El pasado jueves el Real Madrid eliminó al Atlético en la Supercopa, motivo por el cual una buena parte del madridismo está bastante disgustado.
Últimamente el madridismo se disgusta mucho: cuando perdemos, cuando empatamos y cuando ganamos. Siempre está mustio y cabreado. Es como Mr. Palmer, aquel personaje de la novela “Sentido y Sensibilidad”, de Jean Austin, del que su esposa decía: “el señor Palmer es muy divertido: siempre está de mal humor.”
Entiendo que el juego del equipo de Xabi Alonso no da para suscitar mucho entusiasmo, pero no se me ocurre nada menos madridista que no alegrarse por haber echado al Atleti de Cerezo de una competición oficial. Puede que mañana contra el Barça nos metan una somanta de goles, no lo niego, pero enfadarse por algo que aún no ha ocurrido es poco práctico. El cabreo preventivo es un despilfarro de bilis que no lleva a ninguna parte, salvo a convertirnos en seres tristes y amargados; lo contrario, en fin, a un madridista.
El califa cordobés Abderramán III vivió hasta los 73 años. Cercana su muerte, escribió una lista enumerando todos los días de su vida en que había sido feliz: le salieron 14 y no consecutivos. Se diría que era madridista de los de ahora, pero, en cualquier caso, lo que más me interesa de esta historia es lo de la lista. Y a eso vamos.
El cabreo preventivo es un despilfarro de bilis que no lleva a ninguna parte, salvo a convertirnos en seres tristes y amargados; lo contrario, en fin, a un madridista
Durante el compás de espera previo a la final del domingo uno puede optar por deprimirse a causa de una derrota que aún no ha sucedido (ni tiene por qué suceder) u ocupar su mente en otras cosas más banales. Para quienes opten por la segunda opción, yo les ofrezco este escapismo en forma de texto intrascendente sobre la lista de Ancelotti; porque no sí si saben que Carletto, nuestro entrenador más laureado, ha hecho una lista. Parece que con su mudanza a la selección brasileña el italiano ha encontrado al fin un remanso de paz, un puesto con menos presión que la de dirigir el banquillo de Madrid que incluso le deja tiempo para hacer listas sobre las cosas que le gustan. Me alegro por él, como me alegro por todo lo bueno que le pase al tipo que nos dio tres copas de Europa.

Ancelotti, en realidad, no ha elaborado una lista sino dos: en una de ellas enumera sus películas favoritas y en la otra sus gustos musicales. De la segunda no tengo nada que decir, dado mi escaso conocimiento sobre el tema (seguro que entre los talentos de La Galerna los hay más preparados que yo para esa tarea), así que me centraré en la primera.
Lo de la listas siempre me ha parecido una cosa fascinante. La lista más antigua que se conserva data del 1250 antes de Cristo, fue elaborada en el año 40 del reinado del faraón Ramsés II y recoge los motivos por los que los obreros que andaban construyendo las tumbas del Valle de los Reyes no se presentaban a trabajar. La causa más frecuente de
absentismo era “enfermo”, seguida de “mi mujer está menstruando”, “me picó un escorpión”, “estaba haciendo cerveza” y “tuve que momificar a un pariente”; todas ellas han sido aducidas por Lamine Yamal en algún momento para saltarse algún entrenamiento.
En el siglo XIX, en un manicomio de Virginia, hicieron una lista de las causas que habían llevado a los pacientes a su internamiento, entre las que figuran “leer novelas”, “problemas femeninos imaginarios” o “masturbación durante 30 años”; también muy usadas por Yamal para fumarse los entrenos. Hacer listas es propio de gentes ordenadas
y metódicas, como Thomas Edison, que hizo una lista de inventos pendientes en la que figuraban la “tinta para ciegos”, “la seda artificial” y una cosa llamada “fonógrafo alegre para muñecas”.
También Leonardo da Vinci dejó para la posteridad una peculiar lista de tareas pendientes, en la cual se puede leer “comprar un cráneo” o “investigar para qué sirve un bostezo”, lo cual habría descubierto su hubiera visto algún partido de la Liga de Tebas. Charles Darwin, otro genio, realizó un sumario de las ventajas de buscar una esposa el cual encabezó con la frase: “es mejor que tener un perro”; y sir Isaac Newton, que era un tipo más bien depresivo, elaboró una lista de pecados cometidos cuando tenía 19 años. Era una lista muy ecléctica que recogía faltas como “preparar una ratonera
en el día del Señor” y “amenazar a la señora Smith con quemar su casa con ella dentro”.
Todo esto de las listas de gente famosa me resulta de gran interés. A la espera de conocer la Lista del Cholo Simeone de los 10 Insultos más Rastreros desde la Banda a jugadores de otros equipos, me conformaré con analizar el “top” (perdón por el anglicismo) de las películas favoritas de Carlo Ancelotti. Vamos con la primera de ellas:

1. La Gran Belleza
de Paolo Sorrentino. Nada que objetar, pero un poco decepcionante. Aquí Ancelotti va a lo seguro, como cuando era entrenador. Encabezar una lista de mejores películas con La Gran Belleza es como encabezar una lista de los mejores cuadros de la Historia con la Mona Lisa: riesgo cero, nadie te lo va a reprochar, pero, en el fondo, es tirar por la vía rápida. Me habría resultado más emocionante que Carletto empezara su lista con algo tipo “Solo en Casa 2, perdido en Nueva York” o “16 Velas” de John Hugues; eso me habría volado la cabeza; pero es verdad que ese no sería
mi Ancelotti. Si su máxima futbolística se resumía en “si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?”, por lo que era de esperar que sus gustos cinematográficos fueran en la misma línea.

2. EL PADRINO
de Francis Ford Coppola. Elección poco original, pero no por ello menos acertada. Como poner a Benzema de delantero en una final de Champions. Es por eso que Carletto tiene más copas que nadie.

3. EL CAZADOR
de Michael Cimino. Cimino es un director muy “carlettiano”, capaz de obras cumbre como esta o de pifias faraónicas como “La puerta del cielo”, que arruinó a United Artist y acabó para siempre con el cine del “New Hollywood” los 70. Carletto lo mismo te ganaba tres Champions que te hacía una temporada como la última que estuvo en el Madrid. Por otro lado, la mítica escena de El Cazador en que Christopher Walken, John Savage y Robert de Niro juegan a la ruleta rusa es un poco como ver al Madrid de Xabi Alonso: susto o muerte. En fin, película muy adecuada para un madridista. Buena elección.

4. LA VIDA ES BELLA
de Roberto Benigni. Aquí ya le hemos fastidiado. Por norma, me cuesta tomarme en serio cualquier lista en la que figura La Vida es Bella, cualquier canción de Bobby Darin o cualquier cuadro de Renoir debido a mi miedo visceral por la
diabetes. LA VIDA ES BELLA es puro terrorismo emocional, como una película de Pixar pero sin monigotes graciosos y con Roberto Benigni poniendo caras. Un horror.

5. EL FUEGO DE LA VENGANZA
de Tonny Scott. Bien ahí. Se rumoreaba que de los dos Scott (Tony y Ridley), el que tenía talento era Tony, por eso, desde que falleció su hermano, Ridley ha ido de pifiada en pifiada rematando el camino con esa cosa llamada “Gladiator II”. ¿Puede ser que Carletto nos esté mandando un mensaje críptico con esta elección? ¿Cómo si dijera: “de los dos Ancelotti, el que de verdad tiene talento es el hijo, no el padre”? Lo dudo horrores. Pero la película está muy bien.

6. LA LISTA DE SCHLINDER
de Steven Spielberg. Billy Wilder admitió que estuvo a punto de rodar este guion, pero Spielberg se le adelantó. Cuando le preguntaron al genio vienés cómo lo habría enfocado, respondió de forma diplomática: “habría sido… diferente”. En casa tenemos muy hablado que habríamos preferido su versión, fuera cual fuese.

7. NOVECENTO
de Bernardo Bertolucci. Una elección muy madridista, aquí Carletto no defrauda. Noventa minutti en el Bernabéu son molo longo, Novecento ya ni te cuento.

8. PULP FICTION
de Quentin Tarantino. No puedo evitar ver cierto guiño autobiográfico en esta elección por parte de Ancelotti. ¿Se ve quizá a si mismo como el Señor Lobo que acudió al rescate del Real Madrid cuando sus sesos estaban esparcidos por todas partes? Puede ser, pero no empecemos a chuparnos las… Bueno, ya saben.

9. POOR THINGS
de Yorgos Lanthimos. La elección inesperada la deja Ancelotti para el final, como cuando te sacaba a un canterano en el minuto 92. Yo creo que Carletto no ha visto “Poor Things” y piensa que Yorgos Lanthimos es un lateral del Olympiacos; pero aquí el míster nos saca su retranca parmesana, propia de gentes inteligentes, y nos suelta esto para volvernos loquísimos o, lo que es peor, para animarnos a ver la película y echarse unas risas a nuestra costa. Genio.
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Magnífico, amigo Luis, justo lo que necesitaba leer en estos momentos y "desdramatizar" tanto drama preventivo que veo. Me encanta esta visión del cine, el fútbol, un gran tipo como Carletto y las "hazañas" aplicables a Lamine.
Por cierto, Poor things, coincido con lo dicho. Los críticos que la multipremiaron en su día son unos cachondos, o bien se vengaron por tener que verla en festivales a horas intempestivas.
El que no defraudas nunca eres tú, querido Luis. Artículo removido, no agitado.
A los de Hacienda les nombró la de ‘Canino’, otra de Yorgos.
Se agradece mucho leerle de nuevo, Sr. Manglano. Un oasis de los buenos entre tanto pesimista.