¿Sabes todo del Manchester City- Real Madrid de hoy?
Demuéstralo respondiendo al cuestionario preparado por fcQuiz.
Getty Images
Hoy he asistido al estreno de la conmovedora producción “En el corazón de la Decimoquinta”. Un cuento épico. Una historia bien contada sobre la esencia del Real Madrid, los valores del deporte, la alegría, el sacrificio y la increíble felicidad de la victoria. Un cuadro hiperrealista del madridismo, como pintado por Antonio López, con los primeros planos de la grada asistiendo a milagros. Con las caras de los niños y de los mayores mostrando sin filtro alguno la fe en lo bueno, lo limpio, lo honesto del deporte y la pasión auténtica, vital, generacional, por un club de fútbol.
La historia comienza en los cuartos de final en el Bernabéu contra el City, un partido para la leyenda de la Champions. Dos gigantes elevando el fútbol a la categoría del mayor espectáculo deportivo del mundo, con sus héroes y con sus villanos. Con goles para guardar en el museo del fútbol, como los de Foden o Gvardiol, para desesperanzar al madridismo, y como el de Valverde, para recuperar la fe en la legendaria resistencia del Real Madrid a la derrota.
“En el corazón de la Decimoquinta”. Un cuento épico. Una historia bien contada sobre la esencia del Real Madrid, los valores del deporte, la alegría, el sacrificio y la increíble felicidad de la victoria
Viví ese partido en un cine de la Ciudad de México, experimento que no se ha vuelto a repetir ni por Cinépolis ni por mí. Dos de la tarde, media docena de espectadores, sala iluminada y señal de televisión bastante deficiente para las dimensiones de una pantalla gigantesca. De los asistentes, registré alguno moderadamente antimadridista, lejísimos sin embargo de lo que vemos en el anonimato de las redes. México. De todo hay en esa bendita tierra. Por supuesto, también madridistas acérrimos con el corazón tan blanco como si hubieran nacido en Chamberí. No llegué a probar el perrito caliente que pagué. La Champions me cierra el estómago. Imposible para mí comer antes o durante un partido de los que se recuerdan en el calendario.
Continúa el documental con el ejercicio de resistencia más conmovedor de la historia del Real Madrid. Manchester. Abril de 2024. Gesta de valor incalculable de dos héroes inesperados: Lunin bajo palos deteniendo dos penaltis en la tanda de cinco en la dignísima temporada del ucraniano que vivimos sin Courtois y Rüdiger, designado por los astros para pasar a la historia del madridismo dándonos el pase tras ejecutar la quinta pena máxima. Ese día fue totalmente consciente de que tú no llegas al Real Madrid. El Real Madrid llega a ti. El alemán sólo vino al Real Madrid cuando creyó estar preparado para la exigencia de la misión, ya con una Champions bajo el brazo como carta de presentación.
El montaje del documental, de más de dos horas de duración, me llevó a la emoción muchas veces. No sé cómo lo hacemos cada vez, no sé qué tiene este escudo, esta camiseta, que no nos deja nunca impasibles, que nos conmueve, que nos emociona y que siempre consigue devolvernos la fe en las cosas buenas de la vida, en medio de un mundo codicioso, corrompido, lleno de dolor y de infelicidad. Muchos han intentado explicarlo. La mayoría, simplemente se han rendido a la magia. Hay algo sobrenatural en esta devoción que nos otorga el privilegio de vivir momentos maravillosos para que nos podamos resarcir de la fealdad del mundo.
Hay algo sobrenatural en esta devoción que nos otorga el privilegio de vivir momentos maravillosos para que nos podamos resarcir de la fealdad del mundo
La semifinal en Munich contra el Bayern de Neuer y de Kane fue otro ejercicio de supervivencia. La varita mágica de Kroos apareció para ponernos en ventaja ofreciendo un gol gratis a Vini. Más tarde, Toni pudo matar el partido con un chut a la escuadra que Neuer sacó incomprensiblemente. El Bayern lanzó a sus jóvenes delanteros en contras letales durante el segundo tiempo y consiguió remontar con un cañonazo de Sané dentro del área y con un penalti sobre Musiala que transformó Kane. La cosa pudo ponerse peor, hablamos del Bayern, amigos. Nobleza europea. Pero Vini empató el partido lanzando un penalti académico sobre la meta de Neuer tras un agarrón a Rodrygo en el área pequeña. Espadas en todo lo alto para la vuelta.
El partido del Bernabéu está grabado en nuestra memoria como el de "la noche de Joselu". Un canterano, madridista de corazón, que tuvo que emigrar para hacer su carrera en el fútbol y que regresó para encontrarse con su destino ese día y a esa hora. Poco más podemos decir. Una vez más sorprendimos al mundo. Mi patológico e injustificado pesimismo me hizo dar por perdido el sueño de la final tras el imprevisible 0-1, golazo del lateral zurdo Davies con la derecha en el minuto 70. Su primer gol en Champions tuvo que ser precisamente ese, desempatando una vuelta de semifinales, frente al Real Madrid, saliendo desde el banquillo. Los astros.
El partido del Bernabéu contra el Bayern está grabado en nuestra memoria como el de "la noche de Joselu". Un canterano, madridista de corazón, que tuvo que emigrar para hacer su carrera en el fútbol y que regresó para encontrarse con su destino ese día y a esa hora
El palo y Neuer habían evitado la ventaja madridista en la primera parte. No fue nada para lo que nos esperó en la reanudación. Neuer se agigantó en el arco sacando tres goles cantados a pies de Rodrygo y de Vini. El documental revela que Pintus, en el descanso, había ordenado calentar a Joselu desde el minuto 65. La orden pasó inadvertida para todos hasta que Joselu saltó al campo en el 80. El resto de la historia ya la conocen.
