo global y el orgullo de pertenecer a una institución universal que no se arrodilla ante nadie.
Acabamos con una buena noticia: ayer el Madrid de Scariolo sepultó por 83-118 a La Laguna Tenerife. Este sábado, en el Movistar Arena, el equipo buscará sellar su pase a semifinales en el tercer y definitivo partido.
Porvenir frente a teatro de marionetas. Horizonte Florentino frente a Hormiguero Riquelme.
Pasad un buen día.
Cuando estamos inmersos en un proceso electoral cualquiera, siempre tenemos la tentación de abandonar la razón en pos de la emoción. Conocedores de esta conducta humana, los expertos en marketing político se valen de sus artimañas para perpetrar las candidaturas de los clientes que contratan sus servicios. Más allá del bien y el mal, unos profesionales aviesos modelan a un tipo sin escrúpulos dispuesto a todo. ¿Es eso básicamente lo que sucede en el mundo de la política? Pues, visto lo visto últimamente, creo que a nadie le cabe ninguna duda, ¿verdad?
En los últimos años, la neurociencia ha entrado a saco. En este terreno, la tecnología gobierna a golpe de algoritmo creando la siguiente ilusión óptica en el usuario: desde tu supuesto libre albedrío tienes la potestad de elegir cada apartado de tu vida sin determinismo alguno. En todos los sistemas políticos, priman unas luces y unas sombras. La mayor sofisticación de la democracia es hacernos creer que en nuestras manos tenemos una papeleta mágica que otorga poderes ilimitados a un candidato de nuestro gusto. El temor del hombre inteligente es vivir rodeado de personas grises que olvidan el deber de fiscalizar el ejercicio del poder de unos cuantos profesionales al servicio de una mayoría social.
Todos sabemos la postura de Jorge Luis Borges frente a la democracia. El escritor argentino tenía una postura descreída acerca de sus bondades hasta el punto de que la llamó «un abuso de la estadística». Una postura similar ante este fenómeno la tenía Fernando Sánchez Dragó cuando comentaba lo siguiente: «Quien haya asistido a una reunión de una comunidad de vecinos no puede creer que el alma exista». Si cito a dos escritores con bastante peso popular y pozo intelectual es porque creo que muchas veces debemos oír a las personas con mando en plaza en saber y gobierno intelectual.
Todo este preámbulo es necesario para decir lo siguiente: en estas elecciones a la presidencia del Real Madrid vemos claramente cómo un candidato es de fiar y el otro, no. El primero, Florentino Pérez, se presenta con sus propias credenciales. El segundo, con castillos en el aire. Mientras el señor Pérez enseña todas sus cartas, el joven Riquelme es algo más que un melón por abrir. Lo voy a decir sin rodeos: Riquelme es un peligro público para los intereses del Real Madrid.
¿Y en qué me baso? Tengo ojos y oídos para leer y oír lo que dice el candidato Riquelme. También tengo suficiente capacidad para entender lo que sugiere su discurso. Y, además, poseo el bagaje necesario para descubrir a un vendedor de paraguas en el desierto. En las últimas semanas, el chico Riquelme va presentando a sus cómplices, a saber: Ramón Calderón, Manolo Lama, Miguel Ángel Gil Marín o Iker Casillas.
Riquelme es algo más que un melón por abrir. Riquelme es un peligro público para los intereses del Real Madrid
En esta pléyade de prohombres de la vida pública, echo de menos al gran Nanín, otrora esbirro de Calderón cuando perpetraron el pucherazo en la Asamblea de Socios del Real Madrid en 2009. Dicho pucherazo propició la dimisión de Calderón cuando la fortuna y la decencia pillaron in fraganti a los macarras de la moral.
A día de hoy, la mayor parte de nosotros no podemos calibrar la importancia de la vuelta de Florentino Pérez al Real Madrid. Que me perdonen los creyentes por la blasfemia, pero aquello fue la auténtica Segunda Venida. Durante los años posteriores a la dimisión de Florentino Pérez, el Madrid se convirtió en algo vulgar y desangelado. Se ganaba alguna liguilla, pero aquello daba entre pena y grima. Muchos de nosotros nos preguntábamos si la magia se había acabado, si jamás podríamos recuperar el polvo de estrellas.
El madridismo sensitivo se preguntaba una y otra vez: ¿Es este Madrid cañí y hortera el que verán mis hijos? ¿Hay alguien capaz de recoger la corona en el río? ¿Es Florentino el que ha de volver? Todos sabíamos que Florentino era el único que podía poner orden en las zahúrdas y devolver la ilusión al madridismo. Dicho y hecho.
Como un padre magnánimo, Florentino volvió sobre sus pasos y salió entre la multitud para volver a liderarnos a todos. Porque Florentino es tan inevitable como ese célebre personaje de Marvel llamado Thanos. Friedrich Nietzsche señalaría al señor Pérez como un auténtico líder. Más allá del bien y el mal, Florentino Pérez es el último arquetipo del madridista que aspira a trascender.
El 1 de junio de 2009, cuando arrancó su segundo ciclo presidencial, Florentino Pérez hizo en un verano lo que solía hacer antes en cuatro. En materia de fichajes presentó de una tacada a jugadores estratosféricos como Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema o Xabi Alonso junto a nombres más tipo fondo de armario entre los que destaco a Álvaro Arbeloa o a Esteban Granero.
En aquel lejano verano del 2009 Florentino Pérez volvió a fascinar al mundo del fútbol. No obstante, el máximo responsable del Real Madrid tenía un secreto: esta vez no iba a dejar ningún cabo suelto. Como cualquier hombre de una inteligencia superior, Pérez sabía cuáles fueron sus fallos en el pasado y ahora quería corregirlos. A nivel de configuración de jugadores, me llamó la atención cómo se aseguró de que hubiera jugadores suficientes para hacer una plantilla potente. El epítome de esto que señalo lo encontraríamos en la temporada 2016/2017, cuando el Madrid de Zidane alineaba dos onces de titulares capaces de pasearse por el campeonato liguero y, además, ganar con solvencia la Copa de Europa.
Concretando: el 7 de junio el socio está llamado a ejercer su derecho al voto. Espero que el socio del Madrid sepa elegir sabiamente entre dos candidaturas que son el día y la noche. Mientras Riquelme pasa la noche del miércoles 3 entre Trancas y Barrancas soltando una necedad tras otra, Florentino Pérez anuncia en un descanso de la entrevista que si él es elegido este domingo, José Mourinho será el entrenador para la próxima temporada. ¿Qué quieren que les diga? Blanco y en botella.
