El inmejorable arranque del Madrid de Xabi Alonso, con la solvencia por bandera mientras se encuentra y encuentra la brillantez, incita al análisis y a obtener las primeras conclusiones. Y más si consideramos que el club blanco se mide por las cumbres y estamos a punto de iniciar un mes de puertos de primera categoría. Así que vayamos por partes.
Xabi Alonso es el tercer entrenador desde el 68 que consigue enlazar siete triunfos consecutivos en los primeros partidos de la temporada. Iguala a Pellegrini (09/10) y Ancelotti (22/23). Además, el tolosarra es el octavo técnico de la historia que gana sus seis primeros encuentros de Liga. Le preceden Díaz Novoa, Carlos Alberto Silva, Van Gaal , Luxemburgo (también con los blancos), Tito Vilanova, Martino y Flick. En el horizonte madridista tiene a Miguel Muñoz, que arrancó la 68/69 con nueve victorias antes de empatar con el Pontevedra.
Son las dos virtudes destacadas por el técnico y expuestas a grandes ratos sobre el verde. Su Madrid se ha convertido en imprevisible. Con la premisa de repartir esfuerzos y ahorrar lesiones (Rüdiger y Trent ya cayeron), y gracias a la polivalencia y la calidad de la plantilla, Alonso lo tiene claro: acertar ya no sólo su once, sino su sistema, será casi misión imposible.
En los siete partidos disputados hasta la fecha, se ha visto el 4-3-3 de los últimos años, el 4-4-2 más equilibrado y el 3-5-2 que se preveía como campamento base del Madrid de este año. Además, salvo contadas excepciones (Courtois, Carreras y Mbappé), nadie es imprescindible y todos son necesarios. El éxito pasa por consolidar la armonía y la ambición, y la mejor noticia es que el equipo se ha hecho con todo el saco de puntos mientras apuntala su tremendo margen de mejora.
Confieso que nada más anotar su excelso golazo ante el Levante acudí como un resorte a las redes para manifestar lo ridículo que resulta dudar de Vinícius. Y un usuario apuntó en la diana: “No es dudar, es exigir”. Ahí es donde nos podemos reconocer todos. Incluido Valdano, que estos días advirtió con el acierto que suele que el brasileño debía ser “más cuidadoso en sus gestos”, pues “la gente del Madrid siempre ha antepuesto al club antes que al jugador”. Vinícius, siempre sospechoso de un crimen propio o ajeno, ya no goza de la protección paternal de Ancelotti, que llegó a manifestar su indignación y sorpresa por la persecución que a su juicio sufría el siete.
El éxito pasa por consolidar la armonía y la ambición, y la mejor noticia es que el equipo se ha hecho con todo el saco de puntos mientras apuntala su tremendo margen de mejora
Campañas y melancolías aparte, el estancamiento de la renovación y la bajada de estatus impuesto por Alonso comenzaba a nublar el ambiente, pero el delantero habló donde suele dejar a todos callados, en el césped, y su gran actuación en Valencia desmiente a los que ya le colocaban en la vía directa del paredón. Participativo, punzante, imaginativo, su gol al Levante casa con la definición más acertada de genialidad: lograr lo que segundos antes parecía imposible. Y es que la magia, por mucho que algunos lo tengan en su punto de mira, vive en sus botas.
Una de las mejores noticias para los blancos —sobre todo teniendo en cuenta la carestía de creadores en el centro— ha sido la metamorfosis de Arda Güler. De suntuoso pícaro a general en plaza, el turco no sólo ha hecho olvidar la ausencia de Bellingham, sino que está afianzando una sociedad con Mbappé indetectable para los rivales. Y eso son palabras mayores.
Qué decir del galo, líder por estatus y números, el auténtico sostén del inicio de la competición.
Respecto a los nuevos, Huijsen y Carreras han roto las predicciones más optimistas, empeñándose en agotar los adjetivos admirativos, mientras Franco Mastantuono, paso a paso, destello a destello, va demostrando con su rendimiento que la fe de Alonso no es crédula, sino basada en su valor diferencial y constante activación tras la pérdida.
Hasta ahora, las balas no han sido de fogueo, pero sí de fusilería. Durante el próximo mes llega la verdadera artillería. O lo que es lo mismo: Atlético de Madrid, el viaje de nunca acabar a Kairat, el serio Villarreal, la visita a la casa de torturas de Getafe, el clásico europeo contra la Juventus y el doméstico frente al Barcelona. Ahí es nada.
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Hola a todos. Con tres goles, Julián Álvarez propició anoche una remontada del Atlético de Madrid que, en los cánones de heroicidad que se estilan en Canillejas, fue seguramente épica. El rival no era el Bayern de Múnich ni el Manchester City, pero oye, era el Rayo Vallecano, que para los cánones antes referidos vale igual, o seguramente más, por cuanto es una remontada más castiza.
