Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, queridos amigos.

Las portadas de esta mañana resultan tan aburridas como el asunto principal que las ocupa, que no es otro que el soporífero sorteo del Mundial 2026 celebrado ayer en Washington. Con decir que lo más animado fue el baile final de Donald Trump al ritmo de los Village People, lo hemos dicho todo.

El primer acto del Mundial que se celebrará el próximo verano nos resultó un anticipo terrorífico de lo que sin duda será este evento con 48 selecciones y 104 partidos, 40 más que en Catar 2022, que ya fue una congregación de truños difícilmente digeribles. Dudamos que partidos como el Curaçao-Costa de Marfil o Nueva Zelanda-Irán sean vistos ni siquiera por los más estajanovistas AIC de la prensa patria. Analistas Internacionales Calvos, término “frediano”, de nuestro querido Fred Gwynne, que no “freudiano”, para los no entendidos.

El “bajón de selecciones” (término acuñado por Jesús Alcaide) será más largo que nunca, casi siete semanas, si bien nos queda el consuelo de saber que se hará al final de la temporada y no en mitad de la misma, como se hizo, petrodólares mediante, hace cuatro años, y como se hará previsiblemente en un próximo futuro. Petrodólares saudíes mediante, of course.

El panorama actual del fútbol es un esperpento y, por eso mismo, no creo que deba extrañar a nadie que el presidente norteamericano recibiera durante la gala previa al sorteo el recién creado premio FIFA de la Paz, cutre emulación del Nobel de la Paz que un jurado sueco denegó al amigo de juergas de Epstein. Donald Trump es premio FIFA de la Paz, el Barça es el club de los “valors” y el Atleti, “el equipo del pueblo”. Y todo en orden en este despiporre.

Ayer nos dejó Alfonso Ussía, escritor, articulista, aficionado a la polémica y un gran madridista. Somos conscientes de que entre los lectores habrá mucho crítico con su estilo y su trabajo, tantos como admiradores o quizás más, pues con los artículos de Ussía no había punto medio, pero su ingenio y dominio del lenguaje eran indudables. Y el madridismo es universal, nos acoge a todos, incluso a los piperos, como tituló uno de sus últimos artículos sobre el Real Madrid. Para este portanalista de guardia, por cierto, en él Ussía se mostraba como el más pipero de entre todos los piperos.

Sabedores de su sentido del humor, negro negrísimo cuando era necesario, en esta redacción no creemos que se moleste cuando afirmamos sin pudor que quiso escapar del esperpento pergeñado ayer en Washington.

“Soy madridista desde dos días antes de nacer y lo serán mis huesos hasta que Dios disponga despertarnos”.

Pues quiso Dios despertarlo para que amaneciera con Antonio Mingote. Justo a tiempo para no presenciar el contoneo de Donald junto a Melania.

Ninguna portada hace referencia, ni siquiera menor, al fallecimiento del escritor. Don Alfonso Ussía se presentó a las elecciones a la presidencia del Real Madrid en 1991 y, como él mismo dijo en multitud de artículos, mucho mejor que no saliera elegido, pues “habría sido un desastre, y para el Madrid, peor”. Él, como madridista histórico desde las primeras Copas de Europa, atisbaba en qué se estaba convirtiendo el fútbol actual:

“En aquellos tiempos, las victorias del Real Madrid nos llenaban de alegría. Una alegría unidireccional, simplemente producida por el triunfo de nuestro club. Ahora, la alegría es doble. Se mantiene el júbilo por los éxitos del Real Madrid en los partidos de la Copa de Europa-Liga de campeones, y se suma el placer de pensar en el enfado de los antimadridistas, con especial recuerdo a los barcelonistas. También los hay, y furibundos, del Atlético de Madrid, pero estos son más soportables, y además, vecinos. Los del Barça rabian mucho más, y ello resulta bastante divertido”.

No estamos muy de acuerdo con estas últimas frases, pero sí con la manera de expresar la Doble alegría, título del artículo, que sentimos ahora con cada victoria del Real Madrid.

De Gianni Infantino, maestro de ceremonias ayer, y ufano felador trumpista durante toda la jornada, Ussía afirmó, con ánimo de crear polémica, que “hay que cambiar el sistema y conseguir, de común acuerdo con los dos partidos políticos más votados de España, que el nuevo presidente del Gobierno sea Infantino, el de la FIFA”. Obviamente, se trataba de una boutade, una frase proferida con la indisimulada intención de ofender. En el artículo, titulado Infantino, destacaba el afán de protagonismo del presidente de la FIFA, para luego poner en evidencia el estupor que causa a todo madridista que “El presidente de la FIFA, Infantino, que tiene en su poder todo el expediente judicial referente al soborno de un importante club español durante veinte años a determinados árbitros, no ha adoptado medida cautelar contra ese club y le ha permitido, con su colega Ceferin de la UEFA, competir en la Liga de Campeones”.

Las filias y fobias políticas de D. Alfonso eran más que conocidas, “menos el Real Madrid, la perseguida UCO y las calles de Paiporta, todo depende de Sánchez”, por eso mismo, no es difícil suponer que rehuía el término empleado por el Mundo Deportivo para la selección de la Federación Española de Porta, Villar, Rubiales, Rocha y Louzán:

“El líder se examina en La Cartuja”, indica el diario en el faldón superior. En el estupor que nos causa a todos ver que el club cliente de Negreira compite con normalidad en la MLN somos “ussianos” o “ussiístas” como el que más. Y más asombro nos causa ver cómo se le sigue aupando al liderato con decisiones sorprendentes, tanto en los despachos como en el césped, como en la sala VOR.