Getty Images
El Real Madrid se encuentra en período electoral, un hecho emocionante e innovador por cuanto que no había tenido lugar en dos décadas. Georges Clemenceau dijo una vez que gobernar en un régimen democrático sería mucho más sencillo si no hubiera que ganar constantemente unas elecciones. Algo de razón no le faltaba: el Madrid lleva 20 años sin votar presidente y a pesar de ello no le ha ido mal del todo.
La democracia es una cosa muy buena, pero las elecciones son un coñazo, para qué nos vamos a engañar. El canciller Bismarck decía que las personas nunca mienten tanto como después de una cacería, durante una guerra y antes de unas elecciones. Lo ideal sería que una campaña durase un par de horas, como mucho, y luego, venga, todos a votar. Rápido, sencillo e indoloro. Tiene además la ventaja de que no te obliga a pasar dos semanas escuchando embustes y promesas huecas.
Diego Martínez Barrio fue un destacado político español de la época de Alfonso XIII y la Segunda República. Tuvo que protagonizar multitud de procesos electorales. En sus memorias cuenta la historia de cierto aspirante a diputado que, para obtener el voto de una pequeña localidad, prometió a sus habitantes construirles una carretera nueva. Estos, henchidos de entusiasmo democrático, hicieron una pancarta para llevarla a sus mítines en la que decía así: “serás pronto diputao / y también serás menistro. / Si no haces la carretera / ponte a bien con Jesucristo.”
Supongo que los peñistas del Real Madrid podrían versionarla de esta forma, dado el empeño de algunos candidatos en prometer a los socios piscinas en vez de carreteras:
Serás pronto presidente,
pero aquí la peña opina
que te hará tragar los dientes
si nos dejas sin piscina.
La moraleja es que en período electoral hay que tener mucho ojo, porque algunos votantes son bastante burros. “La papeleta es un puñal de papel”, dijo Lloyd George; pero es que para algunos peñistas del Real Madrid la papeleta es un puñal de verdad.
En resumen, para evadirse del clima de crispación propio de la fiesta madridista de la democracia, nada mejor que refugiarse en las pacíficas salas de nuestro Museo Imaginario. Comencemos pues la visita.
“La Ciudad del Socio”, Peter Brueghel. Kunsthistorisches Museum de Viena.
Ocultos en los más recónditos sótanos del Museo Imaginario madridista se encuentran una serie de extraños lienzos que tienen desconcertados a nuestros conservadores. En ellos se refleja lo que parece ser una suerte de visión profética en la que Enrique Riquelme ha sido elegido presidente del Madrid. El presente cuadro de Brueghel el Viejo de la serie “Visiones Riquelmitas” representa la tan ansiada Ciudad del Socio prometida por el candidato durante el período electoral. La sencilla instalación, sobria y medida, cuenta con doscientas pistas de pádel, novecientas piscinas, diez tanques para naumaquias y un bingo-churrería con columpios.
Dispone además de una muy apañada sala para conciertos que tiene la doble ventaja de hallarse lejos del alcance del oído de Ruido Bernabéu y de disponer de un aforo lo suficientemente reducido como para no rivalizar con el estadio Metropolitano del Atlético de Madrid. Aunque el espacio no sea adecuado para macroeventos de Taylor Swift, la liga de fútbol americano o visitas pontificias; resultará ideal para programar recitales de Maná y Taburete, así como otros grupos de igual enjundia. Rosalía no dará conciertos, pero podrán programarse vanguardistas montajes teatrales, como, por ejemplo, la simpática revista “¡Caray con el divorcio!”, con Norma Duval y Quique Camoiras.
Todo esto por tan solo 200.000 milloncejos de nada. Por fin el socio gozará de un exclusivo espacio en el que solazarse, sin tener que preguntarse por qué, si la obra fue tan barata, ha sido preciso construir un taller bajo el sótano del gimnasio con Spa para que los del equipo de alevines cosan zapatillas falsas de Adidas y bolsos de pega de Louis Vuitton bajo la tutela de un grupo de monitores chinos.
“La presentación de Erling Haaland en el Bernabéu”, Jean Paul Laurens. Museo de Bellas Artes de Nantes.
Otro de los proféticos lienzos de la serie “Visiones Riquelmitas” refleja el momento de la presentación de Haaland a cargo del candidato que prometió su fichaje en período electoral. En el lienzo se capta el momento exacto en que uno de los periodistas asistentes se pone en pie para intervenir en la rueda de prensa, dando lugar el siguiente diálogo:
—Señor presidente, ¿está seguro de que ese es Haaland?
—Del todo, caballero.
—Es que no se le parece mucho.
—Bueno, eso es porque acaba de llegar de Marbella, donde ha cogido colorcete, y además se ha dejado barba.
—Pero es que tampoco habla.
—Porque es noruego y no nos entiende; pero ya respondo yo por él, no se preocupe.
—Y juraría que ahora mismo Erling Haaland está saliendo en la tele inglesa dando una rueda de prensa en la sala del Manchester City.
—Claro, eso es porque es tan bueno, tiene tanta calidad, que posee incluso el don de la bilocación. Imagínenselo sobre el césped del Iberdrola Bernabéu corriendo por las dos bandas al mismo tiempo, no me diga que no es un fichajazo.
—Ya, pero es que verá usted, señor presidente…, es que yo creo que ese no es Erling Haaland sino un cadáver putrefacto.
—No, hombre, no; es que el vuelo desde Oslo le deja a uno hecho unos zorros. Se ve que usted no es persona viajada.
—Sí, ya, pero es que se lo están comiendo unos cuervos.
—Son sus mascotas dándole besitos. Un homenaje a Hugin y Munin, los célebres cuervos de Odín, en honor a sus raíces vikingas.
(—Señor presidente, que nos ha llamado el bedel de la Facultad de Medicina, que dice que si no devolvemos pronto a “Haaland” al aula de disecciones se van dar cuenta de que no está y se nos va a caer el pelo).
—Hale, se acabó la rueda de prensa; gracias por venir, no dejen de visitar nuestra nueva piscina de bolas en el quinto ático de la Ciudad del Socio.
