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El madridismo de la sintaxis

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

El madridismo de la sintaxis

Escrito por: La Galerna28 julio, 2019
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Es vieja la prensa. Es esta una constatación hecha ya desde hace tanto, que la propia constatación se ha vuelto vieja. Nosotros, más clásicos que viejos, no enjuiciamos tal cosa como certificado de defunción y hasta incluso tenemos cierta simpatía por el desfase cronológico que evidencia la prensa no ya con respecto a los acontecimientos, sino a otras formas más rápidas de dar cuenta de ellos, que no de darlos por (des)contados. De hecho, se nos antoja que algunas de esas nuevas formas (tan viejas a veces como el chisme, la maledicencia o el hablar antes de pensar) resultan en ocasiones más precipitadas que rápidas, más invasivas que útiles, más inmediatas que meditadas, aunque puede que más eficaces para tener noticia de lo que está pasando aquí y ahora.

Puede que a la prensa tradicional le quede la noble y necesaria labor del análisis, del comentario, de la toma de distancia, de la crónica, el reportaje y la columna. O puede, como hoy, que su trabajo -que su desfase- sea el de traernos a portada lo que llevamos sabiendo más de un día. O, aún peor, puede que nuestras campanas doblen por lo que llevamos sabiendo desde la temporada pasada y por lo que en los prolegómenos de esta se revela fúnebremente como gastada continuación.

Sabemos precisamente de desfases, de un tiempo que fue donde éramos todos tan jóvenes, de un repentino envejecimiento, en algunos casos inusitadamente prematuro. Sabemos de la necesidad de revitalización, de la confianza en quien desde el banquillo desplegó jovialidad a raudales. Sabemos que lo de ayer, o anteyer, o el mes pasado, o el pasado del pasado que regresa ahora con mayor virulencia no puede volver a pasar y punto. Pero puede que el punto sea el problema. ¿Quién los pone sobre las íes? ¿Qué puntos son los adecuados, los que pide la oración (oh, my sweet Lord)? ¿Los dos puntos, los puntos y seguidos, los puntos y aparte, los puntos suspensivos, o acaso los puntos y coma, tan indeterminados a veces? ¿O es cosa más de médicos o matasanos que de lingüistas y filólogos y se hacen precisos ya los puntos de sutura?

Sabemos, en fin, que "alerta roja" (As) y que "la afición lo ve negro" (Marca). Rojo y negro, una de las varias inmortalidades de Stendhal, cuya primera parte comienza con una cita de Danton que clama por "la verdad, la áspera verdad". Pero sabemos también de todo lo que ha hecho posible el blanco, como certeza de todo lo que el blanco hará posible. Y esto, Danton, también es la verdad, la dulce verdad. Sólo esperamos tener el tiempo suficiente para volver a ser jóvenes hoy mismo si es que los puntos se saben colocar en su justa medida, los de los médicos y los de los lingüistas. Puede que toque volver a saber que madridismo y sintaxis -lema de esta casa- no es más que una bella y acuciante redundancia.

Mientras tanto, la prensa culé, eternamente olvidadiza, celebra lo suyo (victoria por 0-2 al equipo chino de Iniesta) y se mofa de lo nuestro. Por supuesto no hay sintaxis, sino una ocurrencia forzada con el número 7 por parte de Mundo Deportivo y la enésima versión del cielo azulgrana y el infierno madridista por parte de Sport. Es vieja la prensa, decíamos, y el amago de solución de nuestros amics parece el de intentar rejuvenecerla a fuerza de infantilizarla, de hacerla pueril: el bien aquí, el mal allá; aquí guay, allí chof; el Barça mola, el Madrid es caca.

Que sigan así. Nosotros preferimos no dejar de reivindicar la sintaxis del madridismo, el madridismo de la sintaxis y, ya que nos ha salido al paso, a Stendhal y su síndrome, otro de los modos de exhortar a quienes competa a poner los puntos sobre toda aquella i que haga falta, sin quedar ninguna, por mayúscula que sea (o haya sido). Por favor.