En los interludios que unen las narrativas de los partidos podemos barruntar qué le falta al equipo desde el final de la temporada 2024. Le falta Nacho. Le faltan los galones de un Carvajal titular en el vestuario. Le falta el temple de Kroos y le falta la confianza de Modric en la victoria. No sólo su fútbol.
Vemos a Ancelotti, observamos al entrenador dando instrucciones en los descansos. Preguntando a los jugadores. Confirmando con los capitanes. Vemos a Kroos leyendo los partidos. Ojalá le veamos en el banquillo. Cuatro frases y dos minutos. Un futbolista profesional no necesita más. La palabra más repetida por el bueno de Carlo: confianza. El resto no es tan importante. Unas cuantas frases sencillas destiladas de la sabiduría del fútbol. El secreto de los partidos revelado y administrado en gotas de una densidad infinita. Unas pocas palabras, las precisas, para ganar.
Vemos a Kroos leyendo los partidos. Ojalá le veamos en el banquillo. Cuatro frases y dos minutos. Un futbolista profesional no necesita más. La palabra más repetida por el bueno de Carlo: confianza. El resto no es tan importante
El Dortmund nos pasó por encima en la primera mitad de la final de Wembley. En la reanudación, tras las palabras mágicas de Carlo, el equipo resucitó. Fue con un gol de estrategia que salió al segundo intento. Kroos poniendo un balón perfecto desde el córner, a treinta metros, en la cabeza de un defensa de un metro setenta.
El gol desató la furia del equipo para ajusticiar al rival. Se sucedieron innumerables paradas del portero alemán, desfondado ante la estampida inesperada de los blancos. Después, sobre el césped, mientras celebraba la victoria, Ancelotti calificó su planteamiento como "la táctica del muerto". Un Dortmund extramotivado, que creyó en la victoria por su superioridad en la primera mitad, salió en la reanudación a tumbar al gigante. Y el gigante esperó haciéndose el muerto para destrozarlos a la contra.
Finalizado el partido, creímos ver hadas envueltas en polvo de estrellas, pero era "sólo" Zidane llevando la copa a su pedestal, con su blazer azul marino, sus pantalones blancos y sus mocasines sin calcetines, como un Julio Iglesias en plenitud, como una escultura romana de cráneo perfecto y la sonrisa de un dios omnisciente que nunca dudó de la victoria.
Modric y Kroos aparecen en cámara con cinco dedos en una mano y uno en la otra. Dos nuevas leyendas del fútbol como fueron los grandes de nuestro club, como lo fue Gento durante cincuenta años, testigo único de la historia del fútbol desde la atalaya de sus seis Copas de Europa, gesta tan inalcanzable para cualquier ser humano como la de los únicos doce astronautas que caminaron por la superficie de la Luna. Se suman a ellos Nacho y Carvajal, dos canteranos que nos parecerán más leyendas según vayan cayendo los años y nadie se acerque a su descomunal palmarés. Cuatro madridistas con seis Champions cada uno (Kroos ya traía una del Bayern, pero le perdonamos). Lo que ha conseguido el Real Madrid en los últimos once años no tiene precedentes en la historia del deporte.
Vemos a Vini, autor del gol que sentenció la final, sobre el césped de Wembley. El periodista no pregunta, sólo le pone delante el micro y Vini se casca la siguiente frase: "Ni todos pueden jugar tantas finales ni todos pueden ganar tantas veces", Vini es absolutamente consciente del privilegio que le ha sido otorgado y que le ha traído a nuestras vidas. Veintiséis años. Dos Champions. Goleador en las dos finales y triturando récords en la competición.
Nacho y Carvajal, dos canteranos que nos parecerán más leyendas según vayan cayendo los años y nadie se acerque a su descomunal palmarés
En la tranquilidad del vestuario al que aún no ha llegado el ruido de la celebración aparece Tchouaméni, orgulloso, verbalizando en voz alta su primer gran título, como si tuviera que expresarlo en voz alta para poder creérselo: "Mi primera Champions, una de muchas. Hala Madrid". Se acerca a Florentino, que está sentado en uno de los bancos. El presidente le felicita:
—Tchouaméni, que tienes una Copa de Europa...
Aurélien se acerca al presidente:
—Primera de muchas.
—Sí, muchas. Vas a tener más.
—Y usted ¿cuántas? Pregunta el francés.
—Tengo siete, responde el presidente.
Tchou mueve la cabeza y asegura: "tengo mucho tiempo".
Desde luego que lo tienes, Aurélien. Tienes todo el tiempo del mundo y estás donde tienes que estar para hacer realidad tus sueños.
Después de las celebraciones en el vestuario, mientras todos van recogiendo sus cosas, vemos a Kroos limpiando sus botas en un lavabo, como ha hecho desde niño. El hombre de las seis Champions limpia sus propias botas. No sé si hay que ser especial para llegar al Real Madrid o es el Real Madrid el que los hace especiales. Unos ya son leyenda, fotos en las paredes de Valdebebas y vídeos en el museo, otros llegan desde cualquier rincón del mundo a esta ciudad y a esta casa con la incertidumbre de saber si podrán llenar la camiseta y dignificar el dorsal de los que se fueron. Los que siguen están deseando hacernos felices año tras año y escribir su propia historia.
Hoy volvemos a Manchester, soñando con otra noche de gloria. Es nuestro destino. Podemos caer, podemos ganar, pero pase lo que pase seguiremos representando para el planeta todo lo bueno del fútbol, del deporte y la universalidad del madridismo, una comunidad capaz de logros extraordinarios.
Getty Images
Uno de los grandes cineastas del Hollywood clásico, Leo McCarey, dirigió en el año 1937 una de sus mejores obras: Dejad paso al mañana, que, en inglés, tiene un título aún más ajustado al espíritu de la película: Make Way for Tomorrow. Es la historia de dos ancianos que tienen un montón de hijos de los que, sin embargo, ninguno está dispuesto a hacerse cargo de sus padres en la desgracia final de sus vidas. La película incluso inspiró, veinte años después, la maravillosa Cuentos de Tokio, del maestro japonés Ozu. Aunque la traducción al español del título sugiere una actitud pasiva (dejen paso), yo prefiero el original en inglés porque es una conminación a construir el futuro. Make Way for Tomorrow podría ser lo que resumiera el paso de Álvaro Arbeloa por el banquillo del Real Madrid.
