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El Clásico en ‘La habitación de Fermat’ de Zidane

El Clásico en ‘La habitación de Fermat’ de Zidane

Escrito por: Soprano3517 diciembre, 2019
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El Real Madrid de Zidane, con balón en campo propio, sigue utilizando mecanismos parecidos a los de su anterior etapa, en buena parte porque el lado izquierdo sigue congregando el talento para efectuar la salida desde atrás. Ante este Barcelona, se presume tendrá unos 6-7 segundos, tras la pérdida de balón blaugrana, de gran peligro potencial de fallar en su intento de sacarla jugada, pero una vez logre mantenerse y gane la espalda al bloque de presión, el riesgo se reducirá al mínimo.

Un mecanismo para lograr escapar del riesgo de pérdida y ganar metros en campo propio, puede estar en la activación de un lado derecho que permite espacios a la espalda de Griezmann en esta fase del juego, costándole notablemente además al equipo catalán bascular, por falta de coordinación y velocidad, hacia esa zona donde se da el aclarado cuando concentran efectivos en el foco de presión del lado contrario.

El Barça de Valverde está siendo un equipo que asume este déficit con naturalidad, retrasando y juntando líneas formando bloque medio, con la finalidad de achicar espacios, a la altura del medio campo; sabedor de que unir a Messi y Suárez en el mismo XI actualmente le hace disponer de poca voluntad, vigor y resistencia para mantener el ajuste continuo que requiere la estructura, en una intentona prolongada de robo en tres cuartos de campo.

La importancia de Toni Kroos en este proceso será capital. El alemán ahora mismo está siendo uno de los jugadores con mayor ascendencia de LaLiga y además se encuentra en su mejor momento como madridista debido a tres aspectos que se están dando al unísono: estructura colectiva del equipo que fortalece el aumento de su importancia, asunción del estatus liberado por la pérdida de importancia de Luka Modric tanto en la zona ancha como en el equipo y presencia de un Fede Valverde que le permite ser diferencial, de forma continuada, de más maneras que en etapas anteriores.

El alemán está incrementando su influencia con la presencia de Hazard en un lado y Fede en el otro, pues, de formas diferentes, contribuyen a que sobre su posición se asiente la ofensiva posicional de su equipo facilitándole pesar más, interviniendo un mayor número de veces en el juego, por un lado, y encontrando más fácilmente puntos de apoyo a los que activar e integrar en el circuito asociativo, por otro.

Sin el croata la concentración de juego blanco se reparte menos entre el sector derecho e izquierdo, al tiempo que la ocupación de alturas entre los centrocampistas lo hace más.

Asimismo, la presencia de Fede le está posibilitando explotar más regularmente su versión de ‘brújula del tiro de presión hacia adelante’ - el jugador que guía la primera presión -, donde marca terribles diferencias, por un doble motivo: yendo hacia arriba, Fede le da un apoyo que vuelve al Madrid más sólido, agresivo y eficaz. Su naturaleza de ‘comeespacios’, además, suaviza los efectos potencialmente nocivos que esto podría tener, al desguarnecer la transición defensiva en zonas sensibles, siendo un jugador al que no le cuesta cambiar el chip del cambio de dirección e intención en ‘presión-hacia-adelante’ y ‘corrección-hacia atrás’, cuya capacidad física le permite desactivar peligros potenciales antes incluso de que lleguen a campo madridista.

Una vez el Madrid logre escapar de su área con balón controlado, la siguiente tarea debe ser llegar a campo culé, instalarse en él y permitir a Toni Kroos que el Real Madrid de Zidane se ordene y fortalezca estructuralmente a partir de él. Para eso puede aprovechar un punto crucial en El Clásico.

El punto ciego del sistema defensivo del Barcelona de Valverde: la zona muerta existente delante del intervalo existente entre Sergi Roberto y Piqué. Al primero se le notan la falta de conceptos defensivos; si bien es cierto que suele disimularlo en base a una concentración y motivación que un Clásico siempre asegura, pero la falta de aptitudes defensivas le hace tender a sobreanalizar. No le sale natural responder a los estímulos como debería y eso conlleva que corporalmente se destensione y tarde demasiado en la toma de decisiones, lo cual, a este nivel, implica, pongamos el caso, hacerle salir tarde a perseguir desmarques de apoyo o dar pasos necesarios que eviten pases interiores a su espalda. Más, si cabe, al no disponer de una técnica defensiva tan distintiva como para compensar el llegar tarde.