“El informe para la UEFA”, Michelangelo Merisi “il Caravaggio”. Galería Borghese de Roma.
En esta obra Caravaggio refleja el proceso de escritura del informe que Florentino Pérez está preparando sobre las irregularidades arbitrales de la Liga para enviárselo a la UEFA. El pincel del inmortal pintor refleja al amanuense que lleva desde tiempos pretéritos redactando el texto a mano en español, inglés, latín, griego clásico, sánscrito, arameo e idioma atlante; sin dejarse un solo detalle. Esta minuciosidad justifica sobradamente el retraso en la terminación y entrega de dicho informe, que el amanuense empezó a redactar cuando aún tenía acné juvenil. A la izquierda del lienzo puede verse el cráneo de su predecesor, a quien tomó el relevo en la escritura de tan valioso documento cuando todavía iba por la sección “Jugadas grises e interpretables”.
Caravaggio pintó este cuadro cuando la gente aún vestía con gorguera y lechuguilla para ir a comprar el pan y, hasta donde sabemos, el informe aún no está terminado. Se espera que la tarea concluya en algún momento antes de que el universo se repliegue sobre sí mismo; y así, una vez escrito, se procederá a su entrega a Ceferin (o a la Inteligencia Artificial humanoide que ocupe su cargo en el próximo milenio.)
Y hasta aquí nuestra visita por hoy. Que disfruten ustedes del fin de semana. Y si además tienen el privilegio de ser socios madridistas, no dejen de ir a votar, aunque sea un rollo; no olviden que una de las consecuencias de negarse a participar en la política es acabar siendo gobernado por tus inferiores.
Lo dijo Platón, que era un tipo muy listo.
Getty Images
Primera Parte: Museo Imaginario del Real Madrid
Segunda Parte: Museo Imaginario del Real Madrid (II)
Cuando Florentino Pérez anunció oficialmente la convocatoria de elecciones, reconozco que me costó encontrarle sentido. En primer lugar, porque estaba convencido de que nadie iba a presentarse como alternativa. Y, en segundo lugar, porque una vez se confirmó que sí habría candidatura rival, pensé que todo este proceso acabaría sirviendo principalmente para retrasar determinados anuncios importantes relacionados con el futuro deportivo del club.
Sin embargo, pocas veces he estado tan equivocado. Con el paso de los días, esta campaña se ha convertido en un auténtico regalo de Florentino Pérez a los socios. Y lo ha sido porque, más allá de los resultados que arrojen las urnas, ha permitido a muchos de nosotros comprobar de primera mano qué tipo de proyecto espera al otro lado cuando termine la etapa del actual presidente.
Durante estas semanas se han sucedido situaciones que, individualmente, podrían parecer simples anécdotas, pero que en conjunto terminan dibujando una imagen preocupante. Hemos visto al Castilla jugándose un ascenso mientras el candidato alternativo aparecía en otros escenarios alejados de una cita tan importante para una de las estructuras fundamentales del club. Supongo que Enrique Riquelme sabe que el Castilla también es Real Madrid.
También hemos asistido a episodios de retrasos, cambios de planes y compromisos incumplidos con periodistas a los que previamente se les habían prometido horarios y entrevistas. Son detalles menores, sí, pero también son señales. Y cuando esas señales empiezan a acumularse, el vaso termina llenándose.
on el paso de los días, esta campaña se ha convertido en un auténtico regalo de Florentino Pérez a los socios
A ello se han sumado encuentros y comidas con Miguel Ángel Gil Marín, una figura que difícilmente representa aquello que el madridismo suele considerar cercano a sus intereses. Resulta llamativo que alguien que aspira a dirigir el Real Madrid busque referencias o apoyos precisamente en entornos tradicionalmente enfrentados a la casa blanca. Cada uno es libre de reunirse con quien considere oportuno, pero también es lógico que el socio extraiga conclusiones.
Hasta ese momento, todos estos episodios podían interpretarse como errores de comunicación o de estrategia. Lo verdaderamente importante debía llegar después: el proyecto deportivo. Y aquí debo reconocer algo. Siempre he defendido que al Real Madrid le falta una figura que sirva de puente entre la dirección del club y el vestuario. Podemos llamarlo director deportivo, coordinador deportivo o de cualquier otra manera, pero considero que existe un espacio que merece ser reforzado dentro de la estructura de gestión deportiva de la entidad. Por eso, cuando Enrique Riquelme comenzó a hablar de rodearse de profesionales con experiencia y de evitar experimentos, despertó mi interés. Especialmente porque, en varias ocasiones, había insistido en que el Real Madrid no podía permitirse confiar determinadas responsabilidades a personas sin el bagaje suficiente. Era, probablemente, uno de los aspectos de su programa que más curiosidad me generaba. Hasta que llegó el momento de poner nombres sobre la mesa.
La elección de Raúl González para desempeñar ese papel me pareció una contradicción difícil de explicar. Nadie discute su condición de leyenda absoluta del club. Como futbolista forma parte de la historia más brillante del Real Madrid. Pero una cosa es su trayectoria sobre el césped y otra muy distinta su experiencia en una función ejecutiva de ese tipo. Si tu principal argumento es la necesidad de incorporar perfiles contrastados, resulta complicado justificar que la persona elegida para un puesto tan relevante carezca precisamente de experiencia en esa labor concreta.
un candidato que aspira a presidir el Real Madrid no puede permitirse anunciar un fichaje como el de Haaland sin tener perfectamente controladas sus consecuencias
Aun así, decidí esperar antes de sacar conclusiones definitivas. Al fin y al cabo, aquel mismo anuncio venía acompañado de una promesa mucho más llamativa: en apenas 24 horas se revelarían dos fichajes galácticos que, según aseguró el candidato, estaban completamente cerrados. El escenario elegido fue El Hormiguero, posiblemente el escaparate televisivo con mayor audiencia del país. Desde un punto de vista comunicativo, la elección tenía toda la lógica del mundo. La expectación era enorme y la oportunidad para dar un golpe sobre la mesa parecía inmejorable. Los nombres anunciados fueron Rodri Hernández y Erling Haaland.
Nadie con un mínimo de sentido común va a cuestionar la calidad futbolística de dos jugadores de semejante nivel, el problema no está ahí. El problema aparece cuando, apenas unas horas después, el entorno de Haaland y el propio Manchester City reaccionan públicamente para desmentir la información e incluso dejan caer la posibilidad de estudiar acciones legales por considerar falsas determinadas afirmaciones realizadas durante la campaña.