“Sucede que en el pacto traicionero de Sánchez –también del Barça– y el presumible terrorista –según la abrumadora mayoría de los fiscales– fugado en Bélgica, también incluye la salvación del Barcelona, que de ser un club italiano, francés o británico, ya estaría cumpliendo la pena de jugar en Segunda División”.

Queridos amigos, lectores de La Galerna, el estilo de Alfonso Ussía y su pensamiento, podía gustaros más o menos, pero de lo que no cabía duda alguna era de su elegancia al vestir y comportarse en público. Por eso no vamos a hacer mención alguna a la foto principal de la portada de Sport.

Sí haremos una mención a la noticia de la parte superior y al aún idolatrado por ellos Leo Messi: “Con Negreira o sin Negreira, ha sido uno de los cinco mejores futbolistas del mundo. Pero excesivamente codicioso con la inestabilidad financiera de su club”. “El empecinamiento de Messi en seguir vivo en un mundo que ya no le pertenece, es un insulto a su club, a los aficionados y a la nada agradable ciudad de «Mayami»”.

Descanse en paz, D. Alfonso, un fuerte abrazo para su familia.

Pasad un buen día.

¿Se imaginan lo que debe ser despertarse por la mañana siendo Florentino Pérez?

Seguro que no le cuesta madrugar. Debe acostarse temprano. Se levantará casi todos los días a la misma hora y conservará la misma rutina. Cuentan que todo es frugal en sus costumbres. Ya no necesita los lujos que podría permitirse sin esfuerzo alguno. Disfruta de la amistad antigua y del respeto de sus colaboradores más próximos. De la familia. Bromea y abusa de la confianza de los cercanos con la retranca de barrio madrileño: "¿Cómo te fue con tu último negocio?". Ya conocen los audios con los que un sapo deforme por fuera y por dentro pretendía obtener un botín para vivir sin trabajar. El sueño de cualquier vago. El periodismo deportivo siempre fue un estercolero. Una recua de gorrones, aduladores y chantajistas. Esa es la casta que ha sido domesticada por Tebas. Ahora se conforman con un sueldo fijo, una barbacoa en casa de Gil de vez en cuando y una foto al lado de Ceferin.

Florentino abre el melón societario

Para la mayoría de los mortales tener un avión privado es un lujo inalcanzable. Para él sólo es el medio de llegar rápido y descansado a donde necesita llegar. Normalmente trabaja durante el vuelo. Habla con sus colaboradores, organiza su agenda y atiende asuntos del día, principalmente de los que cuestan dinero. Intenta estar conectado con su familia.

Lo que más aprecia en las personas no es el éxito, sino la inteligencia, la astucia, la capacidad de negociación. Se impacienta con los idiotas. Hay pocas cosas que le saquen de sus casillas, pero no soporta a la gente con falta de escrúpulos, de principios, de valores. Puede entender al egoísta, al tramposo, al chabacano, al vicioso. No son difíciles de manejar. Ni siquiera el malvado. Pero el idiota es impredecible e incontrolable y casi siempre sale indemne de su propia torpeza, normalmente causando daños irreparables a otros.Tiene una información muy filtrada de lo que escupen las redes cada día. Identifica a los tres o cuatro que más polarizan, tanto positiva como negativamente, pero su grado de atención a esos temas es comparable al del paciente anestesiado en la sala de operaciones esperando la llegada del cirujano.

Florentino Pérez: órdago y gestión

No cree en la suerte. Todo sucede por una razón. Las equivocaciones son el fruto de la precipitación o de un error de cálculo. Tomar distancia y tener perspectiva es clave en los negocios. La paciencia, el análisis, la intuición y la visión son las habilidades que le han llevado al éxito. Reconocer un error y saber retirarse a tiempo es una rareza habiendo recibido una educación tradicional en la España del siglo XX. El arma definitiva de Florentino es la fuerza de voluntad y, cuando se trata de asuntos de importancia, la refuerza con su resistencia a la derrota y la negación a rendirse mientras exista una posibilidad de ganar.

¿Quién se habría atrevido a garantizar al madridismo el fichaje del mejor futbolista del rival para la siguiente temporada, llegando al fútbol como un outsider en medio del garrulismo ambiental de los 2000?

El Real Madrid es el centro de su vida. Como si se tratara de un seminarista, sólo escuchó la llamada cuando estuvo preparado. No se habría atrevido a gobernar el club más grande del mundo sin antes haber alcanzado un éxito profesional indiscutible, incuestionable. Una carta de presentación para que nadie pudiera dudar de que estaría a la altura, que sería el indicado para liderar la siguiente transformación del club y del fútbol. La continuación de la obra magna de don Santiago. La historia está escrita. Su tremenda carrera profesional fue el preludio de lo que vimos después.

¿Quién se habría atrevido a garantizar al madridismo el fichaje del mejor futbolista del rival para la siguiente temporada, llegando al fútbol como un outsider en medio del garrulismo ambiental de los 2000?¿Quién habría podido conseguirlo?¿Quién habría puesto su patrimonio como garantía de un arriesgado e inédito plan de negocio para un club de fútbol? Lo que solemos ver es justo lo contrario. Dinastías de golfos que se apropian de bienes sin poner un céntimo convirtiendo clubes en activos liquidables cuando los cronistas olvidaron recordarlo a cambio de treinta monedas de plata y cuando la borregada fue hipnotizada con eslóganes ("nunca dejes de creer"), enemigos imaginarios y persuadida de que la humildad (el equipo del pueblo) es sinónimo de conformismo. Lombrices mirando las estrellas con medio cuerpo emergiendo del estiércol. Qué bonito es eso que brilla allí arriba... ¿Qué será?