Para que esta remontada pudiera tener lugar, fue preciso que tanto el mítico Hdez Hdez como su compañero del VAR se inhibieran (o inhibiesen) en un agarrón de Koke sobre el cuello del portero rayista que le habría valido unas siete expulsiones a Carvajal, así como en un puñetazo de Marcos Llorente sobre el estómago de un rival de la barriada. También hubo falta previa a Isi Palazón en el segundo gol de Álvarez. Se nos antoja esta una liga peligrosamente preparada para que el equipo del pueblo quede cuarto, que es su objetivo como de manera explícita están diciendo tanto Simeone como los oficiosos portavoces mediáticos del club, todo ello a pesar de haber rondado los 400 millones de euros de inversión en fichajes en los últimos dos veranos.
Si el Real Madrid invierte 400 millones, y luego aclara que eran para quedar cuarto, Florentino Pérez debe exiliarse en las Islas Pitcairn y permanecer confinado en una gruta de su exuberante litoral hasta nueva orden.
El caso es que ayer les salvó el jugador apodado Araña, tremendo delantero acerca de quien mucha gente empieza a preguntarse qué hace un tipo como tú en un sitio como ese, o bien una araña como tú, que encaja mejor en la métrica de la legendaria canción de Burning.
Al final del partido, y para celebrar la histórica victoria, las huestes cholistas se fundieron con el versallesco Frente Atlético en el cántico “Madridista el que no bote”. Digan ustedes que sí. ¿Para qué pedir más? El Atlético de Madrid es una institución cuyo listón de exigencia coincide al milímetro con el listón de su aborrecimiento a lo blanco. Si odias lo suficiente al Madrid, ya no hace falta que marques goles ni que ganes más partidos de los estrictamente necesarios para quedar cuartos, aunque gastes millonadas escandalosas en fichajes y tu entrenador sea el mejor pagado del orbe. Simeone cobra lo que cobra porque se levanta de las reuniones con la UEFA muy airadamente, protestando un acierto de los árbitros de Ceferin, y porque quiso pegar a Varane y a un aficionado del Liverpool, y porque se aferra a su genitalia mirando a la grada como nadie. El Atleti es una cantidad ingente de dinero disfrazada de calderilla y puesta al servicio de una narrativa falsamente épica que se basta y se sobra en tanto en cuanto sus componentes detesten lo suficiente a la hidra, que es el Madrid. Bueno, eso y quedar cuartos, como ya se dijo, para dar pábulo al mismo esquema al año próximo sin perturbaciones financieras reseñables. No se nos ocurre cosa más sencilla que ser del Atleti.
Por eso el del sábado, que ya se aproxima a pasos agigantados, es el día más importante del año para las huestes cholistas, el círculo rojo en el calendario. Porque quedar cuartos con ese presupuesto y ese gasto en fichajes debería ser pan comido, y en la vida hace falta, al menos un par de veces por temporada, enfrentarse al objetivo glorioso de joder al de enfrente. No se puede vivir sin altos desafíos.
Los propietarios/dirigentes no pueden ser más felices con este patrón de conducta deportivo, mediático y sociológico. Nadie les puede cuentas de nada mientras cumplan con esos dos parámetros. Se apropiaron indebidamente del club, aunque el delito prescribió, y ahora planean vender una parte muy sustancial del mismo a un fondo de inversión. Precio de venta = 3000 millones de euros. Precio de compra = Cero euros. No hace falta ser un genio de la contabilidad para calcular la plusvalía. Como para ponerte a exigir al Cholo que gane títulos. Tampoco te los pide ningún periodista de los llamados afines, como no los reclama la afición mientras… Bueno, ya hemos dicho mientras qué. A la parte más ruidosa de esa afición les basta con lo ya expuesto para abstenerse de partir según qué piernas, y mientras sigan siendo amparados por el club esa parte de su afición representa la “oficialidad” de la misma.
Por eso es inevitable preguntarse no ya qué hace una gran estrella del fútbol mundial como Julián Àlvarez en ese lugar, sino cuánto durará en él. La respuesta no tiene fecha pero sí marco temporal: estará allí hasta que llegue una oferta del club cliente de Negreira un poco menor de lo mínimamente razonable. Porque traspasar a tu único verdadero crack el único equipo que puede hacer daño, a nivel nacional, a la mentada hidra es bien, siempre y cuando los que se queden sean capaces de seguir clasificando cuarto al equipo y ganando de vez en cuando al Madrid, o quizá solo baste con anunciar que te propones hacerlo de un modo suficientemente gutural y amenazante, con unas maneras que denoten la suficiente saña.
Os dejamos con la prensa cataculé. Pasad un buen día.
“¡Hala, Madrid! ¡Hala, Madrid!
