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2-2: Recaída

2-2: Recaída

Escrito por: Quillo Barrios3 febrero, 2018
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Hace semanas, cuando pasamos por encima del Deportivo de La Coruña, llegué a pensar que el Real Madrid estaba volviendo por sus fueros, que aquella final de Cardiff o las Supercopas de agosto no quedaban tan lejos y no aparecían en nuestra cabeza como inalcanzables recuerdos. Ante el Valencia, incluso, pese a la desconexión que sufrió el equipo durante un rato, observé los tan manidos brotes verdes. Me gustaron tanto los minutos finales de aquella tarde que vislumbré un Real Madrid maduro, capaz de reencontrarse y de llegar a la eliminatoria contra el PSG en buenas condiciones. Me equivoqué. La recaída ha llegado antes de lo previsto y las sensaciones no pueden ser peores.

Los de Zidane firmaron una muy buena primera media hora en el Ciudad de Valencia. Daba la sensación, incluso, de que el equipo se divertía. Sergio Ramos había puesto el 0-1 a la salida de un saque de esquina y el Levante, de planteamiento ultradefensivo, no encontraba la manera de responder a un guión con el que no contaba. Toni Kroos y Luka Modric mandaban con extrema facilidad y Benzema y Marcelo formaban una pareja de baile perfecta en la banda izquierda. Nada podía salir mal y nada salía mal. Pero, de repente, y sin previo aviso, tal y como le suele suceder al Real Madrid cuando asoma la debacle, el equipo se cayó, empezó a ponerse nervioso y el Levante, con muy poquito, creció. Benzema se separó de Marcelo como si fuera un matrimonio dándose tiempo tras una dura discusión, el centro del campo dejó de mostrarse infalible y en defensa ya aparecía esa conocida sensación de debilidad que tanto asusta de cara a la eliminatoria contra el PSG. Sergio Ramos cometió un error grosero y el Levante empató. Las sensaciones al descanso no podían ser peores. En el fútbol se vive del ahora, por lo que al Real Madrid le acosaba un pánico terrible pese a haber firmado treinta minutos convincentes.

En la segunda mitad, la imagen fue imperdonable. Cristiano Ronaldo desconectó del todo y hasta Kroos, que lo había bordado en los primeros compases del choque, se volvió un jugador vulgar. También Bale, cuyo encuentro en el Ciudad de Valencia es para olvidar. Sólo Modric, imperial toda la noche, mantuvo el tipo.

Faltaron ocasiones, fútbol y hasta destellos individuales. Por faltar, faltó hasta actitud. Nadie, salvo Modric, repetimos, buscaba resolver o hacer algo diferente. Zidane quitó a Bale y dio entrada a Isco, que cambió ligeramente la imagen del equipo y marcó el 1-2 a pase de Benzema. Parecía que todo quedaría en otro gran susto, pero no fue así. Asensio entró por Cristiano, cuya cara en el banquillo era un poema, y su aportación no pudo ser más nula. Escorado a la izquierda -flaco favor le hace Zidane situándolo allí-, no hizo más que enviar centros pasados hacia ninguna parte. El Levante se lo creyó pese a lo adverso del marcador y acabó empatando en un despiste general del Real Madrid.

"Dos errores nos han costado dos goles", resumió Casemiro al final del encuentro para intentar encontrar una explicación rápida a lo sucedido. El problema es que los errores se acumulan desde hace meses y van más allá de instantes puntuales o acciones aisladas. El Real Madrid tiene un grave problema y el catorce de febrero está demasiado cerca.

Pucelano de nacimiento y amante del Real Madrid. Asegura tener la virtud y el defecto de decir siempre lo que piensa. Siempre situará a Zinedine Zidane por encima del resto. Mourinhista, no cree en la objetividad y sueña con ver a su equipo levantar otras diez Copas de Europa. @quillobarrios