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Messi, sal del cuerpo de Quique Setién

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Messi, sal del cuerpo de Quique Setién

Escrito por: La Galerna18 marzo, 2019
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Buenos días. El Barcelona es virtual ganador de la Liga tras su fácil victoria ante un Betis entregado en cuerpo y alma, que en este caso equivale a decir “en equipo y público”. No nos parece mal, que conste, que los asistentes al Villamarín prorrumpieran en aplausos a Messi (lo hace constar Sport en el destacado inferior izquierdo), si bien lo de corear su nombre (tal como sucedió) nos parece que llega a un punto de cierto papanatismo que desnaturaliza la necesaria pugna, o al menos la sensación de la misma que debe caracterizar un choque deportivo.

Que se besen, que se besen, le cantamos nosotros a esos cánticos, suponiendo que se pueda oponer música a la música, y le dedicamos el mismo soniquete a Quique Setién, el técnico verdiblanco, que se caracteriza tanto por su asombroso parecido físico con nuestro colaborador John Falstaff como por su inveterada tendencia a arrojarse en los brazos metafóricos de Messi, con un arrobo sin igual, no bien se le concede la oportunidad de hacerlo. Ayer confesó su deseo de haber abandonado el banquillo y acceder a la grada para ver jugar al argentino sin distracciones.

Es una confesión que tocaba hacer. Es un armario del que tocaba salir. Son ya muchas declaraciones loando a Messi en términos que producirían sonrojo al mismísimo Lluis Mascaró. Son muchos los duelos de Setién contra el Barça (entrenando a Betis o también Las Palmas) en los que no sabemos si en efecto subió a la grada para ver jugar al Barça con los cinco sentidos puestos en ello, pero sí parece claro que del banquillo (en cuerpo o en alma) se ausentó. Setién se pone untuoso cuando se ve cerca del argentino, de tal suerte que su faceta de entrenador queda completamente difuminada ante la de groupie de Leo. Le sucede casi como a Woody Allen en Zelig y torna su apariencia física habitual en una idéntica a la de la Pulga. Deja de parecerse a nuestro compañero Falstaff, se achata, se le desafilan las facciones y se le olvida el poquísimo catalán que sabía. Para ello basta con la cercanía física o temporal al astro. En las vísperas de los Betis-Barça, hay quien dice haber visto a Messi pulular las tascas de Triana tomándose selfies con Cristóbal Soria. En realidad es Setién, poseído en soma y esencia por Messi mismo. Messi, sal ya del cuerpo de Quique Setién.

En un entrenador, la admiración por jugadores que no son propios debe tener el límite del decoro, sobre todo cuando acabas de jugar contra uno de ellos. Admirar a Messi es actitud respetable y comprensible, siendo como es el rosarino uno de los mejores futbolistas de la historia. Lo que no es respetable ni comprensible, sobre todo porque produce muchísima grima, son estas declaraciones de amor eterno que, aun suponiendo que no pongan en duda la honradez de la mujer del César, ponen muy en cuestión sus deseos de parecer honrada. Si Setién prefiere ir a la grada a admirar embebido el juego de Messi, que presente irrevocablemente su dimisión como entrenador del Betis (en misa y repicando son aquí en el banquillo y la grada), y que cuide bien de no babear desde un anfiteatro al que se encuentra por debajo. Los béticos no tienen la culpa de su debilidad. Respétese, D. Enrique.

Marca y As, por su parte, dan cuenta de la recaudación récord del partido de fútbol femenino disputado ayer en el Wanda. Dábamos por hecho que esto serviría a Relaño para arremeter contra el Madrid por carecer de sección de fútbol para chicas, pero se ha inmiscuido el centenario del Valencia. Las enormes cifras de recaudación, en todo caso, parecen sugerir que no solo el Madrid haría bien en cubrir una demanda social instaurando la sección, sino que ésta, bien concebida y llevada, podría no tener que ser deficitaria a la fuerza. Sería muy bueno que se hiciera.

Pasad un buen día. A eso de las dice menos cuarto, Quique Setién volverá a ser Quique Setién. En algunos aspectos, será demasiado tarde.