Pocas horas después de que estas líneas sean publicadas, el Madrid confirmará, o no, si hay aún temporada. De lo que ya estamos seguros es de que Arbeloa ha conseguido llegar hasta aquí generando el patrimonio que asegurará el futuro deportivo del club: en un momento crítico en el que la plantilla acusaba por segundo año consecutivo la negligente planificación de la dirección deportiva, mostraba graves síntomas de consunción y agotamiento y las carencias nublaban las posibilidades de éxito a medio y corto plazo, el hombre que hasta principios de 2026 entrenaba al Castilla ha decidido jugarse los cuartos con un puñado de jóvenes promesas en un acto de valor y lealtad propio de un samurái.
De hecho, hay quienes ya no son promesas: apenas cuatro partidos han bastado para que consideremos a Thiago Pitarch como un futbolista de Primera División con todas las de la ley. Casi lo mismo puede decirse de Palacios o Cestero y, desde luego, de Gonzalo o de Víctor Muñoz, cedido en Osasuna, de Jacobo Ramón y Nico Paz, los dos de mili en Italia: jugadores todos a quienes Arbeloa ha entrenado en cadetes y juveniles.
Ocurra lo que ocurra contra el City, de lo que ya estamos seguros es de que Arbeloa ha conseguido llegar hasta aquí generando el patrimonio que asegurará el futuro deportivo del club
La Fábrica llevaba muerta más o menos una década. De pronto hay una hornada muy interesante de jugadores, criados en Valdebebas con él, que toman los mandos del primer equipo en una situación de desconcierto. Las balas silban por todas partes y hay un peligro real de que otra temporada, la segunda seguida, termine en blanco. Sin Kroos ni Modric había un cráter en el centro del campo del Madrid visible hasta desde la cara oculta de la luna. De repente ha surgido Thiago Pitarch, que huele a centrocampista como los matadores de toros de verdad huelen a romero. Y en dos tardes (y qué dos tardes, las más importantes de la temporada) ha ordenado a su alrededor el juego del equipo, haciendo que Tchouaméni brille como Yugurta al mando de la caballería auxiliar númida y que Valverde, definitivamente box to box, que es para lo que nació, salte, en tromba, los escalones que le faltaban para llegar a la auténtica jerarquía de las estrellas madridistas.
El Madrid de Arbeloa se eclipsó en Pamplona y días después frente al Getafe, y todos creímos llegado el colapso. De las cenizas de aquellos dos partidos emergió algo: una superestructura, una armazón, el esqueleto de un equipo cuajado en torno a un orden natural. No sólo es Thiago y el aplomo con que se conduce y con el que el juego fluye en torno a su trotar constante, incansable, infinito: es Huijsen súbitamente recuperado para la causa, Güler acoplado por fin a la mediapunta y Vinícius como referencia absoluta en el frente de ataque. Indudablemente el Madrid pareció hacer clic ante el Manchester City de Guardiola y ese gran estado de ánimo que es el fútbol amaneció como un día luminoso, despejado y brillante. Pero con independencia de los resultados y de lo que pase no ya en el Etihad sino hasta junio, Arbeloa le ha regalado al Madrid una serie de futbolistas en proyecto y en potencia con los que renovarse para la alta competición, de inmediato.
Sabíamos que Arbeloa era un hombre de club. Sacrificarse asumiendo el embolado de entrenar a este Madrid en estas circunstancias no sólo era un acto de amor incondicional: ahora también sabemos que era el modo de hacer llegar de golpe y porrazo a la caseta del Bernabéu a una serie de chavales en los que confiaba a muerte. Están Manuel Ángel, Palacios y Cestero, quienes son capaces de salir en los minutos calientes de un partido ante el gran ogro europeo del último lustro y además de comerse la hierba, jugarlos con el sentido y la inteligencia competitiva que es preciso tengan los futbolistas del Madrid. Están Aguado, un bigardo que puede ser un gran central, y Yáñez, que tiene un pie como mínimo de gran categoría: la Quinta de Arbeloa recupera para la tradición madridista el clasicismo de un grupo de niños españoles al rescate del orgullo de la camiseta blanca y quién sabe si para constituir los mimbres de la necesaria reconstrucción del equipo en los próximos años.
gracias a Arbeloa, y a su brigada de reemplazo, los aficionados sentimos de nuevo que estamos embarcados en algo, en una aventura que quizá puede ser grande. Y eso ha sido como si del cielo, en mitad de una travesía por el desierto, comenzara a caer maná
El Madrid, que presentaba un equipo con aspecto de abúlico y del cual el hincha se estaba desconectando sin remedio, tiene ahora una cara reconocible con la que cualquiera se puede identificar, porque todos esos niños son el Madrid que conocimos y nos podemos ver reflejados en ellos, en su talento y en su hambre.
Todo este trabajo ya está medio hecho y tiene un valor incalculable. El patrimonio del Madrid es, en corto, su estadio y su plantilla. Arbeloa está inyectando una sangre fresca inopinada y si ese sólo es su legado, será un gran legado. Lo cierto es que gracias a él, y a su brigada de reemplazo, los aficionados sentimos de nuevo que estamos embarcados en algo, en una aventura que quizá puede ser grande. Y eso ha sido como si del cielo, en mitad de una travesía por el desierto, comenzara a caer maná.
Getty Images
Buenos días, galernautas.
El añorado Van Palomaain nos regaló un concepto que, en su genialidad, aglutina todo cuanto nos ocurre en días como hoy, antes de las nueve de la noche. Da igual que llevemos camisa, camiseta, chaqueta y corbata, polo o mono de trabajo. A todos, en jornadas así, nos pica el niqui.