Noble y bélico adalid, caballero del honor”
-M. García y A. Villena.
La temporada apenas cuenta con un puñado de partidos, y los madridistas ya vamos comprobando que las promesas de Xabi Alonso no eran en balde. En julio, cuando ensilló el caballo blanco en pleno galope, con escasa preparación y una plantilla a medio armar, Don Xabier aseguró que quería que los madridistas disfrutáramos del equipo. No basta con ganar: hay que hacerlo bien, la mayoría de las veces. Y sí: está cumpliendo.
El antídoto perfecto a la polémica que rodea al arbitraje español —que muchos sospechamos contrario a los intereses del Real Madrid— es lo que el equipo de Xabi nos está regalando: fútbol en estado puro. ¿Por qué habría yo de empeñarme también en dar tinta a quienes pretenden afear al Madrid cuando estos jabatos —toda calidad, todo honor, toda clase— están jugando al fútbol como hace mucho no se veía en el templo de La Castellana? Así, y aunque aún es temprano, permítaseme esbozar las que considero son las grandes claves del renovado Real Madrid, ese que devuelve la ilusión a los madridistas de todo el mundo.
En julio, con escasa preparación y una plantilla a medio armar, Xabi aseguró que quería que los madridistas disfrutáramos del equipo. No basta con ganar: hay que hacerlo bien, la mayoría de las veces. Y sí: está cumpliendo
Primero lo primero: Xabi Alonso sigue imprimiendo su sello personalísimo al equipo. Presión alta, amor por el balón, recuperación inmediata tras pérdida. Hasta Kylian Mbappé se suma a la presión. Cabría preguntarse si Luis Enrique —de quien hemos visto múltiples clips intentando (sin éxito) inspirar al bueno de Kylian— es tan bueno en estas lides como se dice, pero eso es harina de otro costal. Xabi lo ha logrado y, como él mismo recuerda, la temporada apenas comienza.
Siete partidos han bastado para reconocer el santo y seña: en ataque, toques con criterio y salida de balón limpia. Amigos míos, hasta Courtois se involucra en el inicio de la jugada. Velocidad en el pase, múltiples opciones en el desarrollo y en la transición, y jugadores que son buenos pero se vuelven superlativos cuando sirven bien a la idea de Xabi. Pero el sistema también abre espacio a la creatividad, así como al despliegue atlético del francés de Bondy y del brasileño de las dos Champions, que en cada partido suma un registro más, mostrando signos de recuperación. El mismo sistema sirve en bandeja de plata la posibilidad de que Arda deje ver el talento que nuestro querido Carletto no quiso —o no supo— ver. Lo sospechaba, pero al parecer cerró los ojos por conveniencia. Igual le queremos y le deseamos todo el bien posible.
Se sabe que el Madrid ataca muy bien. Incluso antes llegó a decirse que atacaba mejor de lo que defendía. Por eso, en la era de Xabi, la faceta defensiva cobra aún mayor relevancia. Para empezar, si el balón se pierde por línea final, se advierte hambre inmediata por recuperarlo. Impresiona ver a Mbappé agazapado en la frontal del área, presto a lanzarse sobre quienes osan salir en corto. Ese gesto empuja a los demás, que también muestran un deseo febril por retomar la posesión. Si se pierde el balón y la jugada continúa, no hay discusión: todos presionan. Los delanteros, los mediocampistas e incluso los defensas dan uno, dos o tres pasos hacia adelante. Asfixiante, difícil de superar. Y repetido hasta el hartazgo: casi un dogma. Si la presión falla —porque hay equipos de mejor pie que otros, o porque saben saltar líneas con éxito— todos los jugadores corren y se reposicionan por detrás de la línea del balón. Y pobre del que no lo haga: de inmediato Don Xabier lo reprende. “Vini, detrás del balón”, le grita al actual The Best. “¡Kylian, Kylian!”, espeta al crack francés mientras hace ademanes para recordarle el dogma. Y le hacen caso. Maravilloso.
Velocidad en el pase, múltiples opciones en el desarrollo y en la transición, y jugadores que son buenos pero se vuelven superlativos cuando sirven bien a la idea de Xabi
En esa faceta defensiva aún hay automatismos por pulir, pero queda claro que el sistema favorece a muchos. Un caso ejemplar y evidente es Tchouaméni: jugando de pivote y viendo al rival de frente, se muestra mucho más sólido de lo que habíamos visto. El sistema le potencia. Lo mismo ocurre con los defensas. Huijsen —de quien no hablamos lo suficiente, aunque es sin duda un fuera de serie— ya estaba habituado a ello; y el bueno de Carreras, otro que ha caído con absoluta maestría y de pie en la que ya fue su casa, también domina el arte de defender hacia adelante. Y eso se contagia, y Xabi lo exige. Militao, Carvajal, Rüdiger, Fran García, Trent… da igual el nombre: todos empiezan a comprender la necesidad de ese paso hacia adelante y de esa activación constante. ¿El resultado? Salvo contadas excepciones, en las que el Madrid ha sabido sufrir los envites del contrario, se ve un equipo mandón, que se gusta. Y si todo esto fallara, aún nos queda el bueno de Courtois. ¿Alguien duda de sus cualidades? ¿Quién osa afear al belga? Es una garantía.
