Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Crónicas
4-2: Mourinho empuja al Madrid fuera del top 8

4-2: Mourinho empuja al Madrid fuera del top 8

VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Muchos recuerdos de la Décima asomaron en Lisboa. También anteriores. El principal, Mourinho, entrenador rival. El reencuentro con Arbeloa fuera del campo terminó en abrazo antes del inicio; el del combate sobre el campo, en una batalla mejor dirigida y ejecutada por el Benfica, que anotó el gol que lo clasificaba para la siguiente fase de Champions merced a un tanto de su portero en el minuto 97.

El técnico blanco repetía la idea del último once, con Tchouaméni en lugar de Camavinga. A la lluvia no la alineó nadie, pero se empeñó en participar con saña.

Dos minutos. Primera falta. Primera tarjeta. Para Tchouaméni. Meh. Condicionante. Cuatro minutos más tarde, barullo en el área pequeña blanca a la salida de un córner, Otamendi tocó y Araújo la echó fuera milagrosamente para el Madrid. Después, codazo de Dedic a Vinícius. Esta vez no hubo tarjeta. Vaya. A la segunda tarascada sobre el brasileño, de Barreiro, no le quedó más remedio que mostrarla a Davide Massa.

Ambos equipos se presionaban y se contraatacaban alternativamente como dos amantes acompasados sobre una pista de hielo. A la docena de minutos, Pavlidis se quedó solo frente a Courtois, pero controló mal. Después, Vini no logró armar un disparo peligroso. Acto seguido, Prestianni se arrojó al suelo y Massa pitó penalti. Jude no le había tocado, incluso despejó el balón y fue el jugador del Benfica quien golpeó al inglés. Fue tan nítido que desde el VAR le avisaron y el trencilla hubo de desdecirse.

Antes del 20', Arda filtró a Jude un balón brillante. Bellingham no pudo proporcionarle un final feliz a la jugada. Quien sí se lo proporcionó fue Courtois, que obró otro milagro al rozar un trallazo de Prestianni que se colaba por la escuadra y desviarlo al larguero. El Benfica llegaba con muchísima facilidad y la mejor noticia hasta ese momento era no haber encajado ningún gol.

La respuesta, un cañonazo de Güler que no cogió puerta por centímetros tras entrada criminal de Otamendi a Jude. El árbitro dejó seguir, pero no amonestó después al bonaerense.

Los de Arbeloa comenzaron entonces una larga jugada. El Benfica estaba atrincherado y no cedía ni un resquicio. Hasta que Asencio centró perfecto desde la derecha y Mbappé remachó de cabeza a la red. 0-1.

El propio Asencio anduvo cerca de ampliar la ventaja poco después. Lo evitó Trubin con una estirada espectacular y efectiva.

El Benfica quedó tocado, pero por poco tiempo. Pavlidis sentó a Asencio sobre el agua, la colocó en la cabeza de Schjelderup y este anotó por debajo de las piernas de Courtois. Contra mourinhera de libro.

El Madrid se libró del 2-1 tras otro ataque directo del Benfica que no acabó en gol porque Fede lo evitó con la cadera con Thibaut ya batido. Y después, Barreiro erró de cabeza solo a un metro. Llovía fuerte en todos los sentidos.

Los de Mou estaban desarbolando al Madrid por el flanco izquierdo blanco. Con apenas dos o tres toques creaban ocasiones nítidas.

Pero como Massa se había quedado con ganas de pitar su penalti, aprovechó uno de los cien rifirrafes que hay en todos los córners para inventarse una pena máxima de Tchouaméni a Otamendi. Se encargó de transformarla Pavlidis. 2-1.

batalla mejor dirigida y ejecutada por el Benfica, que anotó el gol que lo clasificaba para la siguiente fase de Champions merced a un tanto de su portero en el minuto 97. El Madrid, clasificado pero fuera del top 8

Descanso. El Benfica había remontado y acogotado al Madrid bajo la lluvia aprovechando las debilidades de los de Arbeloa. Los blancos se marchaban a la caseta solo un gol abajo —para las oportunidades sufridas— y debían reaccionar para no poner en riesgo la entrada en el top 8 de esta primera fase de Champions y así despejarse algo el calendario. Pero Mourinho no se lo estaba poniendo nada sencillo, su equipo se jugaba el ser o no ser.

La segunda mitad comenzaba con Camavinga calentando en la banda y una oportunidad de cabeza de Vini tras romper la jugada Mbappé como un búfalo y colocar un centro algún centímetro más alto de lo preciso para la estatura del siete, que no pudo dirigir el balón hacia abajo. Los lusos no tardaron en responder con un chut. Thibaut acunó el balón.

El Madrid estaba apretando y, según el criterio mostrado por el colegiado, debería haber señalado penalti sobre Kylian. Mourinho, que es perro viejo, sabía que a la contra podía hacer mucho daño. Así fue. Otra salida veloz concluyó con un disparo raso de Schjelderup ajustado al palo derecho de Thibaut que supuso el 3-1.

Arbeloa movió el banquillo y realizó dos cambios: Rodrygo por Mastantuono y Camavinga por Tchouaméni. No pasó mucho tiempo hasta que a un taconazo de Goes le siguiese una buena acción de Güler que sirvió a Kylian para que acortase distancias. 3-2. Mbappé anota dos goles por cada media ocasión. Pero era necesario más, mucho más, para vencer este partido.

Massa estaba realizando un arbitraje caserísimo, ideal para la agresividad de los portugueses. Jugadas como un duro pisotón de Otamendi a Vini se saldaban, en el mejor de los casos, con falta. El Madrid veía amarillas por desplazar el balón. El Benfica aprovechaba la permisividad arbitral para perder todo el tiempo del mundo. Les servía tanto para que el encuentro terminase antes como para cortar el ritmo de los blancos como para tomar aire.

El brasileño desde lejos y el inglés desde cerca gozaron de sendas ocasiones, ninguna de ellas con excesivo peligro. En la otra portería, otra acción meliflua de Huijsen propició una clara oportunidad lusa.

Dean, Carreras y Güler, fuera; Alaba, Brahim y Cestero, dentro. Restaban diez minutos más la prolongación. Sin el turco el Madrid perdía bazas en ataque y Courtois evitaba otro gol.

Por el Madrid remataban ora Kylian, ora Brahim, pero entre el balón y la portería Mourinho había colocado varias docenas de soldados que impedían, como un entramado, que la pelota llegara siquiera al guardameta.

Al filo del 90', un gol del Sporting de Portugal dejaba al Madrid fuera del top 8. Quedaban cinco minutos para evitar dos partidos. El Benfica también necesitaba un gol, pero para entrar en el top 16.

Un par de minutos después, segunda amarilla para Asencio. Más difícil todavía. Luego, Rodrygo a la calle por protestar. Imposible.

Y precisamente lo imposible pasó: Trubin, guardameta del Benfica, anotó el cuarto de cabeza en el 97 y clasificó a los de Mourinho para la siguiente fase de la Champions. El maestro se salió con la suya, empujó al Madrid fuera del top 8, aunque los blancos también pusieron de su parte para terminar así.

El Madrid se clasifica, pero deberá disputar dos encuentros extra, algo rentable para todos menos para el propio Madrid.

 

Getty Images

La Galerna trabaja por la higiene del foro de comentarios, pero no se hace responsable de los mismos

Tweets La Galerna

Cargar más
closehomelistpencilcommentstwittercaret-rightangle-rightspotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram