Algo que no sabemos
Como a todos, me ha sorprendido la salida de Xabi Alonso, cuando ya parecía que no iba a ocurrir. Como ya he contado, fui de los que recibió su fichaje con esperanzas, y la alegría se me fue descafeinando al paso de las semanas. Tenía todas las condiciones para triunfar en el banquillo del Real Madrid, si bien ya sabemos que para triunfar en el banquillo del Real Madrid hay que tener algo más que las condiciones. A esta hora me vienen a la cabeza imágenes y momentos en apariencia nimios que sin embargo explican mucho hoy sobre lo que ha ocurrido con Xabi Alonso y, en consecuencia, lo que viene sucediendo al equipo desde su llegada.
Más allá de lo esencial sobre el indescifrable plan de juego del equipo, los evidentes problemas físicos de los nuestros, y la extraña desmotivación de muchos de nuestros mejores jugadores–todo está conectado-, en los últimos meses hemos tenido síntomas de un problema aún más turbio y preocupante. Algo que no sabemos, aunque podemos intuirlo, ha ocurrido en el vestuario desde el día uno, y ese algo lo ha impregnado todo de malas sensaciones.
Muchos pusimos el foco en el enfado de Vini en la sustitución contra el Barcelona, y en la ausencia de consecuencias visibles a su desafío, pero era solo la punta del iceberg. Incluso sin descifrar ese algo que no sabemos que haya ocurrido de puertas adentro, ahora podemos obtener una imagen bastante elocuente si unimos los puntos de las pequeñas señales. Algo no ha ido bien. El síntoma más preocupante lo encontramos en un detalle en el que casi nadie ha reparado: en décadas viendo fútbol de élite, y por supuesto en tantos años de madridismo, jamás había visto semejante colección de discusiones entre los futbolistas durante el transcurso de cada partido, aparentemente sobre el papel de cada uno en el terreno de juego, sobre el lugar donde debe situarse la línea de defensa, o sobre la manera de sacar el balón desde atrás.
Igual de insólito que la cantidad de veces que hemos visto a alguno de nuestros futbolistas, también con el balón en juego, retirarse a la banda a mantener largas conversaciones con Xabi Alonso, quizá sobre los mismos asuntos. Ya sé que no es extraño que un jugador se acerque al míster a consultar lo que sea durante un encuentro, pero sí lo es que lo hagan tan a menudo y tantos jugadores, en medio de una sensación general de desconcierto.
el madridismo estaba ayer más disgustado con los jugadores que con Xabi Alonso. Pero a menudo cambiar al entrenador es la única manera de cambiar dinámicas tenebrosas que se extienden por toda la plantilla
Nos queda la duda de elegir entre hipótesis casi imposibles: que Xabi no fuera capaz de explicarse, con sus conocimientos y experiencia; o que los futbolistas no fueran capaces de entenderle. Una tercera opción, todavía más surrealista y absurda, sería que las pretensiones del entrenador fueran demasiado extravagantes como para que pudieran llevarse a cabo, o imposibles de alcanzar con la configuración de nuestros jugadores. Y ya la última, que sería el colmo de los colmos, que los jugadores no compartieran los planteamientos de Xabi Alonso e improvisaran en el campo a su antojo.
No sé si algún día sabremos la verdad, pero confiemos en que el club lo tenga claro, porque solo conociendo bien qué ha fallado podemos depositar esperanzas fundadas en la nueva era Arbeloa, que también acojo con tanta ilusión como prudencia. Ilusión porque, hasta la llegada de Xabi Alonso, era uno de mis favoritos para el banquillo; prudencia porque no me resulta fácil imaginar, en lo que tiene que ver con el manejo del vestuario, qué cosas tan distintas podría uno que no haya intentado el otro ya.
El terreno de la especulación es la tumba del columnista de opinión, así que no quiero con estas líneas profundizar en ese camino que va directo el cementerio. Sea lo que sea, ojalá Arbeloa pulse la tecla adecuada, se rodee de los mejores, y exija a nuestras estrellas que den un paso al frente o dos atrás en este momento crucial de la temporada en el que, por cierto, aún no hemos perdido nada, excepto una Supercopita a la que le faltó el canto de un duro para venirse a casa con nosotros, que todo hay que decirlo.
