Las mejores firmas madridistas del planeta

Dentro de las escalas de viento y oleaje, hay un cierto mito en lo que se conoce como viento segundo. En realidad, hablamos del viento favorable. Todos sabemos que dicha construcción en el contexto náutico quiere transmitir una situación positiva donde la situación más inclemente se vuelve favorable. Como sucede en otros casos, la expresión proviene de una traducción del latín que hace referencia a ‘vento secundo’. Y de saber latín y esperar un viento favorable en mitad de la tormenta conoce todo madridista que pasó la curva de los dieciocho.

Esta noche frente al Manchester City jugamos el primer partido de la eliminatoria de octavos. El equipo de Pep Guardiola vuelve a un Santiago Bernabéu con una situación deportiva anodina en Champions y complaciente en la Premier League. En esa calma chicha, los pupilos del entrenador catalán llegan a Madrid con pronósticos a favor de todas las casas de apuestas. No atravesando ningún momento dulce, el City es claro favorito para los analistas más funcionales.

Erling Haaland necesita realizar un partido de nivel para demostrar que quiere tener mando en plaza. Hasta ahora el noruego no ha brillado en los encuentros en el Bernabéu. El futbolista es el 9 de referencia del fútbol mundial y da gusto verlo, pero en el templo del fútbol necesita un partido consagratorio para entrar en el debate de si se sienta o no en la mesa de los mejores nueves de la última década. Hasta ahora, Majin Buu parece atascado. Ojalá siga así una noche más.

A golpe de talonario, el City ha ido remodelando una plantilla que parecía cerrada por derribo. La pasada temporada el proyecto encalló y algunas voces preconizaban la espantada de Guardiola. Por momentos, incluso se planteaba el despido. Cercado por las leyes de la UEFA que persiguen teóricamente las irregularidades en la financiación de los equipos participantes en competiciones europeas, el City estaba en el centro de la diana y se daba por hecho su sanción. Pero como suele pasar de un tiempo a esta parte, los especuladores hicieron un trato con los dueños del cotarro y siguieron adelante.

Como en las tardes raras y sin expectativas, siempre un milagro europeo puede acontecer. Ojalá sople viento segundo y la eliminatoria se nos ponga favorable

Como aficionado, admito mi perplejidad ante estos hechos que hemos asumido como normales. Y como normal nos quieren hacer pasar el comportamiento bochornoso de Joan Laporta. El mediático presidente está de campaña electoral y no se le ocurre otra cosa que inventarse injurias contra el Real Madrid. Aplicando la ley del espejo, proyecta las fechorías propias en un club impoluto.

Laporta aplica una ley de mercadotecnia tan básica como efectiva: su discurso se dirige a un público ávido de creer sus patrañas aunque sean difícilmente defendibles desde cualquier lógica. Y para más inri, el presidente de la entidad blaugrana conoce bien la fauna del periodismo deportivo. Así que entre pillos anda el juego.

Replicando para mi coleto, me pregunto humildemente qué puedo esperar de la eliminatoria de esta noche. Rebajando mis expectativas, opto por sentarme frente al televisor y pasarlo bien viendo un buen partido. Sobre el césped hay suficientes estrellas del fútbol como para dar por hecho buenas jugadas y detalles de calidad. Y si por momentos me vengo arriba, repaso mentalmente el parte de lesionados de gravedad y me río por no llorar.

Haciendo de la necesidad virtud, Ferland Mendy y Dani Carvajal volverán a los laterales. Gonzalo será el nueve de referencia y Vini ha de asumir grados de capitanía. Sé que Valverde está más entonado en las últimas semanas y asumo que Arda Güler sabe de la oportunidad manifiesta para demostrar que está más hecho de lo que algunos piensan. Y, por lo demás, como en las tardes raras y sin expectativas, siempre un milagro europeo puede acontecer. Ojalá sople viento segundo y la eliminatoria se nos ponga favorable. ¡Hala Madrid!

 

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Buenos días. El mundo del fútbol está trufado de curiosidades y lugares donde rigen normas sui géneris. La ciudad de Newcastle, hogar del rival del Barça de anoche, fue uno de los grandes centros carboneros del Imperio británico. Tanto, que durante siglos, para referirse a hacer algo inútil se utilizaba la expresión to carry coals to Newcastle (llevar carbón a Newcastle).

La misma inutilidad puede aplicarse a la esperanza de que el reglamento se aplique cuando el FC Barcelona se halla sobre el campo.

Fermín y Lamine, Lamine y Fermín, curiosamente dos de los puntales del Barça y ambos apercibidos de suspensión si veían tarjeta, no fueron amonestados por sendas acciones tan merecedoras de amarilla como lo sería un club de sanción si hubiese facturas que demostraran haber pagado a un directivo del comité arbitral durante años.

Esperar que el colegiado les hubiese mostrado tarjeta era tan fútil como to carry coals to Newcastle. Quizá porque allí regula la norma de que «las amarillas son para el verano» y, claro, en marzo y en Londres, es tan verano como es invierno en julio en Guarromán. Aprovechamos, por cierto, para desmentir que Laporta naciese en la ciudad jienense, como algún indocumentado afirma.

«Un gol de penalti de Lamine en la última jugada maquilla un mal partido del Barça», afirma Sport, para enfatizar el horrendo encuentro culé; si un medio con los intereses que tiene afirma tal cosa…

Mundo Deportivo titula «Al límite» porque el tanto acaeció en el 96. El minuto, no el año en el que Alan Shearer fue traspasado del Blackburn al Newcastle. El delantero pronto se convirtió en el ídolo de los Geordies, término con el que se conoce a los habitantes de aquella zona y, por extensión, a los aficionados del Newcastle. Desmentimos, también, que Geordies guarde relación alguna con Laporta.

