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Madridista con estelada, barcelonista con rojigualda

Madridista con estelada, barcelonista con rojigualda

Escrito por: Pepe Kollins18 diciembre, 2019
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Para muchos el fútbol es una de las principales razones de que Europa atraviese el mayor periodo sin guerras de su historia. Los ciudadanos asumen la representatividad local de sus equipos, los nuevos ejércitos de la modernidad, que se encargan de saciar el impulso bélico derivado del choque entre comunidades. En ese sentido, el equipo es la institución que enarbola la bandera de tu lugar.

Pero, aunque este factor es importante, no todo es tan sencillo como un simple juego de representatividades. La globalización también se hace notar en el fútbol. Como multinacionales de la pelota, los denominados clubs grandes se expanden por todo el mundo. Y de entre ellos, Real Madrid y Barcelona los que más, en el caso del equipo blanco de forma asumida, apostando por la universalidad (el club retira la bandera de España de la camiseta porque aspira a trascender su ámbito nacional: somos un club de todo el mundo). En el del Barcelona, atrapados en la paradoja de quien necesita aprovechar, para su crecimiento, la espiral globalizadora pero también enrocarse, en clave interna, en su representatividad local (el club convierte la camiseta en una bandera de Cataluña: somos más que un club).

en el caso del club blanco, apostando por la universalidad (el club retira la bandera de España de la camiseta porque aspira a trascender su ámbito nacional: somos un club de todo el mundo). En el del Barcelona, en su representatividad local (el club convierte la camiseta en una bandera de Cataluña: somos más que un club).

 

La óptica del barcelonismo en Cataluña difiere mucho de la del resto del barcelonismo en España y el mundo. El barcelonismo catalán está condicionado por un relato gestado hace mucho tiempo y en el que, tanto al club azulgrana como a su rival, el Real Madrid, se les atribuye un valor simbólico de corte sociopolítico: el Barcelona es la Cataluña oprimida a la que no se deja ganar/ser libre y el Madrid es la España centralista y opresora.  Es a raíz de este esquema instalado en el imaginario azulgrana catalán como se justifican las circunstancias excepcionales que rodean al clásico de hoy.

No obstante, esto son enfoques generales, pero que no tienen por qué abarcar a la totalidad y quién sabe si, incluso, a la mayoría de los aficionados. En realidad, la afición a un equipo surge, en muchísimas ocasiones, por una simple casualidad, por un encontronazo de la vida, por una simple escena, sobre el césped, que llenó un vacío vital que era necesario ocupar.

Así ocurre que, fruto de ese azar, se dan casos que escapan a la comprensión de esos aficionados que lo son por cauces institucionales. En La Galerna hemos querido exponeros dos ejemplos: el de Ferran, un madridista independentista (y de izquierdas) y el de Antonio, un barcelonista gaditano (y conservador) que presume de su españolía.

Ferran, un galernauta fiel desde hace años, no esconde en sus redes sociales (@FerranSGirbes) sus opciones políticas, de hecho, indagando un poco en su TL, se descubre rápidamente que es una persona muy activa en este terreno. Tampoco Antonio (@Antonio25802310) oculta sus preferencias, su lista de seguidos en Twitter es una mezcla de la plantilla del Barça y la del PP y, sobre todo, VOX.

Conversamos con los dos y damos crédito de que la pasión de cada uno por su equipo es profunda y verdadera.

Así nos cuenta Ferran, en una conversación que hemos mantenido íntegramente en catalán, como quedó prendado por el Real Madrid:

“Yo soy del Madrid desde que en casa del vecino vi a Uli Stielike ir como un búfalo a por un balón. Le pregunté a mi vecino que quién era ese jugador y dónde jugaba y me dije a mí mismo: este es mi equipo. Yo era muy pequeño, puede que tuviera 5 o 6 años y fue un amor a primera vista. Un amor verdadero. Para siempre.”

Casi en los mismos términos se expresa Antonio:

“Soy de Cádiz, pero soy del Barça porque me gusta su manera de entender el fútbol. Nací en 1982 y desde los 4 años era del Barça, cuando no había política en el deporte o, al menos, no como hoy.”

