Buenos días, amigos. El club cliente de Negreira ha logrado la cesión de Rashford por parte del Manchester United. Para aquellos con un interés solo reciente en el fútbol y que, por tanto, no recuerden quién es Rashford: se trató de uno de los jugadores más prometedores que había en el panorama europeo del deporte rey, pero hace tanto tiempo de esto que por entonces Lamine Yamal no había cumplido aún 17 años.
Es lo que pasa con las jóvenes promesas. Que, años después de las incumplidas promesas en cuestión, ya no son tan jóvenes y, por tanto, ya no prometen tanto. En realidad, es difícil decir si dejan de ser promesas por dejar de ser jóvenes, o si algunos dejan de prometer a base de dejar de ser buenos, con independencia de que además se vayan haciendo viejos. El caso es que la joven promesa Marcus Rashford tiene ahora más años que un bosque y, como promesa, se nota ya un poco mustia, sin que sepamos a ciencia cierta la correlación entre ambas variables. Nos estamos metiendo en un jardín filosófico importante, pero lo hacemos adrede para rellenar espacio en este romo panorama mediático del día.
Menos mal que, para entretenernos en este aburridísima mañana dominical de julio, está Mundo Deportivo. El rotativo del Conde de Godó, grande de España, debe tener de vacaciones a su diseñador gráfico habitual, y ha contratado para la ocasión al hijo de la Montse, una amiga del colegio de Santi Nolla. El photoshop que se ha marcado el chaval es como para recomendarle un futuro profesional ligado mejor al sector agropecuario.
La cosa parece más bien un collage hecho por un niño de cinco años al que se le ha ido la mano con los recortables. Le ha pegado un tajo al lado derecho del cuello de Rashford que no te lo ejecuta ni Tom Hardy en un episodio de la fantástica serie Mobland. El hieratismo de la composición es propio del arte egipcio de la época de Nefertiti, y la cara del jugador parece brillar con luz propia, como el careto de un espectro que cumple su condena en el Museo de Cera de Madrid, confundido entre las estatuas, pero con mayor cara de pasmo.
El cuerpo al que han pegado malamente la cabeza es el de un joven Arnold Schwarzenegger ataviado con una camiseta del club cliente de Negreira, y la propia camiseta también brilla de una manera rara, como si le hubieran metido dentro una bombilla de 40 w con el cable pelado y con tres polillas dentro, como en la canción de Mecano.
Pensando con cierta altura de miras, hemos llegado a la conclusión de que en realidad se trata de un producto semiterminado que, por tanto, no debe ser juzgado con excesiva severidad. Al pobre hijo de la Montse no le dieron tiempo suficiente para esmerarse. El photoshop de Rashford vestido de azulgrana debe ser considerado un proceso, un activo en curso. Nos consta que estará finalizado para el Gamper.
Los fans del United, por otra parte, andan cabreados, en los diferentes foros de internet, porque, si bien la cesión de Rashford incluye una opción de compra posterior por parte del club cliente de Negreira, dicha opción no es obligatoria. Sí, sí, los fans del United preferirían que fuese una cesión eterna, o sea, perder de vista a Rashford de una vez por todas y de modo definitivo. Es un dato que nos da el nivel de la magnitud de la operación, sin perjuicio de que, merced a ella, Flick gane en número de efectivos y probablemente pueda hacer más rotaciones.
Por lo demás, Courtois ha renovado por un año más (Bravo), Alemania se ha clasificado para jugar contra España la semifinal del Europeo femenino y Futre tiene un hijo superdotado. Con todo ello, y con los mejores deseos para un feliz domingo, os dejamos por hoy.
En medio de la canícula veraniega, pasada la tormenta y casi olvidados los últimos rayos y truenos del Mundial de Clubes, asistimos a la reverberación de la frase de la película Ace in the Hole (1951) del genial Billy Wilder ("No dejes que la realidad te estropee una buena noticia"), actualizada por algunos influencers madridistas (?) que siguen pesadísimos en su afán de hacer noticia de la no renovación de Vinicius, como si fuera rabiosa actualidad o una tragedia para el club.
El culebrón del verano, sin embargo, parece que apunta a ser la continuidad de Rodrygo, mientras navegamos entre los rápidos del torrente de babas de las huestes culés criticando el dinero gastado por nuestro club en fichajes y las cascadas de champagne sin alcohol de la celebración de la mayoría de edad de Yamal. Una fiesta del universo Lynch, tan repleta de personajes circenses que merecería una banda sonora a la altura del tema Otto e Mezzo del inolvidable Nino Rota.
Vini no es noticia. Vini jugará en el Real Madrid hasta 2027 y después hasta que él quiera. Ni el club está esperando ansiosamente que firme una extensión de contrato, ni está deseando que llegue una astronómica oferta por él.
Afortunadamente, nuestro club no juega a echarle la prensa encima (ni atracadores georgianos) a los jugadores que no quieren renovar o que no se quieren ir. ¿Recuerdan que hayamos hecho alguna vez algo parecido a los bochornosos casos, prensa acosadora incluida, de Ter Stegen, de De Jong en 2023, Umtiti, Pjanic, Dembelé...? La clase, la grandeza, no se compra ni se improvisa. No puedes fingir honorabilidad siendo un buscavidas oportunista certificado por Aenor.
Rodrygo tampoco es un problema para el Real Madrid. Se dice que el jugador se borró en algunos partidos al final de la temporada pasada, ignorando la necesidad del equipo de su aportación en ataque. Se especuló con un problema familiar, incluso de salud mental. Si no sabemos a día de hoy la realidad sobre los motivos de las ausencias de Rodrygo, ¿qué les hace pensar que vamos a saber lo que piensa el club sobre las intenciones de Vini y, sobre todo, porqué le vamos a dar crédito a un YouTuber sobre temas tan internos del club? Hace muchos años que el Real Madrid tapó estos agujeros.
Afortunadamente, nuestro club no juega a echarle la prensa encima (ni atracadores georgianos) a los jugadores que no quieren renovar o que no se quieren ir
Entretanto, los jugadores descansan o restañan heridas de viejas batallas y los ejecutivos duermen con un ojo abierto por si se presenta alguna oportunidad de mercado; quién sabe, tal vez alguien está buscando a Florentino o a José Ángel con un camión lleno de petrodólares, para apostarle todo al 7, número sagrado en el Corán. 350 millones de euros, según el madridismo imaginario.