Tan al límite fue el empate del Barça, que sucedió fuera de tiempo. Al parecer, otra de las curiosidades de las cuales hablamos consiste en catalogar como algo grande el hecho de meter gol cuando el partido debía haber concluido.

El Barça jugó contra el 12º de la Premier un partido de esos que si los perpetra el Madrid piden la dimisión hasta de los hermanos Padrós. Sin embargo, para As es grandeza. Un encuentro que debió acabar con el Barça perdiendo por 4-0 acabó en un 1-1, por circunstancias, que deja encarrilada la eliminatoria para los de Flick.

Otra particularidad relacionada con el fútbol es la existencia de ciudades curiosas. Algunas solo se pueden visitar en el fútbol. Bien porque son un concepto, como Osasuna —salud, fuerza, vigor en euskera—; bien porque son el nombre latino de un río: Betis; o bien porque son una mezcla de un distrito de Londres y un caballero impetuoso, caso del Tottenham Hotspur.

El topónimo deriva de Tota’s ham, que no significa jamón para todas, sino «la aldea de Tota», quien fuera un terrateniente sajón cuyas menciones se remontan a documentos del siglo XI, apenas unas décadas antes de que el ayuntamiento de Madrid comenzase su trato de favor con el Atleti.

La segunda parte del nombre, Hotspur, hace referencia a Henry Percy, un caballero del siglo XIV —el siglo de las remontadas— famoso por su carácter vehemente y su velocidad.

Su apodo Hotspur significa espuelas calientes, porque espoleaba constantemente al caballo para cargar. Hay quien afirma que tenía un viejo caballo TDI de 150 reprogramado que zumbaba como un condenado, aunque dejaba tras de sí una considerable zorrera, si bien este último aspecto no está contrastado por escrito.

De lo que sí quedó constancia en tinta sobre papel —probablemente ferrogálica sobre rag paper— fue del tal Henry Percy, pues Shakespeare lo inmortalizó como personaje en Henry IV, Part 1.

El bueno de Henry Percy montaba un viejo caballo diésel trucado de finales del siglo XIV. No es de extrañar que llegara anoche al Metropolitano con el motor medio gripado, sin ITV y apenas con batería.

El Atleti le endosó cuatro goles en 22 minutos y Tudor sustituyó al portero poco después del cuarto de hora. La dinastía de los Tudor tenía fama de resolver los problemas de manera expeditiva y anoche no fue una excepción, uno de sus descendientes, Igor, retiró del campo al guardameta porque no tenía las pilas puestas.

Pero a los madridistas lo que nos importa es el partido de esta noche frente a los de Guardiola. Sí, otra vez. En Marca le dedican solo la azotea: «Contra el City y contra las bajas». Estamos de acuerdo con la primera parte, no con la segunda. El Madrid nunca ha ido ni irá contra las bajas, ni contra los altos, ni contra las personas con los ojos marrones, por ejemplo.

Hoy el Bernabéu ha de ser una olla a presión sin válvula de escape para que estalle y propulse a los de Arbeloa al partido de vuelta con un buen resultado. Con todo el respeto del mundo, eso sí, como corresponde a un club con amplitud de miras, y no aldeano, como el Real Madrid.

Pasad buen día.

Si uno busca en tiendas especializadas las camisetas del Real Madrid y el Manchester City de la temporada 97/98 comprobará que la diferencia de precio es de sólo dos euros (30 y 28). Nada llamativo hasta que comprobamos que, mientras los blancos regresaron a la cima europea con la conquista de la Séptima,  los citizen se hundieron en el punto más bajo de su historia con el descenso a la tercera categoría. Eso sí, sólo estuvieron una campaña en el infierno, y todo gracias a una gesta que el Madrid lleva impregnada en su ADN (y el City ya ha sufrido en el Bernabéu): la remontada.

Hasta hace bien poco, el Manchester City era un equipo de contradicciones, capaz de conseguir proezas y firmar desastres sin suelo. Fue el primero de Manchester en ganar un título oficial, la FA Cup de 1904 ante el Bolton Wanderes. Y uno de los fundadores de la actual Premier League en 1992. Pero, al mismo tiempo, es el club europeo de los considerados como grandes con más descensos en su haber (1938, 1963, 1983, 1987, 1996, 1998 y 2001). Se dice que la llegada del dinero de los jeques fue el punto de inflexión que marcó la historia del City, pero la realidad es que todo estuvo a punto de cambiar una década antes.

La campaña 97/98 era la segunda consecutiva de los citizens en la Division One (hoy Championship). Después de un año repleto de inestabilidad y entrenadores (hasta cinco), el club apostó por el ascenso. Y para ello renovó a su estrella, el mediocampista Giorgi Kinkladze, y fichó a tipos que se suponía le darían un plus de calidad, como el delantero Lee Bradbury, el holandés Wiekens o el defensa con apellido de academia de inglés, Tony Vaughan. La camiseta pasó a manos de Kappa, que apostó por un tono más intenso del tradicional, y el escudo se modificó para añadir el lema latino Superbia in proelio (Orgullo en la batalla). Pero nada de aquello funcionó, más bien al contrario.

