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2-0: El cuento de nunca acabar

2-0: El cuento de nunca acabar

Escrito por: Fernando Alcalá-Zamora25 enero, 2026
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El FC Barcelona venció (2-0) al Real Madrid femenino en la final de la Supercopa de España disputada en el estadio de Castalia. Las azulgrana se adelantaron mediante un tanto de Esmee Brugts y, aunque el Real mantuvo el duelo a un palmo de distancia, no consiguieron la igualada para llevar la disputada del primer título de la temporada a los penaltis. Ya en el descuento, Alexia Putellas anotó el definitivo 2-0 desde el punto de penalti.

En el cuento de nunca acabar que es el duelo desigual entre Real Madrid y FC Barcelona en el contexto del fútbol femenino, la final de la Supercopa de España volvió a dejar el tipo de escenas que, por reiteración, pueden verse aun con los ojos cerrados. Si el Real iguala el partido en lo colectivo, será un balón parado, un error individual o una jugada inconexa y desafortunada lo que desequilibre el choque en favor azulgrana; si el Madrid bordea el peligro y amaga con devolver la igualada, el balón se estrellará en el larguero o la árbitra olvidará el silbato cuando frenan un contraataque peligroso de Linda Caicedo. Y si un aficionado primerizo enciende la televisión, encontrará siempre los paupérrimos comentarios de la dupla Alicia Arévalo - Marta Corredera, de quienes es mejor ni hablar.

La victoria azulgrana, pues, viene a ser la conclusión lógica a la típica cadena de acontecimientos descritos. María Méndez y Maëlle Lakrar pueden ganar durante 45 minutos duelos en velocidad complejísimos frente a Ewa Pajor, pero de poco sirve el esfuerzo defensivo si basta un córner al primer palo para encajar gol. Es el sino de un Madrid que mejora cada año, y que con esfuerzo consigue igualar o, al menos, contener al Barça con el balón en juego, y sin embargo naufraga al perder un duelo individual esporádico o en un balón aéreo centrado al área.

Así sucedió durante la primera media hora de final en el estadio de Castalia. Sin disparos a portería y con ritmo calmado, el Madrid aguantó el esfuerzo mental de correr durante muchos minutos sin dominio de la posesión. Cuando llegó la primera intentona peligrosa, un disparo de Vicky López dede la frontal, Misa Rodríguez despejó a córner con una gran parada: nada que rechistar, hasta que en el saque de esquina posterior la lateral Esmee Brugts simplemente necesitó poner la cabeza para celebrar el 1-0. Mientras tanto, en el otro extremo del campo, cada córner del Real se quedó corto.

Es el sino de un Madrid que mejora cada año, y que con esfuerzo consigue igualar o, al menos, contener al Barça con el balón en juego, y sin embargo naufraga al perder un duelo individual esporádico o en un balón aéreo centrado al área

Al gol del Barça siguieron dos acciones llamativas por diferentes motivos. Primero, en un balón colgado sobre el área de Misa, Irene Paredes saltó al bulto cometiendo una falta clarísima sobre la portera. Aún así la defensa culé, ni corta ni perezosa, se atrevió a recriminar la acción a la árbitra en una evidente muestra de creer estar por encima del bien y del mal. Minutos después, en un contraataque muy prometedor de Linda Caicedo, Caroline Graham Hansen frenó a la colombiana desde atrás cuando se acercaba al borde del área, una amarilla de libro, sin que siquiera se señalara falta. Ninguna de esas acciones condicionó el partido, pero son detalles que dirigen la marea en una dirección concreta.

Al descanso se llegó tras un disparo al larguero de Sara Däbritz y, tras la pausa, el juego se abrió en ambas mitades del campo. Al Madrid le sentó bien, pues por primera vez consiguió enhebrar un par de jugadas de combinación cerca del área rival, pero el reverso de la moneda fue evidente: Misa Rodríguez acabó convertida en la futbolista más determinante sobre el césped al ver cómo las atacantes azulgranas probaban fortuna una y otra vez frente a sus dominios. La canaria creció tras cada atajada, llegando a salvar dos ocasiones a bocajarro de Ewa Pajor. Sus intervenciones permitieron al Madrid plantarse en los últimos quince minutos de final con el empate a un mero tanto de distancia… y Linda Caicedo tuvo en sus botas el gol tras un gran pase filtrado de Athenea del Castillo. Cuando llegó el turno de chutar con la zurda, eso sí, Ona Batlle metió el pie para bloquear la que debería haber sido la acción que mandase el partido a la tanda de penaltis.

Perdida la ocasión crucial, el Real Madrid supo que volvería a morir en la orilla. Que Alexia Putellas doblara la ventaja desde el punto de penalti ya en el descuento fue intrascendente: por entonces, todos sabíamos de memoria el final de la película. ¿Volverá a repetirse el guion en el próximo duelo frente a frente de Copa de la Reina?

 

Getty Images

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