Las mejores firmas madridistas del planeta

Oteando uno el horizonte, haciéndose visera con una mano y un estenopeico con la otra para contemplar el panorama general de los dos principales clubes españoles, cuesta dilucidar los motivos que expliquen cómo es posible que el más criticado por su propia afición no sea el que actualmente se encuentra sin poder inscribir a sus flamantes fichajes, ha entrado en una guerra institucional con su portero y capitán (precisamente para poder realizar una de estas inscripciones aprovechando su lesión) o viene de hacer un ridículo espantoso al fracasar en el fichaje de Nico Williams. No, no es ese el equipo más criticado por su propia afición, sino aquel que se ha reforzado como requería la temporada pasada, vive en un estado de armonía institucional y empieza un proyecto ilusionante, cruzando por fin caminos con el entrenador que tanto deseaba desde hace un tiempo.

Es verdad que el verde manda, y sobre él el club cliente de Negreira hizo gala de la que probablemente sea su única cualidad mínimamente admirable: ser capaz de abstraerse de todo el caos mediático que rodea a esa podredumbre que conforma su institución para sacar un rendimiento admirable sobre el campo. Ayuda gozar del favor del CTA, la liga, la RFEF e incluso el CSD, sí, pero aún así hay que conceder el mérito al cuerpo técnico y los jugadores.

Barça, City y el Ruido entretienen al madridismo

En la otra esquina del cuadrilátero, abucheado inexplicablemente por parte de su propio público, se encuentra el Real Madrid. Digo inexplicablemente porque se encuentra en un proyecto recién nacido, del que sólo conocemos el banco de pruebas que fue su periplo por el Mundial de clubes y en el que, salvo en el último partido, dejó muy buenas sensaciones pese a la escasa preparación que tuvo.

la dificultad para dar salida a jugadores cuyo perfil les da pocas opciones de jugar con Xabi imposibilita cualquier llegada por una cuestión puramente numérica

El detonante del aluvión de críticas fue el tuit de Arancha Rodríguez, rara avis del periodismo patrio, pues acostumbra a dar información únicamente cuando la tiene bien contrastada, en el que decía que en el club dan la plantilla prácticamente por cerrada y que no se espera, por tanto, ningún fichaje más.

No suele pecar quien les escribe de ejercer  de optimista empedernido, pero al ver tan exacerbadas críticas de los agoreros de turno fue la capa más adecuada que encontré en mi armario para esta fiesta. Sí, al Madrid le puede falta ese perfil de centrocampista creativo y/o organizador desde la marcha de Kroos. Si bien parecía que sólo los Vitinha, Neves o Barella (infichables por edad o club que habitan) podían paliar esa necesidad, luego surgieron en el mercado los Stiller, Smit, Wharton o incluso Jashari (al que recomiendo no perder de vista esta temporada en Milán) como opciones reales para ocupar este perfil. Sin embargo, la dificultad para dar salida a jugadores cuyo perfil les da pocas opciones de jugar con Xabi imposibilita cualquier llegada por una cuestión puramente numérica.

Aunque creo que al Madrid le vendría bien fichar a alguien de este perfil, creo que el mejor centrocampista que podría fichar ya lo ha fichado. Su nombre es Xabi Alonso y hace 3 años llegó a una plantilla cuyos centrocampistas no mejoraban a los que tiene ahora a su disposición, y les hizo practicar un fútbol vistoso y efectivo que les permitió dominar la Bundesliga, pasando por encima incluso del monopolio del Bayern.

El madridismo parece estar instalado en lo que yo particularmente autodenomino como “síndrome Play-off de la NBA”. En los Play-offs de la NBA, cuando un equipo pierde un partido en el transcurso de una serie se tiende a pensar que ese equipo nunca va a ganar otro partido de dicha serie. Cuando el Madrid realiza una temporada como la anterior, parece que el madridismo tiende a adoptar esta teoría y abrazarse a la mayor de las catástrofes que encuentre en Twitter, ahora X.