Me he guardado algunas líneas para hablar de uno que, incluso a trompicones, ha sabido ganarse el ojo de Xabi y también del madridismo: el pibe, Franco Mastantuono. No solo prolonga una bellísima tradición de jugadores que iniciaron en River Plate antes de dar el salto europeo en el club más grande de la historia, sino que además lo hace con naturalidad, dejando aquí y allá señales crecientes de su talento maravilloso. He leído barbaridades variopintas: que es mediocre, que no sabe controlar el balón, que le falta ritmo… Paciencia: tiempo al tiempo. Por lo demás, valga el guiño: el primer gol del crío llegó un 23 de septiembre, lo mismo que ocurrió en esa misma fecha con otro argentino que escribió con letras doradas la primera página de la gran leyenda del Madrid: Don Alfredo Di Stéfano. Hace 72 años, Don Alfredo debutó con el Real Madrid en un amistoso ante el Nancy y de inmediato se estrenó como goleador. Pues vaya señal que Mastantuono se estrenara exactamente el mismo día. Permítaseme soñar. Pero paciencia.
No podía cerrar este pequeño análisis sin mencionar a dos recién llegados que también explican el salto de calidad del equipo con el cambio de mandos. La plantilla de Xabi es mejor que la de Carletto en un aspecto clave: si bien el italiano tuvo por ejemplo, a Luka Modric, la defensa menguó. Dios bendiga el ojo de los responsables de los fichajes. No solo pagaron por un central de juego, dominio y pase extraordinarios como Huijsen —y lo hicieron debutar de inmediato en el Mundial de Clubes—, sino que además se empecinaron y no se amilanaron cuando el otro protagonista de estas líneas no pudo llegar en su momento y se prometieron repatriarlo: Álvaro Carreras.
el primer gol de mastantuono llegó un 23 de septiembre, lo mismo que ocurrió en esa misma fecha con otro argentino que escribió con letras doradas la primera página de la gran leyenda del Madrid: Don Alfredo Di Stéfano
Se le dejó marchar de La Fábrica, pero Álvaro nunca dejó de soñar en blanco. No llegó durante el Mundial de Clubes, aunque ya entonces era una promesa y, visto lo visto, menos mal que se cumplió. Su Mundial con el Benfica no fue brillante, y se levantaron sospechas: que era muy caro, que la élite le iba a quedar grande, que el Madrid iba a ser timado. “A callar” ha dicho el bueno de Carreras, pero sin decirlo, sin mal rollo, con puro fútbol. Despierto, inteligente, sabiendo cuándo incorporarse al ataque y absolutamente férreo en defensa. Un lateral con mayúsculas y un central-mariscal que recuerda al camero de leyenda.
En fin, las promesas de Xabi, los retoques a la plantilla y un renovado compromiso auguran que el Real Madrid va a competir, y que los madridistas del mundo disfrutaremos mucho con nuestro equipo. Sospecho que ha de ser muy triste ser anti, especialmente en tiempos como los que se avecinan. “¡Hala, Madrid! ¡Hala, Madrid! A triunfar en buena lid, defendiendo tu color.”
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El lunes se otorgó el Balón de Oro 2025 y el ganador fue Ousmane Dembélé. ¿Algún ser racional puede sorprenderse? Por rendimiento colectivo e individual, la temporada del extremo francés cumple todos los supuestos requisitos. Aunque claro, ¿y por qué no el Balón de Oro a Vitinha? En puridad, si concretamos la ocurrencia del año pasado con Rodrigo, ¿acaso no sería más pertinente dárselo a Billy Gilmour? El centrocampista escocés ganó la Seria A con el S.S.C Napoli. Si lo miramos con perspectiva, la prensa deportiva española tiene sus razones para estar triste por la derrota de su candidato favorito: Lamine Yamal.
El Balón de Oro es lo que es. A lo largo de su historia ha premiado a jugadores “medio pelo” tipo Stoichkov o Jean-Pierre Papin. Jugadores de nivel pero que francamente no han empatado con nadie. También tenemos casos de ganadores discutibles pero defendibles. Michael Owen fue la excusa para robarle el trofeo a Raúl. El jugador británico aquella temporada aportó un palmarés fabuloso: la FA Cup, la Community Shield, la Carling Cup, la Europa League y la Supercopa de Europa con tan sólo 22 años.