Florentino es un guiador, una fuerza imparable, capaz de utilizar tanto la diplomacia como la espada. ¿Quién habría tenido el arrojo de firmar en una servilleta un contrato con un deslumbrante Zinedine Zidane? ¿Quién habría ido a ver a los padres de un imberbe Karim Benzema o de un adolescente Kylian Mbappé, a un barrio humilde de Lyon o de París, para asegurarles que sus hijos estarían en buenas manos, y que se encargaría de ello personalmente? Sólo alguien obligado por la Historia, con una misión trascendente, e impelido por la energía y por la determinación de quien conoce el camino.

Ahora imagínense una persona seria, trabajadora, con inteligencia, talento y formación superior, cuyo éxito profesional es indiscutible, con la vida resuelta para varias generaciones de descendientes, con una reputación planetaria triple A en los negocios, con 200.000 empleados en cinco continentes, teniendo que lidiar con sujetos como Ángel María Villar. Sí, ese exfutbolista venido a más que no acertó nunca a nombrar correctamente el deporte del que vivía y que nos torturaba con sus famosos "fúlbol" o "fúrbol". Imagínense lo que le pasaría a Florentino por la cabeza estrechando la mano de otro exfutbolista igualmente crecido, que le pedía besos en la boca a las jóvenes jugadoras de la selección española o que se magreaba la entrepierna en público para celebrar un gol en el palco de un evento internacional, con decenas de cámaras transmitiendo la señal al mundo...

Real Madrid y RFEF, un matrimonio que no vimos venir

No sería justo dejar fuera del zoológico al mercachifle del fútbol que sólo trabaja una semana cada cinco años para facturar un inconcebible salario que duplica al del presidente de la Premier League, generando un beneficio incomparable con el de la corrupta liga española. Sólo coincidir con semejante fauna y tener que hablar de dinero con ellos provoca náuseas. Ser Florentino no es fácil.

imagínense una persona seria, trabajadora, con inteligencia, talento y formación superior, cuyo éxito profesional es indiscutible, con la vida resuelta para varias generaciones de descendientes, con una reputación planetaria triple A en los negocios, con 200.000 empleados en cinco continentes, teniendo que lidiar con sujetos como Ángel María Villar

Le critican porque no participa en las asambleas de la RFEF o en las reuniones de LaLiga... En serio, amigos, qué pinta Florentino entre buscavidas, advenedizos de medio pelo y muertos de hambre sin oficio ni beneficio, aspirantes a sobrevivir hasta el siguiente antepalco lleno de canapés, o tramando el próximo sablazo a una constructora turca, a un agente FIFA, al padre de un talento brasileño que está deseando una ficha en Europa... Florentino está en lo suyo. En lo nuestro: en convertir el Bernabéu en una máquina de hacer dinero. En dotar al club de un motor económico que garantice ingresos recurrentes e inagotables a largo plazo. No sean ingenuos. Florentino no necesita dinero y carece por completo de vanidad mundana. ¿Cuántos colores de traje, camisa y corbata le han visto?¿Cuántos relojes? Quiere consolidar y multiplicar el legado de Santiago Bernabéu, la universalidad, y proyectarlo en el tiempo: la inmortalidad. Dejen de mirar el dedo. No lo comparen. Cualquier comparación es un insulto a la inteligencia y a nuestra historia.

No hay gel antibacterial suficientemente potente para eliminar la repugnancia de esas ceremonias de palco estrechando manos de gentuza en los grandes eventos a los que acuden todas las moscas del fútbol. Lo único que consuela a nuestro presidente es poder sentarse al lado de un amigo, es ver a Courtois llenando la portería a lo alto y a lo ancho, a Vini deshacerse de enemigos por la banda en un día inspirado, el trote incansable de Jude o cómo Kylian acomoda su ligero cuerpo para un golpeo que casi siempre anticipa una buena noticia. Sus niños. Los trajo a todos, los vio crecer. Los hizo millonarios. Alguno saldrá díscolo, otro pedirá más dinero, inconsciente de que nunca le faltará nada mientras sea fiel al Real Madrid, y de que no hay mejor lugar en el fútbol que donde está. Alguno se irá y otros llegarán. La mayoría se detendrá cada semana ante las fotos de las paredes de Valdebebas desde donde les contemplan Cristiano, Kroos, Modric, Ramos, verán la de Raúl abrazando a Di Stéfano... y soñarán con formar parte de la Historia pensando que otros ojos los verán a ellos en las mismas paredes, en otro tiempo.

Lo que hoy nos parecen problemas insuperables, agrandados por el ego de cazadores de fortuna de las redes, serán recuerdos de temporadas difíciles ocultas por los títulos que seguirán llenando las vitrinas. Y la vida seguirá.

 

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Buenos días, queridos galernautas. Amanece otro viernes víspera de fin de semana largo. Pese a la gelidez de las temperaturas, frías como abrazo de suegra, el recuerdo del partido de nuestro club en San Mamés nos reconforta cual cucurucho de castañas asadas.

Permitidnos empezar el diario análisis de cabeceras patrias presuntamente deportivas por la prensa cataculé, pues, en palabras de mi abuelo, epítome de la sabiduría, tienen material colgante.

Sport tira de nostalgia televisiva y nos muestra a los míticos Sacamantecas del Pressing Catch de Tele5 narrado por el inolvidable Héctor del Mar… perdonen ustedes, pero este portanalista tiene muy sucias las gafas de cerca. Nos confirman fuentes cuasi fidedignas, especializadas en dimes y diretes, que los protagonistas de la portada son Joan Laporta y Deco en fraternal compostura. Jan muestra un leve caso de estrabismo cuya causa desconocemos ni nos importa. Parece ser que manifiestan los referidos Joan y Deco que están listos para fichar, circunstancia que celebramos. No es cuestión baladí el control horario de los centros de trabajo y, aunque sea para variar, parece observarse un escrupuloso cumplimiento de la entidad culé de la legislación vigente en materia laboral. Lástima que sus contratas no muestren el mismo celo.