Como ya les he dicho, tiendo a ser más pesimista que optimista, pero en este caso la coherencia me mantiene alejado de los agoreros. Veo el plantel de centrocampistas que posee Xabi y llámenme loco, pero cojos no me parecen. Más bien lo contrario. Es cierto que la mayoría destacan por su perfil físico, pero conviene apuntar que jugadores como Camavinga o Bellingham son también súper dotados técnicos y esta temporada alguno se sorprenderá al recordar lo buenísimos que son. Además, en el Mundial de clubes, Xabi ya probó a bajar la posición de Arda Güler y el resultado, cuando menos, fue bastante estimulante, pudiendo convertirse el turco en ese “fichaje creativo” que tanto se demanda.

Güler el hermeneuta

Sin embargo, más importante que el perfil de un determinado jugador en el once inicial es el sistema y estilo de juego que imponga Alonso, y a lo que el madridismo debe aferrarse no es a que venga un fichaje de última hora que sea el cerebro de este equipo, sino a que todos los jugadores del mismo piensen de la forma más parecida posible. De poco sirve en un equipo de remo tener al deportista más fuerte del mundo si a continuación es incapaz de remar al mismo ritmo que sus compañeros.

Veo el plantel de centrocampistas que posee Xabi y llámenme loco, pero cojos no me parecen. Más bien lo contrario. Es cierto que la mayoría destacan por su perfil físico, pero conviene apuntar que jugadores como Camavinga o Bellingham son también súper dotados técnicamente, y esta temporada alguno se sorprenderá al recordar lo buenísimos que son

A Xabi Alonso se le ficha precisamente por ser un entrenador innovador capaz de dotar al equipo de sentido y rigor táctico, y que no dependa única y exclusivamente de las genialidades técnicas y cualitativas de sus jugadores. Resulta contradictorio que los mismos que se han tirado año y medio demandando su fichaje ahora le consideren incapaz de asentar su modelo de juego ante la ausencia de un determinado fichaje. Confianza en Xabi, que no sólo es un hombre de fútbol versado en diferentes estilos, sino que además fue alumno aventajado del más resolutivo de los entrenadores a la hora de solventar problemas.

 

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El sorprendente partido de pretemporada del Real Madrid en Austria -el próximo 12 de agosto contra el WSG Tirol- ha despertado cierta nostalgia entre los que aún suspiran por veranos en los que la preparación se priorizaba sobre el negocio y todavía podíamos encontrarnos con veinte días en tierras del norte salpicadas con partidos frente a equipos de medio pelo para el buen rodaje de los nuevos, así como  presencias en el Teresa Herrera o el Carranza, amén del Trofeo Santiago Bernabéu como preámbulo del fuego real.

La última vez que el Madrid visitó tierras austriacas con afán de hacer su campamento base estival allí fue en 2006. Por entonces, pandemia era un concepto bíblico, se acababa de celebrar el Mundial de Alemania (ganado por Italia), Israel u Hizbulá se jugaban los cuartos a morterazo en el Líbano, Google fagocitaba a Youtube, Nintendo sacaba la Wii, el Gobierno de turno nos castigaba con la sexta ley de Educación y Julieta Venegas copaba las listas con su meloso y contradictorio Me Voy.

Al Madrid lo dirigía Fabio Capello, que en su segunda incursión en Chamartín llegó con la misión de enderezar a Ronaldo y reconducir al club tras el galacticidio. Cumpliría con lo importante.  En tierras austriacas, el italiano disfrutó de casi un mes (sí, han leído bien, Tebas todavía no era nadie y la FIFA no andaba inventando torneos como cromos) para afinar la máquina contra el Plymouth Argyle FC, el equipo aficionado de la localidad de Bad Aussee (no es broma, pueden consultar la hemeroteca) y el Fulham inglés.

