Las mejores firmas madridistas del planeta

Brad

Escrito por: José Luis Llorente Gento28 enero, 2026
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Brad Branson, exjugador estadounidense de baloncesto, ha fallecido hoy a los 67 años. En España militó en el Real Madrid y en el Pamesa Valencia. Vistió la camiseta blanca entre 1986 y 1988, periodo durante el cual ganó una Copa Korac. Fue una figura muy querida por aficionados y compañeros, recordado por su bondad y gran corazón. Descanse en paz.

Por más que esté uno preparado por la vida, hay noticias que te parten como un rayo. Porque las personas nos vamos cruzando con compañeros y amigos por la vida, con gente interesante y con la que conectas por asuntos en los que coincides. Es un juego aleatorio en el que nunca sabes quién te aguarda a la vuelta de la esquina, quién puede aparecer o desaparecer para siempre. Aunque, ya se sabe, mientras alguien los recuerde, nunca se van.

Porque los seres humanos no vivimos sólo de la materialidad, de lo que podemos comprobar o sentir. Nuestra grandeza es que podemos crear mundos virtuales, esferas afectivas. Somos capaces de trascender los momentos que vivimos para modelarlos en nuestra memoria. En la mía, Brad Branson es un corazón andante, una sonrisa permanente, un luchador, un estadounidense que quiso buscar su suerte en un mundo más pequeño y que por eso aprendió nuestra lengua que nunca dejó de hablar con ese acento americano que camina con la persona para hacerse querer o ser odiado.

Brad se hacía querer y mucho. Simpático y gran compañero, bromista y encajador de bromas, Brad era un tipo hecho y derecho, un amigo que se hacía querer, una persona de las que uno coloca en lugar preferente en su paraíso de gente querida.

Por eso, uno lamenta la pérdida, la llora, qué cojones, porque le asaltan los recuerdos de tantos días juntos, de tanto alegrarse y sufrir por lo mismo. Y porque uno añora, cómo no añorar, los años de juventud en un vestuario, el olor a sudor y la niebla de las duchas. Tantas vivencias con Brad, tantas conversaciones todos juntos.

Pero, al fin, no somos más que motas de polvo frágil en el Universo, de destino corto e incierto, de vidas que a veces parecen hermosas y otras se vuelven ásperas y laberínticas. La suerte de nuestro poder simbólico es que ahora, Brad ya está en mi paraíso, fuerte como un roble, hermoso como un Hércules, digno como un Sócrates. Como alguien que siempre cumplió en lo afectivo, en la amistad y en las empresas que tuvimos juntos. Como alguien a quien recordar. Como alguien a quien querer.

 

Getty Images

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Escritor. Conferenciante. Columnista. Exjugador del Real Madrid y la Selección Española de Baloncesto. Se pasa la vida remontando.

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