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En traje de baño con alzacuellos

En traje de baño con alzacuellos

Escrito por: Padre Suances2 agosto, 2015
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Empecemos aclarando algunos conceptos. Sí, los curas nos cogemos vacaciones. No, esas “vacaciones de cura” no suponen una renuncia a nuestros compromisos con Dios y con la Santa Madre Iglesia. Es decir, ni podemos unirnos a orgías desenfrenadas ni podemos casarnos unos días con la primera que pase. Son, al contrario, días de reflexión y de descanso muy cercanos a nuestro ministerio. Son días de recarga de pilas para, durante el resto de año, dedicarnos a nuestra tarea, que no es otra que la de (intentar) hacer el bien.

Esta semana me fui con unos cuantos colegas de profesión a la Costa Brava con ese propósito. Nada de hoteles de lujo, ya les aviso. Casa de curas de las de pan duro al desayuno y refresco de cola marca blanca para cenar. Y todos a la playa en traje de baño con alzacuellos. Fueron días muy provechosos en lo espiritual y en lo futbolístico. Antes de trasladaros, amigos galernautas, mis guías de actuación para el madridismo en el nuevo curso me gustaría hacer constar dos hechos sorprendentes.

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El primero es la cantidad de camisetas del (innombrable) F.C. Barcelona que se ven por las calles de Barcelona y alrededores. “¿Qué pasa aquí?” le pregunté al hermano culé que nos había convidado a su Casa de Ejercicios de referencia. “¿A qué se debe esta exhibición de barcelonismo constante?”. MI colega lo atribuyó, fundamentalmente, más a turistas horteras que a una überpasión futbolística.

Aunque pueda estar en lo cierto, creo que es necesario que como madridistas hagamos examen de conciencia: ¿Llevo la blanca elástica todo lo que debería? ¿Podría ponérmela y, en ocasiones, por el qué dirán, opto por un estilo más convencional? Si me invitan a una fiesta ibicenca, ¿elijo una camisa blanca que me siente especialmente bien u opto por ponerme la inmaculada camiseta del Centenario, pese a que me quede  francamente mal?

El segundo es que los debates futbolísticos son tremendamente apasionados en el clero. Esto ya lo sabía antes, cómo no. Pero la verdad es que, en estos días, me las he visto y me las he deseado defendiendo nuestros colores. Siempre con deportividad y en buena lid. Pero con firmeza. Para este verano, recordemos: somos madridistas y lo proclamamos a los cuatro vientos. Defendamos a los nuestros en chiringuitos, restaurantes y boites. Si alguien insulta, pongamos por caso, a Luka Modric pongamos la otra mejilla por él y por todo nuestro equipo. Son días de bebida y paella. Muchos pierden el control fácilmente. No admitamos todas las sandeces.

Como decía al principio de esta entrada, estos días de reflexión nos han permitido al equipo reunido en Cataluña (España), sacar algunas conclusiones para nuestro peregrinar en esta tierra. Para mí el curso 2015-2016 comienza la próxima semana, por lo que me permitirán que las próximas líneas miren ya hacia los próximos meses.

En primer lugar creo que es necesario asumir que nuestro Real Madrid es limitado, igual que lo somos nosotros. No se puede aspirar a la perfección, pues solo Uno es perfecto. Pidámosle, y pidámonos, entrega, lucha, garra y dar hasta la última gota de sudor en cada envite. Asumir nuestras propias limitaciones es fundamental para alcanzar la plenitud.

Es importante, de igual modo, recordar que no hay nada eterno, salvo el Señor. Ya lo hemos dicho: no pretendamos ganar siempre, en todo. Hay que asumir que las cosas cambian. Anteayer fue Mou. Ayer Carlo. Hoy Rafa. Todos con él. Admitamos que el Club también debe modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Ni volverse locos con los canteranos ni despreciar a todo aquel que salga de Valdebebas. Lo único que ha de permanecer es la fidelidad a nuestra historia y a Aquél en quien creemos.

La fidelidad, decía el Santo, va de la mano con la sinceridad. Denunciar la mentira (de Relaño, del rival, del amigo que cuchichea a las espaldas) forma parte de nuestro compromiso con el Madridismo y con nuestra Comunidad. No podemos quedarnos, brazos en jarras, esperando a que sean otros quienes den la cara. Es una tarea que nos corresponde a todos. Miradas a los ojos con la verdad por delante.

Y no olvidemos, finalmente, que somos unos privilegiados. Hay aficionados de equipos que se juegan el descenso cada año. Peor aún, hay equipos cuya aspiración vital es permanecer en mitad de la tabla.  Hay equipos, no daremos nombres, cuyo único objetivo es que el Real Madrid pierda. Nosotros no estamos en su trinchera. Nosotros tenemos la suerte de amar al mejor equipo de la Historia. ¿Cómo permanecer impasibles ante tamaña fortuna?

Ojalá que sepamos estar a la altura.

Felices vacaciones a quienes las cojáis ahora. Al resto: ánimo y visión para la vuelta.