El madridismo real se ha ocupado esta semana de cosas sencillas, como la despedida con honores de Lucas Vázquez, uno de los nuestros, y de valorar la admirable fortaleza económica de nuestro club, pese a los augurios de la plataforma fake de los ruidos y sus juglares. 1.300M de euros de previsión de ingresos para 2026; 24,3M de beneficios después de impuestos este año (ebitda de 242 M+) y una tesorería de 166M, además de una línea de crédito disponible de 400M por si hiciera falta. Los bancos te persiguen para darte dinero sólo cuando no lo necesitas. Leer a los culés con más seguidores en tuiter explicar cualquier concepto financiero es sobrecogedor, por el estado de hipnosis colectiva que se aprecia en las respuestas y porque ninguno parece haber tenido éxito con las matemáticas de secundaria. Una pena.
Es verano, amigos. Salvo las fotos de los deportistas en lugares y con parejas que sólo existen en instagram, no hay grandes noticias de fútbol que llevar a los titulares para despertar el interés del lector durante sus vacaciones. Bueno, sí: el trofeo Joan Gamper no se va a poder entregar este año al rival del Barcelona en el partido inaugural de su temporada. Una lástima. Es raro, porque habíamos visto fotos del Camp Nou con césped hace unas semanas, ya listo para que rodara el balón. Habíamos visto las psicodélicas pruebas de la iluminación led de las tribunas y pasillos, que confirmaban que el estadio ya tenía electricidad. Habíamos visto los dos primeros anillos de la grada llenos de asientos azules y rojos. Porque yo los sigo viendo rojos. Por un lado, mi género me impide distinguir más de 16 colores; por otro, nunca he sabido exactamente qué es el color "grana" o a qué se parece, aunque inconscientemente lo asocio con el olor del alcanfor, que sirve para enmascarar el de la humedad rancia de un armario de pueblo, el del moho y el del veneno para las cucarachas.
1.300M de euros de previsión de ingresos para 2026; 24,3M de beneficios después de impuestos este año (ebitda de 150M+) y una tesorería de 166M, además de una línea de crédito disponible de 400M por si hiciera falta. Los bancos te persiguen para darte dinero sólo cuando no lo necesitas
El Barça es una bomba de relojería con el contador regresivo en el último minuto. Mientras, Laporta sigue soñando en su mundo inventado con Tebas concediéndole el inalcanzable 1:1 como sea, incluso canjeándolo por la más que merecida inhabilitación del tipo de los 5,4 millones de euros anuales.
El enjuague del CTA no lo vimos venir. Toda la respuesta del recién llegado Louzán a la carta del Real Madrid exigiendo limpieza y regeneración ha sido encontrar un monigote dispuesto a dejarse llevar por el presidente y por el pluriempleado vicepresidente de la RFEF. La grabación de esa primera reunión de Fran Soto con ambos no la cambio por las de Villarejo. Fran Soto, presidente del CTA. Hay cargos y cargos. Llamar presidencia a la cabeza del CTA es como proclamarse Emperador de la comunidad de vecinos del edificio donde vives. Llamar presidente a un chico de los recados es muy serio. Ahí tienen su cabeza de turco, el fusible que separa y protege al delincuente de su acto, para eludir la justicia.
Quienes van a hacer que el trabajo sucio parezca un accidente son los dos Negreiros que manipularán el criterio arbitral semanalmente en función de los resultados deseados. El pobre Fran sufrirá perplejo la subida de la temperatura cuando la prevaricación llegue a la zona roja. Saldrá a explicar por qué son malos los vídeos de RMTV y lo negará todo, pero irá acumulando estrés y tragando bilis. Su familia será la primera en advertirlo. Los de abajo seguirán alterando la competición con la ayuda de Mediapro y los de arriba seguirán a salvo. Todos lo sabemos. El fusible reventará, pero encontrarán otro. Problema solucionado.
Nada más y nada menos que Fernández Borbalán y Prieto Iglesias, como Director Técnico de los árbitros y jefe del VAR, respectivamente. El primero ostenta un récord del mundo oficial (no es broma, no ha sucedido nunca antes ni en ningún lugar). 15 partidos pitados al Barça, 15 victorias. Condecorado como “árbitro talismán” en 2014 por el mismísimo diario Sport. Fue cooperador necesario al dar validez a uno de los goles en fuera de juego más flagrantes de la historia del fútbol. Escándalo planetario en 2012 en un Barcelona-Celta. Prieto, árbitro mediocre que fue descendido a segunda en 2016 y en 2020 cuenta entre sus títulos el de haber machacado también al Celta desde el VAR en la temporada 2023, y el de ser el árbitro de campo más corregido desde la sala VOR ¿El castigo? Ser nombrado Jefe del VAR. Que nos cojan confesados.
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Buenos días, amigos. La Selección Española de fútbol femenino sigue su rumbo triunfal en la Euro, y el asunto copa las portadas deportivas del día. Nos alegramos de ello, en especial por el éxito personal de nuestra extraordinaria extremo, la madridista Athenea del Castillo, quien está llevando a cabo un campeonato modélico. Ayer mismo anotó el gol que abrió la lata ante Suiza, el equipo local.
Athenea es una futbolista excepcional, dotada de un desborde fuera de lo común y adornada por un notable instinto goleador. Sin embargo el lobby culé, que en el fútbol femenino es todavía más notorio que en el de varones, ha tratado de minimizar su aportación al equipo nacional, y le ha negado el reconocimiento de su excelencia. Es lo que tiene el negreirismo instalado en los medios y propulsado desde el epicentro de la propaganda culé. Solo sirve lo suyo, y si para ensombrecer los méritos de otros (o de otras) hay que soltar perros de presa del sistema para tratar de amilanar a Athenea hablándole de sus ideas políticas, o de las de su pareja, a fin de desacreditarla, adelante con ello.
Athenea es un soplo de aire fresco en un mundo dominado por las Aitanas y las Putellas, sobresalientes futbolistas con tal ejército de voceros ideologizados a sus espaldas que no dejan resquicio alguno para que se cuelen otros vientos. Pero la calidad se impone, como se impone el natural carisma de nuestra protagonista de hoy, y al final el resquicio se ensancha por la propia acción del viento. Hay galernas contra las que no se puede luchar.