🔴El Manchester City desmiente a Riquelme: no hay cláusula que permita fichar a Haaland y el club inglés valora medidas legales por el uso de la imagen del jugador durante la campaña. https://t.co/736r5LNDUf
— La Galerna (@lagalerna_) June 4, 2026
Sinceramente, me da igual quién tenga razón en esa disputa. No sé quién dice la verdad y quién no. Lo que sí sé es que un candidato que aspira a presidir el Real Madrid no puede permitirse lanzar un mensaje de semejante magnitud sin tener perfectamente controladas sus consecuencias. Si anuncias operaciones de ese calibre, debes estar preparado para sostenerlas al día siguiente. Porque si no puedes hacerlo, el daño a tu credibilidad es inevitable.
Respecto a Rodri, la situación resulta igualmente llamativa por otro motivo. Durante toda la campaña se ha acusado a Florentino Pérez de vivir demasiado pendiente de los éxitos pasados y de apoyarse constantemente en su legado. Sin embargo, precisamente eso es lo que ocurre cuando se presenta a Rodri como la gran estrella de un nuevo proyecto. El Rodri que dominaba el centro del campo europeo antes de su grave lesión sí podía encajar en esa definición. El actual, al menos de momento, está muy lejos de haber recuperado ese nivel. No es una cuestión de gustos ni de opiniones. Basta con observar su rendimiento desde el regreso a la competición. Su participación ha disminuido, su impacto físico es menor y sus registros en múltiples facetas del juego se encuentran por debajo de los que le llevaron a ser considerado uno de los mejores centrocampistas del mundo.
Además, conviene recordar que quien vota en estas elecciones no es el aficionado que confecciona alineaciones ideales desde el sofá ni el que colecciona nombres para una plantilla imaginaria. Quien vota es el socio. Y el socio suele valorar muchas más cosas que el simple atractivo mediático de un futbolista. Por eso resulta arriesgado presentar como gran bandera electoral a un jugador que genera división entre parte del madridismo y cuyo estado físico actual plantea interrogantes razonables. Puede ser una apuesta válida desde el punto de vista deportivo, pero difícilmente parece el golpe definitivo capaz de cambiar una elección.
A pocos días de la votación, solo Florentino Pérez y Enrique Riquelme saben realmente qué cartas guardan todavía bajo la manga. Sin embargo, la fotografía actual de la campaña parece bastante clara. En un lado aparece Florentino Pérez con una trayectoria respaldada por decenas de títulos, estabilidad institucional, fortaleza económica y una larga lista de promesas deportivas que ya han sido cumplidas. En el otro, una candidatura rodeada de polémicas, contradicciones y anuncios que, lejos de reforzar su credibilidad, han generado más preguntas que respuestas.
Al final, cada socio decidirá libremente qué modelo considera mejor para el futuro del Real Madrid. Pero si algo ha demostrado esta campaña es que, lejos de complicar la decisión, ha servido para que muchos tengan más claro que nunca cuál es su voto. En ese sentido, quizá el mayor favor que ha recibido Florentino Pérez durante estas elecciones no ha venido de sus partidarios, sino de sus propios adversarios.
Getty Images
Buenos días, amigos. Anoche asistimos a la inmolación pública del candidato Riquelme en prime time. Enrique Riquelme, conocido por algunos como Enric Riquelma —créditos para el galernauta Falstaff—, lanzó lo que pretendía ser la bomba electoral en forma de Haaland que acabase con su rival Florentino Pérez. Sin embargo, el artefacto explosivo le cayó en los pies, no tardó en detonarse, y la credibilidad de Riquelme saltó por los aires.
Poco después del anuncio, el padre y representante de Erling y su representante declararon lo siguiente:
«Todo muy entretenido, pero NO es verdad. Deseamos lo mejor a ambos candidatos en las elecciones del Real Madrid».
🚨⚠️ EXCLUSIVE: Erling Haaland’s father Alfie and agent Rafaela Pimenta clarify Real Madrid agreement reports.
“All very entertaining but NOT true. We wish all the best for both candidates in the Real Madrid elections”.
Exclusive statement from Alfie Haaland & Rafaela Pimenta. pic.twitter.com/Br9FzS7Emr
— Fabrizio Romano (@FabrizioRomano) 3 junio, 2026
La bomba Haaland no solo no había alcanzado a Florentino, sino que había caído en los pies de Riquelme y, para añadir pimienta al asunto, Alfie (padre) y Rafaela (representante) lo desmintieron en minutos. El artefacto estaba, en esos momentos, desactivado.
Pero el plan no consistía solo en tirarse el farol Haaland en El Hormiguero junto a dos muñecos de felpa. La maniobra de comunicación incluía la portada de Marca.
El diario de Gallardo ya tenía el frontispicio pergeñado con el noruego de la motosierra enfundado en la camiseta del Real Madrid, sonriendo juguetón junto al titular «¡RIQUELME ANUNCIA A HAALAND!». Oh, sorpresa impostada.
Como esta tapa formaba parte de la argucia de Riquelme y los Riquelmitos con sus Rickenbackers, les importaba un pimiento que tanto Pimienta como papá Haaland hubiesen ya desmentido el anuncio. En La Galerna, anoche rezamos un responso por la portada nacida muerta.
Tras el desmentido del padre y la representante de Haaland, recemos un responso por esta portada nacida muerta. https://t.co/Sp5894dNT1
— La Galerna (@lagalerna_) 3 junio, 2026
El asunto no ha quedado así. Esta mañana, el propio Manchester City ha difundido las siguientes palabras:
«Las historias que han surgido de España respecto al futuro de Eling Haaland son falsas. No hay ninguna posibilidad de que esto ocurra y no existe cláusula contractual que lo permita. Estamos considerando emprender acciones legales por el uso de la imagen de nuestro jugador».
🚨⚠️ OFFICIAL: Manchester City statement.
“The stories which have emerged from Spain regarding the future of Erling Haaland are FALSE”.
“There is NO chance of this happening and there is no contractual clause to enable it”.