El diario del Conde de Godó, Grande de España, nos vuelve a plasmar a Laporta en posición de sujetar un cubata imaginario. No sería el primero, pues las declaraciones que glosan la imagen son propias de alguien que se recogió tarde anoche, o más bien que aún no se ha recogido. Jan quiso ser William Wallace y se quedó en Raimón. “El Madrid es el poder y el Barça, la libertad”. Entendemos que se refiere a la condicional. Añade más abajo en letra más reducida que el club que es más que un club “no somos una empresa, tenemos otros códigos”. Coincidimos plenamente con el análisis del presidente barcelonista. Las empresas se rigen por el código de comercio entre otras disposiciones, mientras que el Barça tiene código propio. El penal, para ser exactos.

Marca nos muestra al colosal, gigantesco,  ciclópeo Marcelo, cuyos rizos, valga la paradoja, erizaron las cabelleras de sus rivales con sus arabescos por la banda izquierda de Chamartín. Qué bueno era Marcelo y qué gran capitán fue. Ironiza el brasileño con la situación de presunta crisis en que el Real Madrid vive. Tal tesitura suele zanjarse a golpe de Champions, nuestro único pero efectivísimo analgésico.

El diario prisaico, esto es, As, nos pone también a Marcelo en portada. Contrariamente a lo que parece, no está rapeando, aunque nos consta que groove y flow tiene de sobra. El encargado de extraer titulares en As se debió recoger a la misma hora que Joan Laporta, y no descartamos que fuera su compañero de correrías, porque la obviedad que logra extractar linda peligrosamente con la perogrullada: “Mbappé es impresionante”. Durísimas declaraciones. Salta la sorpresa en la Nova Creu Alta. ¿Realmente lo más mollar de una entrevista a Marcelo es eso? Disculpe el galernauta que lea esto, pero por un instante hemos pensado que en As se gobernaban como periodistas. Imperdonable, lo sabemos.

Abrazaos al poder y a quien os lo permita y recogeros a la hora que os dé la gana, que para eso tenéis la libertad, pero bajo ningún concepto os pongáis a Raimón salvo para severos casos de insomnio. Pasad un excelso día.

 

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Escribir un libro para saldar cuentas y titularlo Reconciliación sólo está a la altura de ciertos reyes o premios Planeta. Me asombra, y lo digo en serio, la capacidad de algunos de distraerte con la mano izquierda para navajearte con la derecha, o lo que es lo mismo, parecer muerto para, cuando menos lo esperes, ganar en San Mamés por 0-3 y exhibir un mando en plaza digno de este aplastamundos a veces conocido como Real Madrid Club de Fútbol.

Alguien me dijo una vez: “Cuando estamos en una mala racha, siento distinto el paso del tiempo, como si fueran las semanas las que se posan en mí”. Quería decir este viejo amigo mío que acudir el lunes a la oficina sin una media sonrisa guardada en el bolsillo, como quien esconde un arma, puede ser un motivo de depresión si se alarga demasiado en este concepto llamado tiempo que, cuando el Madrid no gana, se extiende como un huevo roto sobre la encimera.

Después de empatar en Vallecas, en Elche y en Girona, y de ganar de aquella manera en Grecia a un Olympiakos demasiado espumoso, llegó el Madrid a San Mamés bajo la idea de que dejar escapar otra victoria era poner contra las cuerdas un proyecto entero, al igual que las emisiones de CO2 lo hacen con el medio ambiente y el libro de Juan Carlos de Borbón, con la Corona. Concedo que exagero, pero no tanto.

Ganó el Madrid y convenció por fin. Tras la ristra de empates, me pregunto si nos distrajo con la izquierda para golpearnos con la derecha, si fingía estar muerto

Sin embargo, el Madrid no concibe la paz para los valientes. Así que un Athletic con ganas de agradar ante su público se olvidó del bloque bajo y consintió los mínimos espacios necesarios para que los de Xabi Alonso volaran. Eso, unido a cierta energía extra y a hacer correr el balón un poco más rápido, propiciaron que fuera en diciembre el partido más redondo y más completo, valga la redundancia, del equipo. Fue con Tchouameni y Camavinga en el doble pivote y sin Arda Güler, a quien se lo confiamos todo tratándose todavía de un, aunque muy talentoso, adolescente. Esta idea, la de alargar el equipo y colocar en su eje dos mediocampistas fuertes, puede que sea el origen de este viejo-nuevo Madrid del caos deseoso de metros libres en la parte alta del campo para que Mbappé y Vinícius corran.

Así fue en el 0-1: tras un cambio de orientación dignísimo de Trent Alexander-Arnold, el francés eliminó a su marca con un control orientado y todo lo demás fue una estampida de búfalos que resultó en su gol número ¡54! en lo que va de año natural con el Madrid. Después de los habituales sustos, que resolvió Courtois con el talonario de los milagros, el propio Mbappé firmaría el 0-2 (¡55!) con un latigazo desde fuera del área. Antes, Camavinga había anotado el 0-3 al culminar una maravillosa jugada.

Ganó el Madrid y convenció por fin. Tras la ristra de empates, me pregunto si nos distrajo con la izquierda para golpearnos con la derecha, si andaba jugando con la presa como los cazadores omnipotentes, si fingía estar muerto. Me cuestiono también acerca de si esta nueva idea se parece demasiado a la vieja, descartada porque servía para ganar en San Mamés pero no para tomar Europa a sangre y fuego. No obstante, recién salidos de esta etapa en la que mi amigo vio las semanas posarse sobre él, es un alivio comprobar que a estos futbolistas no se les ha olvidado el ejercicio de su profesión y que son capaces de crecer desde una idea… aunque se parezca tanto a la de Ancelotti.