No lo ocultaremos, ya que estamos en cosas autorreferenciales: otra de las razones por las que sentimos debilidad por Athenea, además de su talento, es el hecho de que la llamen La Galernita, inspirándose en su condición de cántabra y seguidora, por tanto, de ilustrísimos antecesores. Ya se sabe que en todas las Copas de Europa del Madrid (con excepción de las últimas) ha habido siempre algún cántabro: Gento (La Galerna original, inspirador del nombre de esta página), Marquitos, Helguera, Amavisca, Munitis… Ahora mismo suena como algo lejano, pero ojalá Athenea, la Galernita, se convierta en la primera mujer cántabra (y una de las primeras del mundo) que levanta una Orejona luciendo la camiseta del mejor club del mundo.
Como es la gran estrella del Madrid en la Selección, y por diferentes razones los otros tres representantes de la prensa deportiva patria aborrecen al Real Madrid (o al Real Madrid actual), se ocupan muy mucho de alejarla de cualquier protagonismo, al contrario de lo que hace As.
Ánimo a la Selección Femenina en las semifinales y, muy especialmente, ánimo a las madridistas y a Athenea.
Pasad un buen día.
Ayer conocimos un adelanto de las cuentas del Real Madrid y nos llevamos una alegría. Cierra el ejercicio con un beneficio después de impuestos de 24 millones de euros. Los ingresos de la temporada, sin contar ventas de jugadores, alcanzan los 1185 millones, un 10 % más que la pasada campaña y de nuevo superando esa cota de los 1000 millones de euros que aún no ha alcanzado ningún otro club en el mundo.
Los valores de EBITDA antes de la enajenación, 208 millones de euros, y EBITDA, 243, son los más altos logrados nunca por el Madrid. El patrimonio neto se sitúa en 598 y la tesorería en 166. La deuda neta: 12 millones de euros a 30 de junio de 2025.
De un ejercicio a otro, la tesorería se ha incrementado desde los 82 a los 166 millones de euros. Es un dato muy importante, porque uno de los grandes retos en la industria del fútbol es generar tesorería, y el Madrid la genera.
El endeudamiento neto pasa de 8,5 a 11,7 millones, mejora el ratio deuda/EBITDA, que ya era muy bueno, y se mantiene la relación deuda/patrimonio.
La inversión acumulada en el estadio es de 1347 millones y el préstamo dispuesto, 1131. Es decir, se ha ido acometiendo más inversión en el mismo.
El Madrid ha disputado el primer Mundial de Clubes FIFA, donde ha terminado semifinalista. El torneo se ha disputado a caballo entre el ejercicio recién concluido y el siguiente, por lo que el club ha computado los ingresos y gastos de la primera parte del campeonato en el 2024/25, y los de la fase de eliminatorias en el 2025/26. Esto es importante, porque el club ha conseguido record de ingresos habiendo incluido solo la mitad aproximadamente de los obtenidos en el Mundial.
El gráfico de los ingresos es brutal. Podemos comprobar como la parte de marketing va absorbiendo cada vez un porcentaje más alto. También la del estadio, que va evolucionando muy positivamente. Solo sufrió una bajada importante con motivo de la pandemia. Asimismo, la televisión va perdiendo cierto peso.
Los ingresos de explotación son de 1185 millones de euros, 111 más, lo que representa un 10,4 %.
Todas las líneas de negocio han experimentado crecimiento, excepto la retransmisión, porque no se han imputado ingresos de market pool UEFA debido al nuevo sistema de reparto en la temporada 2024/25, algo inferiores a los de la anterior. El dinero recibido de la Liga también ha sido menor que el de la campaña pasada.
Destacan los ingresos conseguidos en competiciones, marketing y el estadio. Los recibidos por la primera parte del mundial han compensado la disminución de los ingresados en la Liga de Campeones: el año pasado el Madrid fue campeón y este año ha llegado a los cuartos de final. También hay más ingresos por encuentros amistosos y por la final de la Copa del Rey.
Durante la temporada que acaba de concluir, el Madrid ha impulsado la actividad de merchandising y la de patrocinio, con la firma de nuevos contratos relevantes. Ya os había comentado que este aspecto iba muy bien.
Se ha incrementado el número de ingresos procedentes del estadio debido a que este ejercicio ha sido el primero no ha sufrido restricciones de disponibilidad por las obras, por lo que se han podido explotar las distintas líneas de negocio recurrentes de aforo y explotación comercial.
Se han seguido comercializando las licencias de asiento personal, las membresías que os adelanté en mi canal de YouTube, aunque se han obtenido menos ingresos al haberse comercializado menos plazas que el año pasado.
Excluyendo estas licencias, los rendimientos de los negocios recurrentes de aforo y explotación comercial del estadio se han incrementado un 38,5 %. Una subida descomunal.
Destaca especialmente el peso de la masa salarial sobre los ingresos de explotación.
Se encuentra en un 43 %, un 4 % menos que el ejercicio anterior. Un dato bajísimo. De hecho, históricamente es la cifra más baja desde la temporada 2009/2010. Este valor se encuentra muy por debajo del 50 %, umbral considerado de excelencia. Y aun más del 70 %, porcentaje máximo recomendado por la Asociación Europea de Clubes.
El Madrid ha logrado mantener controlado este ratio, incluso en las campañas afectadas por el covid, mediante el aumento de los ingresos y la contención en el gasto. El control de la masa salarial por parte del club es excelente.
Los datos son realmente impresionantes. El resultado de explotación antes de enajenación y amortizaciones —EBITDA antes de enajenación— se ha incrementado un 45 %, situándose en los 208 millones, 65 más que el ejercicio anterior. Representa un porcentaje sobre ingresos del 18 %, 4,3 puntos porcentuales mejor que en 2023/2024.
Después de incluir el resultado de enajenación de jugadores y otro inmovilizado de esta campaña, el resultado de explotación antes de amortizaciones —EBITDA— asciende 87 millones de euros, un 55 % más, hasta los 243 millones. Son datos muy buenos.
En el periodo 2019/20-2024/25, el club ha logrado un EMBITDA anual medio de 186 millones. Es decir, durante todos los años de pandemia el Real Madrid ha conseguido acumular beneficio operativo. Todo un logro.
Como hemos dicho el beneficio después de impuestos es de 24 millones de euros. Tanto el beneficio como el patrimonio neto continúan una buena línea iniciada hace mucho tiempo. Salvo los años del covid, donde hubo superávit, aunque pequeño, el patrimonio neto no ha hecho sino subir a lo largo de los años.