No en tiempos mejores, sino en la inocencia de la niñez, se escuda Ferran para explicar que su relación con su equipo era ajena a cualquier contexto:

“Nunca fue un problema para mí ser del Madrid. De pequeño no estás politizado y eres de un equipo sin que eso implique nada más. Y de adulto no le he dado más importancia porque, antes que nada, solo es fútbol (y baloncesto, claro, loado sea Laso), y después porque esa asociación Madrid-derecha-España si bien es cierta en algunos casos, en muchos otros es sencillamente una falacia. Ha habido mucha gente de izquierdas y del Madrid. Y aunque sea difícil de creer, los independentistas madridistas también somos muchos (puede que no un millón, pero yo mismo conozco cinco en mi entorno cercano)”

esa asociación Madrid-derecha-España si bien es cierta en algunos casos, en muchos otros es sencillamente una falacia. Ha habido mucha gente de izquierdas y del Madrid. Y aunque sea difícil de creer, los independentistas madridistas también somos muchos

No obstante, sus posicionamientos políticos, como adultos, tampoco se ven coartados por la pasión que sienten por sus equipos, por más que eso pudiera implicar, a priori, una incompatibilidad de intereses.

Sostiene Ferran:

“Sobre lo que me parece que una pancarta del Camp Nou tilde de fascista al estado español, te diré que el estado español se ha pasado de tics fascistas desde que comenzó la época contemporánea. Eso es tan cierto como que el Madrid es el rey de Europa. En cualquier caso, creo que una competición deportiva es un lugar adecuado para hacer proclamas políticas. De hecho, siempre ha sido así en todas partes. La libertad de expresión se ha de respetar, bien sea en un campo de fútbol, bien en las calles o en los parlamentos. Y decir que el estado español es fascista entra dentro del ámbito de la libertad de expresión”.

Antonio, obviamente, se encuentra en las antípodas:

“Estoy totalmente en desacuerdo con que piten el himno en las finales de Copa. Como me parecería mal con cualquier himno ¿eh? No solo el de España. La posición del club permitiendo exhibir pancartas contra el estado español también me parece fatal o que se grite independencia durante los partidos. Eso hizo que dejará de ir al campo. He vivido en Barcelona y tengo allí amigos catalanes que se sienten españoles y que también dejaron de ir por ello. Si sancionaran al Barça con el cierre del campo no lo aplaudiría, pero sí lo entendería. Condeno a quien quiera partir la unidad de España y más de forma inconstitucional. Aunque recalco que intento quedarme solo con el fútbol. Del Barça me quedo con los 11 que saltan al campo, los 90 minutos y nada más.”.

que se grite independencia durante los partidos hizo que dejará de ir al campo. He vivido en Barcelona y tengo allí amigos catalanes que se sienten españoles y que también dejaron de ir por ello.

Una hipotética independencia de Cataluña tampoco parece que les pudiera hacerse replantear sus posiciones:

“En caso de independencia los equipos catalanes podrían jugar en la Liga española si lo pidiesen y la Liga aceptase. No veo mucho problema. Pero mi afición por el Madrid no la puede menguar nada en este universo”.

“Si Cataluña se independizase seguiría siendo del Barça. Es mi equipo, el que me hizo llorar, reír, aunque solo por el fútbol. Del resto, no quiero saber nada”.

Y es que, para los dos, sus equipos representan valores que no son contradictorios con sus ideales:

“Para mí los valores que identifican al Madrid son la excelencia y la fe en la victoria. La necesidad de ganar siempre y que nunca sea suficiente. ¿Ganamos una copa de Europa? Y al día siguiente ya estamos pensando en ganar la de la próxima temporada. El Madrid es no rendirse nunca. Me hechiza cuando el Madrid ataca a tumba abierta, sin red de seguridad y lo da todo. También somos un club universal, solo hay que dar una vuelta por YouTube para ver las reacciones en todo el mundo por el gol de Ramos en la Décima. Proyectamos un aroma de “realeza” y fútbol auténtico, frente a los nuevos ricos. Todo eso y mucho más es el Real Madrid para mí. Y nada más...”.

“Siempre he pensado que el "mes que un club ", así lo entendí yo, se refiere al sentimiento que provoca el Barça cuando lo amas, pero me refiero al fútbol, algo más que un equipo. Hoy día compruebo que hay mucha política en esa frase, pero yo veo a Messi, Suárez, Neymar, Ronaldinho... y esos no tienen nada que ver con la independencia. Messi es mi ídolo, es el mejor, como jugador y como persona. Nunca una palabra mal, nunca se ha pronunciado sobre política. Messi me representa.”.

Y cuando tratamos de ponerle en un brete, Antonio demuestra aquello de que La infancia es la verdadera patria, como afirmaba Rainer María Rilke:

-¿Te quedarías con la conquista de un Mundial por parte de España o con una Champions del Barça ganada al Real Madrid?

“Uff, que difícil… pero si tengo que ser sincero, con una Champions del Barça al Real Madrid”.

“El equipo de fútbol no se puede elegir”, confirma Ferran.

Pues eso.