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4-2: Monumento al fútbol

4-2: Monumento al fútbol

Escrito por: Quillo Barrios19 abril, 2017
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Es posible que la euforia del momento nos impida tomar distancia y valorar lo grandioso que ha sido el partido entre Real Madrid y Bayern Munich. Es posible, también, que tardemos en darnos cuenta de lo que ha hecho Cristiano Ronaldo en los 210 minutos que ha durado una eliminatoria para la historia. Porque la emoción arrasa con todo y esa parte irracional impide que nos paremos cinco segundos a pensar, a mirar con cierta perspectiva. Lo cierto es que, ya en frío, creo que el choque vivido en el Santiago Bernabéu ha sido uno de los más grandes de la Copa de Europa. No diré Champions League porque el duelo ha tenido sabor añejo, un cara a cara de época, un intercambio de golpes sólo al alcance de dos colosos que intentaron morir matando. Honor al Bayern Munich. Honor y mucho más a un memorable Real Madrid. Porque ese sufrimiento final también impide, en cierto modo, que se vea la eliminatoria de los hombres de Zinedine Zidane como un auténtico regalo. Sólo Manuel Neuer y un desatado Robben mantuvieron de pie a un Bayern por momentos sobrepasado.

Real Madrid y Bayern Munich no se respetaron ni en los teóricos minutos de tanteo. Empezaron con tanto ritmo que asustaba ver un mal control o un despeje fallido. La velocidad era frenética. Hasta Toni Kroos, siempre templado, tardó en entrar en juego, aunque cuando lo hizo, el balón fluyó de otra manera. Al Madrid le gusta correr y desnudar líneas rivales con verticalidad, pero también ha aprendido a flotar cuando el alemán gobierna y se siente protagonista. Ambas formas de entender las transiciones son deliciosas. Y ambas son propiedad del Real Madrid.

Real Madrid y Bayern no se respetaron ni en los teóricos minutos de tanteo

Cada acción parecía el paso previo al apocalipsis, a esa catarsis que acompaña siempre a dos gigantes europeos cuya única obligación es hacer historia cada noventa minutos. No se pueden permitir un tropiezo y lo volvieron a demostrar en un Bernabéu teñido de blanco y pasión. Arturo Vidal y Casemiro se vieron sobrepasados en todo momento. Llegaron tarde y se rifaron las tarjetas como si estuvieran en una tómbola. Ninguno supo leer lo que demandaba el encuentro, aunque bien es cierto que el brasileño dejó una asistencia en un momento clave. Vidal ganó la rifa y fue expulsado. Ni siquiera ahí se arrugó un Bayern Munich que decidió seguir compitiendo mientras Manuel Neuer lo paraba todo. Todo... menos a Cristiano Ronaldo.

Apareció en la ida y se presentó de nuevo en el desenlace. Cristiano Ronaldo le dijo al mundo que nunca se fue, que siempre ha estado ahí, aunque fuera en la sombra, vislumbrando su momento como el león que espera paciente la hora de atacar. El portugués pegó tres zarpazos, cada cual más certero, para tumbar a un colosal Neuer. Marcó de cabeza, con la izquierda y con la derecha, siendo 'nueve' puro pese a arrancar muchas acciones desde la izquierda. Se ha transformado Cristiano en un futbolista indescifrable, imparable. Se ha transformado en la Copa de Europa. Y la Copa de Europa se lo agradece con noches como la de este martes. Otra vez en cuartos de final, otra vez ante un equipo alemán, otra vez con ese olor a última oportunidad que tanto excita al ex del Manchester United.

Pese a la abrumadora eliminatoria de Cristiano Ronaldo, el fútbol, feliz con el homenaje que estaba recibiendo, quiso añadir emoción y puso a Sergio Ramos contra el 'karma' con un gol del andaluz en propia puerta. Tenía que ser él. Era el 1-2 y el Real Madrid estaba a medio paso del abismo. El Bayern Munich y sus siete vidas. La Copa de Europa y esas noches infinitas. Tocaba volver a empezar. Pero sería contra diez, con Cristiano Ronaldo en modo leyenda y con Marco Asensio saludando al viejo continente.

Los de Ancelotti buscaron alcanzar la prórroga y al Real Madrid no le pareció mal del todo. Se vio bien de fuerzas el campeón de Europa y aceptó el reto. Esa media hora final sólo tuvo un color. Cristiano Ronaldo echó el cierre y Marco Asensio acompañó con un gol de bandera, un gol de esos que encumbran jugadores o permite a otros dejar de ser promesas. Asensio es una realidad incontestable, un futbolista preparado para todo. Habrá que agradecerle a Zinedine Zidane la oportunidad que le ha dado en una eliminatoria no apta para niños. Quizá le ha guardado tanto durante la temporada porque sabía que su momento acabaría llegando. Y llegó. Vaya si llegó. Hasta se quedó cerca de ensombrecer la escandalosa jugada de Marcelo que precedió al 'Hat Trick' de Cristiano Ronaldo.

Así todo, el Real Madrid enamoró de nuevo a Europa en un combate a muerte que será recordado en el futuro. El Bayern cayó de pie, más tarde de lo esperado gracias a Neuer y Robben. Son siete semifinales consecutivas viendo el mundo entero al Real Madrid. Historia que tú hiciste, historia por hacer.