La excusa de la precocidad como vemos siempre dio un plus. Pero, siendo honestos, Owen ganó mucho más que Lamine y metiendo más goles. Es decir, siendo más decisivo que el jugador del Barça. Porque el valor del gol es primordial. Tanto como el palmarés colectivo. Esto ha decantado la mayoría de premios individuales. De forma injusta, pues tan importante es la participación de un delantero como la de un defensa. ¿Cómo valoramos realmente la participación de un media punta por encima de la de un portero? ¿Alguien en su sano juicio puede creer que Casillas no merecía un Balón de Oro antes que Messi en 2010?

Los criterios para otorgar el galardón siempre están en duda porque son tan cambiantes como precise su jurado. El año pasado, nos contaron que la actitud de los jugadores tiene mucho peso. Esto daría lugar a que no solamente tienes que ser un habilidoso driblador, también debes comportarte como Gandhi. Por ello, L'Équipe afea la conducta de Lamine en la final de la UEFA Nations League: "Su actitud en la final de la Liga de Naciones contra Portugal, en la que se negó a estrechar la mano de Cristiano Ronaldo, y no esperó a que sus oponentes recibieran el trofeo, fue inaceptable”.
Hasta el último momento, la prensa deportiva de nuestra querida España quiso vendernos que Lamine Yamal tenía opciones verdaderas de llevarse el galardón. Como dije hace unos días, Lamine no deja de ser un Neymar con mejor marketing. Por lo tanto, no debiera extrañarnos la matraca. Al fin y al cabo, todos sabemos que los premios son un malentendido y también podemos advertir que los jurados tienen un precio.
la mejor temporada de Lamine Yamal no supera a la teóricamente peor temporada de Vinícius. El globo de Lamine estaba tan inflado que al final explotó
Lo que sí me parece un escándalo es que se haya institucionalizado admitir la chufla de los criterios fijos variables en función a los intereses particulares. El pasado lunes circulaban en redes sociales las siguientes estadísticas respecto a Vinícius Júnior: en la temporada 2023/2024, hizo 31 goles y dio 14 asistencias, consiguiendo con su equipo 4 títulos de peso.Y en la temporada pasada, una de las más flojas de su carrera, Vini ganó 2 títulos e hizo 16 goles y dio 13 asistencias.
Es decir, la mejor temporada de Lamine Yamal no supera a la teóricamente peor temporada de Vinícius. El globo de Lamine estaba tan inflado que al final explotó. Pretender que este chico ganase el Balón de Oro, frente a tantos otros compañeros que han hecho más mérito, es tomar a la gente por boba.
Respecto a Vinícius quisiera añadir algo más. En las últimas semanas, su protagonismo en la conversación futbolera es bastante negativo. Se hablan demasiadas cosas negativas, muchas de ellas carentes de lógica. Si todo sigue el curso de la cordura, Vinícius acabará prolongando su contrato con el club de su vida y continuará haciendo su historia en el mejor equipo del mundo. Como cantaba Calamaro, Vinícius Júnior tiene en la mano la carta para jugar al juego. ¿Qué juego? El único al alcance del genio del fútbol mundial. Que Dios le bendiga y proteja.
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El Real Madrid va de victoria en victoria. Anoche, en el Ciutat de València, el Madrid tenía una salida difícil. En estas primeras jornadas el Levante UD se está mostrando un equipo complicado, el Barça lo puede atestiguar. Como decía, el Madrid hizo un partido serio que se cerró con un resultado abultado. A pesar del estado del césped, el Madrid estuvo fino en las acciones. Estéticamente, fue el de anoche el partido más apreciable de lo que llevamos de temporada.
Xabi Alonso volvió a presentar un 11 con novedades. Siguiendo su política de rotaciones y con la vista puesta en el próximo sábado frente al Atlético de Madrid, el entrenador vasco introdujo hasta cuatro cambios: Ceballos en el centro del campo, Huijsen como central, Asencio en el lateral derecho y Fran García en el izquierdo. Me despertaba curiosidad ver a Carreras como central y me gustó mucho. El jugador gallego está siendo un verdadero hallazgo. Su polivalencia dará mucho juego.
El tridente de ataque volvió a ser el conformado por Mastantuono, Mbappé y Vinícius. Anoche los tres de arriba estuvieron de dulce. En una de las acciones en las que Vini se dejaba caer por la derecha, el brasileño recibió dentro del área y se inventó un disparo con el exterior que acabó en gol. La genialidad de Vini es de tal calibre que merece ser reproducida en bucle y colgarla en el Museo del Prado. Diez minutos más tarde, en una de esos contraataques que únicamente puede hacer un equipo vertical de primer nivel, Vini dejó solo a Mastantuono que definió con un derechazo por la escuadra imposible de parar. Franco por fin lograba hacer su primer gol con la camiseta blanca.