 

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Buenos días a todos. En un partido espectacular, tal vez el mejor en lo que llevamos de campaña, el Real Madrid goleó en su propio feudo al Athletic Club (0-3). Aún vibra en nuestra retina la belleza de los goles conseguidos, muy diferentes entre sí pero todos de hermosísima ejecución. Aún nos dura la satisfacción por el general buen funcionamiento de nuestra escuadra.

Si bien la excelencia lograda ayer por los de Xabi tiene el marchamo edificante de lo colectivo (ver jugada completa del segundo gol), es obligatorio destacar al incomparable Mbappé, y en este sentido no hay nada que reprochar a la canallesca, que hoy encumbra con toda justifica al francés. No solo lo merece por el partido de ayer. Es todo lo que llevamos de escandalosa temporada. Una pequeña muestra estadística: de los últimos 9 goles blancos, 7 han sido marcados por Kylian. Los otros 2 los marcaron Bellingham y Camavinga… a pase de Mbappé.

Sí, estamos pensando lo mismo que vosotros: que no se constipe.

Marca habla de un SuperMbappé (nada que objetar) y de un Madrid que fue “por fin un buen Madrid”. Está tirado con mala leche, por cuanto induce a pensar que es la primera vez que juega bien, cuando lo cierto es que el Madrid ya lo ha hecho (entre bien y muy bien) algunos partidos este año. Lo exasperante han sido las subidas y bajadas, las inconsistencias, la montaña rusa, el rompepiernas. De hecho, y en virtud de este pasado reciente, lo más sensato tras esta gran victoria será tener los pies en el suelo y no descartar un pronto nuevo tropiezo, por ejemplo ante el Celta. No es ser aguafiestas, es ser realistas. La línea errática de este año aconseja prudencia y pies en el suelo, la receta opuesta a la euforia.

La portada de Marca trae a Mbappé y Camavinga en graciosa celebración de uno de los tantos. Es una especie de minué o duelo entre espadachines. Fueron los dos mosqueteros (su condición de francés debería convertir a Tchouaméni en el tercero, con Vinícius como D’Artagnan aunque no sea galo) en un partido vibrante. Lástima que el gran encuentro de Eduardo se viera lastrado por su lesión, que esperemos no sea grave. Otro tanto puede decirse de Trent, que tuvo que ir camino de los vestuarios precipitadamente por una nueva lesión muscular, justo cuando estaba jugando, tal vez, su mejor partido con el Madrid hasta la fecha.

Coincide As con Marca (y con cualquiera) en subrayar la “infinitud” de Mbappé, pero no es de justicia que se ignoren otros méritos. Lo podéis leer con más detenimiento en la crónica de Genaro Desailly, así como en sus notas en La Galerna. Tchouaméni, ya decíamos, en plan tercer mosquetero. Trent y Camavinga, soberbios. Courtois hubo de milagrear tres veces (una de ellas épica a los pies de Berenguer), lo que constituye al mismo tiempo la buena noticia de constatar que sigues tenido bajo palos al mejor y la mala de sentirte acogotado por el rival cada vez que se produce una de esas desconexiones que cada poco afectan al equipo y desazonan al aficionado (ayer las hubo también, no dejemos que nos ciegue el resultado). Y Vinícius no siempre tomó las mejores decisiones, pero fue un peligro constante para la portería de Unai Simón.

Usemos la prudencia para no agrandarnos en exceso, pues ya antes nos caímos del guindo y aún sentimos el impacto en las posaderas. En definitiva, en un día como hoy procede traer a colación al recordado Manolo Preciado, aquel técnico del Sporting de Gijón que, tras una victoria prometedora después de una mala racha, sentenció: “Ni hoy somos el Bayer Leverkusen ni ayer éramos la última mierda que cagó Pilatos”. No deja de tener su gracia que Preciado usara al Leverkusen, anterior club de nuestro entrenador, como epítome de la máxima calidad balompédica. Todos sabemos que ese epítome es el Real Madrid, aunque deseemos comprobar que el Leverkusen puede ser su antesala.

Os dejamos con las cositas cataculés. Pasad un buen día.

Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.

Partido con ritmo, ida y vuelta y no demasiadas interrupciones que llevó bien Gil Manzano y sin grandes jugadas polémicas.

En la interpretación de las faltas estuvo correcto, aunque debió señalar una sobre Bellingham cerca de la frontal tras otorgar la ley de la ventaja de la cual el Madrid no sacó nada positivo.

En las áreas, los locales reclamaron una mano no punible de Tchouaméni en el 64' y Mbappé cayó ante Laporte en el 40', pero el francés se dejó caer e incluso si hubiera sido amonestado no se podría haber quejado.

En el apartado disciplinario perdonó una amarilla a Rego por una fuerte entrada a Camavinga en la primera mitad y otra a Boiro en un pique con Mbappé al que empujó y tiró al suelo con el balón parado. Las dos amarillas fueron para jugadores del Athletic. El primer amonestado fue Berenguer por una acción dura ante Camavinga, y luego, Rego, sí la vio finalmente por agarrar a Carreras.

Gil Manzano, BIEN.

-Courtois: SOBRESALIENTE. Extraordinarias paradas.

-Trent: NOTABLE. Su mejor partido en el Madrid hasta que se lesionó. Sus pases largos son una locura. Magnífico también su centro en el segundo gol.

-Militao: NOTABLE. Sólido como acostumbra.