Los datos de endeudamiento son absolutamente brutales. Y el dato de tesorería, 166 millones de euros, es muy importante, como hemos comentado. La actividad y la gestión financiera del club han hecho posible incrementar el dato de tesorería en 84 millones. Todo esto después de llevar a cabo los pagos operativos y de adquisición de jugadores y otras inversiones, así como atender los ser servicios de deuda de los préstamos ICO (40 millones) y del préstamos de remodelación del Santiago Bernabéu (60).
Además, el Madrid goza de 425 millones de crédito sin disponer, por lo que tiene una tesorería disponible de cerca de 600 millones de euros.
Con el flujo de caja generado se ha equilibrado la inversión realizada en este ejercicio, 194 millones de euros, en la cual se incluyen instalaciones y jugadores. Es el dinero que se ha gastado el Madrid, teniendo en cuenta que se han adelantado fichajes con motivo de la celebración del Mundial. Es decir se ha imputado a este ejercicio que se ha cerrado el fichaje de Huijsen, lo que se ha desembolsado por Trent y también —entiendo— que lo de Mastantuono. Lo cual es muy relevante.
En cuanto a la remodelación del Bernabéu, el club comenta que ha alcanzado un alto grado de avance en cuanto a la ejecución de las actuaciones relacionadas con el desarrollo de los negocios VIP, motivo fundamental de la realización de dichas obras.
Ya se ha dispuesto de todo el préstamo que se solicitó, y durante la temporada entrante se llevarán a cabo las últimas actuaciones para finalizar la remodelación, incluidas algunas relativas a las actividades de restauración y a las de reducción del nivel sonoro en los conciertos. A la espera de que bajo las condiciones que se aprueben se puedan volver a celebrar.
El Madrid prevé todavía más crecimiento de los ingresos de aforo VIP, RM experience y resto de eventos, destacando la celebración de un encuentro de la NFL.
El club computa para el ejercicio siguiente los ingresos de la segunda parte del Mundial de Clubes, por lo que contará con un extra de algo más de 40 millones, con la previsión de incremento del resto de partidas.
Nos hemos acostumbrado a las buenas noticias económicas del Real Madrid, pero los números son espectaculares.
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A pesar de la universalidad del Real Madrid, el hecho de que en su nombre se incluya el de la ciudad en la que nació, de alguna forma, hace que ambos compartan destinos parejos.
Todo el que viva o pase estos días por la capital de España se percatará de que fundamentalmente la actividad principal de la ciudad es hacer obras. Y no obras menores precisamente. En un par de años, los resultados de los trabajos serán visibles y madrileños y visitantes se alegrarán y disfrutarán de las nuevas infraestructuras. Los inconvenientes vividos en forma de atascos, ruidos, polvo y desconcierto generalizado de conductores y viandantes serán olvidados súbitamente. Eso no es óbice para que durante el desarrollo de las obras surjan infinidad de voces disconformes que no ven la necesidad de la mejora o bien las plantearían de otro modo.
Eso mismo es lo que le está pasando al Real Madrid. Tenemos un equipo en fase de construcción. Este tipo de obras suelen durar. Es inevitable la tendencia de todo aficionado a ilusionarse en cuanto ve dos signos de recuperación y pensar que el trabajo ya está hecho. Pero el cambio de un entrenador como Carlo Ancelotti a otro como Xabi Alonso no es una obra menor. Las excavadoras no han hecho más que empezar a levantar el terreno. Tenemos jugadores top a nivel mundial en cada puesto, un entrenador moderno que ha aprendido de los mejores, que conoce la casa y que sabe lo que es ganar con el Real Madrid. Aunque no lo digan y de momento no dejen aprovecharlo al máximo, disponemos del estadio envidiado por el resto de los clubes del mundo. Además, una cantera que produce jugadores que dan rendimiento deportivo y económico. Entonces ¿qué puede salir mal? Como todo proyecto a largo plazo, necesita paciencia.
Hace años, cuando el actor Danny DeVito estuvo de visita en Madrid y esta se encontraba también plagada de obras, deseó que los ciudadanos madrileños encontrásemos por fin el tesoro que buscábamos y por el que teníamos toda la ciudad agujereada. Quizá es el mismo tesoro que también persiguen esos “madridistas” que aprovechan estas fases para buscar notoriedad renegando de todo cuanto plantea el club. Son personas que no disfrutan de ver ganar al Real Madrid. Disfrutan de hablar (por lo general mal) del Real Madrid y casi siempre lucrándose por ello. Eso sí, con la camiseta blanca puesta.
Tenemos un equipo en fase de construcción. Como todo proyecto a largo plazo, necesita paciencia
Los que en estos días (y los de los próximos dos años) circulen por la M-30 de Madrid y tengan que sortear el tramo entre Ventas y O’Donnell verán que los paneles informativos indican la existencia de obras de larga duración, invitando de forma escueta a los conductores a que planifiquen otros itinerarios y busquen alternativas que les eviten pérdidas de tiempo y molestias. Yo les voy a ahorrar ese trabajo y les adelanto que: NO LAS HAY.
Lo mismo pasa con el Real Madrid. Los disconformes pueden buscar otras alternativas, otros modelos de gestión y otros equipos que ganen más. Ya sea en el Siglo XX o en el XXI. Como decía aquel anuncio, busquen, comparen… y cállense. En unas semanas nos veremos todos otra vez animando al Real Madrid. No queda otra que seguir subidos al barco y remando, que pronto veremos la playa. Nunca mejor dicho, porque ya estamos a mediados del mes de julio. Así que, feliz verano a todos los madridistas del hemisferio norte y buenas vacaciones a los que les toque.
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Buenos días, amigos. Ayer despedimos a Lucas Vázquez y, si bien el acontecimiento merece para las portadas de la prensa deportiva patria menos espacio que el Europeo de fútbol femenino (con todos los respetos para dicho torneo y sus selecciones participantes), aún seguimos emocionados. Lucas nos dejó un par de frases para la posteridad desde ese atril sobre el que depositó esos papeles que leyó con voz temblorosa.