El equipo nunca llegó a despegar, con paupérrimas rachas como la de octubre, en la que sólo anotó un gol, o la  de firmar sólo tres victorias en los primeros 16 partidos. Así que la afición, que se olía el desastre, se movilizó y señaló a lo más alto, al presidente Francis Lee, que primero optó por lo más práctico, cambiar de entrenador, y finalmente terminó renunciando. De poco sirvió, ya que el City terminó descendiendo en lo que está considerado como el punto más negro de su historia. Sólo 17 días después, Manolo Sanchís levantaba la Séptima Copa de Europa del Real Madrid, que contra todos los pronósticos se había impuesto a la Juventus (1-0) y volvía a dominar Europa. Catacumbas y Olimpo en una misma fecha. Cómo ha cambiado la historia desde entonces.

En la Division Two (hoy League One) el club mantuvo al técnico, Joe Royle, a pesar de no superar la decimotercera plaza en Navidades. Pero la paciencia tuvo premio y, después de una gran segunda mitad año, en la que incluso golearon al líder, el Fulham (3-0), se alcanzó la tercera posición, que daba acceso a los playoff de ascenso. Era ahora o nunca. O aprovechaban la oportunidad, o nadie aseguraba que el pozo no se tragaría al City.

Después de superar al Wigan en semifinales, llegó el partido que marcaría el destino del club para siempre. Wembley, escenario de las grandes ocasiones inglesas, acogió a 70.000 personas que presenciaron un espectáculo a prueba de tensiómetros. El Gillingham, que nunca había ascendido a segunda, logró contener el empuje citizen y anotó dos goles en los últimos diez minutos del encuentro. Como al Madrid en las semifinales de la Champions del 22 contra los de Guardiola, el City necesitaba un par de tantos para, al menos, igualar la eliminatoria.

Entonces, al filo del minuto noventa, llegó el primero (como el de Rodrygo). La proeza era posible. Sólo quedaba uno más. Pero el tiempo extra se consumía y los aficionados, abatidos, abandonaban las gradas. No sabían lo que hacían… En el 95, Paul Dickov recogió un balón en el área y lo clavó en la escuadra para el delirio de los suyos. Lo imposible parecía real, esencia de las remontadas. La angustia sería extrema, pues nada sucedió en la prórroga y todo se decidiría desde el punto de penalti. Y ahí brilló el portero Nicky Weaver, que no sólo detuvo dos lanzamientos que posibilitaron el ascenso, sino que también atajó la incertidumbre de un club que, muy posiblemente, no hubiera soportado un año más en tercera. Y qué diferente sería ahora todo.

 

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Esta semana vuelve la Copa de Europa en sus octavos de final. El Madrid recibirá en el Bernabéu al Manchester City. Será un nuevo acto de la que es, sin dudas, la gran rivalidad del fútbol mundial en el siglo XXI: un football drama que empezó hace justo diez años, en las semifinales del torneo que acabó con la victoria del Madrid de Zidane en la final de Milán sobre el Atlético de Madrid. Entonces, aquel City era el de Pellegrini y su gran estrella, el Kun Agüero. Han pasado muchas cosas desde aquel mes de mayo, entre ellas que Arbeloa, entonces apurando sus últimos partidos como futbolista del Madrid, es ahora su entrenador.

Sí, se está trabajando

Enfrente estará de nuevo Guardiola, la eterna y verdadera bestia negra del Madrid moderno. El Pep está en el centro y en el origen de la gloria contemporánea. Florentino Pérez construyó su Real Madrid inmortal en base a la idea obsesiva de derrotarle. La obra excedió los límites para los que fue concebida, y aquel montón de estrellas fichadas entre 2009 y 2013, con el propósito de subvertir el dominio barcelonista en España y Europa, acabó escribiendo las páginas más brillantes de los 124 años de historia del club.

Guardiola y Foden

A lo largo de esta década tanto el Real como el City han sido los mejores equipos. Entre los dos han jugado siete finales y ganado seis títulos de la mejor competición de clubes del mundo. Sin embargo, los equipos que se verán las caras el miércoles en Chamartín están lejos de aquellas eximias versiones cuyos duelos en 2022, 2023 y 2024 hicieron que la aldea global contuviese la respiración y no hablase de otra cosa.

sobre el tapiz verde del campo todo puede pasar. El fútbol es un estado de ánimo y el ánimo del Madrid, ahora mismo, está por los suelos. Pero un estado de ánimo puede cambiar en un instante

Entre mayo de 2016 y marzo de 2026, el Madrid y el City se habrán enfrentado en seis eliminatorias y una fase de grupos, partidos a los que podemos sumar la liguilla de la temporada 2012-2013 que nos dejó la inolvidable remontada en el Bernabéu con el gol de Ronaldo, la celebración de Mourinho y la expulsión de Liam Gallagher del estadio: un total de quince enfrentamientos, de los que el Madrid ha ganado seis y empatado tres. De este modo, el City, que no era nadie hasta que lo compraron los jeques del Golfo Pérsico, ha conseguido legitimarse entre la realeza del fútbol europeo a base de encontrarse con el rey de reyes, como si fuese un Super Depor dopado financieramente hasta el paroxismo.

El siglo XX nos deparó la rivalidad histórica entre Madrid y Bayern; el XXI, con el City. No es lo mismo pero el encono primitivo y salvaje que despierta Guardiola, que es el hombre que mejor conoce al Madrid y al madridismo, mucho mejor que la mayoría de los madridistas, suple lo que a los sky blues les falta en términos de quilates y leyenda. En este contexto de depresión, indiferencia y abulia en el que las dos derrotas ligueras seguidas han sumergido al Madrid de Arbeloa, nada hay como una buena dosis del Gandhi del catalanismo para electrificar las almas del decaído pueblo blanco. Si bien parece, teniendo en cuenta el inmediato precedente de esta misma temporada, que la distancia entre ambos equipos, sin ser este City el de hace dos años, es grande y a favor de los ingleses, el Madrid sólo sale del laberinto por arriba. Nada hay más alto que la Copa de Europa y nunca es más peligroso en ella el Real que cuando no tiene nada que perder ni nadie da un duro por sus posibilidades. 