La productividad en oficinas, despachos y demás centros de presunta creación de riqueza se resiente gravemente por culpa de quienes llevamos jugado el partido de esta noche unas cuarenta veces en la cabeza antes del desayuno. La combinatoria, ese arcano matemático que jamás logró abrirse paso en el cerebro de este portanalista, debió de inventarse para calcular el número de escenarios que procesamos en nuestras mentes. ¿Qué pasará si sale Fran García? ¿Llega Carreras en condiciones o supone un riesgo? ¿Repetiremos el once de la ida? ¡Qué faena lo de Mendy! Y mientras tanto, las tareas se apilan sin que nadie decente, es decir, del Real Madrid, las acometa. Cuestión de prioridades. Esa Excel con macros a la que nadie prestará atención puede esperar. Que sepamos, el Office no juega la Copa de Europa. Chúpate esa, Gates.
Procedamos, pues, a repasar las portadas de la prensa presuntamente deportiva, aunque lo hagamos con la fijeza distraída de quien está consagrado a cuestiones infinitamente más elevadas. Esperamos análisis tácticos y estratégicos; estando el Iluminado de Santpedor de por medio, también esperamos análisis morfosintácticos con aroma de hagiografía y concurso de versos de amor al divino catalán. Sin perjuicio de lo anterior, hoy entra en juego un parámetro indefinible. Llamadlo intangible, historia, aura, espíritu competitivo o flor. Por economía de lenguaje, nosotros preferimos llamarlo Real Madrid.
Marca insta en su portada a Rüdiger a frenar otra vez a Haaland. Quienes nos hemos curtido con cabeceras memorables del diario ahora gallardero sabemos identificar un contragafe tan burdo como la calidad de los montajes fotográficos del referido rotativo. Hay informaciones muy bien encaminadas que confirman que la palabra más repetida el miércoles pasado en la redacción marcaica cada vez que Valverde tocaba el balón era “Kirikocho”. La fiscalía descansa.
En As nos cuentan que Mbappé está de guardia. Nos conformamos con que esté sano y con que el encuentro de esta noche transcurra por cauces que no hagan necesaria su presencia, máxime con una rodilla en un estado aún tierno. Nos permitimos enmendar la primera plana al diario prisaico, pues quien está de guardia es el Real Madrid entero: su plantilla, su cuerpo técnico, su directiva y sus aficionados. Lo normal entre semana en primavera.
Saltemos a los diarios cataculés, que andan jacarandosos tras la victoria en las urnas de Joan Laporta y la celebración de la misma, en la que el electo rindió, a la vista de las imágenes filmadas en la discoteca Luz de Gas, sentido homenaje a los peces del villancico. Sport titula que Jan empieza fuerte. Desde la noche del domingo mismamente. Tan fuerte comienza, que ha atrapado un mosquito al vuelo. El trepidante lance cinegético constituye el principal argumento de la portada, en la que Laporta muestra gesto de máximo esfuerzo, recompensado, eso sí, por la diosa Fortuna.
El diario del Conde de Godó, Grande de España, se despacha con el gran Jan adoptando el gesto que pondría Dyango si tuviera que cantar The Trooper de Iron Maiden. Parece ser que le entrevistaron a las tres de la mañana en plena celebración de su victoria electoral. Nadie nos va a convencer de que las declaraciones no sean apócrifas. No hay persona sobre la tierra capaz de transcribir con rigor lo que debió salir a esa hora de la boca del presidente culé. De existir tal documento, deberá guardarse junto al Necronomicón, obra del árabe loco Abdul Alhazred. Contamos con la certeza absoluta de que, si alguien leyera esa pieza en voz alta, los demonios Pazuzu y Belial vendrían de inmediato a nuestro plano, circunstancia esta en absoluto deseable.
Ante perspectivas tan poco edificantes, os deseamos un día excelente, en el que el Madrid pase a la siguiente ronda con la menor cantidad de sufrimiento posible y en el que os apliquéis bálsamos para aliviar el picor de niqui. No hemos llegado al mediodía y ya es insoportable. Ah, y hala Madrid, h...
El mundo cruzó los dedos cuando conoció la alineación del Madrid frente al Elche. El madridismo, el lado equivocado de la historia, cruzó los dedos de los pies temiendo cualquier percance. Gordo, por supuesto. Los muchachos rara vez se cascan para una semana.
Los anti, los del lado acertado, esperaban un tironcito. El anti se divide en dos: el HP químicamente puro y el otro. Este se da por ‘pagao’ con eso, un tironcito, una gripe… Conozco ambos bandos, tengo mucho publicado al respecto.
¿Si existe un anti madridista normal? No tengo el gusto de conocerle. En caso de duda, acudo a los toreros, Rafael El Gallo dijo aquello de “hay gente p’a tó”. Sí, le presentaron a José Ortega y Gasset y cuando le contaron que se trataba de un filósofo, el Maestro sentenció. Y hasta hoy. Puede que sí haya un anti normal.
Total, que el Madrid puso en liza casi todo lo que tenía disponible el sábado con ficha del primer equipo. Se guardó a Lunin, Gonzalo y Trent. ¿Por? Por perseguir al líder. O sea por darle bola a la Liga, esa cosa.
A los 9 minutos del partido del líder con el Sevilla, al Madrid se le puso cara de tonto. Vamos, me imagino. No me gusta mentir, y la cara al Madrid no se la vi en ese momento, pero sí el penalti que pitaron a favor del líder. Lance majestuoso que se repitió 9 minutos después.
Nueve ‘minutis’ en el Camp Nou son poco ‘lungos’. Y 18 no le cuento. Era día de elecciones culés y tampoco pude confirmar que el árbitro hubiese sido vocal en una de las mesas electorales. Se comentó, pero no hay pruebas.