Para mayor escarnio de los melancólicos de una época que jamás regresará, a la vuelta de un breve periplo por Estados Unidos, aquel Madrid disputó el Trofeo Ramón de Carranza y el de homenaje a su presidente eterno. Respecto al gaditano, lo cierto es que salió rana, el equipo finalizó cuarto tras perder por penaltis contra el Betis y caer por 1-0 frente al Villarreal. Mejor fueron las cosas en casa, donde ganó al Anderlecht (2-1) la XXVIII edición del torneo de la casa. El final de la historia ya lo conocen, la Liga de las remontadas.

Precisamente a cuenta del Trofeo Santiago Bernabéu se ha levantado cierta polvareda en la afición, deseosa de recuperar una cita perdida desde 2018, cuando los blancos ganaron por 3-1 al Milán. Si sólo había margen para un solo partido antes del debut liguero, se preguntan, no sin razón, ¿por qué no jugarlo en casa y para mayor gloria de Bernabéu?

 

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(Ayer fue el aniversario del asesinato del expresidente del FC Barcelona Josep Sunyol durante la Guerra Civil. El mundo culé, con las redes sociales del club al frente, volvieron a presentar el suceso como prueba de la presunta resistencia culé al franquismo. Pepe Kollins reacciona con este texto a la falsificación de los hechos). 

 

El verdadero rival del FC Barcelona no es el Real Madrid, sino la realidad. Ese ha sido su gran adversario desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde los años 80 y 90, cuando se multiplicó la reinterpretación histórica de los hechos acaecidos anteriormente en clave victimista nacionalista. Y es que el Barça es en esencia una entidad política. En el ámbito deportivo, sí, pero con una significación y un sentido marcadamente político. El sentimiento del “més que un club” apunta a la identificación de la entidad con un sector importante de la sociedad catalana que siente que Cataluña ha sido limitada y hasta oprimida históricamente por Madrid, es decir, por España. En ese relato, no solo se distorsiona la realidad de la propia entidad sino también la de otros clubs, principalmente el Real Madrid, al que se le confiere el sentido político contrario, conformando una historia tan cautivadora para el catalanismo como alejada de los verdaderos hechos.

Pero no por incierta esa interpretación de los acontecimientos ha sido menos efectiva. El “relato” ha calado de generación en generación, con historias falseadas por la propia entidad, por una legión de historiadores que han retorcido lo ocurrido (¿desinteresadamente?) y por una prensa sin el menor tipo de escrúpulos o, simplemente, cegada por el propio relato. Para comprender la mentalidad del aficionado azulgrana catalán, basta con repasar algunos episodios, de los años 40  ó 50, descritos por historiadores modernos del FC Barcelona ante los que ofrecen, cada uno, una versión distinta. Cuatro, cinco, hasta seis versiones diferentes, muchas de ellas incompatibles, pero que no por ello dejan de integrarse todas en el relato común, ya que cumplen el requisito suficiente para otorgarles crédito: que sean coherentes con esa significación política.

El verdadero rival del FC Barcelona no es el Real Madrid, sino la realidad. Ese ha sido su gran adversario desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde los años 80 y 90, cuando se multiplicó la reinterpretación histórica de los hechos acaecidos anteriormente, en clave victimista nacionalista

El Barcelona es una realidad anterior al propio Barcelona. El Barça es una emoción de reafirmación identitaria nacionalista (“somos diferentes”), con un instinto de superioridad (“somos mejores”) y que trata de explicar la discordancia con la realidad (no ser el que más ha ganado) en base a una teoría victimista (“Madrid, España, no nos lo ha permitido”). Por lo tanto, siempre ganan. Cuando el Barcelona triunfa, se confirma su tesis (“somos los mejores”), pero es que cuando pierde, también (“porque no nos dejan”). Para integrarse en el imaginario barcelonista, cualquier hecho deportivo que suceda tiene que encuadrarse en esos principios. Si no lo hace, es descartado mentalmente por una afición que no lo procesa, lo ignora, o, lo más frecuente, lo reinterpreta siempre en base a una tesis que encaje con el relato. Da igual lo disparatada que sea, la ausencia de información que la sustente o la inexistencia de fuentes que la certifiquen. Si es en favor del relato, se admite y se integra.

