Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Ha vuelto el baloncesto que vi de niño

Ha vuelto el baloncesto que vi de niño

Escrito por: Athos Dumas16 abril, 2017
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Llega la fase decisiva también para la temporada de baloncesto. El Real Madrid está, una vez, en situación de ganar todo este año, tras haber levantado con toda justicia la Copa del Rey en la Final a 4 de Vitoria.

La sección de baloncesto siempre se mantuvo en un segundo plano, ya que el gigantismo del fútbol siempre la hizo permanecer en su sombra. Pero, no nos engañemos, el palmarés de baloncesto es prodigioso, único, espectacular en Europa: 33 Ligas, 27 Copas, 9 Copas de Europa, 5 Mundiales (o Intercontinentales), además de Supercopas de España, Recopas, Copas Korac/ULEB etc …

Cuando fui por primera vez al baloncesto, en el extinto Pabellón de la Ciudad Deportiva (aún no se llamaba Raimundo Saporta en recuerdo al gran impulsor de la sección y mano derecha de Bernabéu), recuerdo que era un pabellón con un aforo pequeño, para alrededor de 5.000 espectadores, que se solía llenar en las grandes citas europeas y en algunas grandes citas nacionales, con las visitas del Joventut, del Barcelona, del Picadero – ya desaparecido - y de los vecinos del Estudiantes. El más antiguo recuerdo que tengo fue cuando me llevaron mis hermanos mayores a un Torneo de Navidad, allá por 1971, donde mis ojos pudieron ver ni más ni menos que a la Universidad de North Carolina, que tenía en sus filas al maravilloso Bob McAdoo (luego llegó a ser MVP en la NBA) entre otros, y que se llevó el trofeo, dando una exhibición en la final ante un Real Madrid en el que militaban nada menos que Emiliano, Luyk, Brabender, Vicente Ramos, Carmelo Cabrera, Rullán, “Toncho” Nava, Paniagua y Cristóbal, bajo el férreo y exitoso mando de Pedro Ferrándiz.

También recuerdo que el Real Madrid era imbatible en España (más de una liga, en la que no existían aún los play-off, se ganaron absolutamente todos los partidos) y por aquél entonces – años 70 – en Europa su trayectoria era bastante más exitosa que en fútbol. Eran años de un público muy fiel, bastante familiar, con un equipo plagado de internacionales españoles – luego llegarían Corbalán, Llorente, Romay, Prada, Iturriaga y el gran Fernando Martín – y con una pareja de “americanos” de buen nivel, no hay más que recordar, por citar a un par de ellos, al infalible tirador Walter Szczerbiak o al gran reboteador Randy Meister.

Conozco más de un culé y más de dos y de tres que me reconocen – en privado y en secreto – que de pequeños eran seguidores del Madrid de baloncesto cuando que nunca me han reconocido un mínimo cariño por la sección de fútbol, bien al contrario. El equipo de BALONCESTO – no hay que decir basket, como me recordó mi amigo Joe Llorente hace unas semanas – del Real Madrid era de los madridistas y también el de todos – o casi todos – los españoles, que veían en él reflejados los célebres valores del esfuerzo, el respeto, el trabajo en equipo y el negarse siempre a caer rendido, fuesen cuales fuesen las adversidades.

Veo y vivo y percibo que ese mismo sentimiento está replicándose desde hace unos años, aproximadamente desde que Juan Carlos Sánchez Lázaro fue elegido por Florentino Pérez en 2010 para manejar el timón de la sección de baloncesto. Y más concretamente desde que ambos tuvieron la brillante idea de fichar a Pablo Laso como entrenador del primer equipo. Tras un auténtico calvario de temporadas aciagas y sin instalación fija para disputar los partidos (Vista Alegre, Caja Mágica, ¡incluso recuerdo un nefasto paso por el Pabellón Corredor de Torrejón!), 2011 fue definitivamente el año del gran cambio para nuestra sección de baloncesto, con el asentamiento – esperemos que definitivo – en el Palacio de los Deportes de la calle Goya (hoy WiZink Center) y con la incorporación de Laso, amén de las inestimables aportaciones de Alberto Herreros y Alberto Angulo en el equipo directivo, y de la asesoría técnica de la leyenda Clifford Luyk, el jugador con mejor palmarés europeo de toda la historia (14 Ligas, 10 Copas, 6 Copas de Europa , 3 Intercontinentales).