¿Qué hubieran dicho en Nervión si esos dos penaltis se los pitan en el Bernabéu? Imposible reproducirlo. Lo de ayer, ya se sabe: ¡mira que cosas pitan a favor de los dos grandes! Es decir, mangan los dos por igual. Eso sí: en el Bernabéu es un atraco, en el Camp Nou una fatal fatalidad. Robo vs. ¡hay que ver! Tienen lo que merecen.
La cuestión es esa, si al Madrid le merece la pena seguir dando bola a este descalzaperros consentido por casi todos. Si hay que poner en riesgo las maltrechas piernas de Rüdiger, el motor de Valverde o los isquios de Vinícius. La paciencia de toda su gente por la Liga, esta Liga.
La cuestión es esa, si al Madrid le merece la pena seguir dando bola a este descalzaperros consentido por casi todos. Si hay que poner en riesgo las maltrechas piernas de Rüdiger, el motor de Valverde o los isquios de Vinícius
Todo eso y más por colaborar en que parezca que hay lucha por arriba, que esto sí es guay y ríete de la Premier. El Madrid se equivoca, no está obligado a dar bola a lo que le rodea, exponiéndose. Esto fue, es y seguirá siendo una estafa mientras no se limpie lo que hay que limpiar y desaparezca de escena la mugre que sigue contaminándolo todo.
El Madrid necesita la Liga para ganar una plaza en la Champions. Sólo si es campeón la tendrá por derecho. Cuando llegue la 16 podría no jugar la Liga siguiente y le guardarían sitio.
Las últimas experiencias dicen que al cuarto le valen los 70 puntos; lo del quinto no pasa siempre, es cosa de coeficientes. Cúrense en salud: cuarto con 75. Juegue pues con ese objetivo, procure estar como ahora, que suma 66 a falta de 30 por disputar. Buena cifra a mediados de marzo, que es cuando se empina Europa, lo de verdad.
A los 70 hubiese llegado, y superado, de haber ganado a Getafe y Celta en el Bernabéu (72) y hasta sería líder, fíjense. No importaría mucho, en cualquier caso. El índice corrector acabaría haciendo su trabajo.
Me seco todavía las lágrimas de la risa que me dio un colega al que le oí decir muy seriecito que el Madrid debe ganar sus partidos, esperar que el Barça empate uno y jugarse la Liga en el Camp Nou: ¡jaaaaaaaaaaja!
Lo mollar para el Madrid, y más en semanas como estas, sería poner el equipo que mejor le pareciera y que el Reglamento permitiera y a otra cosa, mariposa. Nueve minutos en el Camp Nou bastaron para requetecomprobar que el Madrid hace el tolili —¿era eso, Florentino?— dando bola a cosas que no lo merecen.
75 puntos y que ustedes disfruten su ‘tinglao’. La elección de Laporta, el esperpento que le rodeó, confirma que el fútbol español es para marcianos. Raros. El Madrid no debe mezclarse con esto. Jugar por imperativo legal. Brindis al sol ni uno. Arbeloa parece el hombre indicado para llevarlo a cabo. Álvaro, porfa.
Es decir: con todo a Manchester y, si la cosa acaba bien, en el derby cero riesgo. ¿El espectáculo? José Mari Maguregui no fue torero, pero también lo bordó cuando le dijo al gran John Lauridsen: “Así que usted ha dicho que le gusta el fútbol espectáculo. Vale, Cuando ganemos 3-0 se baja los pantalones, verá que espectáculo”.
Por cierto, cité a Maguregui y a Lauridsen, o sea, al Espanyol. Ese gol en contra ayer en Palma no se lo facturan a otro equipo catalán. Ni al Joventut de Badalona. ¿Cuidar esta Liga? Vale, vale…
Getty Images
Buenos días, amigos. Ya sabéis que ayer hubo elecciones en el club cliente de Negreira y, como se esperaba, Torrente presidente. Las elecciones en Can Barça son un proceso mediante el cual se elige al próximo mamífero que acabará siendo imputado por algún presunto ilícito penal y, al mismo tiempo, gozará de privilegios que no disfruta ningún otro club en las competiciones ¿deportivas? en las que participa. La memoria de este portanalista no llega a recordar ningún presidente azulgrana que no haya tenido problemas con la Justicia. Tampoco ninguno bajo cuyo mandato el Barça haya sido sancionado deportivamente por alguna de las múltiples tropelías cometidas, cochinillos o no de por medio.
ELECCIONS 2026 🗳💙❤️
ℹ Final de l'escrutini pic.twitter.com/0fT3AUuSSf
— FC Barcelona (@FCBarcelona_cat) March 15, 2026
Esto es el FC Barcelona, amigos. Sus socios han elegido por aplastante mayoría a Laporta, candidato que mejor cumplía el perfil para el puesto. Algunos de sus méritos:
El ministre de Cultura, @ernesturtasun, té clar qui ha de liderar el Barça els propers anys 🫂
Gràcies Ernest pel teu suport! 🗳️#DefensemElBarça pic.twitter.com/MufUz6fxhH
— Defensem el Barça (@defensemelbarca) March 15, 2026
Sin sorpresas en las elecciones al Barcelona. Siguiendo el criterio histórico, ganó el candidato más golfo.
— Kollins (@PepeKollins) March 15, 2026
Pocas diferencias entre las portadas de la prensa cataculé y esta maravilla de Marselle.
— marselle (@yesnocse) March 14, 2026
Siempre que han tenido que votar entre populismo y seriedad, los culés han elegido lo mismo. Recordemos que Bassat no podía ser presidente, según contó él mismo, porque no sabía cómo se compraba un árbitro.
Del encuentro del club de los valors contra el Sevilla no vamos a hablar porque para qué, más de lo mismo.