“We are considering LEGAL ACTION for the use of our… pic.twitter.com/vAmX2Swwe2
— Fabrizio Romano (@FabrizioRomano) 4 junio, 2026
Boom. La bomba, que estaba desactivada a los pies de Riquelme, detonó y esparció la credibilidad —en pequeños fragmentos— del candidato por los aires.
No solo le estalló a Riquelme el pepino nuclear Haaland, también le estallaron en la mano varias granadas debido a la poca pericia —o directamente desconocimiento— madridista del candidato.
Una de estas situaciones grotescas fue cuando Riquelme vio bien que se promoviese una mascota del club llamada «Real Mandril», uno de los insultos que dedican los antis a los blancos. Demuestra una ignorancia sobre el Real Madrid muy preocupante. Denota su desconexión total con la realidad.
No es extraño, él y varios miembros de su candidatura son jóvenes con padres importantes acostumbrados a medrar con pasta y contactos. El esfuerzo y el mérito nunca han sido incomodidades necesarias para ellos. Los han aupado quienes desean servirse del Real Madrid en su beneficio y han desembarcado en redes sociales soltando billetes para crear un entorno afín, a pesar de sus aptitudes.
También es cierto que no ha invertido mucho en comprar influencers, la cosa está muy malita, y por cuatro perras ha doblado la voluntad de medio Twitter y YouTube. Los medios de comunicación le han salido gratis porque ya los riega Tebas.
Mientras tanto, Florentino se comprometía ante notario a que si él es reelegido presidente, el Real Madrid será siempre de sus socios. También tuvo tiempo de anunciar a Konaté y a Mourinho, como recoge As.
Lo de Mou tuvo su gracia. El Hormiguero se marchaba a publicidad con la imagen de candidato Enrique sosteniendo la camiseta de Haaland. Lo primero que vino después fue el spot de la candidatura de Florentino anunciando al entrenador portugués para la próxima campaña.
Riquelme aún tuvo tiempo de meter la pata un poco más: le mandó «un abrazo y un saludo» a D. Santiago Bernabéu en el no aniversario de su fallecimiento. Sin comentarios.
😯 El patinazo de Riquelme en 'El Hormiguero' con Santiago Bernabéu
«Le mandamos un abrazo y un saludo» pic.twitter.com/R9yOBUTLcE
— El Debate (@eldebate_com) 4 junio, 2026
La prensa cataculé rinde pleitesía a Messi. El argentino va a recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026 por su intachable carrera.
Conviene recordar, por pura higiene informativa, que el Tribunal Supremo confirmó en 2017 la condena de Leo Messi a 21 meses de prisión y multa de 2.093.000 euros como autor de tres delitos contra la Hacienda Pública en sus declaraciones del IRPF de 2007, 2008 y 2009, por defraudar 4,1 millones de euros procedentes de sus derechos de imagen.
Tal vez su carrera fuera tachable.
Frente a candidatos que fichan a jugadores que no se enteran y premios de alcurnia a defraudadores está el trabajo y la seriedad.
Pasadlo bien.
El 4 de junio de 1980 tuvo lugar la primera gran gesta del Castilla, preludio del parto más maravilloso que alumbraría el fútbol español, La Quinta del Buitre, pocos años después. Hablamos de su excelso recorrido en la Copa del Rey, que sólo pudieron arrebatársela los mayores, el Real Madrid, en un partido que dejó una lectura poco visitada: tras la explosión, el sueño de verse como jugadores de éxito en Chamartín fue la excepción y no la norma de aquella gran hornada del filial blanco.
El Castilla, hijo del extinto Plus Ultra, sólo llevaba dos años en Segunda División cuando se propuso y consiguió deslumbrar al mundo del fútbol patrio. El buen trabajo de sus técnicos y, en especial, de Molowny como jefe de orquesta, configuró un equipo completo, talentoso y con enorme futuro que arrasó a varios primeras en la Copa 79/80.
Como aperitivo, apeó con solvencia a Extremadura (1-4 y 6-1), Alcorcón (1-0 y 1-4) y Racing (3-0 y 0-0). Entonces llegaron las batallas de verdad. En octavos, el Athletic de Dani y Goicoetxea sucumbió ante los cachorros blancos ¡en Bilbao! por 1-2 tras empatar en Madrid sin goles. La Real, que lucía una hoja de servicios sin derrotas en toda la campaña, ganó en Atocha, pero sufrió una remontada en el Bernabéu (2-0). No sería la primera. En semifinales, el Sporting, un equipo correoso y aspirante a títulos por entonces, también se impuso en casa (2-0) para caer con estrépito, por 4-1, como anticipo de la final inédita entre un equipo y su filial.
Más allá del resultado final, el 6-1 marcado por el excesivo respeto del Castilla y el pie sostenido en el acelerador por los Juanito, Santillana, Camacho y compañía, la clave, como decíamos, reside en el futuro de los que dieron la campanada ese año. Hagamos memoria. De los que jugaron la final (Agustín, Juanito, Herrero, Castañeda, Casimiro, Álvarez, Gallego, Bernal, Pineda, Paco Sánchez, Lorenzo, 45’ y Cidón, Balín, 73’), sólo uno triunfó de veras en el Real Madrid, Gallego, y únicamente dos más se asentaron en el primer equipo aunque nunca con la vitola de titularísimos: Pineda y Agustín.
El madrileño, elegante centrocampista, jugó en Chamartín desde la siguiente temporada hasta 1989. Fue el ancla de La Quinta, disputó 372 partidos oficiales (28 goles) y ganó dos Copas de la UEFA, cuatro Ligas, dos Copas, una Copa de la Liga y una Supercopa. El portero Agustín, aunque disputó un año más que Gallego en las filas blancas y ganó una Liga y una Supercopa más, no logró afianzarse (la temporada que más partidos jugó, 29, fue la 82/83) y terminaría en las del Tenerife en los años de infausto recuerdo para el Madrid y la limpieza del fútbol, que todo hay que decirlo. Y respecto a Pineda, el genial delantero malagueño, militó en el primer equipo cinco años, en los que ganó una Copa, una UEFA y una Copa de la Liga antes de recalar en el Zaragoza y terminar en el Málaga que volvió a Primera de la mano del gran Juanito.