El Palacio se llena prácticamente en cada partido, ya bien de Liga – a veces en horarios intempestivos –, ya bien de Euroliga. El ambiente es especialmente agradable, con un público que no cesa de animar pero muy respetuoso y entendido, con unos Berserkers y unos Ojos del Tigre que nunca dejan solos al equipo tanto en casa como en los desplazamientos – recuerdo Copas en Barcelona, Coruñao Vitoria y Euroligas en Milán o en Londres -, con cero incidentes dentro y fuera de las canchas.

Hemos vuelto al espectáculo que yo viví de niño, con contraataques espectaculares, juego alegre y entretenido, pero también con un grado inmenso de compromiso y de tensión en cada jugada. Esta temporada se nos marchó el Chacho Rodríguez, que aportó muchas tardes de gloria, pero mantenemos al mejor jugador de Europa, nuestro Sergio Llull, a dos Gladiadores como Rudy y el gran capitán Felipón, al jugador más prometedor del continente, Luka Doncic – disfrutémoslo muchos años, señores directivos, si es posible - , más el Mago Carroll, el crack Randolph, el Imperator Chapu Nocioni (dueño al menos de un buen pedazo de la Euroliga de 2015), el Titán azteca Gustavo Ayón y una serie de espartanos comprometidos como el lituano Maciulis, los americanos Thompkins, Taylor, Draper y Othello Hunter, que aportan siempre su granito de arena.

Afrontamos la semana que viene el reto de acceder a nuestra 4ª Final Four en los últimos 5 años (tan sólo no accedimos el año pasado cuando el Fenerbahce del sabio Obradovic nos pasó por encima en Cuartos de final con un 3-0 demoledor), con factor cancha ante el Darussafaka turco, donde juega nuestro querido Marcus Slaughter y cuya figura es el experimentado escolta Wanamaker. Tenemos todo para acceder a una nueva oportunidad de ganar Copa de Europa, sería la Décima nada menos, y en Estambul, hoy en día sin duda la ciudad más baloncestística de Europa (4 de sus equipos jugaron la fase previa de la Euroliga) y sede del principal patrocinador, Turkish Airlines.

Miércoles 19 y viernes 21 de abril serán los primeros asaltos. Esperemos ganar los dos más uno en casa del Darussafaka, y de este modo podríamos ganar algunas fechas de descanso para apuntalar la primera plaza en liga regular ACB, que este año, por el descomunal calendario (30 partidos de Euroliga + Liga ACB + Supercopa + Fase Final Copa del Rey), tenemos un tanto descuidada. Pero con eso y con todo, también estamos liderando la Liga Endesa, pese a las 7 derrotas que nos han infligido, algunas de ellas fruto de la extenuación física tras tantos viajes por Europa, como contra el Betis o el Obradoiro.

El Real Madrid de baloncesto ilusiona. Gracias, Pablo Laso. En estos 5 años y pico que llevas comandando las tropas, cuidándolas y motivándolas, has logrado con tu dedicación y sabiduría ampliar nuestra vitrina de trofeos – la mayor de Europa, como en fútbol – en 3 Ligas ACB, 5 Copas del Rey, 3 Supercopas, 1 Intercontinental y 1 maravillosa Euroliga, la Novena, tras un desierto de nada menos 20 años desde la anterior de Zaragoza recordada por las exhibiciones de Sabonis y Joe Arlaukas, más las aportaciones de Antúnez, Cargol  y compañía. Y aún más que los títulos, gracias por esa forma de jugar un baloncesto champagne, dinámico, intenso y espectacular, que hace que 2 veces por semana acudan a veros más de 13.000 espectadores, quienes llegan ilusionados al Palacio y se van habitualmente más que satisfechos.