Una de las declaraciones potentes queda recogida en el frontispicio de Marca, y son las palabras con las que cerró su alocución. “Siempre seré Lucas Vázquez, canterano del Real Madrid”. Palabras estremecedoras y admirables. Podría haber dicho “Siempre seré Lucas Vázquez, ganador de 23 títulos con el Real Madrid, entre ellos 5 Copas de Europa, las mismas que por ejemplo ha conseguido en toda su historia el club cliente de Negreira”. Pero no. Optó por dedicar su última frase como jugador blanco a la condición de futbolista y hombre criado en la Fábrica y, por tanto, a la identificación completa con el escudo. Como dijo en su discurso Florentino Pérez, Lucas es “uno de los nuestros”, y con ese mismo sabor de boca, con esa esencia de pertenencia a la tribu, quiso también cerrar su intervención el protagonista del día.
La otra gran frase de Lucas fue “Yo me voy del Real Madrid, pero el Real Madrid no se va de mí”. Es una reflexión de un calado extraordinario. La segunda parte la firmaría cualquiera de nosotros (estamos locos por este club y, en ese sentido, nunca nos abandonará). La primera es más difícil que nos sea aplicable, porque para irse del Real Madrid primero es necesario haber jugado en el Real Madrid. Ninguno de nosotros lo ha hecho. Y menos durante diez años. Y menos durante los mejores diez años de la historia del club, a los que tanto ha aportado Lucas, un enorme jugador que ha tenido que aguantar no poca cantidad de memes paridos por mentes estultas.
Hablando de mentes estultas, fijaos cómo, en un recuadrito, los de Sport ventilan la despedida de Lucas.
“Frío adiós del Real Madrid a Lucas Vázquez”, sueltan los tíos. “Frío”. Hombre, si lo comparas con la fiesta de cumpleaños de Lamine Yamal, es cierto que el acto desmereció en términos de calentura. “Solo estuvo el presidente”, rematan. Hombre… Solo, lo que se dice solo… Es verdad que no acudieron ni “chicas de imagen” ni personas de cuyas enfermedades congénitas pudiera uno reírse, por ejemplo. A cambio, y además de Florentino, estuvo gran parte de la cúpula directiva del club, el director general José Ángel Sánchez, familia y amigos del gallego, prensa, leyendas del club como Pirri (Presidente de Honor), Marcelo, Solari… También quisieron estar presentes compañeros de Lucas como Lunin y el mismísimo Mbappé. No parece, no, que el máximo mandatario del club estuviera “solo”. Repase el amable portadista de Sport el video resumen de la carrera de Vázquez y proceda después, si le quedan arrestos, a calificarlo de “frío”.
En fin. Si aún estáis en el proceso sentimental de despedir a Lucas, más que la infame portada de Sport os recomendamos los textos galérnicos de Paco Sánchez Palomares y Jacinto Fernández, apropiadísimos tributos a la leyenda (sí: leyenda).
Os vamos a dejar con las portadas de As y Mundo Deportivo, no sin antes llamaros la atención sobre un detalle: ¿veis en ellas, o en cualquiera de las anteriores, alguna referencia a los 1.185 millones de ingresos y 24 millones de beneficios que ha declarado el Real Madrid?
📊 EL REAL MADRID CIERRA EL EJERCICIO 2024/25 CON UN RESULTADO DESPUÉS DE IMPUESTOS DE 24 MILLONES DE EUROS.
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) July 17, 2025
Nosotros, la verdad, no lo encontramos por ninguna parte. Ya sabemos que una cuenta de resultados inmaculada no arrastra a la gente a Cibeles, pero debería mover a algún periodista a mover el culo y destacarlo como merece.
Pasad un buen día.
Ha terminado un año horrible, todo sea dicho. Me refiero, por supuesto, a la sequedad de una temporada marcada por la mala fortuna, la incapacidad personal y colectiva de la plantilla y la directiva, así como por el consabido histerismo del madridismo en general. Ha sido un año malo rodeado de exuberancia épica y felicidad, pero ya se sabe cómo opera el cerebro de los simples mortales: basta una espina, por pequeña que sea, para que el delicioso pescado se convierta en una porquería. En el caso de los madridistas no podía ser menos. No son pocos los que olvidan la gloria reciente y maldicen cual bucaneros porque las cosas vienen mal dadas. Tienen una característica —a mi juicio— trágica: antes que la paz del alma, prefieren la vulgaridad de tener razón a toda costa. Pero en fin, la verdad es lo que tiene, que se defiende a sí misma.
El año fue malo y doloroso, cuesta arriba siempre, árido e infeliz como recuerdo muy pocos en estas épocas recientes, con algún pequeño brote que no hizo sino acentuar cruelmente el dolor de contemplar la fatalidad de un buque a pique. Para el hombre de empresa, un año malo es siempre inevitable y es, además, fuente de conocimiento invaluable; para el aficionado de un equipo de fútbol, que es como un niño enamorado de su maestra, es impensable: todo ha de cumplirse ahora mismo para satisfacción y goce permanente de quien teniendo pocas razones de goce en su mundo civil, se hunde de cabeza en las tibias aguas de una fantasía solitaria.
Quienes protestan airadamente contra este año ruinoso se autodenominan críticos. Asumen que esto los defiende y justifica, pero creo que simplemente no saben lo que hacen y dicen. Son criaturas emocionales y confunden los berrinches con juicios, cuando son exactamente dos polos opuestos. El ejercicio de la crítica supone la supremacía de la razón, la capacidad para diseccionar con el escalpelo de la lógica una estructura en sus partes, analizar y destacar argumentalmente por qué se piensa tal o cual cosa y, sobre todo, cómo podría solucionarse de manera realista un problema; pero ellos le llaman crítica a cagarse en los muertos de tal o cual, solo eso.
El ejercicio puntual de la crítica es demasiado para la gran mayoría de los habitantes de este planeta. El ser humano es una criatura reactiva y visceral, con un cerebro tribal que se regodea en los placeres básicos de la pertenencia identitaria y que, en consecuencia, actúa de modo iracundo contra todo lo que asume como amenaza de esa seguridad instintiva. Son hombres del neolítico temerosos de perder el punto de apoyo sobre el que han apalancado la confianza de una mente perpetuamente amenazada.
El año fue malo y doloroso, cuesta arriba siempre, árido e infeliz como recuerdo muy pocos en estas épocas recientes, con algún pequeño brote que no hizo sino acentuar cruelmente el dolor de contemplar la fatalidad de un buque a pique
El Real Madrid crece y se fortalece. Esa es la verdad que a mí me importa. Sobre lo grande ha sido capaz de construir lo portentoso, trabajando con una precisión y una fuerza ejemplares. Se han cometido errores, como que humanos somos todos, pero estos ni son catástrofes, ni se ha pretendido ocultarlos barriéndolos bajo la alfombra de la demagogia. Han sido más de dos décadas en las que se ha consolidado una cultura del esfuerzo dirigido, el trabajo en equipo, la adaptación al cambio y la innovación. Es una organización paradigmática fuera de toda sospecha en el ámbito empresarial.