-Rüdiger: APROBADO. Como el dúo de la Decimoquinta se asiente en el centro de la defensa, el pobre Huijsen va a tener que hacer bastante mili en el banquillo.

-Carreras: APROBADO. Solvente.

-Tchouaméni: NOTABLE. En su mejor línea apabullante.

-Camavinga: SOBRESALIENTE. Quizá la mejor noticia entre las buenas noticias del encuentro.

-Valverde: APROBADO. Discreto. En la línea de la temporada.

-Bellingham: APROBADO ALTO. No estuvo muy inspirado, pero su voluntad de ejercer con abnegación como centrocampista es una buena noticia.

-Mbappé: SOBRESALIENTE. El mejor jugador del planeta.

-Vinícius: APROBADO. Pujante en el primer tiempo, absurdamente liado en guerrillas en el segundo.

-Asencio: APROBADO. Firme.

-Güler: APROBADO. Buenos minutos.

-Rodrygo: sin calificar.

-Brahim: sin calificar.

-Gonzalo: sin calificar.

-Xabi Alonso: NOTABLE. Magnífico planteamiento.

En (quizá) el mejor y más completo partido de lo que va de temporada, un espléndido Real Madrid, que aunó abordajes frenéticos con ratos de buen control, goleó por 0-3 al Athletic Club con dos goles de un formidable Mbappé y otro de un sensacional Camavinga.

El comienzo no pudo ser más voraz por parte de los blancos. Ya a los tres minutos, Mbappé maniobró de manera soberbia sobre la línea de fondo y terminó obligando a Unai Simón a sacar el brazo de modo magistral, cosa que tuvo que hacer al minuto siguiente, de nuevo, tras un chut de Vinicius desde la frontal. Era la antesala del gol, dentro del mismo fulgurante inicio. Trent metió un balón largo marca de la casa, Mbappé controló, buscó el hueco en la frontal y disparó a la red con la clase incomparable que distingue a los más grandes del fútbol de siempre. Seis minutos, 0-1.

Como no podía ser de otro modo, el Madrid se tranquilizó un poco tras arranque tan imparable, aunque siguió dominando y solventando con total solidez las inocentes intentonas locales. Mbappé y Vini, no obstante, continuaban sembrando el desconcierto, y un pase sensacional del francés lo pifió su compañero en boca de gol, intentando un pase de la muerte absurdo, por cuanto no iba acompañado por nadie. No obstante, ambos resultaban amenazantes.

El Madrid se manejaba con solvencia en el centro del campo merced a las evoluciones de Tchouaméni y Camavinga, con un Valverde algo por debajo de ambos. De hecho, una mala salida de balón del uruguayo derivó en la primera ocasión athlética. Disparó a bocajarro Guruzeta y Courtois ejecutó la parada apelotante preceptiva. Repetiría el belga al filo de la media hora, y tendría más mérito aún. Sensacional su intervención a tiro de Berenguer tras dejada de Nico.

De pronto, a lo tonto, podría haber empatado el Athletic. Parece el sino del Madrid: zafarranchos deslumbrantes junto a alarmantes desconexiones.

Con todo, no llegaría a ser el caso. Vini estuvo a punto de hacer el 0-2 recibiendo un balón largo y, casi sin ángulo, disparando al palo sobre la salida de Unai. Y repetiría ocasión a renglón seguido, de nuevo a pase de Trent, que la pone donde quiere desde donde quiere. La bajó de fábula el brasileño, pero no logró batir a Unai en su atinada salida.

Bellingham, por lo demás, comenzaba a carburar, y era una de las cosas que el Madrid necesitaba. La superioridad blanca se certificó de manera espectacular en una de las mejores jugadas de la temporada. Una combinación coral soberbia cristalizó en un centro de Trent (enorme primer tiempo), Mbappé tocó en el segundo palo y Camavinga remachó, también de cabeza. 0-2, justo premio al trabajo y la inspiración del equipo.

El Athletic comenzó apretando tras la reanudación, y un zambombazo lejano de Jauregizar obligó a Courtois a llevar a cabo su tercera gran parada de la noche. No obstante, el Madrid se sostenía con robustez. Trent se lesionó en un pase largo y entró Asencio en su lugar.

No tardó en liarla Kylian para poner el partido a dormir con una disparo sensacional desde su casa. Lo de este tipo está más allá de lo sobrenatural. El mejor atacante del planeta sin ningún tipo de discusión.

Sentenciado el encuentro, Xabi desencadenó un carrusel de cambios. Valverde lanzó un trallazo que obligó a intervenir a Unai una vez más. Estaba todo visto para sentencia, como decían los clásicos, y el partido languidecía hacia un final balsámico para el Madrid, tanto por el marcador como por el juego.

Virgencita, que, tras mucho sobresalto, esta versión sea la definitiva del Madrid 25/26.

 

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Este miércoles a las 19 horas, Athletic Club y Real Madrid juegan su partido adelantado de la jornada 19 de La Liga pues ambos disputan a principio de año la Supercopa de España. Este encuentro, quinto partido consecutivo fuera de casa, llega en un momento crucial para el Madrid de Xabi Alonso. El equipo parece desorientado, sin una propuesta de juego clara y haciendo aguas por momentos.

Desde el partido contra el Valencia a principios de noviembre, el Madrid ha dejado de ser ese equipo aparentemente serio y matemáticamente incuestionable. Si bien es cierto que tanto en Liga como en Champions el equipo está bien clasificado, los de Alonso no dan muestra de superioridad en ningún momento. Las sensaciones futbolísticas son malas y los resultados últimos, cuestionables. Si bien es cierto que hasta ahora he tratado de ser imaginativo y sacar explicaciones alternativas para algunas decisiones incomprensibles, ahora no sé cómo mostrarme indulgente.