Ahora que se avecina una temporada de cambios en el Madrid después de dos muy mejorables (por adjetivar de manera generosa) no está de más recordar que la suerte de los canteranos nunca ha sido regalada. Ante la acuciante necesidad de volver a la cima, será difícil sostener el sello de Arbeloa, su apuesta por Valdebebas, y no es descabellado pensar que los minutos incluso para el más adelantado de la clase, Thiago, van a cobrarse muy, muy caros. Y es que jugar en el Real Madrid nunca fue sencillo.
Getty Images
Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto. (William Shakespeare).
El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas. (William George Ward).
Aquí van mis 50 razones para votar a Florentino:
1) Porque bajo sus mandatos el Real Madrid ha ganado 7 Champions League, 7 Mundiales de Clubes, 6 Supercopas de Europa, 7 Ligas, 3 Copas del Rey, 7 Supercopas de España, 3 Euroligas de baloncesto,1 Copa Intercontinental, 9 Ligas ACB, 7 Copas del Rey de baloncesto y 9 Supercopas de España.
2) Porque va a ganar 70 títulos más antes de jubilarse.
3) Por fichar a Casemiro, Valverde, Ronaldo, Sergio Ramos, Güler, Zidane, Modrić y Cristiano.
4) Por hacer que Pirri, el mejor centrocampista de la historia, sea el presidente de honor del Real Madrid.
5) Por ganar dos finales al Atlético de Madrid.
6) Porque físicamente me recuerda a mi padre.
7) Porque es un hombre formal. Y ser un hombre formal lo es todo.
8) Porque gracias a él el chat de La Galerna ha sido y continuará siendo el chat del JOJOJOJOJO y la alegría.
9) Por su honradez, por no dejarse manipular por la RFEF, el CTA o la UEFA.
10) Por ser un visionario.
11) Por inspirarse en Santiago Bernabéu y seguir sus enseñanzas.
12) Por saber lo mismo que sabía mi padre: que Alfredo Di Stéfano es el mejor jugador de todos los tiempos.
13) Por avalar con su dinero a un Real Madrid que no tenía fondos ni para pagar a sus jugadores.
14) Por conseguir que el Real Madrid sea el club más valioso del mundo.
15) Por multiplicar los ingresos, profesionalizar la gestión empresarial, aumentar el valor internacional de la marca, multiplicar todos los contratos de patrocinio y convertir al Real Madrid en una referencia empresarial.
16) Por mi sobrina, que con trece años ya ha vivido lo que es ganar tres Champions consecutivas.
17) Por fichar a Vinícius y conseguir que los mejores jugadores del mundo quieran jugar en el Real Madrid.
18) Por competir contra jeques y clubes-estado.
19) Por reformar íntegramente el estadio Santiago Bernabéu, convertirlo en un referente mundial, hacerlo multifuncional, introducir la tecnología del césped retráctil y conseguir que sea MUCHO MÁS RENTABLE.
20) Porque es un cachondo.
21) Por el Bernabéu infinito.
22) Porque nadie, absolutamente nadie, dice mejor que él lo de “Ha nacido para jugar en el Real Madrid”.
23) Por ganar títulos en la corrupta época de Negreira.
24) Por las remontadas.
25) Porque todos sabemos que Dios es del Real Madrid y le votaría.
26) Porque va a impulsar un campus tecnológico internacional de 850.000 metros cuadrados que albergará a las mejores empresas tecnológicas del mundo.
27) Porque fue a buscar a Benzema a su casa.
28) Por los cientos de talismanes con forma de calcetín, camiseta y calzoncillo que he usado en todos estos años de disfrute.
29) Por todos los cientos que voy a seguir usando.
30) Porque con unas gafas del futuro voy a estar dentro del Bernabéu en África, Asia, América, Europa, Oceanía, Marte, Júpiter y Plutón.
31) Por ser el presidente más laureado de la historia del Real Madrid.
32) Porque me ha inspirado muchos relatos, he fumado puros en su salón, le he ayudado a casar a sus jugadores y ha sido mi amigo y confidente.
33) Por ser el mayor galáctico del universo.
34) Por pensar cada día en el siglo XXI y no anclarse en el XX.
35) Por modernizar todas las instalaciones deportivas, construir la Ciudad Real Madrid en Valdebebas y tener la mejor cantera de Europa.
36) Porque ha enterrado a sus críticos bajo toneladas de excelencia, trabajo, éxito y títulos.
37) Por mantener la estabilidad institucional en tiempos de zozobra, seguir la hoja de ruta marcada y no hacer caso a los agoreros.
38) Porque tiene lo que hay que tener
39) Por enfrentarse a la UEFA, ir a juicio, Y GANAR.
40) Porque va a conseguir que se haga justicia en el caso Negreira.
41) Porque sabe cosas que los demás descubriremos dentro de varios años.
42) Porque SÍ.
43) Porque un día de estos volverá a recordar a la UEFA, a los aficionados y a los antimadridistas, quién es el Real Madrid.
44) Porque el mundo se divide entre los que sabemos que es el mejor presidente posible y los que están equivocados.
45) Porque mi padre, que ya no está entre nosotros, le hubiese votado.
46) Por hacernos muy felices.
47) Porque ha elegido al mejor jefe de prensa que podía elegir.
48) Porque el Real Madrid fue el mejor Club del siglo XX y va a ser el mejor del siglo XXI.
49) Por pensar a lo grande.
50) PORQUE LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR.
Y aquí la única razón que he encontrado para no hacerlo:
1) No soy socio.
O sea que tú, que sí lo eres, hazlo por mí. VOTA.
Getty Images
Buenos días, amigos.
Continúa la campaña electoral en el Real Madrid. Hoy vamos a realizar el ejercicio imaginativo de un día de ambos candidatos: Florentino Pérez y Riquelme.
Habida cuenta de la naturaleza de sus propuestas, centradas en la recuperación de un pasado no mejor, sino nostálgico, imaginamos la rutina de Riquelme:
Mientras desayuna, cotillea el teletexto para ver qué película emiten en La Primera después de Verano Azul. Lee una noticia que le apesadumbra: la revista Teleprograma hace tiempo que no se publica.
Tras buscar en la guía el teléfono de un primo de Cuenca y pedirle a la operadora que le ponga una conferencia con él, le dicta a la secretaria una carta para que la escriba a máquina y la envíe a los periódicos: su mensaje ha de aparecer en portada. Le da diez pesetas para sellos.
Acude a diseminar sus propuestas a lugares como RAC1 o el podcast de Jordi Wild. Se plantea ir a la tertulia de Jota Jordi con Gaspart. ¿Quizá el museo del Barça no sea mal lugar para presentar su plan?, piensa.