El Madrid de Arbeloa se encuentra exactamente en este punto. Ha conseguido, como Arya Stark en la ciudad libre de Braavos, no ser nadie. La gente está desconectada, la ilusión no se puede impostar y sus futbolistas parecen estar aterrizando ya en la realidad objetiva de su situación: ninguno es tan bueno como pensábamos y, probablemente, alguno es incluso peor de lo que jamás pudimos imaginar. No hay dirección deportiva y en torno a Arbeloa, hombre valiente que cometió sin vacilar la quijotada de ponerse al frente de semejante quilombo por amor al club, han empezado las clásicas filtraciones a la prensa, que son el típico hedor a pescado podrido que precede a los despidos en las temporadas sin rumbo. Sin rostro, sin estima, sin grandes jugadores, sin líderes y sin ese carisma sensacional que flotaba sobre los partidos y hacía creer a todos que era invencible, puede decirse que el Madrid ya ha perdido. Estamos hablando de una temporada en la que lo peor no fue que se despidiera ignominiosamente al entrenador de moda en Europa tras apenas cinco meses de trabajo, sino que se organizaran busianas por partidos de la fase de grupos o eliminatorias de repesca. ¿Qué puede perder quien ya lo ha perdido todo?

Como, en el fondo, no hay nada escrito, sobre el tapiz verde del campo todo puede pasar. El fútbol es un estado de ánimo y el ánimo del Madrid, ahora mismo, está por los suelos. La sensación se acentúa cuando se piensa en que esta eliminatoria, de carácter casi apocalíptica, es tan sólo la de octavos de final. ¡Sólo son los octavos de final! Pero un estado de ánimo puede cambiar en un instante. Basta con que algo haga clic. Si algo ha demostrado Arbeloa en estos dos meses que lleva entrenando al primer equipo es que su Madrid puede aspirar a dotarse de una superestructura en torno a la cual las piezas se ordenen de forma natural. Con eso, el mejor portero del mundo, los goles de Vinicius y Mbappé y un poco de suerte, ¿quién sabe lo que puede pasar?

 

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Buenos días.

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Os dejamos también con las portadas del día.

Un museo es un lugar donde perder la cabeza

(Renzo Piano)

 

El Real Madrid nos está dando una temporada llena de suspense y emociones. Quizá demasiadas. ¿Qué Madrid vamos a ver en el próximo partido? ¿El que lo da todo en el campo, pero pierde? ¿El que da pena, pero gana por un gol? ¿El de los brotes verdes? ¿El que arrasa y emociona? ¿El que juega como el Sporting de Molokai en un mal día? Demasiadas incógnitas, demasiada zozobra.

Entiendo que esta situación a más de uno puede poner de los nervios. Para calmar la ansiedad, no hay nada mejor que el Arte. Ya decía Leonardo (da Vinci, el pintor, no Araújo, el ex del Valencia) que el Arte es bueno, bello y verdadero. Recuerdo también las palabras de Miguel Ángel (Buonarroti, el escultor, no González Suárez “el Gato”, ex portero del Real Madrid) sobre que el artista debe superar a la naturaleza mediante la imaginación. De estas palabras podríamos deducir que no hay mejor museo que el imaginario.

El concepto de “museo imaginario” fue acuñado por André Malraux y se trata, en esencia, de que cada uno recree en su mente la lista de obras maestras que conformarían su colección ideal; algo así como cuando nos hacemos pajas mentales recreando plantillas para el Real Madrid, salvo que, hasta donde yo sé, Malraux no utilizó la expresión “paja mental.”

Acompáñenme pues por este breve recorrido entre algunos de los fondos del vasto Museo Imaginario del Real Madrid. Quizá de esa forma se sosiegue nuestro ánimo ante lo que está por venir en esta azarosa temporada. ¿Tienen a mano sus entradas? Comencemos entonces.

  1. El Greco: “El Madrid de la temporada 25-26 corriendo por la banda”. (Galería Nacional de Washington.)

El Greco era madridista, pero también algo tendente al vinagrismo tal y como prueba su famosa sentencia: “Miguel Ángel no sabía pintar”, la cual no vamos a cuestionar demasiado, pero admitamos que suena de lo más vinagre. Es por este motivo por que los lienzos madridistas del Greco tienden al trazo cruel, a veces descarnado, aunque de una calidad extraordinaria. Los críticos destacan en esta obra el gesto angustiado de Carvajal rodando por los suelos, así como la gracilidad de Mastantuono, o tal vez Huijsen, rematando de cabeza un balón que ni siquiera está allí. Observan la escena el árbitro de campo y el linier, impasibles ante las serpientes que muerden a los jugadores del Madrid, que simbolizan a la plantilla del Getafe. Todos están desnudos porque es agosto en Toledo, y hace un calor que te mueres.

 

  1. Ilya Repin. “Laporta travestido” (Galería Tretiakov de Moscú.)

 A finales del siglo XIX, el gran pintor Ilya Repin atravesó lo que se conoce como su “periodo laportista”, en que el veía al dirigente del Fútbol Club Barcelona por todas partes. De aquella fructífera etapa destaca también su “Laporta pidiendo el Estatuto de Autonomía para su nalga izquierda”, desgraciadamente hoy perdido, y “Laporta como Venus”, quemado por los nazis durante el asedio de Leningrado en un acto que se considera lo único positivo que ha hecho un nazi por la humanidad.