Los madridistas estamos aterrados con que siga Laporta —o con que hubiera seguido otro ser vivo de sus características—. Uuuuuh, qué miedo. Desde 2014, todo han sido triunfos para el Barça: pagos a Negreira, palancas por doquier, bancarrota, Torrente, perdón, Laporta presidente dos veces, inscripciones fraudulentas permitidas por la Liga, inscripciones fraudulentas ordenadas por el Gobierno, el ruido del Bernabéu, una Champions del City y un Mundial preparado para Messi. Durante ese periodo, el Madrid apenas ganó 6 Champions.
A tenor de las imágenes vistas, quizá a estas horas de la mañana, el flamante mismo presidente aún siga celebrando su reelección.
لابورتا😂💀 pic.twitter.com/X1uhDGX0jZ
— FCB World (@forcabarca_ar) March 15, 2026
Laporta y su directiva siempre han emanado una clase, una educación y un saber estar que han sido la envidia de todas las casas reales y familias de orden. Entre las que votan, botan y rebotan se encontraba también otra persona muy sensible con los derechos de los trabajadores —entendemos que al igual que el ministro de Sumar—. Se trata de Elena Fort.
No obstante, la alegría de Laporta y la posterior celebración, que probablemente haya dejado al Lobo de Wall Street en una película de Peppa Pig, están justificadísimas: Laporta va a poder seguir sin estrecheces —no nos referimos a su vestimenta—. Porque… ¿de qué vive Laporta?
Ahora, lo importante de verdad: mañana, el City. Ilusión antes de la batalla, como dice As. Y esta generación del Madrid necesita tiempo, como afirma el maestro Ancelotti.
Pasad un buen día.
Hoy toca hablar de buenas noticias. Buenas sensaciones. Buena dinámica del equipo. Brotes verdes. No sabemos cuánto durará y si podremos dar ya por cerrada la ominosa bajada a los infiernos de este Real Madrid en reconstrucción desde la pérdida de los jerarcas.
Nos empezamos a ilusionar el miércoles. Vimos brillar a un futbolista al que el mismísimo Toni Kroos nominó para heredar el número 8. Siempre fue discreto, mantuvo un discurso de jugadores de otro tiempo y hasta en los peores momentos no se ahorró una gota de combustible. Los uruguayos de orden atesoran las viejas reglas del fútbol. Excluyan de esta categoría por favor a humanos caninos incapaces de contener instintos carnívoros ante veinte cámaras de televisión.
El miércoles quisimos ver algo. Nos sorprendió Thiago, nos deslumbró Valverde. Mendy volvió a ser el gigante que eliminó medio ataque rival, Huijsen volvió a cruzar líneas enemigas sin titubear y Courtois hizo su cotidiano milagro. Todos corrieron, todos pelearon, todos igualaron la intensidad del oponente y todos ayudaron a neutralizar con un generoso esfuerzo colectivo el único peligro del City, el demonio Doku, triturador de defensas, letal en espacios cortos.
Llegábamos de nuevo al Bernabéu con las dudas de siempre. ¿Veríamos la versión indolente de otros días? ¿Otro disgusto? Arbeloa mostró sus cartas con el once asumiendo riesgos que medio madridismo utilizó para mostrar su superior y omnisciente cultura futbolística, vaticinando tragedias. Claro que fue un riesgo iniciar con Rüdiger, Valverde, Tchouaméni y Vinícius. Pero era lo que había que hacer. No es lo mismo llegar a Manchester con un empate frente al Elche que con el equipo seguro de sí mismo después de una victoria.
Y qué victoria...
Claro que fue un riesgo iniciar con Rüdiger, Valverde, Tchouaméni y Vinícius. Pero era lo que había que hacer. No es lo mismo llegar a Manchester con un empate frente al Elche que con el equipo seguro de sí mismo después de una victoria
Permítanme dedicarle unas líneas al irreconocible Gil Manzano (no insistan, no le voy a llamar nunca Jesús Gil) y al sicario del VAR Trujillo Suárez. El primero ha pasado de ser el mejor árbitro de España a un bulto sospechoso sobre el césped. Estorba en jugadas, pita lances al revés para encabronar, siempre en el mismo sentido (qué fácil es pitar en el Bernabéu sin tener que salir caminando por la calle después del partido).
Jugada gris y posible penalti a Fran García en el minuto 24, después de un pulcro robo de balón en la salida del Elche por su banda. Furiosa internada del manchego, que mostró su mejor nivel, muy atento todo el partido y explotando su velocidad. Ni Gil Manzano quiso pitar ni el VAR le llamó. Óscar Lago puso cuatro repeticiones a velocidad 4x para que nadie pudiera pensar que hubo penalti. Carlos Martínez sentenció. Jueguen.
Más tarde, con 1-0 en el marcador, la vida siguió igual ante uno de los tipos de penalti más claros después de la zancadilla por detrás: balón filtrado para Tchouaméni, que arma la pierna para rematar acercándose al área pequeña cuando es trabado por Federico Redondo. El defensa no toca la pelota sino el pie del francés, que no puede completar el movimiento de golpeo. Obstrucción. Penalti.
Gil Manzano no pitó lo que vio. Trujillo Suárez no le llamó desde el VAR. ¿Saben por qué? Porque este tipo es un "bienmandao" del CTA. Ha machacado al Real Madrid siempre que ha podido. El 100% de las acciones polémicas ocurridas en los partidos del Real Madrid en que Trujillo ha estado en el VAR se han saldado en contra nuestra.
Osasuna 1, Real Madrid 1. 15 de febrero de 2026. Trujillo fue quien llamó desde el VAR para pitar el inexistente penalti de Camavinga sobre Budimir. En el mismo partido omitió un penalti catedralicio por falta de Moncayola sobre Vini e ignoró una mano de Torró dentro del área.
Real Madrid - Real Sociedad, vuelta de semis de la Copa del Rey, 2025. ¿Se acuerdan del tortazo de Remiro a Bellingham dentro del área? ¿De la roja más clara de la historia del fútbol por el entradón en la banda de Olasagasti sobre Vini? Había que pararlo como fuera después de hacer una lambretta tumbando a dos rivales. Trujillo Suárez se inhibió.
