El poeta griego Simónides de Ceos definió a Esparta como la «domadora de hombres», pues conseguía que sus ciudadanos se mostraran sumisos ante las leyes y se mantuvieran preparados a conciencia para derrotar a los enemigos. Plutarco fue al detalle: «A leer y a escribir aprendían porque era necesario, pero el resto de la educación tenía como meta obedecer disciplinadamente, resistir las penalidades y vencer en la batalla».
Más allá de los mitos —parece no ser cierta la idea de que los espartanos dispusieran de un ejército permanente, sino que lo organizaban como el resto de civilizaciones coetáneas, sólo en campañas—, Nicolas Richer, autor de Esparta. Ciudad de las artes, las armas y las leyes, subraya una virtud de aquel legendario pueblo: su sistema social, organizado con el objetivo vital de que la eficiencia del individuo redundara en la del colectivo.
«No hay retroceso. Sin rendirse. Esa es la ley espartana» reza la descripción biográfica de las redes de un Arbeloa que no ha dudado en ponerse en primera línea ante los pitos del partido del Levante (respeto por el Bernabéu, pero defensa de sus jugadores) ni en tocar la tecla adecuada ante las carencias del equipo: el espíritu de Juanito.
Si el malagueño alcanzó una conexión tan profunda y duradera con la grada blanca fue sencillamente porque era uno más de la tribu. Sufría, celebraba, rugía y gritaba como ellos. Sencillamente, estaba tocado por la varita del talento y todo eso lo hacía sobre el césped. Juanito, chancero, cariñoso y cercano, olvidaba cualquier tipo de amistad cuando se vestía de corto. Se transformaba y la risa se le borraba de la cara y también a su rival. Ahí la camiseta era su adrenalina y no escatimaba un solo esfuerzo hasta el final.
La tarea del actual técnico blanco es ciclópea, y más si el madridismo se empecina en recorrer el camino de Caín. Pero todavía resta un hilo del que tirar, el preferido de Juanito, el de las señales
Podemos afirmar que la situación actual de su Madrid le entristecería, y sospechamos que comprendería la protesta, pero seguramente no hasta el punto de perseguir con pitos e insultos a tus propios jugadores durante noventa minutos. Tuvo toda la intención Arbeloa al convocar los 90 minuti del eterno siete, pues si repasamos las remontadas ochenteras comprobaremos que se producían tras un descalabro de dimensiones extraordinarias y sólo con los más fieles abonados a los milagros subidos en el barco (las ratas y el resto, dicho sea de paso, siempre volvían de tapadillo).
La tarea del actual técnico blanco es ciclópea, y más si el madridismo se empecina en recorrer el camino de Caín. Pero todavía resta un hilo del que tirar, el preferido de Juanito, el de las señales. Y es que aunque un cambio de entrenador a mitad de campaña suele ser sinónimo de año para olvidar, no sería la primera vez que un salmantino coge las riendas de un Madrid a la deriva por estas fechas y termina haciéndolo campeón de Europa. Por soñar…
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Pues claro que si. Hala Madrid !!!
Hice el curso de Cabo en la mili en el 87 y la última lección del comandante que hacía de jefe de estudios fue "si queréis que el burro funcione, leña". Eso paso el otro día en el Bernabéu, 90 minutos de "leña", que cuando es necesario no viene mal.
Me encantan los artículos que me hacen aprender, ya sea historia, cine, o cualquier expresión artística.
Es lo que más me gusta de los autores de esta publicación.
Además, escritos con una pasión que acaba contagiando a quien lo lee.
Hoy creo que me puedo comer el mundo.
Salva,
Excelente columna! Excelente pluma!
Álvaro Arbeloa lo hace cada día mejor!
Lo del sábado es INACEPTABLE!
Ni los que silban son tan malos ni los que no lo hacen tan ejemplares. Una cosa es ser seguidor y otra hacer seguidismo, ya me entienden.
Aquí nadie tiene patente de corso y a algunos se les lleva tolerando lo indecible, luego no juzguemos inapropiada y menos aún cafre o enemiga, la actitud soliviantado de la hinchada.
Salva, le exijo (jajajaja) un tercer libro. Me han gustado mucho los dos que ha escrito. Me encantaría uno sobre la época del Madrid dirigido por Luis de Carlos (por dar ideas, jaja). Una época no muy (re)conocida pero interesantísima. No la más exitosa pero la que recordamos muchos como nuestro 'enganche' al club. Yo mismo lo podría escribir, que capacidad no me falta, pero paso, jajajajaja. Un saludo
Como no recuperemos una defensa titular, no habrá solidez defensiva, Courtois es buenísimo, pero no puede pararlo todo.
Al día de hoy habría que mejorar muchísimo para triunfar en cualquiera de los 2 títulos en liza. En España tenemos más dificultad, sobretodo con el CTA y en Europa no estamos al nivel de al menos 5 equipos.
el partido del fin de semana deja pinceladas de lo que puede ser el actual entrenador:
La cara, alguien capaz de hacer cambios que resuelvan el partido, bienvenido.
La cruz, la espada y el escudo no del club, sino del que manda, que no es lo mismo.