El liderazgo de Florentino Pérez es modélico y su impronta no solo ha quedado en los activos del club, sino en la mirada atenta de otros clubes deportivos que ven en el presidente del Real Madrid un ejemplo y una pedagogía. El tiempo pasará y con él Pérez Rodríguez, pero su legado quedará y actuará en lo que sea haya de venir después de su gestión. Alejado ya de las bagatelas del poder y la política, quiero creer que el madridismo en general sabrá apreciar algún día lo que hoy ignora o abiertamente desprecia.
Si los años recientes han sido grandiosos, es natural que un tropiezo cale hondo. Es un asunto de contraste. Todo parecerá desde hoy poco después de haber vivido los mejores años en la historia de este club. Anoche mismo pensaba, mientras corría mis doce kilómetros de rigor, en la posibilidad de que muera (tengo 49) sin ver otra Copa de Europa siendo colocada en la vitrina de trofeos del Santiago Bernabéu. No sería estadísticamente una anomalía, ni mucho menos. No me hace sentir mal pensar en ello porque me mueve el ímpetu del agradecimiento, que es el que nos limpia la mirada y nos devuelve el asombro que alguna vez tuvimos siendo niños. No es poca cosa. Lo que he visto y vivido ha sido extraordinario y yo no tengo vela en el entierro; el mérito es claramente de otros y yo me afilio a él desde la voluntad y la buena fortuna.
Ser madridista es un hermoso accidente. Solo eso. Frente a la inmensidad del Real Madrid no podría cometer la osadía de la exigencia, que no es, como dicen algunos pendencieros, la causa principal de su grandeza. Frente al Real Madrid solo puedo dejarme tocar por esa fuerza invisible y sobrenatural que posee lo sublime. Luego me callo porque el silencio es el lenguaje propio de lo sagrado.
Frente a la inmensidad del Real Madrid no podría cometer la osadía de la exigencia, que no es, como dicen algunos pendencieros, la causa principal de su grandeza. Frente al Real Madrid solo puedo dejarme tocar por esa fuerza invisible y sobrenatural que posee lo sublime
Nota Bene: La casta parasitaria de Youtube se agita este verano más que nunca. Son una charca de pirañas hambrientas y viven del caos que ellos mismos generan. Y no, no me refiero al explícito antimadridismo de toda la vida, sino a aquellos que se identifican bajo el marchamo de “Youtube Real Madrid” y que no son sino advenedizos locuaces que han encontrado en el autoempleo digital la forma de pagar sus cuentas. Por lo tanto, es mucho más que comprensible la deriva visceral y enloquecida que han tomado. Medran en la atención de una masa hipnotizada por el sonsonete del rumor que no termina nunca, que no se cumple nunca y que tampoco importa. Son peores que la prensa tradicional porque aquella va a cara descubierta y estos se mueven con el sigilo alevoso de las emboscadas guerrilleras. No tienen más fidelidad que aquella que le profesan a su bolsillo. Lo triste es ver la facilidad con que seducen a cientos de miles, sin más recursos que la baba, un micrófono y muchísima desvergüenza. Diría que me sorprende, pero no es cierto. “Nada me desengaña, el mundo me ha hechizado”, decía Quevedo. Pues eso mismo, ya tengo edad suficiente para estar plenamente de acuerdo.
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Hubo un día, hace algún tiempo, en el que al mirarme al espejo vi a mi padre. No sólo atisbé un parecido, ni familiaridad en los rasgos. No reconocí sólo, como otras veces, el mismo bigote, la misma nariz, la misma boca, los mismos ojos. Vi, en todo el significado del verbo “ver”, a mi padre de hace treinta años. Ese día y no otro, ese día, comprendí que el tiempo, en su discurrir lineal, es también un eterno bucle en el que los hijos acabamos siendo los padres y que ellos, a su vez, en algún momento también llegaron a ser nuestros abuelos.
Una sensación parecida brota estas semanas con la marcha de Luka Modric. No puedo dejar de mirar sus fotos y sus vídeos, recuerdos de una carrera sostenidamente espectacular, de unos años transcurridos entre lo fulgurante y lo tranquilo: a veces montaña rusa en algunas conducciones, en las que el croata levantaba la cabeza buscando algo más que un pase, me refiero al PASE con mayúsculas, mientras a ti se te cerraba el estómago como si el vagón estuviera a punto de enfilar la cuesta abajo al fin del mundo; otras veces encarnaba la pausa y el sosiego, siendo un centrocampista inigualable capaz de introducirse entre enemigos y pedirla y darla y moverse y pedirla y darla y moverse, meciendo la cuna de un Real Madrid que de repente era como el hijo único: todo protagonismo y atención.
La sensación, digo, es similar. Del paso del tiempo. Ayer eras todo sueños y planes y futuro y hoy te miras al espejo y ves a tu padre y piensas: qué fue del Real Madrid de la década prodigiosa, dónde he estado yo estos últimos diez o quince años, cómo ha pasado mi juventud tan rápido, qué fue del joven que solamente sonrió con el gol de Sergio Ramos en el minuto 93, que para celebrar que llegaba la Décima sólo esbozó una sonrisa consecuencia de una idea: qué quieres, Atleti, esto es el Madrid.
Ayer éramos todo sueños y planes y futuro y de repente, hoy, amanece y Luka Modric ya no está. O sí. Se queda cerca, sólo un poco. Con la puerta entreabierta. Jugará en Milán, que es como decir que enfila el cementerio de los grandes elefantes que vistieron de rossonero en los últimos tiempos: Ronaldo, Beckham, Ronaldinho, Rivaldo. Allí, pasados los cuarenta, va a afrontar la última etapa de su carrera. Pudiendo elegir la retirada, ha decidido probar otra aventura. Quizá busque demostrar algo, una idea fuerza, una verdad profunda y singular como esa que una vez dijo Ray Loriga: más allá del Bernabéu la Tierra es plana.
permítanme llorar un poquito por lo que fui, por lo que fuimos, en recuerdo de nuestro 10, de nuestro capitán, de nuestro protegido, cuyos goles seguiremos celebrando, a quien no olvidaremos jamás
Rara vez las cosas son para siempre, cantan los Carolina Durante en una canción que, según se cuenta, trata sobre Messi. Hay que dejar ir, se trasluce. Todo acaba. No obstante, estoy bastante seguro de que quien la compusiera, probablemente un madridista confeso, pensaba más bien en el futuro adiós de Modric. Cómo se explica, si no, que al protagonista de la canción no le sienten bien “esas rayas negras”.
