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Cine madridista de verano

Cine madridista de verano

Escrito por: Athos Dumas16 agosto, 2019
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A principios de los años 80, recién entrado en la Universidad, ya no era momento para el que escribe de seguir los pasos de sus padres en cada veraneo. Ya apetecía hacer otro tipo de planes. Algún verano hubo suerte y pude hacer algún “Inter-Rail” por toda Europa con mis buenos amigos del colegio. A veces - bastante a menudo - estaba sin blanca y aprovechaba al máximo los veranitos madrileños, con unos meses de julio a más de 40 grados, pero siempre con planes apetecibles nocturnos, cuando bajaba “la calor” e incluso a veces caía “la fresca”.

Uno de mis planes favoritos era salir de casa a eso de las 8 de la tarde, comprar un bocata de calamares en “El Brillante” de la plaza de Manuel Becerra, y encaminarme, ya bien solo o en compañía, al parque del Buen Retiro, para meterme entre pecho y espalda una buena sesión doble de cine de verano. Cine de verano que me fascinaba cuando lo veía en las películas americanas de los años 50: la pareja protagonista se plantaba con un cochazo imponente ante una macro pantalla de cine y se ponía a ver cine mientras con una mano daban cuenta de un perrito caliente y con la otra mano se “arrumacaban” cariñosamente.

Este verano de 2019 ya no lo paso en Madrid, ya caducaron aquellos tiempos, pero sí me está pareciendo la pretemporada madridista como una sesión doble de cine de verano. Normalmente, empezaba la tarde noche con la película más ligera, más liviana, y luego se daba paso al plato fuerte, al peliculón de turno. El mes de junio fue el primer film del verano y a fe que resultó ilusionante, con los fichajes meteóricos de Mendy y de Jovic, y la guinda con el de Eden Hazard. Los madridistas contemplamos durante ese mes un verdadero “blockbuster”, una obra de arte a la vez de mucha calidad y además, muy taquillera, una especie de “El Álamo” de mi infancia, simultáneamente entretenida, con un excelente reparto (Wayne, Widmark y Laurence Harvey), unas enormes dosis de épica y emoción durante tres horas que se me antojaban cortísimas. Era el mundo al revés: el programa doble empezaba no con una serie B de Budd Boetticher o una de aventuras tipo “El zorro y los tres mosqueteros”, sino con un verdadero plato fuerte digno de los mejores “cordon bleu”.

El mes de julio se presentaba apetitoso: iban a caer en nuestras redes, qué sé yo, De Ligt, Pogba y Harry Kane. La revolución que todos preveíamos por parte de Zidane realmente iba a tener lugar.

Pero héte aquí que todo se frenó en seco.La plantilla volvió de vacaciones, empezó la pretemporada en Canadá y una tras otra empezaron a caer las malas noticias: lesiones varias (sobre todo la de Asensio aunque también cayeron Mendy y Jovic), las negativas por parte del ManU a negociar por Paul Pogba, las declaraciones desafortunadas de Zidane sobre Bale y James, y sobre todo la noche nefasta de New Jersey, con los siete puñales que nos clavó sin piedad el vecino colchonero.

El programa doble se desplomaba tras la gran primera película. La segunda, el plato fuerte que estábamos esperando, un Hitchcock tipo “Con la muerte en los talones” o “Encadenados”, un Hawks con Bogart y Bacall, un “Espartaco” de Kubrick, de pronto se transformó en un horrendo refrito de serie B. Ya no se proyectaban para nosotros las imágenes de “El Gatopardo” ni “Cantando bajo la lluvia” ni “Barry Lyndon” ni “Hatari”. Lo que vimos en julio, y lo que estamos viendo en agosto es una película de Paul Naschy/Jacinto Molina, un film de terror de tercera fila, un bodrio que no hay por donde cogerlo: no se sabe si es “Los ojos azules de la muñeca rota” o “El retorno del hombre lobo”. O quizás otro bodrio que, de lo malo que era, tenía su gracia, amén de un reparto espléndido - Christopher Lee, Peter Cushing, y ¡Telly Savalas! -, “Pánico en el Transiberiano”: un auténtico despropósito de principio a fin.

No desesperemos. Esto es el Real Madrid. Tiene que haber un plan que desde luego las redes sociales incendiarias y Twitter Madrid desconocen (desconocemos) por completo. Ahora parece que Bale y James pueden ser los refuerzos inesperados después de haber sido puestos en la picota innumerables veces. Quedan dos semanas para el cierre del mercado. Quizás este programa doble fallido de cine de verano sea en realidad un fastuoso programa triple con la proyección a finales de agosto de alguna de las partes de “El Padrino” o “La gran evasión” o incluso la que sería más que apropiada “Casablanca”. Puede que haya todavía uno o dos ases que mostrar en esta partida de póker. Mientras tanto, tras ver el bodrio que nos han proyectado este verano en segundo lugar, lo recomendable es ir a reponer fuerzas a “El Brillante”, comprar otro bocadillo de calamares y esperar acontecimientos que nos vuelvan a ilusionar de cara a la temporada que ya mismo empieza.