Buenos días, amigos. Hoy juega el Real Madrid, motivo sobrado de alegría. La previa de un encuentro de los blancos es la espera ante una cena con amigos o una cita con la persona que te acelera el pulso. Además, es un derbi frente al Atleti, club conformista en lo competitivo, traumado en su relación con el Madrid y Airbnb de neonazis (Frente Atlético).
Los de Concha Espina llegan ilusionados tras vencer en la ida y en la vuelta al City de Guardiola, algo que, según los expertos, no podía ser. Arbeloa ha llegado al banquillo con un carro de la compra rebosante de madridismo y lo está colocando por doquier.
Un cesto de madridismo en las ruedas de prensa, un saco de madridismo en la motivación de la plantilla, palada y media de madridismo en el fomento de la cantera… De modo que es natural sentir ilusión ante un partido de los blancos.
Sucede que uno deja de pensar que la vida es medianamente limpia bastante pronto. Y ya tenemos una edad suficiente para conocer que el mundo del fútbol no es más un decorado de película infestado de retretes mugrientos por detrás.
En tiempos pretéritos, entre quienes se compraban su primera motillo, por ejemplo, una derbi de 50 —realmente eran de 49 cm ³—, era habitual que en dos días se les quedara corta y quisiesen que corriera más. La solución no era muy complicada, apenas requería unas perras y algo de maña. Se compraba un kit para pasar de una moto de 50 a una de 75 —74 cm³—. Mayor cubicaje, un carburador más grande, un escape mejor, etc. Ventaja: la moto zumbaba más y se obtenían los resultados buscados. Inconveniente: no era legal.
El tiempo ha pasado y ahora las derbis tienen todo el derecho del mundo a sentirse los derbis. Si nos apuráis, les derbis. Y los derbis se siguen trucando igual: con parné y un poco de maña. Y el resultado es igual: funciona, pero no es muy lícito.
El Barça fue el impulsor de este sistema, lo que ocurre es que no trucaban solo los derbis, sino los hondas, los yamahas, los kawasakis, etc. Un montante económico para el vicepresidente y la pericia tanto de Negreira como de quienes crearon el sistema para que carburase con esa mezcla.
El fútbol sigue trucado de la misma manera: el CTA, o sea, la RFEF, es decir, Tebas, por tanto, uno de los mayores enemigos del Madrid, tiene a sueldo a un puñado de mercenarios que se hacen pasar por árbitros. No hace falta que les den ninguna orden explícita —que tampoco se descarta—, saben que si quieren mantener los 300.000 € al año han de mantener contento al jefe.
El jefe es agradecido y designa a los soldados en quien más confía para las batallas importantes. Motivo por el cual hoy arbitra el dúo Munuera Montero-Trujillo Fernández.
Empezamos por el segundo. Es un esbirro habitual, de esos en quienes confían los que ostentan el poder porque no se plantean no cumplir aquello para lo que están programados. Principalmente porque a menudo no cuentan con suficientes cm³ cerebrales para albergar más de dos ideas simultáneas.
El segundo, Munuera, es uno de los que mejor desempeña su papel, porque además lo siente. ¿Recordáis la cara de odio hacia Bellingham cuando lo expulsó?
Munuera Montero, entre otros grandes hits, protagonizó aquel infame aquelarre sufrido por el Madrid en Pamplona. Uno de aquellos partidos con los cuales el sistema empujó hacia abajo al Madrid de Ancelotti cuando se disponía a ganar la liga pasada.
Además, se hizo público que el interfecto era socio de empresas que guardaban relación con la Liga, el VAR, la RFEF, la UEFA, y clubes como… el Atleti. Leed este portanálisis en el que resumíamos las andanzas del señor que mira con inquina a Jude.
Quien manda en el fútbol español, con estos antecedentes, ha decidido designar para el Madrid-Atleti de hoy a este árbitro.
¿Está o no está trucado el derbi?
El problema para el sistema es que el Madrid no es raro que se sobreponga a encerronas, tretas y obstáculos de todo signo y procedencia.
Además, estamos con ganas. ¡Hala Madrid!
Pasad un buen día.




















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2 comentarios en: Real Madrid – Atleti: un derbi trucado
Hubo un dicho popular que decía: "Eso está más trucado que la moto de un hippy"
Y yo me pregunto si los hippies pilotaban motos trucadas, yo sólo los he conocido con furgonetas...
Leyendo esta Galerna no cabe sino ser pesimista con esta liga trucada, lo que no se resolverá hasta que desciendan administrativamente al muñidor del Gran Amaño. Lo que sucede es que pinta no tiene que eso pase, y por ello ganar algo aquí no deja de ser un milagro como la Resurrección de Lázaro.