Gil Manzano no pitó lo que vio. Trujillo Suárez no le llamó desde el VAR. ¿Saben por qué? Porque este tipo es un "bienmandao" del CTA
Gil Manzano y Trujillo Suárez intentaron alterar el resultado del partido contra el Elche. En lo grande (penaltis, tarjetas) y en lo pequeño: agarrones sin sanción, falta de equidad. Hasta el cabezazo del pobre Sangaré con Camavinga se pitó como falta de Eduardo, cuando fue el chaval del Elche quien impactó contra el rocoso francés, inmóvil mientras recibió la embestida.
Pero regresemos a las buenas noticias, lo otro no tiene arreglo hasta fumigar por completo el fútbol español. Tal vez cuando la FIFA se digne a investigar décadas de corrupción y de irregularidades y obligue a la RFEF a purgar su organización empezando por la sanción al club más corrupto de la historia del fútbol seremos un poco más felices.
Cuando Arbeloa consideró la misión cumplida, para desesperación de los antimadridistas endógenos que habrían preferido ver salir en camilla a alguno de los futbolistas que están sujetando al equipo estos días, fue cuando empezamos a divertirnos de verdad.
En dos ventanas de cambios vimos saltar al verde a Yáñez, Güler, Gonzalo, Aguado, Manuel Ángel y Palacios. Ahí queda eso. Yáñez estuvo torturando al lateral del Elche la última media hora y puso un balón con música para el gol de Huijsen. Ahí hay un extremo de calidad. Empecemos a enfriar el debate de fichajes y de la mala planificación. Tuvimos diez bajas contra el Elche y pudimos constatar que en la cantera hay calidad y talento joven. Ojalá consigamos vacunar al pipero silbador con un poco de paciencia. Se me vienen a la cabeza onces maravillosos para pelear la liga.
Todos los chavales salieron enchufados, presionando, recuperando, moviendo la pelota con criterio. Una delicia para los ojos. Más que el resultado, me hizo muy feliz ver a ese puñado de niños ocupar los espacios, moverse juntos para arriba y para abajo y buscar la portería rival. Thiago estuvo discreto, pero no paró de correr y de pedir la pelota. Un hallazgo.
Lo que diferencia la victoria de la derrota es saber lamerse las heridas en la segunda para disfrutar plenamente de la primera
Capítulo aparte para Güler y los quilates de esa zurda, con su gol astronómico, inesperado, desde casi 70 metros de distancia. Nada más ver entrar el balón en la red un escalofrío me recorrió la base del cráneo. No tengo superpoderes, pero a veces siento cosas. Este gol lo vamos a volver a ver en una final de Champions algún día, y quedará en la retina del madridismo para siempre, como el de Zidane, como el de Ramos, como el de Bale.
Y el martes, a Manchester. Esto es fútbol y pasará lo que tenga que pasar. Lo que diferencia la victoria de la derrota es saber lamerse las heridas en la segunda para disfrutar plenamente de la primera. Amigos, estamos a diez días del comienzo de la primavera. Y la primavera muchas veces es blanca. Es el territorio emocional en el que suceden las grandes gestas en el fútbol, casi siempre protagonizadas por un club legendario. Todo el mundo lo sabe.
Getty Images
Buenos días, jóvenes y mayorzotes. 68 metri en el Bernabéu son molto longo, salvo para Güler. El turco se pasó el sistema métrico decimal por ahí mismo y convirtió 68 metros de distancia en un penalti sin portero, y sus aproximadamente 70 Kg de peso en una tonelada de calidad. Un gol para el museo, como dice As.
Fue lo más llamativo del partido, por bello e inusual. Los que echan cuentas y tienen memoria dicen que es el gol más lejano marcado en Primera División. Sin embargo, aunque parezca raro, no fue lo más importante. Lo mejor del partido, a nuestro modo de ver, fue la continuidad y funcionamiento del modelo Arbeloa.
El modelo Arbeloa se resume en una palabra: madridismo. El propio técnico ilicitano, Eder Sarabia, declaró en la rueda de prensa posterior al partido: «Pocos entienden mejor el madridismo que Arbeloa».
¿Qué es madridismo?, dices mientras clavas tus pupilas en el móvil, tablet u ordenador (aún no salimos en papel). Madridismo es lo que está haciendo Arbeloa y sus pupilos.
Sí, sabemos que es una porquería de definición, casi una tautología rajoyana, pero es así.
Madridismo es lo que dijo Álvaro: «Somos un equipo con mucho talento, pero si no trabajamos, corremos, presionamos y ayudamos todos nos costará ganar cualquier partido, tenemos que ser un equipo muy humilde y comprometido».
Madridismo es ganar incluso cuando no tiene fe ni el más madridista.
Madridismo es contar con casi el 50 % de los jugadores de baja, entre ellos un puñado de los mejores del mundo, y competir sin poner excusas.
Madridismo es señorío. Y señorío —hola, Mou— es morir en el terreno de juego.
Dejamos por aquí la portada de Marca, la hoja parroquial de Tebas que nos importa una higa.
Volvamos a lo importante. Muchos pensábamos que Arbeloa daría descanso a algunos de los pesos pesados que se reventaron contra el City, a pesar de que el propio Álvaro había afirmado que solo tenía al Elche en la cabeza. El salmantino tiene la mala costumbre de ser sincero y lo cumplió.
Al Madrid le costó porque el Elche es un equipo bien armado, y hasta que Rüdiger no voló sus trincheras no hallaba huecos. Pero, mientras tanto, no flotaba en el ambiente esa sensación de parálisis de ideas y movimientos. Este Madrid es dinámico, cooperativo, esforzado. Sabe (ahora) que sin dar el 100 % no se gana ni a un Segunda.