“Ganar la Copa de Europa no es tan importante, porque nosotros no la hemos ganado nunca y somos el mejor club del mundo”, confesó José Luis Núñez en una entrevista a La Vanguardia anterior a la final de Wembley. Un presidente que, una vez la ganaron y recibieron una distinción por parte del ayuntamiento de Barcelona, en el discurso de agradecimiento manifestó sentir  “un gran orgullo al tratarse de la ciudad que lleva el nombre del club”. El Barcelona es anterior a la propia Barcino, es como ese relato de Quim Monzó que describe al primer hombre primitivo, produciendo un sonido gutural diferente cada vez que tocaba algo (una flor, una piedra, un arbusto, un insecto…) hasta que finalmente posa la mano sobre la tierra y dice“¡Catalunya!”.

El Madrid, en el mismo sentido, es, desde esta óptica, muy anterior a su propia fundación. Es Felipe V, son los Reyes Católicos, la Inquisición y toda la leyenda de la España negra, es el centralismo, el poder (en cualquier ámbito) y el fascismo. Una significación que ha sido aceptada, con los años, por el antimadridismo en general, e incluso por sectores de capas sociales que, pese a no interesarles el fútbol, repudian, desde una óptica social o política, a la entidad blanca, al dar por buena esa (falsa) asociación.

El Real Madrid contra el tiempo

El Madrid ganaba mucho por el franquismo, luego por el PP y luego porque Florentino es un oligarca que domina el mundo. Esas tendencias a la distorsión de la realidad han generado cientos de fakes que consolidan la idea de un Barça asediado, diezmado, adalid de la libertad, y de un Real Madrid corrupto y opresor. Una de esas mentiras elaboradas es la de que el régimen de Franco fusiló a Josep Sunyol por ser presidente del Barça. Una historia que está ampliamente extendida entre el barcelonismo autóctono que lo esgrime, con frecuencia, cuando alguien les reprocha el haber sido el equipo más ayudado por el régimen de Franco.

Las versiones que surgen del hecho original, el miserable fusilamiento de Josep Sunyol, tratan de consolidar la persecución al club, pero lo cierto es que nunca un presidente del Barça en activo fue fusilado. Josep Sunyol fue un político, de ERC, que ostentó durante once meses la presidencia del FC Barcelona. Una semana antes del alzamiento, dimitió por incompatibilidad del cargo con sus actividades políticas y empresariales. Un mes después, integrando una comisión de visita a las tropas ubicadas en la sierra de Guadarrama, en su condición de diputado y junto al director de Obras Hidráulicas y dos militares republicanos, el chófer y un teniente de las milicias, traspasaron, por equivocación, las líneas enemigas. Allí mismo, donde les detuvieron, fueron ejecutados.

Obviamente, el horrible acto fue una reacción a su condición política, y ni siquiera resulta verosímil que fuera reconocido por las milicias fascistas como un “ex presidente del FC Barcelona”, toda vez que en aquellos tiempos apenas había difusión de fotografías en la prensa, como demuestra el hecho de que varios futbolistas (Ricardo Zamora o José Ramón Sauto) se libraron de ese mismo destino tras ser identificados por alguno de sus captores que los habían visto “in situ”, desde las gradas, mientras que para la gran mayoría habían pasado desapercibidos.

el presidente del madrid Antonio Ortega fue ejecutado por su condición política, militar comunista, del mismo modo que el presidente del Real Madrid hasta el conflicto, Rafael Sánchez Guerra, fue condenado a cadena perpetua por su apoyo a la República. Jamás mediaron factores deportivos. Tampoco en el caso de Sunyol. no fue ejecutado por nada que tuviera que ver con el barcelona

