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Bale y los pecados capitales

Bale y los pecados capitales

Escrito por: Athos Dumas22 agosto, 2019
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Llevamos 6 años (desde su fichaje por el Madrid a finales de agosto de 2013) con un interminable auto de fe contra Gareth Bale. Se han calmado algo las aguas tras su gran partido en Balaídos, pero la lapidación contra él persistirá mientras siga enfundándose la zamarra merengue.

Todo ello comenzó un mal día en el que al diario Marca se le ocurrió titular con la falacia de “Bale tiene una hernia”, el 12 de octubre de 2013, apenas un mes después de su llegada a Valdebebas. Desde entonces, y por esos misterios que anidan siempre alrededor del club madridista, el galés ha sido la víctima propiciatoria de la persecución más feroz, cruel e injusta de la historia del deporte en España.

Ya solo falta que un tribunal inquisitorio le condene a recibir 200 latigazos en plaza pública, como en los tristemente célebres autos de fe del siglo XVIII en la Plaza Mayor de Madrid, con el pobre Gareth ataviado con su correspondiente sambenito, una triste túnica de tela grosera y con unos demonios pintados a su espalda mientras unos dragones - quizás galeses - escupen fuego mostrando la ruta hacia el Averno para el condenado. Por supuesto que Bale portaría además su correspondiente coroza - o capirote -, ese gorro puntiagudo pintado con llamas para mostrar sus imperdonables herejías.

Veamos sucintamente cuáles han sido hasta hoy sus ominosos y abominables pecados capitales durante su estancia en Madrid.

  • Tener una hernia (aunque no la tiene).
  • Jugar al golf en sus momentos de descanso o en sus vacaciones.
  • Ver torneos de golf en su móvil o en su tablet (mientras otros ven torneos de lucha libre, juegan a matar marcianitos o escuchan “reguetón”).
  • No hablar en español en público (por cierto, que yo la única vez que estuve con él cinco minutos me pareció que hablaba un más que correcto español)
  • No salir de cena + copas con los compañeros (enorme pecado).
  • Entrenar puntualmente y visitar con frecuencia el gimnasio.
  • No faltar jamás a ningún entrenamiento.
  • No saber hacer correctamente una peineta.
  • Hacer un corte de mangas en el Wanda (si lo hubiese hecho en el Bernabéu al público local sería un héroe más grande que El Cid o que el Gran Capitán).
  • Tener moño/coleta.
  • No conceder entrevistas a periodistas españoles.
  • Cumplir con su contrato con su club. Aparentemente es mejor dejar de entrenar, pedir más dinero, hacer declaraciones explosivas, etc.
  • No estar implicado con sus compañeros (me gustaría que alguien me aclarase esto, por favor).
  • No liderar. Abro paréntesis: particularmente prefiero a alguien que me haga ganar la Copa de Europa en Kiev con una chilena que a un líder que por ejemplo pierde 10 balones por partido. Cierro paréntesis.
  • Ser el último que se queda en el campo para aplaudir a la afición en cada partido (hasta que un buen día se cansó de quedarse solo).
  • Hacer goles decisivos en finales, ya bien sean de Copa del Rey, de Mundiales de Clubs o de Champions League.

 

Reconozcamos que son faltas y delitos más que graves, de los peores que se puedan dar en un ser humano. Sobre todo, lo de no saber hacer ni una triste peineta, aka corte de mangas como Dios manda; parece increíble que en 6 años no haya aprendido a hacer de forma adecuada un gesto tan hispánico. No tenemos noticias de que a Bale no le guste el jamón ibérico de bellota, el chotis, los trajes de faralaes, la tortilla de patatas o los fandanguitos de Huelva. Pero vamos, que con la pléyade de pecados que se le atribuyen, Bale es más que sospechoso de muchos más sacrilegios sin duda.

Visto lo visto, solo se me ocurre para enderezar a este indocumentado de Cardiff, contratar, de forma urgente para él, a uno o dos maestros del “savoir faire” y del “savoir être” como - se me ocurren, así de primeras, dos personas intachables y plenos de madurez - Ousmane Dembélé o Neymar Jr., ejemplos impecables de comportamiento para todas las generaciones, pasadas, presentes y venideras.

Cosas que se permiten hacer y que son bien vistas por el 99% de la prensa deportiva española:

  • No entrenar. O bien saltarse de tanto en cuanto algunos entrenamientos, llegando a menudo a ellos con retraso.
  • Destrozar casas de alquiler como bien hizo Dembélé en su paso por el Borussia de Dortmund.
  • No seguir la dieta de los profesionales en nutrición de los clubs y atiborrarse de comida basura a deshoras.
  • No dormir casi nada ya que las noches las dedican a la playstation o a hacer el ganso con los amigotes y toiss diversos.
  • Saltarse el máximo posible de controles médicos.
  • Declararse en rebeldía para que te fiche otro club (ambos “profesores” son cum laude en esta actividad, con una experiencia ampliamente demostrable).
  • Viajar sin permiso del club y llegar tarde de las vacaciones.
  • No hablar español. En este caso, ambos profesores explicarán con detalle a Bale por qué en su caso está bien y en el suyo es un insulto al país donde juegan.
  • Salir de fiesta a menudo. O muy a menudo, mejor dicho. O sea, descansar poco.
  • Planificar a un año vista el cumpleaños de una hermana, de un cuñado o de la tía Enriqueta de Pernambuco. Haya partido o no con su club en esos días.
  • Hacer declaraciones contra el club que te paga. El maestro Neymar acaba de decir que su mejor recuerdo es el Aytekinazo que supuso que su antiguo club, el Barça, robase a su actual club, el PSG, que le sigue pagando el sueldo.

Sin duda, siguiendo las directrices de estos sabios y grandes profesionales, a Bale le iría mucho mejor y sería más respetado por la prensa. Pero me temo que ya es tarde, tras 6 años por España, nada de lo que haga va a hacer que su imagen en prensa mejore.

Está visto que es mejor ser un maleducado y un impresentable que una persona a la que yo jamás le he escuchado una mala palabra en contra de su club ni de su afición. Y es que, como dice nuestro sabio refranero, “más vale caer en gracia que ser gracioso”, y Gareth, desde el minuto uno de su llegada a España, no cayó en gracia. Nos conformaremos con su rutilante palmarés de 14 títulos, con enorme protagonismo en muchos de ellos, con la camiseta del Real Madrid.