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Bravo, Florentino

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Bravo, Florentino

Escrito por: La Galerna30 julio, 2019
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Buenos días. Existiendo como existe el emoticón aplauso, no ve este humilde portanalista la necesidad de escribir nada hoy. Pero habrá que honrar el lema de esta santa casa (“madridismo y sintaxis”) para ponderar como es debido, aunque las palabras no alcancen a hacerle justicia, todo lo que rodea a la foto más hermosa que nos ha dejado el mundo del fútbol, y más concretamente el Real Madrid, desde hace mucho mucho tiempo.

¿Más hermosa que cualquiera de las fotos de cualquiera de nuestros jugadores alzando cualquiera de las Champions conquistadas en la última década? Nos atrevemos a decir que sí. Aquellas son fotos que encierran más felicidad, pero esta encierra más belleza. Una belleza crepuscular y que se vale por sí sola para sorprendernos y anegarnos en emoción. Y hay que decirlo claramente: si ha llegado a nosotros es gracias al diario Marca y a la ceremonia de entrega de su premio Leyenda, que ayer concitó toda la expectación del planeta fútbol al tener por ganador nada más y nada menos que a Cristiano Ronaldo. Miguel Cuesta estuvo allí y nos lo contó. 

El tanto que se ha apuntado Marca, con su director Juancho Gallardo al frente, haciendo posible esta instantánea, está más allá de lo loable. Si nuestro primer impulso fue (como quizás el tuyo, querido lector) enojarnos ante el hecho de que el rotativo haya esperado a verlo fuera del Madrid para otorgarle este galardón, esta cuestión queda minimizada o hasta cancelada merced al agradecimiento por haber propiciado este reencuentro tan edificante y conmovedor.

Gracias, Marca.

Gracias también a Cristiano por sus bonitas palabras sobre el Real Madrid y por haber invitado a su presidente, Florentino Pérez, a subir al estrado junto a él. Gracias por confesar que le dio pena dejar el Real Madrid. No es un reconocimiento del error cometido, pero ese error no hace falta ni reconocerlo. La foto de Florentino junto a Cristiano hace sentir muchas cosas, algunas contradictorias, la mayoría inefables, pero es imposible no interpretarla en clave de arrepentimiento de ambas partes, porque está casi fuera de discusión que esos dos caminos no debieron separarse cuando se bifurcaron, y sin embargo la belleza de la foto consiste en que nos dice (paradójicamente) que no hace falta arrepentirse porque nunca se separaron en realidad, que lo que vivimos ahora (Cristiano jugando en otro equipo, pero esto qué es) no constituye más que un raro paréntesis en la continuidad de la gloria, de la gloria fehaciente a la gloria eterna. La foto nos dice que todo está mal ahora (con Cristiano -sí- jugando en otro lado, pero esto qué coño es) pero que nada puede estar lo suficientemente mal como para que las cosas dejen de ser absolutamente perfectas tal cual son, por la sencilla razón de que la Historia es inmejorable. El abrazo que muestra la foto no puede estar más cargado de eso, de Historia, y tiene un valor retroactivo tan brutal que nos deja ateridos. Bernabéu y Di Stéfano tarifaron igual pero nunca se dieron ese abrazo público. Florentino y Cristiano lo arreglaron ayer, lo suyo y lo de los dos gigantes que les precedieron por el mismo precio. Hasta ahí llega, fruto de un ensalmo espacio-temporal, la magnitud de la escena.

El gran agradecimiento, con todo, tiene que ser para Florentino Pérez.

Florentino Pérez tenía ayer por la tarde cosas mejores que hacer que acudir a una gala que por fuerza le era incómoda. Mejor dicho: le habría sido incómoda de no haber desactivado esa incomodidad optando por la solución más fácil y la más difícil a la vez: sorprender a propios y extraños acudiendo al evento. Luciendo una estatura moral abrumadora, Florentino desbarató lo espinoso del momento simplemente escenificando que el momento no tenía nada de espinoso y haciendo así, de hecho, que no lo tuviese. Es y a buen seguro va a ser nuestra foto favorita de Florentino para siempre. De un plumazo, anuló la controversia. La semiótica del reencuentro nos dijo que la polémica es nimia en comparación con el relato de excelencia recorrido, y lo es. Rendir tributo a la Historia cercana puede ser mucho más complicado que hacérselo a la Historia en blanco y negro, pero lo que Florentino nos enseñó ayer es precisamente que ambas Historias son en realidad la misma. Porque esa es la grandeza del Real Madrid, hermanos, aprendámoslo ya: la grandeza de fusionar el blanco y negro y el color en una misma e ininterrumpida esencia.

La valentía y la inteligencia no son por naturaleza incompatibles, pero pocas veces brillan juntas como ayer las hizo refulgir Florentino Pérez.

As, por su parte, nos recuerda que el equipo juega esta tarde a las 6, y a cuenta de ello sienta al Madrid en el diván, o dice que lo sienta. No es la primera vez que As intenta hacer tal cosa, cuando quien pide diván a gritos y desde hace lustros es precisamente As. As dice que lleva al Madrid al diván cuando debería ser el Madrid quien llevara al As a tal sitio. Como el Madrid no puede hacerlo, porque estaría feo, ya lo hace La Galerna cada mañana.

Os dejamos también las portadas cataculés con sus cositas. Pasad un gran día.