La segunda parte comenzó igual para el Madrid hasta que Etta Eyong en el minuto 54 recortó distancias. El Levante consiguió inquietar al Madrid por un breve tramo, hasta que Mbappé hizo una diablura dentro del área que acabó en un penalti de libro. El francés transformó el penalti de panenka. El cuarto cayó dos minutos más tarde en otra contra ejecutada a base de pases rápidos. Especialmente grato fue ver el pase al hueco de Arda Güler para un Kylian que definió a lo Ronaldo Nazario, venciendo al portero en carrera y empujando a placer el balón al fondo de las redes.
La genialidad de Vini es de tal calibre que merece ser reproducida en bucle y colgarla en el Museo del Prado. Diez minutos más tarde, en una de esos contraataques que únicamente puede hacer un equipo vertical de primer nivel, Vini dejó solo a Mastantuono que definió con un derechazo por la escuadra imposible de parar
Anoche el Madrid estuvo especialmente brillante en ataque. Frente al Levante anotaron los tres delanteros titulares, algo que se le venía exigiendo desde parte del aficionado. Precisamente este martes leí en La Galerna a Sergio Sannia observar que debemos mejorar en ataque. Sannia subrayaba que el equipo está haciendo bien la presión tras pérdida, que el centro del campo responde a los requerimientos de Alonso y en defensa nos mostramos sólidos. Sin embargo, tenemos una cuenta pendiente en ataque, donde hasta ahora solo lucía Mbappé.
Actualizando los datos con el último partido frente al Levante, de los dieciséis goles en siete partidos que lleva el Madrid, nueve son del delantero francés. Lógicamente llevamos poco tiempo y encajar todas las piezas del mecano requiere tiempo. De hecho, el propio Alonso recordó el lunes en la rueda de prensa previa al partido que el equipo mejora, pero aún sigue en fase de construcción. Tengámoslo en cuenta.
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Buenos días. El Madrid golea y Claudia Cardinale muere. Es la fuerza de lo ineludible. Lo primero nos espolea y lo segundo nos hunde, pero en la posibilidad de analizar el mundo con frialdad de cirujanos solo reconoceríamos el cumplimiento inexorable de lo que ha de ser. Ni la belleza y el talento de la gran estrella italiana nacieron para la eternidad, ni puede pasar mucho tiempo sin que los de blanco hagan algo que nos encienda, como literalmente proclamó Xabi que haría con nosotros en su presentación. Lo está cumpliendo.
Sí, estamos encendidos. Suena a voto matrimonial.
—Afición, ¿venís libremente a disfrutar de un Madrid nuevo, tan tenaz como artístico, tan energético como virguero?
—Sí, venimos libremente.
—¿Estáis dispuestos a ignorar las voces torticeras de la prensa, dispuesta siempre a minusvalorar los méritos de los de Xabi?
—Sí, estamos dispuestos.
—Por tanto, y en cumplimiento de la premonición/promesa del propio Xabi en el día de su puesta de largo, ¿estáis encendidos?
—Sí, estamos encendidos.
As pone el foco (aunque esta vez para bien) en Vinícius, y no nos parece mal que al menos, ya que tiene que aguantar con frecuencia un desdén que no merece, se resalten por un día sus méritos, aunque la exhibición blanca fuese coral.
El brasileño abrió el marcador con un gol que solo una estrella incomparable en el firmamento balompédico mundial es capaz de facturar. Su golpeó con el exterior fue un homenaje explícito (lo detalló ante los micrófonos después) a su excompañero Luka Modric, y su partido fue en líneas generales mayúsculo. Para corroborar este y otros extremos, podéis leer la crónica de Paco Sánchez Palomares y las calificaciones de Genaro Desailly.
Pero Vini no fue el único que brilló (y bailó). Mbappé no estaba haciendo un gran partido, pero de pronto, cuando el Levante apretó, y aquí no nos referimos a ningún viento, sacó de la nada un penalti (que transformó a lo Panenka) y anotó un gol espectacular, regateando a Ryan Air -hallazgo de Paco Sánchez- y marcando con el sigilo del estrangulador de Boston. En este sentido, reconocemos que es divertido ir siguiendo la retransmisión de los partidos a través de las cadenas radiofónicas. Antonio Romero en la SER, por ejemplo, estuvo atinadísimo dando instrucciones a Xabi Alonso poco rato antes de que Mbappé la liara.
Aparte de Vini y Mbappé, el tercer gran protagonista del partido fue Mastantuono, quien se estrenó como goleador y se desempeñó con maneras y brío de los que hacen soñar. Unos ilustres paisanos de Mastan, el grupo musical humorístico Les Luthiers, inventaron un protagonista de sus felices historias: el ficticio compositor Johan Sebastian Mastropiero. Nosotros tenemos nuestro Johan Sebastian Mastantuono. Les Luthiers titularon uno de sus discos con el juego de palabras “Mastropiero que nunca”, y a nosotros no se nos cae de la boca nuestro propio jueguecito tonto y devoto.