Mientras que a Piqué, que nunca fue especialmente contundente yendo a anticipar ni fue una acción de la que abusase -tampoco lo necesitó al haber sido un central dominante que condicionó desde lo posicional-, está en un momento de su carrera que mide de más cuándo ir y cuándo quedar, sabedor de que su capacidad de corrección corporal no se encuentra en su mejor momento y que sí saliese en falso desprotegería en demasía a su equipo. En adición hay que tener en cuenta que Busquets siempre tuvo problemas al lateralizar su posición en campo propio acudiendo a las ayudas a los lados. Es un jugador muy intenso pero su dominio de la lectura y timing en esas acciones está muy lejos del que exhibe corrigiendo hacia arriba.

Por eso no sería de extrañar que Ernesto Valverde, para defender esta hipotética recepción y que no suponga una fuga en el sistema defensivo culé, mantenga a Busquets esperando cerca de la zona donde se dará; obligándole a descentralizar su posición de partida y encajonando con ello a Frenkie De Jong a su lado para repartirse el carril central en campo propio y atrayendo con más vehemencia como consecuencia a Griezmann (izquierda) y Rakitic (derecha) en el cierre de la línea por los costados en el repliegue.

Si el equipo de Zizou logra recibir ahí y parar su ataque en ese punto, obligando al equipo culé a forzar esa disposición defensiva, puede facilitar mucho a Toni Kroos encender la secuencia de acciones que le está haciendo al equipo madridista alcanzar su mejor versión, dado que el alemán podría jugar cómodo entre una línea media culé, ocupada en impedir la explotación de ese espacio, y una doble punta de movilidad y trabajo sin balón escaso.

La habitación de Fermat: el Madrid de Zidane ha venido disponiendo de tres atacantes -Hazard, Benzema y Rodrygo- que le dan oxígeno, tiempo y un descanso mental y físico que ayuda a su equipo a ocupar campo rival más veces y en mejores condiciones. El primero como consecuencia de su sucesión de movimientos más característica, empleada varias veces tras cada recepción, basada en ese ‘frenado en seco-más-arrancada ‘y los otros dos, a través de acciones más interpretativas; originando múltiples líneas de pase que mejoran la circulación de su equipo y encontrando y explotando las que se crean cuando tienen la pelota por presentar esa habilidad tan marcada para soltar cómo, cuándo y a dónde deben. Están construyendo un tejido asociativo a partir del cual la estructura de su equipo se fortifica y gana metros. Como los tres tienden al desmarque de apoyo de cara, atraen a la línea defensiva a ellos empujándola hacia adelante desde su portería. Como los interiores y laterales madridistas ganan altura, empujan a la media rival hacia atrás. Y como las recepciones de estos tres atacantes son interiores, una vez el conjunto merengue lleva su ataque posicional a 3/4s -Hazard y Rodrygo sueltan la línea de cal y vienen a la frontal-, apiñan la disposición de piezas rival hacia el centro. Es decir, logra achatar al equipo rival a lo largo y estrecharlo desde los extremos; como ocurría con las cuatro paredes de La habitación de Fermat.

Tras conseguir juntar a muchos rivales en poco espacio cerca de su área, el Madrid de Zidane está entendiendo cómo atacar al sistema defensivo rival. En ello destaca la aportación diferente de un Valverde que es el único jugador más relacionado con el espacio que con el balón de medio campo hacia adelante. Sus desmarques fuera-dentro rompiendo a espaldas de la defensa rival la puede desordenar, a causa de que movería a un central o lateral a los que les viene especialmente mal este movimiento (Lenglet defiende mejor hacia adelante y Firpo/Alba moviéndose y orientados hacia afuera), separándolos del resto y agitando a los demás miembros de la defensa por la exigente necesidad de tener que ajustar en muy poco tiempo con mucha precisión y rapidez sobre la continuidad de la jugada, o bien obligaría a un integrante de la media rival a tener que desproteger la frontal (es posible que en este marco fuese De Jong, que es el mejor medio culé defendiendo la zona de rechace).

En general se podría considerar que el Madrid de Zidane, en su mejor versión, está perdiéndola bien (cuándo y dónde puede; no en zonas comprometidas ni antes de tiempo) y sacándole mucha rentabilidad a la profundidad interior que está obteniendo. Por una parte, están acabando muchas jugadas y por otra su buena ocupación del campo rival les posibilita ejercer un dominio posicional en caso de pérdida. Toni Kroos y Valverde están pesando en zona de remate sin dejar de dominar la zona de rechace en la frontal, haciendo pues de la 2a jugada y recuperación postpérdida un mecanismo para darle a su equipo continuidad ofensiva y mantener un ritmo alto de juego. Exigen mucha coordinación y talento al rival para salir airoso de es