El ”Laporta travestido” representa al directivo culé ante la Comisión de Ética y Disciplina del Zar, tras ser interrogado sobre supuesto cohecho al pretender comprar a los árbitros de la Liga de Tetris de los Urales. Según las actas del juicio, conservadas en el Kremlin, ante los requerimientos del juez, el encausado respondió: “No sé quién es ese Laporta del que me habla, yo soy Elena Fort”. Descubierto el engaño, Laporta fue de nuevo conminado a responder si alguna vez había pagado por favores arbitrales. Este negó los hechos con rotundidad, momento que capta el incisivo retrato de Repin. Es por ello que a esta obra también se la conoce como “¡Niet!”.

  1. Rafael de Urbino. “Aficionado madridista en la temporada 25-26.” Pinacoteca de Dresde.

Rafael, el genio entre los genios, era también madridista, aunque menos vinagre que el Greco. Sin embargo, representó con honda belleza el sentir del madridista después de contemplar otro 0-0 en Liga contra el Elche, con media plantilla en la enfermería, su consecuente polémica arbitral y el sindiós del centro del campo. Rafael, haciendo gala de una gran inteligencia, representa al aficionado madridista con aspecto de niño de corta edad.

  1. Juan de Juanes. “Juagada gris e interpretable.” Museo del Prado.

Del Rafael italiano pasamos al conocido como “Rafael español”, Juan de Juanes. En esta portentosa tabla, que originalmente formaba parte de la serie “Retablo del Clásico en Liga”, el artista valenciano representa a la plantilla del Fútbol Club Barcelona deteniendo a Fede Valverde en el área antes de chutar a portería. Al fondo, sentado sobre una piedra, observamos a Munuera Montero, árbitro de campo, dudando o no si señalar penalti. Tras la intervención del VAR, decide que es jugada gris e interpretable y deja seguir el partido sin sanción alguna al equipo blaugrana. En el retablo ya mencionado, esta tabla antecede cronológicamente a otra cuyo tema es “Entierro de Fede Valverde mientras el Barça festeja la victoria”, también en el Museo del Prado.

  1. Lawrence Alma-Tadema. “El Cholo Simiene recibido por la afición rojiblanca.” Colección Pérez Simón.

El holandés Alma Tadema refleja aquí el momento en que un grupo de rendidas vestales rojiblancas acuden a cubrir a Simeone de rosas, nardos y demás flores de pitiminí tras haber caído en cuartos de final de Champions contra el Kilmarnock FC, penúltimo de la liga escocesa. El resto de aficionados aprovecha para hacer sonar trompetas y clamar por la renovación vitalicia del Cholo en agradecimiento por haber ganado al Madrid en la octava jornada de liga. En la mesa de homenaje, junto al míster argentino, se halla el cónsul Cayus Cerezus libando grandes cantidades de lo que posiblemente sea agua con gas.

  1. El Greco. “Don Álvaro Arbeloa con la mano en el pecho.” Museo del Prado.

Concluimos esta breve visita a nuestro museo imaginario donde comenzamos: en el Greco. Este célebre y exquisito retrato representa al entrenador del Real Madrid como epítome de las virtudes del caballero español: espada en mano, mirada al frente y gesto firme; Arbeloa da un paso adelante para cumplir su deber cuando se le encomienda el marrón de entrenar al Real Madrid en plena caraja colectiva. El Greco no disimula la admiración que siente por el modelo, la cual compartimos sin reservas. Según los expertos, este retrato fue pintado justo antes del partido de ida de Champions League contra el Mánchester City. Nos consta que la actitud de Arbeloa ante aquel encuentro fue la misma que embargaba al mariscal Foch justo antes de la Segunda Batalla del Marne (1918) cuando escribió este telegrama al alto mando aliado: “Mi flanco izquierdo está roto. Stop. El derecho debilitado. Stop. La situación es excelente. Stop. Procedo al ataque.” Foch, por si alguno de ustedes no se acordaba, acabó ganando esa batalla.

Hasta aquí llega hoy nuestro paseo por el Museo Imaginario del Real Madrid. Pero no tiren sus entradas, puede que algún día repitamos la visita.

 

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Mañana, primeros octavos. Y pasado, Madrid-City. Empieza el baile ‘agarrao’. No sé si se sigue bailando así en discotecas y similares, molaba. La última vez que pisé una actuaba La Chunga y los ‘guiris’ se volvían locos.

Sí, sí: La Chunga. Micaela Flores Amaya, pintora ‘naif’ cuando dejó el baile que bordaba descalza. Una de las reinas del pueblo gitano y de muchos que no lo somos y a mucha honra.

‘Peazo’ señora, ‘peazo’ bailaora. La mayoría de ‘guiris’ de entonces eran como los de hoy, parecidísimos a aquel Kevin de Bruyne ahora que vuelve el City. Rubios y blancuchos que el sol pintaba de ‘colorao’. El sol de la Costa Brava.

Cuando entre Amancio, Serena y otros nueve paisanos ganaron La Sexta -única vez que lo hizo un equipo con once españoles-, en Llafranc, por donde bailaba La Chunga entonces, se montó un pollo extraordinario. Hubo hasta tiros al aire, me lo contó un guardia civil presente y fue digno de Torrente.

Los de los tiros pasó también cuando la Séptima en Pogdorica, Montenegro, la patria chica del gran Pedja Mijatovic. Esto ya me lo contó él, en el avión de vuelta a casa desde Ámsterdam. ¡Tiempos en los que la prensa viajaba con el equipo! Una serie de tres capítulos le hice en el AS de entonces. No me dieron un premio, ni a Pedja, imagino que por fachas.