Por su parte, el Athletic Club necesita ganar en su estadio pues la visita del Real Madrid siempre supone un extra de motivación para su afición. El conjunto bilbaíno llega al partido de esta noche tras una victoria por 0-2 al Levante UD. Sin embargo, la dinámica de los de Valverde no está siendo nada positiva. Con seis derrotas y clasificados en la octava posición con 20 puntos, este Athletic Club parece no cumplir con las expectativas creadas tras la clasificación para Champions que tan brillantemente consiguieron la pasada temporada.

los nombres de Kees Smit y Adam Wharton para el centro del campo serían para la próxima temporada. el aficionado asume que el equipo necesita seguir reforzando las líneas del centro del campo y la defensa

Las dudas que arrastra el Athletic pueden jugar a nuestro favor. Si bien es cierto que la victoria ya es importante, también es fundamental recuperar buenas sensaciones. La voracidad goleadora exhibida en El Pireo ha de volver. Y doy por sentado que Antonio Rüdiger y Eder Militao volverán a ser los centrales titulares. La primera parte del brasileño contra el Girona fue lo mejor que nos dejó el partido. Esperemos que en el río revuelto de San Mamés, podamos pescar los tres puntos. Falta nos hace.

Decía Joan Manuel Serrat en esa canción brillante llamada Sinceramente Tuyo que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.El pasado lunes en esta misma web el maestro Tomás Guasch llegaba a la siguiente :"El camino está empinadísimo. Tanto que no se puede creer. No, ya no se puede disimular. Esto está que arde". Y es evidente que tanto los jugadores como el staff técnico están rindiendo por debajo de su nivel. Podemos encontrar explicaciones más o menos afortunadas para el análisis pero acabaremos en el mismo punto: esto no va. Yo no tengo ninguna duda de que tenemos equipo suficiente para ganar el campeonato liguero con cierta holgura. Si ya nos cuestionamos la calidad de ciertos jugadores, cerramos el chiringuito y dediquemos nuestro tiempo a cosas mejores.

Sinceramente, no sé cómo tomarme algunos argumentos bienintencionados como el de la supuesta recomposición del equipo. La musiquilla del equipo en construcción me suena tan mal como la posible asunción de nombres para enero. Los periodistas apuntan a un posible central o centrocampista para el nuevo año. Los fichajes en el mercado de invierno no son recomendables, son síntomas de que las cosas no marchan como debieran.

Por el contrario, entiendo que los nombres de Kees Smit del AZ y Adam Wharton del Crystal Palace para el centro del campo serían para la próxima temporada. Se manejan cifras tan elevadas que están fuera del precio de mercado en invierno. Sea como fuere, el aficionado asume que el equipo necesita seguir reforzando las líneas del centro del campo y la defensa.

Para ello, varias ventanas de mercado son necesarias. Por ejemplo, el próximo verano todo apunta que David Alaba y Toni Rüdiger acaban contrato y tenemos espacio salarial para acometer el fichaje de un central de primer nivel. La apuesta por jóvenes valores como Dean Huijsen también deben venir de la mano de la contratación de primeros espadas como Konaté.

Nos adentramos en el último mes del año y tenemos la sensación del estudiante brillante que no hizo los deberes a tiempo y se presentó a los exámenes sin estudiar. Sí, sacó todas las asignaturas pero muchas por los pelos y otras tirando de ingenio. Y con cierta culpabilidad, el estudiante llegará a las quedadas navideñas con más pena que gloria, tratando de disimular su desidia y escapándose por la tangente. Antes de que Mariah Carey se arranque con su celebérrimo villancico pop y ya no se calle, tenemos 5 partidos por delante. Acabemos el año con dignidad.

 

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1- Sistema de juego y once probable

Partido intersemanal adelantado de la Liga para el Real Madrid por la Supercopa de España que se jugará en el mes de enero. Una de las salidas más complicadas del campeonato en San Mamés en un momento peliagudo. No está siendo la mejor temporada de los vascos, pero es un conjunto de Champions. Poco a poco van sacando la cabeza, aunque para volver el año que viene a la máxima competición continental lo tienen complicado. Valverde cuenta con una nómina larga de bajas: Sancet está sancionado, Yeray suspendido por dopaje e Iñaki Williams, Robert Navarro, Sannadi, Prados y Egiluz lesionados. Además, es duda Yuri tras abandonar el entrenamiento del lunes con molestias. No se esperan demasiadas rotaciones en un once amoldable al 1-4-2-3-1 y 1-4-4-2. Un once probable es el formado por Unai Simón en portería, Gorosabel como lateral derecho, Yuri o Lekue por el izquierdo, Vivian y Laporte pareja de centrales; en el centro del campo, Jaureguizar y Ruiz de Galarreta en la sala de máquinas, en una línea de tres por delante, con Nico por banda izquierda, Berenguer por la derecha, Unai Gómez en la zona del ‘10’ y en punta Guruzeta.

 

2- Presión

Es San Mamés y es el Athletic contra el Real Madrid, el partido del año en Bilbao. La presión está garantizada, con un cuadro rojiblanco que presionará mucho arriba, buscando el ahogo en la salida del balón blanco y provocar pérdidas. Esta presión se espera, sobre todo, realmente intensa en los primeros 20-25 minutos de encuentro. A lo largo del partido, la presión bajará y lo normal es que haya una disposición en bloque medio. La razón es que si el adversario salta la primera línea de forma sencilla se encontraría un equipo largo, con distancia entre sus hombres y así las posibilidades de hacer daño sin el plantel compacto son mayores. Por eso su prioridad es acumular gente en pocos metros para tener superioridad numérica e intentar las recuperaciones de ese modo y lanzar a sus baluartes ofensivos. El Real Madrid deberá tener cuidado en las zonas de banda donde el Athletic busca la trampa de los 2vs1 para provocar pérdidas, robar y salir rápido. La organización será con los delanteros saltando sobre los centrales, los medioscentros ajustando una línea más atrás y los jugadores de banda tapando los huecos interiores y cortocircuitando las conexiones en esas zonas.