Mastantuono que nunca.
El trío atacante (Kylian, Vini, Franco) no fue el único que deslumbró. Carreras volvió a dejar a todo el mundo patidifuso con un alarde continuo de solidez y solvencia, esta vez jugando como central. Ceballos demostró su utilidad en el seno de la plantilla, y Güler facturó un último tercio de partido realmente memorable. Volvieron Jude y Camavinga, con lo que la confección del once para el Metropolitano el próximo sábado se convierte para Xabi en un tetris apasionante.
Marca ha venido hoy a aburrirnos con no sabemos muy bien qué evento, pero uno en todo caso que ha tenido como máximas guest stars a Tebas, Louzán y Miguel Ángel Gil. Bromuro para nuestra fogosidad en esta mañana feliz.
—Amor mío, tengo un plan sorpresa para ti.
—Qué romántico. Cómo me gustan estas cosas. ¿Dónde me llevas, corazón?
—Está bien, te lo diré. Vamos al Business Sport Forum para unas conferencias de Tebas, Louzán y Miguel Ángel Gil Marín.
—Te has equivocado. Hoy no es nuestro aniversario y estoy haciendo croquetas.
Toda la prensa cataculé se centra hoy en la desgraciada noticia de la operación y baja de Gavi, que estará de baja muchos meses. Le deseamos que el trago sea llevadero y esté de vuelta cuanto antes.
Pasad un buen día y repetid con nosotros: Sí, estamos encendidos.
Arbitró Isidro Díaz de Mera Escuderos del comité castellano-manchego. En el VAR estuvo Pulido Santana.
No desentonó en un partido limpio y sin grandes polémicas. Le faltó alguna amarilla en la primera mitad a Carlos Álvarez o Fran García, pero prefirió mantener el listón alto y no sacar tarjetas.
Estas llegaron en la segunda parte con la primera mostrada a Carreras por pisar a Carlos Álvarez en el minuto 53. Cuatro más tarde se unió Elguezabal por una entrada muy a destiempo a Vini. En los últimos minutos no quiso complicarse con un agarrón de Arriaga a Vinicius y un manotazo sobre Brugué y no sumó más cartulinas a las estadísticas.
El penalti de Elguezabal a Mbappé en el 62 fue claro al barrerle el defensa granota a ras de suelo. Ni lo protestó.
Díaz de Mera Escuderos, BIEN.
-Courtois: APROBADO. No pudo hacer nada en el extraño y afortunado gol granota. Fue casi un espectador el resto del partido.
-Asencio: APROBADO ALTO. Oficio y raza en su inhabitual puesto de lateral.
-Fran García: APROBADO ALTO. Sin errores.
-Huijsen: APROBADO ALTO. Partido serio, pese a algún fallo en la entrega.
-Carreras: SOBRESALIENTE. Impecable en una posición que también es poco usual para él. Sensacional en el corte, la entrega y las incorporaciones.
-Valverde: APROBADO ALTO. Partido sabio, si bien con pocos alardes.
-Ceballos: NOTABLE. Valiosísima contribución la suya. Se vació y gestionó cada balón con gran solvencia. Pulmón y virtuosismo.
-Güler: NOTABLE. Estuvo gris hasta que metió un balón de ensueño para el cuarto gol. A partir de ahí, su exhibición fue de ensueño.
-Mastantuono: SOBRESALIENTE. Debutó en el apartado goleador y demostró que es un generador inagotable de amenazas. Juega con tanta pericia como intensidad. Leyenda en ciernes. Como dirían sus paisanos Les Luthiers, Mastantuono que nunca.
-Vinícius: SOBRESALIENTE. Golazo con el exterior, asistencia soberana a Mastantuono y partido para que los odiadores lo rabien muy a fondo.
-Mbappé: SOBRESALIENTE. Discreto hasta que desató la tormenta que puso el sello a la victoria. Penalti fabricado por él mismo, muy similar al de Osasuna, convertido por él también, y gol de suavidad incomparable.
-Bellingham: NOTABLE. Minutos de gran jerarquía.
-Tchouaméni: APROBADO. No contribuyó en exceso.
-Camavinga: sin calificar.
-Rodrygo: sin calificar.
-Alaba: sin calificar.
-Xabi Alonso: SOBRESALIENTE. En su presentación prometió “encender a la afición”. Está bien encaminado para cumplir su promesa.
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El líder visitaba el Ciudad de Valencia para enfrentarse a un Levante entrenado por Calero, extécnico de las categorías inferiores del Real Madrid, con el objetivo de lograr su sexta victoria consecutiva en liga.