Aquel 1966 fue tremendo en Llafranc, pues a lo del Madrid le siguió el Mundial cuya final ganó Inglaterra a Alemania (4-2) mediante un limpio mangazo: dieron gol, el decisivo además, a un remate de Geoffrey Hurst que no entró.

Años después, veinte concretamente, a Míchel vs Brasil, México’86, en acción calcada, optaron por el sigan, sigan. Hurst hizo el primer hat trick en una final mundialista. Hubo que esperar a 2022, Catar, para que uno le igualara: Kylian Mbappé. Sí, solo dos futbolistas lo han conseguido.

Mbappé con Francia

Aquella final del 66 la vimos un señor de Terrassa y servidor en el hotel Celimar rodeados de alemanes, ingleses y unas 300.000 cervezas. Cuando dieron gol a ‘aquello’, me abracé a mi compañero esperando lo peor. Fue la primera vez que me acolloné fútbol mediante. Pero no. Los alemanes gritaron y poco más. Sorpresa que aprovechamos nosotros para salir huyendo del hotel por si.

Pues eso, que llega el baile ‘agarrao’ y pienso en aquellos tiempos. El Madrid debe ser la chica de entonces y dejar al City de chico, aquel tipo con alma de delantero. Con Haaland, el nuevo ese, Savinho, Fouden… Le va ‘pintao’.

No habrá conmoción si la eliminatoria cae de su lado, no será un Albacete, vamos. Pero tampoco si la supera el Madrid pues ya está preparado el resumen: es Europa, es el Madrid

Los chicos éramos eso, atacantes: empujadores, alguno incluso cabeceaba y tal. Como el City. Las chicas sacaban los codos sin piedad desde el minuto 1, reiteraban faltas golpeando finamente con la puntera el tobillo adversario, a veces con la rodilla, siempre con una sonrisa. ¿Simulaciones? También y todos. Perdona, he resbalado: uno. Uff, me estoy mareando: una.

Ellas, o sea el Madrid, dominaban también el arte del pellizco. Migueli, el central del Barça, me confesó un día que era un experto. Algunas madres, las más avispadas, las entrenadoras, les daban alfileres a sus hijas, algunos disfrazados en broches y cosas así. Con el tiempo fueron las mejores suegras, manejo experiencias y estudios al respecto.

Total, que todos sabíamos que se iba a producir un intento de cuerpo a cuerpo feroz. Justo lo que el Madrid debe probar el miércoles, y no les cuento en la vuelta. El cuerpo a cuerpo y que sea lo que Dios quiera. A ver si después de meses de probar y nada, van a salir ahora a tocar y presionar al portero. A ese hay que verle tres veces -en toda la eliminatoria- y meterle cuatro.

¡Dífens, dífens! La defensa. Miren, lo normal es que pase el City. Mientras el Madrid ha ido acumulando lesionados y graves, ellos tuvieron los suyos -menos- y se dejaron 100 kilos en el mercado de invierno: el Madrid ni 100 pesetas.

Eso ha permitido a los ingleses parchear sus deficiencias, pues bien no arrancó su temporada, y estar en todo mejor hoy 9 de marzo. Sí, es así con un detallito: mejor en todo sin que haya rodado la pelota. Luego vamos a esperar.

No habrá conmoción si la eliminatoria cae de su lado, no será un Albacete, vamos. Pero tampoco si la supera el Madrid pues ya está preparado el resumen: es Europa, es el Madrid. No hablarán de fútbol. Si aquellas 6 en 10 años fueron pura suerte… Desde que se inventó eso no hace falta matizar.

Dicho lo cual, dos nombres: Mendy y  Thiago. Es un alivio que el francés haya vuelto. Es el mejor defendiendo, y que la suerte del Madrid pasa por no regalar no vamos a discutirla. Empezando por Courtois y acabando por Vinícius.

Y Thiago. Arbeloa puede estar justificando ya su tarea, en el Castilla y en el primer equipo. Haber visto a este chico, darle bola, apadrinarle ahora, le sitúa como un visionario. Hay futbolista. Como otros en Valdebebas, claro.

Yo también comparto que la cantera del Madrid es el mundo. Y no le ha ido mal. Bueno, le ha ido mejo que a nadie.  Desde Puskas a Modric, por ejemplo. La del Madrid y la de todos, el Bayern acaba de presentar en sociedad al brasileño Cardozo de 17 años.

Traiga usted a Güler y sepa, y bien lo sabe, que existe Thiago. Y Nico Paz. Y tantos. Visto lo último, Thiago y diez más. Y  ya puestos, uno de los diez que sea Mendy. Empieza el ‘agarrao’. ¡Vaya por La Chunga! Mucha suerte.

 

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Buenos días. La actualidad viene marcada por dos calmas tensas: la del partido de ida de Champions que el Madrid juega ante el City pasado mañana, por una parte, y la de las elecciones a la presidencia culé por otra, estando esta última coyuntura definida por unas declaraciones-bomba de Xavi Hernández que sitúan al candidato Laporta en una difícil tesitura.

En lo relativo al encuentro del miércoles, Marca se atreve a aventurar la posibilidad de que Mbappé llegue a estar a punto para ser de la partida. Nos desconcierta el que se nos diga que existe esa posibilidad, por cuanto dábamos a Kylian por baja segura, con opciones (eso sí) para el segundo choque, en el Etihad. “Dos entrenamientos antes de la decisión final” para un Mbappé que está “de vuelta”. De vuelta, para ser exactos, de París, donde acosado por los paparazzi ha disfrutado de unos días de descanso junto a quien dicen es su nueva pareja.

