Buenos días, amigos, y feliz lunes de Pascua. Nos permitimos felicitaros de este modo porque os suponemos creyentes (en el Real Madrid), pese a las duras pruebas de fe a las que a veces nos somete el equipo. Si habitáis en una comunidad autónoma en la que hoy es festivo, enhorabuena: holgad cuanto podáis y sed buenos si no tenéis nada mejor que hacer. Si, por el contrario, os toca volver al trabajo, embridad el entusiasmo que tal circunstancia sin duda os produce. Hoy no es lunes, es lunísimes, término que la Real Academia no define (pero debería) como lunes que sucede a un largo fin de semana o periodo vacacional en el que el Real Madrid renuncia con aparente displicencia a luchar por el título de Liga. Como para no estar exultantes.
Liga que, un fin de semana más, vuelve a demostrarse que no es ya sólo la mugrienta Liga Negreira (MLN para los aficionados al deporte estadounidense), sino directamente cochambrosa, puerca, inmunda. No vamos a repetir aquí lo que ya decíamos en el portanálisis de ayer, donde ya soltamos una buena dosis de vitriolo a modo de sangría que restableciera el equilibrio de nuestros maltrechos humores madridistas; si una cosa buena tiene la MLN es que no escasean precisamente las sanguijuelas con que practicar tan taumatúrgico procedimiento.
Pero sí queremos constatar, sin alborozo alguno, que lo de los escándalos arbitrales y VARales a favor del Barcelona cada fin de semana se ha convertido en una cosa costumbrista, consuetudinaria. Una tradición de no tan reciente creación que se constituye en elemento identificador del país, como la siesta o la tortilla de patatas. Un componente inconfundible del folclore patrio, como la guitarra, las castañuelas o la envidia. Corrupción al por mayor y con menudeo, inexplicables decisiones perfectamente explicables, robos, latrocinios, apaños, pillaje, filibusterismo, desvergüenza e impunidad, mucha impunidad, toda la impunidad. Y otra de gambas. España y el fútbol español somos así, señora.
Nada de esto encontraréis en la prensa deportiva, pero esto ya lo sabíais sin necesidad de leer este portanálisis ni de abrir un solo periódico. Sólo el As hace referencia en un faldoncillo a la supuesta indignación atlética con el arbitraje. “El Atleti exige explicaciones al CTA y Gil Marín dice sentir vergüenza”. Razones, ciertamente, no le faltan a Gil Marín para sentir vergüenza. Pero no precisamente por el arbitraje del sábado, sino por el silencio del club del que es ex accionista mayoritario ante los pagos del Barcelona durante al menos diecisiete años al vicepresidente del CTA al que ahora, inopinadamente, exige explicaciones. O por haber criticado duramente al Real Madrid por llevar años pidiendo esas explicaciones que ahora exige él tan campanudamente. O por ser el ex accionista mayoritario de un club cuyos aficionados prefieren la derrota del rival a la victoria del equipo propio. O por ser el ex accionista mayoritario de un club que acoge y cobija a grupos de filiación nazi con asesinatos a sus espaldas. O por haberse convertido en su día en accionista mayoritario de un club arramplado mediante apropiación indebida y estafa, según sentenció la Audiencia Nacional, por más que el Tribunal Supremo declarase prescritos los delitos.
Gil Marín, Menos exigir explicaciones (¡a buenas horas!) cuando no sólo has estado callado durante años, sino que has intentado acallar a los que denuncian que el rey va desnudo y el Barcelona arbitralmente hiperdopado
Así que menos lágrimas de cocodrilo, Gil Marín. Menos ponerse enfático y rimbombante y grandilocuente. Menos exigir explicaciones (¡a buenas horas!) cuando no sólo has estado callado durante años, sino que has intentado acallar a los que denuncian que el rey va desnudo y el Barcelona arbitralmente hiperdopado. Menos pellizcos de monja ahora que piensas que el Real Madrid no representa ya una amenaza para el título liguero del Barcelona. La falsedad de tu supuesta indignación, la hipocresía de tu denuncia se hacen evidentes con sólo imaginar cuál no habría sido tu reacción y la de tu club si las decisiones arbitrales que el sábado adoptó Busquets Ferrer —en comandita con el VAR— a favor del Barcelona se hubieran producido a favor del Real Madrid.
Por lo demás, el As dedica el grueso de la portada al excitante partido de ida de cuartos contra el Bayern de Munich, que ya lo tenemos llamando a la puerta. “Reconexión Champions” titula el As, y votamos a bríos que no está mal traído el término. Reconectar le hace falta al equipo: con la tensión competitiva y con su afición, porque si algo describe lo que muchos madridistas experimentaron el sábado es una absoluta desconexión entre lo mucho que a ellos les concernía lo que el equipo se estaba jugando en Son Moix y la actitud que transmitieron los jugadores.
El resto de portadas tienen el mismo interés que el prospecto de un crecepelos. Eso sí, Sport nos recuerda que Messi estrena casa. Al cierre de esta edición, no podemos confirmar si se trata de una metonimia o es que al astro argentino le han habilitado un apartamentito contiguo al vestuario en el nuevo estadio del Inter de Miami, al objeto de que no pierda ni el tiempo ni el rumbo en lo que los americanos llaman el commute. Habida cuenta del interés del asunto, os prometemos que en cuanto podamos confirmar tal extremo interrumpiremos la programación para facilitaros la noticia de alcance. O no.
En fin, galernautas, mañana es día de Champions. Y de los grandes. Una ocasión estupenda para pasar página de este nefasto fin de semana y para recuperar la fe. Para volver a perseguir la gloria con confianza, optimismo, determinación y denuedo. Que eso, y no otra cosa, es el Real Madrid.
Pasad un buen día.
















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2 comentarios en: Gil Marín siente vergüenza
Mongolín se hace el ofendidito cuando en realidad está muy contento porque su verdadero equipo va a robar otra liga.
Esto va por modas. Desde hace años, y los medios de comunicación a la cabeza, se inició una campaña contra el Real Madrid y, prácticamente, todo el fútbol se apuntó para criticar e intentar perjudicar al Real Madrid, pero en el fondo TODOS menos uno (el que paga a los árbitros), están de acuerdo que el único beneficiado por los arbitrajes y el sistema corrupto del fútbol español favorece al Barcelona desde, como mínimo, la época Núñez.