 

3- Salida de balón

Una salida rápida ya sea en corto o en largo. Es lo que busca el Athletic con el balón desde atrás. Laporta con su zurda será el principal encargado para sacar el cuero. En primer término buscan asociación con los medios para que puedan girar y descargar los balones a la banda o conectar con los puntas. Ahí, ya habrá conseguido Valverde el plan que pretendía para dar alas al equipo y prosperar de la fase defensiva a la ofensiva. La otra idea es directamente un balón en largo para bien lanzar directamente al espacio a las bandas con Nico y Berenguer que son bombonas de oxígeno para el equipo gracias a su velocidad o por otra parte buscar la cabeza de Guruzeta, para lograr prolongaciones o su pecho para bajar el cuero y descargar de cara.

4- Apartado defensivo

Los leones son un conjunto sólido que defiende bien en estático o en transiciones. Está ligeramente peor que la temporada pasada en cuanto a goles encajados con 17 en 14 jornadas. Cuentan con el póker de internacionales españoles formado por Unai Simón en portería y Vivian-Laporte (o Paredes) en el centro de la zaga y su nivel competitivo es importante. Valverde ha creado un equipo que defiende de forma eficiente en bloque medio o medio-bajo, que no deja espacios entre líneas y que presiona a los poseedores de balón para que no giren ni den la vuelta. En el lateral derecho se pueden encontrar más resquicios con Gorosabel y al que Vinicius debería causar muchos problemas si sigue cayendo por esa zona. Por el carril central son fuertes también con el trabajo de los medios y, además, meter centros por arriba al área no será una solución porque Vivian mide 1,84cm, Paredes 1,87cm y Laporte 1,89cm y el Real Madrid salvo alguna llegada por sorpresa de Bellingham, o Gonzalo si tiene minutos, no cuentan con demasiada altura en sus delanteros.

5- Aspecto ofensivo

El Athletic con Valverde tiene un importante arsenal ofensivo, aunque es cierto que las bajas de Iñaki Williams, Sannadi y Sancet les hacen bajar enteros. Suma 14 dianas en 14 encuentros hasta la fecha. Se espera a un Athletic clásico, que apostará por transiciones rápidas y verticales buscando a los delanteros y contraataques directos con pocos pases. La ausencia de Sancet es importante por es un muy preciso lanzador y pasador. Una identidad destacada de lo que ha sido el Athletic. Un equipo de ritmo alto, enérgico y muy intenso que realiza todas sus acciones con vértigo y mucha velocidad. Por tanto, la clave es la precisión porque hacer todo en una sexta marcha y ser seguros y eficaces en todas las acciones es tarea compleja. Las bandas son la joya de la corona de los bilbaínos porque ahí es donde quieren crear el desequilibrio, con el desborde y amplitud de Nico, la velocidad de Berenguer y la superioridad numérica que otorgan los laterales apurando a línea de fondo y poniendo centros peligrosos a los atacantes o jugadores que llegan desde atrás. Por supuesto también hay que tener muy en cuenta y extremar precauciones con las llegadas de los medios desde atrás o la astucia e instinto que demuestra Guruzeta en el área grande. Ojo también siempre al balón parado del Athletic, con futbolistas de buen pie a la hora de colgar balones (han incorporado a Ruiz de Galarreta que es un especialista) y de varios jugadores que van bien por arriba.

6- Estilo de juego

Valverde ha construido un equipo compacto, con un gran ritmo ofensivo y defensivo y con dos premisas claras: la organización y el equilibrio. Un aspecto diferente respecto a la etapa Marcelino es que el Txingurri aboga también por algo más de posesión, con buenas circulaciones y combinaciones en la línea medular y de tres cuartos. Frente a equipos grandes en los que le cuesta más tener la pelota, las transiciones muy rápidas tras recuperar el cuero y aprovechar los espacios a la contra serán dos aspectos claves para buscar el triunfo. El Real Madrid debe tratar de finalizar jugadas y no sumar pérdidas en las circulaciones para evitar que el Athletic se lance rápido y vertiginoso arriba como hizo el Girona hace tres días. Además, veremos seguro bonitos duelos en velocidad por las bandas y con el dúo de centrales madridistas (Asencio y Rüdiger/Militao) corrigiendo y haciendo ayudas.

7- Hombre clave

Nico Williams es la gran estrella del Athletic. Su pubalgia le ha limitado todo el curso, aunque en las últimas jornadas ya se ha visto un jugador mejor físicamente, más ligero y en crecimiento en cuanto a estado de forma. Valverde lo sitúa ya más concretamente en la izquierda, aunque si juega Berenguer pueden intercambiar posiciones sin ningún problema. En el choque ante el Real Madrid se verá las caras con Trent, lo que supondrá un examen también para el inglés en uno de sus grandes debes que es el aspecto defensivo. Nico es un futbolista eléctrico, rapidísimo, vertical, encarador y atrevido. Regatea por habilidad o velocidad y si tiene el día puede volver loco a cualquier lateral. El central derecho madridista deberá estar atento a las ayudas porque por ese costado, con las incorporaciones de Yuri o Lekue el Athletic puede encontrar una vía para progresar y crear oportunidades de peligro. Nico no tiene tanto gol a lo largo de su carrera, aunque está mejorando, pero dispone de un magnífico golpeo con ambas piernas para meter centros venenosos.

 

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