Xabi dispuso un once que nos hizo elucubrar cómo se colocarían los jugadores sobre el césped. Lo único claro es que estarían de pie, pero la posición de cada uno generaba dudas. Asencio, Huijsen, Carreras y Fran García atrás, o quizá no; Valverde, Ceballos y Güler en mediocampo y Mastantuono, Vini y Mbappé arriba. ¿O tal vez defensa de tres con Fede y Fran de carrileros? «Que cada cual interprete lo que quiera, yo he venido a ganar», parecía pensar el tolosarra. Y eso es precisamente lo que logró.
Cuando el reloj señalaba el minuto tres, un mal despeje de Arda no concluyó en gol granota por el grosor de un garrofón.
Pese a no haber llovido, el campo estaba más encharcado que el kleenex de un colchonero, el balón era una suerte de Arca de Noé que zozobraba y se frenaba en un océano verde.
Mastantuono replicó antes del 8' con un chut duro cruzado que se fue ligeramente desviado a la derecha de Ryan.
Vini comenzó el encuentro más centrado y era Fran quien se encargaba de percutir por la izquierda.
La siguiente gran oportunidad fue para el Levante, Dela martilleó con la cabeza un córner y, afortunadamente, la dirección del balón no fue la correcta para los intereses locales. Lo que sí remaba —nunca mejor dicho— a favor de los intereses locales era el infame charco en el que habían convertido el Ciudad de Valencia. Hecho que dificultó instantes después un disparo lejano a Mbappé. Si Xavi Hernández fuese alguno de los dos técnicos, estaría preparándose la soga, sin duda.
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Ceballos fue el siguiente en probar suerte, tiro con rosca algo desviado. Y en el 20', carambola de mala suerte: trallazo de Vini, despeje de Ryan Air y el rechace de Mastantuono, al travesaño. Poco después, el meta levantino repelió un cañonazo de Fede y blocó el posterior disparo de Vinícius, que en ocasiones se pegaba a la cal y era Fran quien entraba por el medio. El Madrid estaba poniendo en serios aprietos a los levantinos.
Y entonces llegó Vini y dijo aquí estoy yo: recibió de Valverde el balón en el flanco derecho del área y depositó la pelota contra el lateral interior de la red rival con el exterior. Lukita esbozó un gesto de complicidad en Milán. Golazo. 0-1 antes de la media hora. Así se responde cuando te cantan balón de playa.
Apenas unos instantes después, Mastantuono fusiló a Ryan y en un primer momento pareció que el obús había atravesado la red, pero no, se había ido fuera. Pero a la siguiente sí la metió, la pelota. Poco antes del 39', robó Carreras, sacó para Vini, cambió de banda al 30 blanco y este reventó la bola por la escuadra contra la red. Tremendo chicharro, menudo debut goleador del pibe. ¡Qué bueno que viniste! 0-2.
Los de Xabi lo estaban bordando y cerca anduvieron de marcar el tercero tras una cabalgada soberbia del hoy central Álvaro Carreras. «Parece Pirri», comentó Kollins en el chat de La Galerna.
Descanso. Una primera parte montaraz de los de Xabi. 0-2. Golazos de Vini y Mastantuono. Y Carreras... qué decir de Carreras, que es un Fórmula 1 del fútbol. «Viento fuerte de levante, solo que no era Eolo, sino el Real Madrid», apunta mi amigo Nanook.
Pero en la reanudación el viento dejó de soplar y el Levante acortó distancias merced a un tanto de Etta Eyong —que no es una cantante de jazz, sino un jugadorazo— tras rematar de cabeza un balón que había salido trabucado tras tocar en Huijsen. No sentenció en la primera parte el Madrid e intentó contemporizar en el comienzo de la segunda. Resultado: complicarse la vida.
¿Qué le ocurre a los buenos? Que aparecen cuando hace falta. Y eso hizo Mbappé. Primero le hicieron penalti y él mismo se encargó de anotarlo a lo Panenka. Y después, gran pase de Güler y galopada a lo Ronaldo el fuertecito de Kylian y chirlo mayúsculo. 1-4 y tiempo para los cambios: Mastantuono y Valverde, a descansar; Tchouaméni y Bellingham, a jugar un rato.
En el 75 y el 78, pero en los minutos, no en los importantes años de la historia de España, Mbappé y Jude pudieron marcar el quinto, que en este caso no es que no fuese malo, sino que no fue.
Tiempo entonces para Camavinga, Rodrygo y Alaba. Se retiraron Mbappé, Ceballos y Carreras (qué futbolista).
Aún hubo tiempo para que casi anotasen el quinto tanto Vini como Rodrygo. Al final, el encharcamiento masivo no le sirvió de nada al Levante, quizá para no recibir dos o tres goles más.
Sexta victoria en seis partidos de liga del Real Madrid. Hoy, jugando como los ángeles, pero no de Charlie, como los ángeles de Xabi.
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