La verdad, no tenemos ni idea de hasta qué punto es cierto que haya opciones de que llegue a tiempo, como tampoco sabemos si tal cosa sería recomendable para el equipo ni para su salud. Ojalá la respuesta a todos esos interrogantes sea un SÍ como Notre Dame, pero tenemos nuestras dudas.

As, por su parte, nos trae a otro francés, uno que, por razones distintas, también está últimamente en el ojo del huracán. Nos referimos a Camavinga, a quien vemos sprintando en la foto, con un gorro y cara de concentración. ¿Se refería Arbeloa a él, por contraste, cuando felicitó a los que “habían querido estar” (y ganar) en Vigo?

Dice el rotativo madrileño que el técnico blanco recupera a “Camavinga, Carreras, Huijsen y Mastantuono”, lo cual nos parece excelente, sin que ello deba necesariamente indicar que estos jugadores deban ser titulares en perjuicio de los canteranos que brillaron ante el Celta, en particular Thiago Pitarch. Lo de Thiago va muy en serio. Corresponde a Arbeloa valorar si tan en serio como para quitar el puesto a Camavinga, o solo como para servir de toque de atención a un Eduardo que desde fuera parece estar sumamente distraído.

La prensa cataculé habla de sus cositas. Parece ser que Europa “espera” a Lamine Yamal, y no parece ser un titular desencaminado por cuanto el proclamado mejor jugador del mundo no se ha acercado aún a la posibilidad de ganar una Orejona de esas que Vinícius, por ejemplo, reúne a pares. También nos anuncia Mundo Deportivo que, en Newcastle, el equipo cliente de Negreira formará con un tridente compuesto por el propio Lamine, Pedri y Joan García. No habíamos visto hasta la fecha a un portero incorporarse a la línea de ataque de un equipo pero, si el guardameta del Benfica pudo hace no tanto marcar de cabeza al mismísimo Thibaut Courtois, no vemos por qué el equipo cliente de Negreira no debería alinear a su arquero en el puesto de delantero centro.

De lo que, en cambio, no habla la prensa cataculé es del monumental escándalo que se ha liado en Can Barça a cuenta de unas declaraciones de Xavi Hernández en las que, en pleno proceso electoral del club de las inscripciones fraudulentas, ataca a Laporta y apoya implícitamente al otro candidato, Víctor Font.

Las declaraciones del extécnico blaugrana son realmente fuertes, en especial la relativa a Messi, y cómo supuestamente el mandatario que volvió a contratar a Benaiges tras salir este huyendo de México acusado de pederastia habría bloqueado en cambio el retorno de la Pulga a la disciplina blaugrana.

Mol (Elena) Fort.

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En el momento en que damos los últimos toques a este portanálisis, Laporta está respondiendo a Xavi desde la sede de Mundo Deportivo, y lo está haciendo comparando de manera bajuna a Xavi con Flick.

Son las formas de hacer las cosas de Jan Laporta. Con el tiempo hemos llegado a la conclusión de que a la generalidad del culerío no solo no le importa que Laporta sea un impresentable. No, no solamente no les importa: es que les gusta. Por eso, a pesar de todo esto y de muchas cosas más, va a revalidar su presidencia.

El culé que aplaude a manos llenas a Laporta no tiene por qué ser, a su vez, un impresentable en su vida cotidiana. Puede ser un tipo aparentemente cabal. Simplemente, para el fútbol abre un capítulo aparte y abraza la sinvergonzonería.

Se suele decir que el fútbol es el terreno donde volvemos a la infancia. Es una sentencia válida, pero precisamos completarla cuando hablamos de los aficionados del Barça. Ellos, cuando se trata de fútbol, no solo vuelven a la infancia. Vuelven (o acuden por primera vez) al apoyo al crimen.

Pasad un buen día.

Hola a todos. Hoy llegamos un poco tarde por culpa de Pedro Morata, periodista capaz de escribir cosas que destilan tanta y tan manifiesta estulticia y miseria que son capaces de hacernos orillar las estulticias y miserias de las portadas del día. Ya teníamos pergeñado el contenido de hoy, el habitual recorrido por las gañanadas y/o insidias de las primeras planas de la jornada. Pero hemos decidido cambiarlo tras ver lo perpetrado por Morata en el Marca.

Al fin y al cabo, el grueso de lo que viene a las portadas de la prensa deportiva patria es materia que conocéis de sobra. El equipo cliente de Negreira ganó en Bilbao pese a jugar mal (para que quede claro que tal prerrogativa no la tiene el Real Madrid) y en parte gracias a la inhibición de Munuera Montero en una jugada de Cubarsí que bien pudo suponer su expulsión (quedaría el debate sobre si Iñaki Williams estaba en control del balón cuando se iba solo en dirección a los dominios de Jordi García). Por supuesto, ninguna de las portadas del día reseña este particular, limitándose a la clásica sesión de baño y masaje a Lamine Yamal, autor de un buen gol.

Resumida en esas pocas palabras la aportación de la prensa deportiva al género humano en el día de hoy, pasemos a Morata. Pedro Morata es uno de esos antirracistas adversativos que abundan en la viña del Señor. Ya sabéis, son los de “Yo no soy racista, PERO…” Alguien mucho más sabio que este portanalista dejó dicho que, en una construcción adversativa, lo que viene antes del “pero” no vale para nada.