Recibe telegramas con felicitaciones de tipos como Juanma Castaño, Tebas y representantes de RFEF y CTA.
Por la tarde, tras repetir una y otra vez el mantra de su campaña sin explicar nada más, devuelve al videoclub la última película que alquiló el día anterior y se acerca al club social para ver si han repuesto las bolas del futbolín y han esparcido serrín nuevo debajo de la barra del bar. Todo en orden, salvo los ceniceros de Cinzano, que no están limpios del todo, y los columpios, que chirrían un poco.
En su casa, mira una fotografía de Valdebebas y no ve un centro tecnológico ni un activo estratégico, sino una piscina con tumbonas, pista de pádel y un tablón de anuncios de corcho con forma de Naranjito donde alguien ha colgado con chinchetas el horario de las clases de sevillanas y una convocatoria para el campeonato de mus.
Espera a que acabe la emisión de La Primera y del UHF, momento en el que sale un pequeño vídeo del rey con su familia. Pijamita y a la piltra.
Según la orientación de su campaña y los muchos años de gestión, imaginamos a Florentino desayunando mientras se informa de lo ocurrido durante las horas de sueño en su tablet.
La jornada lleva planificada días, cada uno sabe lo que ha de hacer. Sigue grabando material audiovisual para informar al socio de manera precisa de cuáles son sus planes. También de que la última palabra, como siempre, recae en el socio.
Atiende a medios de comunicación generales con prestigio. Termina de trabajar tarde y se acuesta.
Quizá sean solo invenciones, pero nos cuadra un día a día así de cada candidato.
El mensaje principal del candidato que promete a los socios recuperar el pasado comprando su voto con medidas nostálgicas envueltas en caspa es, grosso modo, que Florentino es el dueño del club y que quiere apropiárselo y venderlo.
Sí, sabemos que existe una contradicción, pero algunas de las personas a las cuales va dirigido el mensaje no pueden darse cuenta.
Si Florentino fuera el dueño, como afirma Riquelme en Mundo Deportivo, ¿por qué iba a querer apropiarse del club, si —según Riquelme— ya sería suyo? Tras años dirigiendo al Madrid en los cuales el club no ha hecho sino afianzarse en su posición de liderazgo, ¿quién en su sano juicio va a pensar que Florentino quiere apropiárselo?
Florentino respondió contundentemente con un vídeo llamado «El Real Madrid no se vende».
El Real Madrid no se vende. pic.twitter.com/pZcAAb0WU4
— Florentino 2026 (@Florentino2026_) June 2, 2026
El mensaje es nítido y los argumentos para desmontar las falacias de Riquelme. Dejó destacados como los siguientes:
«La situación actual es muy peligrosa. Viene una Junta Directiva, endeuda al club, lo arruina y, cuando no vale nada —situación que yo me encontré cuando llegué en el 2000— se hace con el club por un euro. Ya lo hemos visto en otros clubes».
«El Madrid hoy es de sus socios, indudablemente. Pero desde el punto de vista romántico y sentimental. La auténtica propiedad es que los socios sean los dueños del valor que tenga el Real Madrid».
«Imagínese que llega una Junta Directiva que le da por hacer un millón de socios. Pues nos quitarían el club».
La peculiar gira mediática del aspirante tiene un único objetivo: sembrar el pánico con la absurda idea de «privatización» y de este modo aumentar sus opciones de controlar el club.
¿En qué consiste realmente la hoja de ruta de Florentino? Justo en lo contrario de lo que predica la oposición. En el panorama actual, con la Ley del Deporte y la voracidad inagotable de los clubes-estado o los grandes fondos de inversión internacionales, la figura tradicional del club propiedad de sus socios es extremadamente vulnerable. Una mala gestión deportiva, una crisis económica sobrevenida o un simple vacío legal pueden forzar la conversión forzosa en Sociedad Anónima Deportiva (SAD), dejándolo a merced del mejor postor en el mercado libre.
Lo que el plan actual busca no es vender el club, sino blindarlo jurídica y patrimonialmente. El objetivo es llegar a una estructura corporativa en la que los socios posean una titularidad real y legalmente protegida sobre el patrimonio de la entidad, impidiendo de facto que ningún jeque, fondo buitre o megalómano futuro pueda "comprarlo" aprovechando un momento de debilidad.
Riquelme toma esta sofisticada propuesta legal de protección y la retuerce, agitando el fantasma de la "venta". Es una jugada electoralista audaz, pero profundamente engañosa. Como bien explica el vídeo de Florentino, la reforma nace, precisamente, para garantizar que la entidad no pueda ser expropiada ni vendida jamás.
El domingo, elecciones en el Real Madrid: blindaje de futuro vs. regreso al pasado.
Pasad un buen día.
Hay ocasiones en las que la historia obliga a detenerse unos minutos, mirar hacia atrás y analizar con serenidad el camino recorrido. El Real Madrid atraviesa uno de esos momentos. El proceso electoral vuelve a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: quién debe dirigir el futuro de la institución deportiva más importante del mundo.
La respuesta, al menos para quien firma estas líneas, es clara. Florentino Pérez representa hoy el principal activo institucional del Real Madrid.
No se trata únicamente de los títulos conquistados, aunque estos son abrumadores. Tampoco se trata solamente de los balances económicos, aunque resulten extraordinarios. Se trata de algo mucho más difícil de conseguir: la confianza que generan los hechos cuando son observados a lo largo de más de dos décadas.
Cuando Florentino Pérez llegó a la presidencia en el año 2000, el Real Madrid ya era una leyenda del deporte. Sin embargo, el fútbol estaba cambiando a una velocidad vertiginosa. La globalización, la televisión, los nuevos mercados y la creciente profesionalización obligaban a pensar de una manera distinta. Florentino entendió antes que nadie que los clubes que dominarían el siglo XXI serían aquellos capaces de combinar éxitos deportivos con una estructura empresarial moderna.
La llegada de los llamados Galácticos fue la cara visible de una transformación mucho más profunda. La auténtica revolución se produjo en los despachos. Allí comenzó una estrategia destinada a convertir al Real Madrid en la referencia mundial del deporte profesional.