Dijo el croata en su despedida que es mejor no llorar porque se acabó, sino sonreír porque sucedió. Pero hoy, cuando ya se ha acabado todo, cuando ya no está Modric en el Madrid, cuando ya no queda nadie de la década prodigiosa, cuando ya no nos parecemos a nuestros padres porque directamente somos ellos, cuando ha pasado demasiado tiempo de todo lo que fue bueno, permítanme llorar un poquito por lo que fui, por lo que fuimos, en recuerdo de nuestro 10, de nuestro capitán, de nuestro protegido, cuyos goles seguiremos celebrando, a quien no olvidaremos jamás.
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Buenos días, amigos. Jude Bellingham se ha operado el hombro en Londres. La operación ha sido un éxito absoluto, aunque el inglés estará de baja tres meses, cosa que ya entraba en los planes. Esta cirugía ha sido pospuesta a lo largo, prácticamente, de toda la temporada pasada, a fin de no hacer daño al equipo con la ausencia del futbolista, que ha jugado diezmado y en ostensible dolor.
No deja de ser curioso que el foco del problema haya sido el hombro del de Birmingham. La identificación con el himno Hey Jude de los Beatles queda reforzada.
And anytime you feel the pain, hey Jude, refrain
Don't carry the world upon your shoulders
Ya se lo cantaba Paul McCartney, con notable tino profético, muchos años antes de su nacimiento. “Cuando sientas el dolor, hey Jude, para / No cargues con el peso del mundo sobre tus hombros”, porque uno de ellos lo tienes hecho puré. Jude se ha decidido por fin a seguir el consejo de Sir Paul, ha sentido el dolor (o, mejor dicho, ha sentido que el dolor era ya insoportable, y que de hecho estaba perjudicando claramente su rendimiento) y ha decidido parar, o sea, refrain.
No es la única frase de la canción que alude al hombro.
You're waiting for someone to perform with
And don't you know that it's just you?
Hey Jude, you'll do
The movement you need is on your shoulder
Na-na-na-na-na, na-na-na-na, yeah
Pues sí. El movimiento que Jude necesita está en el hombro. En otras palabras: una vez que se opere (y ya lo ha hecho), echará a andar de verdad, echará a volar. Cobra por fin sentido el verso “raro” de Hey Jude, ese que Paul McCartney quiso eliminar inicialmente por parecer carente de sentido: the movement you need is on your shoulder.
“Esta frase obviamente la cambiaremos antes de grabar la canción”, dijo Paul, asumiendo que era un sinsentido.
“De eso nada”, le corrigió John, y los beatlemaníacos sabrán que no nos estamos inventando la historia. “Es la mejor frase de la canción. La dejaremos tal cual”.
Solo John podía superar a Paul, ocasionalmente, en capacidad visionaria. Si uno atisbó la obligatoriedad de parar un tiempo, y dejar de cargar el planeta sobre un hombro maltrecho, el otro entendió en la frase aparentemente absurda de su compañero de grupo el modo en que Jude encontrará por fin el movimiento, libre de padeceres, una vez el hombro sea operado. El subconsciente de Paul intuyó por dónde iría la cosa, y la lucidez innegociable de John terminó de verlo claro.
A la pregunta que suscita la portada de As, o sea, cómo vivir sin Bellingham mientras esté de baja, se responde con lo que sugiere el propio As (Güler + Mastantuono), aunque nada dejará de ser un experimento para reemplazar un futbolista irreemplazable. Mastantuono es una gran promesa y quizá sea un peso demasiado gravoso para colocar sobre sus hombros, incluso aunque estos estén sanos esta vez. Si se ve que tal es el caso, hay otras opciones, como Brahim, de quien todo el mundo parece haberse olvidado por alguna razón.
Marca otorga preponderancia al 25 aniversario del fichaje de Figo, punto de arranque de la era galáctica. El rotativo de filiación tebiana trae hoy una entrevista con el portugués. Es lo que tiene que sea 2025: se cumplen ahora 25 años de todas aquellas cosas que sucedieron cuando al planeta le llegó aquella especie de bisagra temporal que fue el milenio. Los que tengáis edad para ello recordaréis los tenebrosos augurios que profetas más oscuros que John y Paul lanzaron desde los medios, desde catástrofes naturales a hecatombes tecnológicas. Luego nada resultó ser tan terrible. El único que las pasó canutas fue Joan Gaspart.
De hecho, en una fecha tan señalada como esta, queremos enviar un fuerte abrazo de condolencia retrospectiva a quien fuera presidente y antes vicepresidente del club cliente de Negreira. Posiblemente fue él quien se ocupó de gestionar personalmente el “fichaje” del vicepresidente del CTA. Mientras, Florentino, menos aventurado, se confirmaba con contratar a Figo. El inefable Gaspart, trasunto en la tierra del jefe de Homer Simpson pero probablemente con más halitosis, lanzó por la boca más espumarajos de los que brotan de la piscina en la secuencia final de El Guateque.
La prensa cataculé de la jornada nos trae el nuevo dorsal de Lamine Yamal tras su renovación. Este dorsal no es otro que el 10. De este modo, se supone que el nuevo ídolo hereda la grandeza de Messi, que labró su palmarés en la era Negreira, con tantos méritos propios como los que sin duda atesoraba Lance Armstrong en el deporte del ciclismo. Es lo que tiene hacer trampas: los méritos auténticos —los había en Armstrong, los había en Messi— quedan inmediatamente eliminados desde cualquier perspectiva moral. Messi no existió. Lamine hereda el dorsal de un fantasma.
Como argumento menor en las primeras planas de Sportivo, aparece la monumental sorpresa: el Camp Nou no estará a punto para el Trofeo Gámper. Ya nos extraña, por cuanto, según lo prometido por los portavoces oficiales y oficiosos del barcelonismo, el equipo cliente de Negreira está jugando en el Camp Nou desde diciembre. Las condolencias retrospectivas para Gaspart se tornan actuales y prospectivas para otro Joan, en este caso Laporta, quien para asombro de todos la está liando parda (también) con lo de la obra. Es bien sabido que Joan (Laporta) no tiene otro modus vivendi que los trapicheos accesorios a su actividad como dirigente culé. El otro Joan, en cambio, trabajó toda su vida en empresas de su propiedad a las que puntualmente arruinó.