Imaginad que vuestro hijo viene del colegio llorando. Preguntado por vosotros, confiesa que está siendo objeto de bullying. En el recreo, le insultan y le pegan. Imaginad ahora que vuestra respuesta es la siguiente:

—Pero, vamos a ver, hijo mío. ¿Hay algún otro niño al que peguen e insulten?

—(…)

—Responde. ¿Pegan e insultan a algún otro niño?

—Eh… no…

—Pues entonces alguna culpa tendrás, ¿no te parece?

—¿Qué?

—Sí, hombre, sí. Piénsalo. Seguro que la culpa es tuya. Si no, habría otros niños a los que también fostian en el recreo. Pero resulta que solo te fostian a ti. ¡Algo harás!

Esto, ni más ni menos, es lo que dice Pedro Morata sobre el acaso a Vinicius, justamente cuando se han tenido que aplicar protocolos antirracistas en estadios por culpa de la xenofobia de otros futbolistas y otras gradas, justamente cuando medio planeta fútbol se ha alineado en bloque en la lucha contra el racismo, que es la de Vini.

Esto es lo que hay, amigos. Esto es Pedro Morata, y esto es Marca a día de hoy: el diario que acoge excrecenciqs intelectuales como la mostrada.

Sucede, además, que Morata miente. Vinícius no es el único jugador del Real Madrid que ha sido objeto de ataques racistas. También los han sufrido otros futbolistas blancos, como Rüdiger o Mbappé.

Vuelve a mentir (o, simplemente, a ser un absoluto desastre como periodista) al decir que el Madrid salió con 7 puntos de ventaja de aquel partido contra el equipo cliente de Negreira.

Y vuelve a mentir, una vez más, cuando afirma en su artículo que no hay precedentes de la sanción por racismo a Prestianni, como ya se comentó en Marca. Ya lo creo que los hay. Siempre que ha habido testimonios de otros jugadores que hayan sido testigos del acto racista (como los había en este caso), se han consumado esas sanciones.

En fin. Nada que no le haya recordado al sujeto Alberto Cosín en la red social anteriormente conocida como Twitter.

Y esto es lo que nos toca soportar. Antirracistas, sí, pero no tanto.

Un saludo a todos.

Querido Pani:

Déjame que te llame así, que así te he conocido en los últimos treinta años cuando la vida me ha concedido la fortuna de tenerte cerca. Además, estamos entre madridistas, como te gustaba estar, en la tele o en las pocas ciudades y muchos pueblos que visitamos jugando con nuestro equipo de leyendas. Entonces te conocí de verdad, siempre de buen humor, sonriente y atento con rivales, espectadores y quienes se acercaban a nosotros.

Tantos sitios y kilómetros que recorrimos juntos, querido Pani. Como Puerto Lápice, donde te recogíamos camino del sur y nos restaurábamos con lo que tocase en la Venta de Don Quijote, tan manchega como tú mismo, tan orgulloso que estabas de tu tierra, tantas historias pasadas y presentes que nos contabas de tu Alcázar de San Juan. Esos duelos y quebrantos…

Camino del norte nos deteníamos en Rueda, en una bodega que tu admirado Wayne nos enseñó. Siempre charlando sobre la vida, nuestros últimos sucesos o de décadas atrás. De tu boca conocí los secretos del gran equipo de los setenta, los que fuisteis mis héroes y más tarde mis compañeros, nunca mis iguales porque siempre os consideré mis maestros. Ya sabes, el respeto guarda una distancia en el trato, que no en las emociones. En esto somos todos iguales.

¿Te acuerdas del viaje de vuelta de Japón, cuando España quedó campeona del mundo en Saitama? Por cierto, que allí visitamos juntos el museo de John Lennon. Seguro que soñaste con él más de una vez en tus años roqueros. ¡Qué juventud más inquieta tuviste, cuántos anhelos de la música al baloncesto! Y tú, siempre tan pegado a la tierra, a lo que tan bien te enseñaron, dando la importancia justa a lo que hacías, aunque un tiro tuyo valiese una liga, o un marcaje dejara seco a una estrella mundial de la canasta, como Belov o Raga.

Lo que te iba diciendo, que nos pasamos el viaje de pie, entre butacas y pasillos, charlando del torneo, del Madrid, de las familias, siempre tan cercano, tan cariñoso. Como aquella vez en Andorra, cuando yo jugaba en el equipo del Principado y una hora antes del partido me diste una voz desde la grada para saludarme y desearme suerte. ¡No sabes la ilusión que me hizo! Entonces, no te conocía demasiado, apenas de algunas veces que nos habíamos cruzado.

¿Y aquel día en Vera? Entraba ya el verano y nos sentamos a comer en una terraza bajo un sol que quería ajusticiarnos. ¡Y lo que nos reímos con el arroz incomestible que nos trajeron! Pero nada hacía que cambiaras tu forma de sentir lo que vivíamos, orgulloso de mostrar tu insignia madridista, de representar un equipo que se distinguió por su valentía en la cancha y en cualquier circunstancia, por anteponer la educación y el saber estar a cualquier otro propósito.

Ese corazón enorme, la bonhomía resaltando en cada gesto, la amabilidad en persona, el cariño en cada palabra, enseñar con cada gesto, querido Pani. Quizás no te lo dije o quizás sí, pero lo digo ahora para que quede claro cómo te veía, como un amigo sincero, como el continuador de una estirpe de leyendas, como alguien en quien confiar. Por eso te quería y te admiraba, por ser tan quijote como el de Cervantes, por ser tan real como don Miguel. Por ser un ser humano con mayúsculas, por ser alguien a quien siempre llevaré en mi paraíso de recuerdos.

 

Fotos: Archivo Alberto Cosín

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