Los resultados son evidentes. El club multiplicó sus ingresos, amplió su presencia internacional, fortaleció su marca hasta límites inimaginables y consolidó una posición económica que hoy es admirada incluso por sus competidores. Mientras otras entidades históricas terminaban en manos de inversores externos o acumulaban problemas financieros, el Real Madrid mantenía intacta su independencia y su capacidad competitiva.
El proceso electoral vuelve a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: quién debe dirigir el futuro de la institución deportiva más importante del mundo
Resulta igualmente importante recordar que Florentino Pérez no necesitaba al Real Madrid para hacer fortuna. Su éxito empresarial llegó mucho antes de su regreso a la presidencia. Su patrimonio procede de su actividad privada y no del club. Tras décadas de exposición pública permanente, nadie ha podido demostrar que utilizara la entidad para enriquecerse personalmente. Esa realidad merece ser reconocida.
También merece reconocimiento la transformación de las infraestructuras del club. La Ciudad Real Madrid de Valdebebas se ha convertido en una referencia internacional y en un símbolo de modernidad. A ello se suma el nuevo Santiago Bernabéu, una obra destinada a garantizar la competitividad económica de la entidad durante las próximas generaciones.
El estadio no es únicamente un recinto deportivo. Es un centro de actividad permanente, un icono arquitectónico para Madrid y una herramienta estratégica para el futuro del club. Pocas decisiones reflejan mejor la visión a largo plazo que ha caracterizado la presidencia de Florentino Pérez.
En el plano deportivo, la magnitud de los logros resulta difícil de discutir. Durante su mandato, el Real Madrid ha protagonizado una de las etapas más exitosas de su historia. Pero incluso por encima de los títulos existe un mérito todavía mayor: haber consolidado una cultura ganadora capaz de mantenerse en el tiempo.
Por supuesto, cualquier proceso electoral requiere alternativas. Enrique Riquelme tiene todo el derecho a presentar su candidatura y a defender sus propuestas. Esa pluralidad es saludable para cualquier institución democrática.
Sin embargo, también es legítimo exigir explicaciones, experiencia y certezas.
La cuestión de fondo no es personal. Es una cuestión de confianza. Y la confianza se construye con hechos
El Real Madrid no es una empresa convencional ni un proyecto experimental. Es una institución global con cientos de millones de seguidores. Quien aspire a presidirla debe ofrecer garantías extraordinarias. Y es precisamente ahí donde la comparación con Florentino Pérez se vuelve inevitable.
De un lado existe una trayectoria de más de veinte años respaldada por resultados deportivos, estabilidad institucional, crecimiento económico y grandes proyectos culminados con éxito. Del otro, una alternativa que todavía debe convencer a muchos madridistas sobre aspectos esenciales de su proyecto.
La cuestión de fondo no es personal. Es una cuestión de confianza. Y la confianza se construye con hechos.
En este contexto adquiere especial importancia el debate sobre el futuro modelo de propiedad y gestión del club. Los defensores de la propuesta impulsada por Florentino Pérez (entre los que me encuentro) sostienen que busca reforzar la protección jurídica de la entidad, hacer dueños verdaderamente a los socios del patrimonio y el valor del club, fortalecer el papel de los socios y blindar la independencia del Real Madrid frente a posibles amenazas futuras.
La idea de crear una empresa participada por el club y gestionar desde ella determinados activos de la entidad, incluso mediante la venta de un 5% de su capital, no supone nada diferente de lo que ya se ha realizado con éxito en otros ámbitos económicos y empresariales. Además, una operación de estas características permitiría conocer de manera objetiva el verdadero valor del club y de su patrimonio, al tiempo que ofrecería la fórmula más adecuada para reconocer y atribuir a los auténticos propietarios de l a institución —los socios— el valor económico de la participación que les corresponde.
Si todo lo que Florentino ha hecho hasta ahora ha servido para transformar el Real Madrid y fortalecerlo como nunca antes, resulta razonable pensar que aquello que propone para el futuro también formará parte de ese legado
Conviene recordar, además, que esta operación no afectaría en modo alguno al sistema de gobierno ni a los órganos de decisión del club. Es más, los socios verían reforzado su peso institucional y su capacidad de influencia en el futuro de la entidad. Las Asambleas Generales y los procesos electorales para elegir presidente continuarían celebrándose exactamente del mismo modo que en la actualidad, preservando intactos los principios democráticos y la estructura de representación que han caracterizado históricamente al Real Madrid.
La finalidad sería preservar la esencia del club y garantizar que continúe perteneciendo a quienes históricamente han sido sus propietarios: los socios.
También se interpreta como una herramienta destinada a proteger a la institución frente a cambios normativos o escenarios que pudieran comprometer su autonomía. A estas alturas de su vida, después de haber alcanzado todo lo que podía alcanzar en el mundo empresarial y deportivo, resulta difícil pensar que Florentino Pérez esté guiado por otro objetivo que no sea dejar el mejor legado posible para el Real Madrid.
Florentino Pérez es mucho más que el mejor presidente de la historia del deporte junto a don Santiago Bernabéu. Ambos son los dos activos más valiosos que ha tenido el Real Madrid a lo largo de toda su historia. Dos hombres que transformaron el club, lo elevaron a una dimensión superior y dejaron una huella imborrable en la institución más grande del fútbol mundial.
No podemos permitirnos perder a Florentino Pérez. El Real Madrid le debe mucho y ha llegado el momento de recompensarle y devolvérselo en forma de consideración y confianza. Después de más de dos décadas dedicadas a engrandecer la entidad, de construir un club más fuerte, más rico, más respetado y más preparado para afrontar los desafíos del futuro, su trayectoria constituye el mejor aval posible. Si todo lo que ha hecho hasta ahora ha servido para transformar el Real Madrid y fortalecerlo como nunca antes, resulta razonable pensar que aquello que propone para el futuro también formará parte de ese legado.
Un legado que ya pertenece a la historia del club y que influirá decisivamente en cómo se gestionará la entidad en el futuro y también en cómo será recordada su figura por las próximas generaciones de madridistas. Porque, al final, los grandes dirigentes n o son recordados únicamente por los títulos que conquistaron, sino por la fortaleza de las instituciones que dejaron tras de sí.
Y si algún día Florentino Pérez abandona la presidencia del Real Madrid, será la solidez del club que deje como herencia lo que permitirá juzgar con justicia la dimensión real de su obra.
Getty Images