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El penúltimo fichaje del oficialismo

El penúltimo fichaje del oficialismo

Escrito por: Antonio Hualde17 marzo, 2019
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El madridismo estaba sumido en la desesperanza, y hasta con miedo (comprensible, por otra parte) de que todo pudiera ir a peor. Justo entonces, Florentino volvió a traer a Zidane. E instantáneamente se pasó del lamento a la sonrisa casi generalizada, aunque con cierta contención. De aquí a junio, el francés tendrá que lidiar con lo que hay de la mejor manera posible y, al mismo tiempo, empezar a planificar una reestructuración tan necesaria como urgente. ¿Cuál será el primer fichaje, aparte de Militao (que llevaba tiempo cociéndose)? Es muy posible que Zidane ya lo tenga en mente. Resta ahora por saber si encajará con lo que quiere el establishment, y eso nos lleva a una cuestión largamente debatida: oficialismo y planificación.  Pero ¿qué es el oficialismo?

Nadie ha fichado nunca como Florentino. Figo, Beckham, Ronaldo, Zidane o Cristiano son los mejores exponentes de un modelo que ha deslumbrado; ahí está la sala de trofeos del Bernabéu para atestiguarlo. Las facetas deportiva y económica son cosa del presidente, mientras que la comunicación corre a cargo del enemigo. Florentino detesta aparecer en los medios, lo que más de una vez nos ha dejado huérfanos en temas que requerían la palabra de alguien de peso en el club.

El antimadridismo de gran parte de la prensa deportiva (más la vasta y basta fauna de las redes sociales) es sumamente tóxico. Y sirve de excusa a un determinado sector que, paniaguado o no, crucifica a todos aquellos que se atreven a criticar la “línea oficial” del club. Para ellos sólo hay un madridismo válido, el de la adhesión inquebrantable al 100%  de lo que diga el establishment. El resto son vinagres, piperos y demás lindezas. Eso es el oficialismo.

Vuelvo ahora a los fichajes estelares que se han hecho durante los últimos años, reiterando: nadie ha superado al Madrid. La gestión económica y patrimonial roza la excelencia, y tanto en fútbol como en baloncesto tenemos sobradas razones para sentirnos orgullosos. Ahora bien, toda luz tiene sus sombras. La última temporada de Zidane en el banquillo se cerró no sólo con la 13ª Champions, sino con la sensación de que el barco empezaba a tener fugas por varios sitios. De hecho, llevaba haciendo agua ya tiempo.

Soy de los que piensan que Florentino murió un poco de éxito y que, dejado llevar por laureles recientes, soslayó ciertos aspectos deportivos (planificación, adecuación de la plantilla…) que mejor habría sido delegar en alguien “de fútbol”. Tampoco veo de recibo que se marchara Cristiano y que no viniese nadie en su lugar para paliar semejante roto. Y estoy entre los que creen (Carlo Ancelotti dixit, aunque no sólo él) que el presidente interfirió para que jugasen dos de sus favoritos, Bale y Benzema, cuando su rendimiento entonces no avalaba precisamente su titularidad. Y del mismo modo que se sostiene lo bueno puede apuntarse también lo mejorable. ¿Qué hay de malo en ello? Nos lo tendrá que explicar el oficialismo.

Algunos de sus hooligans aducen que en otros clubes es impensable la autocrítica. Me dan igual otros clubes. Para aplaudir mediocridades ya están los vecinos, y para la política los del lacito amarillo. Lo nuestro es otra cosa: excelencia, títulos y señorío. Sirvan también de ejemplo algunas críticas que ha recibido últimamente Gareth Bale (falta de actitud, bajo rendimiento, nula adaptación) por parte de gente tan poco sospechosa como Sanchís, Rincón, Ancelotti, Pedja Mijatovic o el mismísimo Marcelo. Los exabruptos que les ha dedicado el oficialismo por haberse atrevido a tener opinión propia (¡por favor, a Pedja Mijatovic!) son tan gruesos como injustificables. Y no debería ser así.

Acabo con una mención a ciertos fichajes que si ahora funcionan es porque en su momento se fraguaron como es debido. Me refiero a los Lucas Vázquez, Marcos Llorente, Reguilón y demás aportaciones de una cantera que durante estos años ha ido madurando más que bien. De hecho, podría ser justo ese el mejor logro de Solari: darles la oportunidad de demostrar lo mucho que valen. En junio tocará planificar, dar bajas y altas (en este orden) y retocar el modelo. Sólo espero que se haga con un criterio que nos permita volver a competir en todo, no sólo en Champions.

Antonio Hualde
Abogado,historiador en ciernes,investigador en Fund.Ortega y Gasset.Escribo en Diplomat in Spain,El Imparcial,Actuall,La Galerna. Radio Internacional.Scout

32 comentarios en: El penúltimo fichaje del oficialismo

  1. Bueno, yo diría que los "piperos" son precisamente el paradigma de aficionados acríticos adheridos al oficialismo, la incuestionabilidad y al sí-bwanismo hacia todo lo que venga desde el establishment del club.