Con el partido medio encarrilado —pero solo medio, ojo— sí dio descanso a varios jugadores indispensables. Arbeloa hizo como 20 o 30 cambios y salieron a la palestra otros tantos canteranos.
La jugada le salió pintiparada. Pero si tus habichuelas dependen de las migajas de un tirano, tienes que escribir heces como esta:
🚨 La nueva norma que Arbeloa llevó al límite y con la que sembró el temor a una alineación indebida
✍️ Te lo cuenta @CaldeJLCL https://t.co/jCALUsY044... https://t.co/sS5s114vcC
— MARCA (@marca) March 15, 2026
Nueva clase magistral de cómo dar un tinte negativo alarmista a un comportamiento inmaculado. Podríamos extendernos, pero no merece la pena dedicarle un segundo más a esta gente.
Arbeloa conoce el Madrid como pocos, incluidos a los chavales, de hecho, los ha entrenado, y no solo en el Castilla. Lo más importante no es que los sacara, al fin y al cabo, con las bajas tampoco tenía muchas más opciones. Más significativo es el tiempo que les brindó. Tiempo es confianza y los chicos respondieron.
A los que no tenemos ni idea de fútbol, y lo disimulamos escribiendo, nos cuesta distinguirlos, no vamos a mentir. Chicos de edad y aspecto muy similar. A Thiago ya lo tenemos calado: el que parece una partícula cuántica que está en varios sitios a la vez y es más solidario que Cáritas.
Lo único que le pido a los canteranos del Madrid, es que se corten el pelo cada uno de una forma diferente para poder identificarlos. pic.twitter.com/lPGahkprLl
— m (@elmironRM) March 14, 2026
De los demás, Palacios exuda clase por todos los costados que tiene. Aguado estuvo soberbio. Yáñez salió y puso el balón en la cabeza de Huijsen para que Dean la empujara a gol. Manuel Ángel tuvo la mala fortuna del gol, pero ya ha dado muestras de su potencial.
Ancha es Castilla, y Arbeloa lo sabe, como cerró Paco Sánchez Palomares su crónica. También podéis leer aquí las notas de Atenea Johansson y la crónica arbitral de Alberto Cosín sobre Gil Manzano, ejemplo perfecto de árbitro negreiro. Tampoco vamos a ahondar porque hace buen día y nos da mucho asco. Pero podéis levantar cualquier alcantarilla, asomaros y ver su catadura moral.
Algo parecido nos pasa con la prensa del Barça, que antes era útil para temas que también terminan en la red de alcantarillado, pero como ahora prácticamente no se edita en papel, ni eso.
Hoy votan para ver si Torrente presidente o Font ganador. Va a ganar Laporta porque el torrente fecal culé lo adora por sus actos. De todos modos, da igual, porque madridismo es lo que no es el Barça.
El martes, el City. No sabemos cómo acabará esto. Hay dos posturas: disfrutar de lo bueno mientras dure, o no hacerlo y cuando llegue lo malo decir «te lo dije». Cada cual que elija.
Pasad un buen día.
Courtois: sobresaliente. Poco trabajo, pero casi dio otra asistencia y obró su milagro habitual. Es el Cristiano de la portería.
Carvajal: bien. Tiró de oficio.
Rüdiger: sobresaliente. Además de ser un reducto de madridismo, marcó un chicharrazo.
Huijsen: notable alto. Entonadísimo salvo algunos errores puntuales. Anotó otro golito.
Fran García: bien. Se vacía.
Valverde: sobresaliente. Es un despropósito, para bien. Gol para exhibir en un museo.
Thiago: notable. Desde que está en la sala de máquinas, engrasa el motor del Real Madrid.
Tchouaméni: notable. Es un fiera.
Camavinga: aprobado. Lastra su nota el gran error en el tanto ilicitano.
Brahim: bien alto. Le agarraron hasta del carnet de identidad sin que Gil Manzano tocase un pito. Falló una clara ocasión.
Vinícius: bien. Muy activo, aunque no anduvo acertado de cara a gol.
Gonzalo: aprobado. Marró un mano a mano.
Yáñez: notable. Salió y sirvió una asistencia a Dean.
Güler: matrícula de honor. Probablemente haya marcado el gol más lejano de la historia de Primera División.
Aguado: notable. Muy bien en defensa.
Manuel Ángel: aprobado. Autogol de mala suerte. De todos modos, estaba con la caña preparada el delantero del Elche.
Palacios: bien. Tiene una pinta maravillosa.
Arbeloa: sobresaliente. Probablemente dentro de unos años se hable de Álvaro como los Amancio y el Di Stéfano entrenadores de esta quinta en ebullición que no es del Buitre, pero tiene como referente veterano a un Halcón.
Getty Images
Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.
Qué degradación del extremeño. Lo que era hace un lustro y lo que es ahora. Un árbitro sin rumbo. Penaltis y tarjetas al limbo y un arbitraje bastante caótico.
Un agarrón que sí era tarjeta para los blancos tenía que hacerse por triplicado en el Elche para que se la mostrase en el equipo visitante. El ejemplo fue Camavinga, que la vio en el 53' por sujetar a Tebas. Los ilicitanos hicieron tres acciones similares: Cepeda a Brahim en la primera parte y Affengruber por repetido a Brahim y Palacios en apenas diez minutos. El austriaco solo la vio en el segundo agarrón al canterano.
Para terminar con los amonestados, también vieron tarjeta Valera por una entrada a Yáñez en el 62' y Rafa Mir por un golpe a Carvajal en el 87'.
Respecto a las jugadas polémicas hubo dos, ambas en el área visitante. La primera fue una pugna entre Fran y Pedrosa que terminó con el canterano en el suelo. Hay contacto, también al límite del área pero insuficiente para penalti. Al contrario fue la acción entre Redondo y Tchouaméni en el 41'. El argentino del Elche llega tarde y toca el pie del francés cuando iba a disparar. Penalti que Gil Manzano ignoró.
Gil Manzano, MAL.