Creo haber tomado bien la temperatura a la mayoría de la afición si afirmo que el madridismo estaba ayer más disgustado con los jugadores que con Xabi Alonso. Pero a menudo cambiar al entrenador es la única manera de cambiar dinámicas tenebrosas que se extienden por toda la plantilla, por el rendimiento de cada uno, y por el juego de equipo. No es un mal entrenador, ni un mal madridista. Algo no conectó bien ahí dentro, a puerta cerrada, pero asumiendo eso, se va –corrígeme si me equivoco- con el cariño general de la gente. El mismo cariño con el que será recibido otro de los nuestros, Álvaro Arbeloa, al que tenemos desde ya mismo en nuestras oraciones, para que su entrada en el vestuario sea con el pie adecuado, y podamos volver a disfrutar del fútbol del Real Madrid que hasta el 2025 solía hacernos felices.















Pues sí. Xabi no va dejar de ser querido de la afición y me imagino que tiene la misma decepción que cualquiera de nosotros.
El Madrid le ha venido grande como a tantos, antes que él. No ha sido capaz de hacerse con el vestuario, bastante poco tiene que hacer Arbeloa para mejorar el juego.
Y que no se me olvide, para quien no esté preparado, la cacería a Arbeloa empieza hoy.
Vamos a una nueva guerra. Suerte.
Si Arbeloa se parece más a Conte que a Ancelotti le irá bien aquí en el contexto actual.
Arbeloa no me produce ni la mitad de ilusión que Alonso. Lo lamento.
Ojalá les vaya bien!
En fútbol casi todo es posible. Pero veamos sus carreras de entrenador:
Los dos comienzan en la cantera madridista (de donde NO ha salido aún Arbeloa), entiendo que con buenos resultados. Xabi se va a la de la Real y logra el ascenso (notable). Luego coge al Leverkusen en descenso y lo clasifica para Europa. La siguiente, gana el torneo del Bayern de Munich, es decir, la Bundesliga, y queda subcampeón en Europa League (único partido que pierde en toda la temporada). No estoy seguro, pero creo que también gana la copa. Una temporada histórica, perfecta.
Teniendo esto en cuenta y viendo que los problemas del RM ya estaban con Carletto el año anterior, ahora no pinta bien. No parece Alonso el culpable. Y Arbeloa está muchísimo menos preparado.
Como digo, ojalá vaya bien, pero ilusión, ninguna. Crucemos los dedos.
Ahora veamos las carreras de Rafa Benítez y la de Zinedine Zidane. Y las de Guus Hiddink y Vicente del Bosque.
Coño a ver si yo mismo con los datos en la mesa me estoy contradiciendo
Esta respuesta a la que comento, y la otra respuesta anterior son ambas un fraude.
Otra persona se hizo pasar por mí (!).
Lamento estar de acuerdo en la total falta ilusión y necesidad de este cambio de entrenador. Le deseo lo mejor a Arbeloa y al Real Madrid, sin esperanza alguna. Por primera vez expreso m8 pesimismo.
No creo que sea cuestión de cv ni de experiencia. El Madrid te puede sentar bien o venirte grande que es lo que le ha pasado al bueno de Xabi.
En principio Arbeloa ni ganando la Champions va a seguir, eso le permitirá estar en un segundo plano y dar protagonismo al equipo, que si no recuera lesionados está absolutamente roto y descompensado, pero en ningún modo para hacer el rídiculo, con Celta, Elche, Girona, Talavera y equipos de medio pelo.
Por mucho que nos duela , con Xabi había señales inequívocas de que no era capaz de arrancarlo. Se ha vuelto y ha vuelto loco a los jugadores, intentando dar con la tecla, pero no ha sido capaz.
Muy mala gestión por parte del club (quienes corresponda repartirse la responsabilidad entre tantísima gente del staff: presidente, director general, director deportivo, asesores, etc, etc ) en todo lo relacionado con la aventura Xabi Alonso. Muy mal balance en imagen del club y económica.
Lo único bueno de Arbeloa es que rompe el proceso y todos los que han metido cuchara se lo pensaran dos veces.
La frase con la que empiezas el artículo, supongo que será un recurso literario, porque creo sinceramente que lo sucedido no ha sorprendido a nadie, vamos ni a ti, osea que empezamos con una mentirijilla, vaya, vaya, con el articulista
A mí esta temporada me huele a Champions ...