Hay clases.
Pasad un buen día.
Hoy se despide del Real Madrid un tipo que no tiene documental en Amazon, ni biopic en Netflix, ni grupo de Telegram de modernos exégetas que analicen su pisada de balón con reverencia talmúdica. No fue portada de revista, no salió con una cantante indie, no jugó al postureo en Instagram y jamás miró por encima del hombro al que tenía al lado. Hoy se va Lucas Vázquez Iglesias, el de Curtis, madridista de cuna, y eso que nació a más de 500 kilómetros del Santiago Bernabéu. Se va un hombre de club, uno de esos pocos que entienden lo que significa jugar en el Real Madrid más allá de la estética y del algoritmo.
Y yo, como madridista y como hombre que aún cree en la gratitud, me pongo en pie para aplaudirle.
Porque Lucas no fue un ídolo de masas, ni falta que le hizo. Su grandeza fue siempre otra: la de quien se parte el pecho por el escudo, aunque le digan que no tiene calidad —que la tiene—; la de quien acepta jugar donde le manden, sin rechistar, aunque los eruditos de X le recuerden cada domingo que no es Cafú. No es Cafú, pero es nuestro Cafucas, la de quien regresa al club tras una cesión y, en lugar de instalarse en el papel de víctima, se gana un sitio a base de trabajo, sudor y una humildad que jamás se llevó bien con los filtros de Instagram.
¿Lo recordáis, vosotros que le llamabais “paquete”?
¿Os acordáis de aquella tanda contra el Atlético en Milán, donde Lucas cogió el primer penalti como si llevara quince años lanzando penaltis en finales de Champions? ¿O preferís hacer memoria selectiva y quedaros con un mal pase contra el Rayo? ¿O con un centro desviado en un partido intrascendente de noviembre?
Lucas Vázquez no fue Modric, no fue Benzema, no fue Cristiano, porque no tenía que serlo. Fue Lucas, y eso, en el Real Madrid, es mucho más de lo que parece.
El Real Madrid ha ganado mucho con Lucas. Más que títulos, ha ganado ejemplo. En un fútbol moderno dominado por las quejas, los egos, las rabietas mediáticas y los gestos para la galería, Lucas fue un símbolo de algo mucho más valioso: la predisposición. Esa rara virtud que solo tienen los profesionales de verdad. Cuando Carvajal cayó lesionado, ahí estaba Lucas, reconvirtiéndose, reinventándose, aguantando al extremo de turno, peleando cada balón, cubriendo al central, haciendo la cobertura, tragando saliva cuando le pitaban los suyos.
Lucas Vázquez no fue Modric, no fue Benzema, no fue Cristiano, porque no tenía que serlo. Fue Lucas, y eso, en el Real Madrid, es mucho más de lo que parece
Sí, los suyos, porque en el fondo los peores insultos no vienen del rival, sino del que se supone que lleva tu misma camiseta.
La grada es libre, faltaría más, pero también es muchas veces miserable. Esta temporada lo ha sido con Lucas como pocas veces he visto.
“Lucas no vale”, decían. “Lucas no puede jugar en este equipo”, remataban los voceros de bufanda floja y garganta afilada.
Y sin embargo, ahí estuvo, toda la temporada, por ejemplo, enfrentándose a los extremos más peligrosos de Europa, saliendo al campo o del banquillo como quien se lanza a una mina en llamas. Sin excusas, sin lloros, sin posts crípticos, porque Lucas no buscó jamás coartadas, sólo pidió una cosa: jugar.
A los que le insultasteis, os deseo una larga vida y muchos extremos derechos que se rifen vuestras costillas.
A los que le vejasteis en redes sociales, con memes, mofas, risas de media neurona y vídeos editados a mala leche, os deseo un espejo, y que tengáis que miraros en él cuando vuestro hijo os pregunte por qué tratasteis así a uno de los vuestros.
A los que os creísteis más listos que el club, que el entrenador y que la historia, solo porque Lucas no os salía en el modo carrera del FIFA con cinco estrellas de habilidad… os deseo silencio.
Porque a veces el mejor homenaje que se le puede hacer a un profesional honesto es que no le hablen los cobardes.
Lucas Vázquez representa como pocos los valores del Real Madrid: esfuerzo, fidelidad, humildad y coraje. Fue canterano, volvió cuando muchos no daban un euro por él, se ganó un puesto con Zidane, se dejó la vida en Kiev, en París, en Mánchester, en Sevilla. Jugó de extremo, de lateral, de carrilero, y si le hubiesen pedido ir de portero, se habría enfundado los guantes con la misma sonrisa.
Nunca pidió nada, y dio todo.
¿Sabéis lo que es eso? Eso es el Madrid.
Nunca pidió nada, y dio todo. ¿Sabéis lo que es eso? Eso es el Madrid
Se va un jugador al que no se recordará por su zancada ni por sus highlights, pero al que echaremos de menos cuando vengan mal dadas y nadie quiera bajar al barro. Porque Lucas siempre bajó, siempre. Incluso cuando le llamaban lastre.
Pero él no cargó el club, lo sostuvo. Como tantos silenciosos imprescindibles de nuestra historia: Chendo, Arbeloa, Maceda, Paco Bonet, Ángel. Los que no tienen documental, pero tienen sitio en el alma blanca.
Gracias, Lucas.
Gracias por cada sprint, por cada despeje, por cada penalti valiente, por cada gesto de compañerismo.
Gracias por entender que el Madrid no se lleva en el pecho, sino en el alma.
Gracias por no hacer ruido cuando no jugabas y por no callarte cuando tocaba defender a un compañero.
Gracias por ser uno de los nuestros, de verdad.
Y a los que te insultaron, una última cosa: ellos se quedarán, pero tú, Lucas, tú te vas del Madrid como se van los grandes: con la cabeza alta, la camiseta sudada y el respeto de los que saben que este club se levanta sobre hombres como tú.
Hasta siempre, gallego.
Nos diste más de lo que merecíamos.
Y no te olvidaremos nunca.
Me despido como siempre, con la frase de nuestro amigo Javi. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. Y Lucas Vázquez lo sabe muy bien. ¡Hala Madrid!
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