Ningún artículo de la prensa generalista de Madrid y Barcelona detallaba la condición de expresidente del Barcelona, ni mencionaba al club, al informar del fusilamiento de Sunyol. En cualquier caso, aunque lo hubieran reconocido como tal, no habría motivos para que ese hecho derivase en una ejecución. En ese momento, el fútbol ni era una actividad con tanta implantación y trascendencia como hoy, ni existía un enfrentamiento tan enconado entre el Barça y el Real Madrid, más allá de algún pique deportivo sin la mayor relevancia. La guerra civil fue un fenómeno transversal que afectó a todos por igual. Algunos estudios cifran en casi 200 los jugadores, técnicos y dirigentes del fútbol español que perdieron la vida, muchos ejecutados. Entre ellos algunos madridistas, como el presidente Antonio Ortega, ejecutado por su condición política, militar comunista, del mismo modo que el presidente del Real Madrid hasta el conflicto, Rafael Sánchez Guerra, fue condenado a cadena perpetua por su apoyo a la República. Jamás mediaron factores deportivos. Tampoco en el caso de Sunyol. No fue ejecutado por nada que tuviera que ver con el Barcelona.

Ello no ha evitado que el imaginario culé haya integrado la farsa de un presidente del Barcelona ejecutado por esa condición, aunque, en la medida que encaja en la lógica de su relato, ha sido dado por bueno, como tantas otras historias inventadas. Otras han sido directamente ocultadas, como el veto del Barcelona al Real Madrid para integrarse en el campeonato de Catalunya cuando la capital comenzó a sufrir el asedio de las tropas franquistas, y que contaba con el beneplácito del resto de equipos catalanes. O la designación como Batallón Sunyol a las tropas conformadas por deportistas afines a la República, cuya instrucción se hacía en el estadio de Chamartín y cuya sede se encontraba en las oficinas del Madrid CF (Real Madrid).

Pero para el barcelonismo solo existe lo que esta en sintonía con lo que sienten. Sea verdad o no.

Buenos días, galernautas. Agosto transcurre aparentemente lento, pero muchísimo más rápido de lo que sería deseable. Algo parecido a lo que ocurre con los zombies de las películas.

Las cabeceras presuntamente deportivas siguen siendo un yermo en el que solamente la divergencia de pareceres entre un club y un jugador, acerca de cuán vinculante debe ser lo contenido en un contrato firmado libremente por ambas partes, nos da algo de salseo.

Marca dice que la de Vini y Mbappé es "una conexión por explotar". Conociendo cómo se las gastan en el diario de todas las aficiones (inserte aquí risas enlatadas), nos maliciamos una polisemia de dudosas intenciones. Si se emplea el verbo explotar como aprovechamiento de la combinación de dos talentos colosales a mayor beneficio del Real Madrid, o si se refleja un anhelo de explosión más que de explotación, y cuyas consecuencias serían perniciosas para nuestro club. Se dice también en la portada que buscan cómo funcionar como pareja en ataque. Todos sabemos que el éxito de toda pareja radica en el respeto mutuo y en saber ceder, pero esto es eMarca y no el clásico programa presentado por Jesús Puente “Su media naranja”.

El DADPR (Diario Anteriormente Dirigido por Relaño) vuelve a sus montajes fotográficos dignos de carátula de videojuego pirata. Nos cuenta el periódico prisaico que los equipos que han participado en el mundial de clubes, financiado por petrodólares árabes, han gastado mucho dinero. El titular no consta tampoco entre los más elaborados: “Arabia paga la fiesta”. En definitiva, tiene toda la pinta de ser material de relleno, incluso hasta para los estándares a los que As nos tiene acostumbrados.

Sport nos sorprende con Ter Stegen en portada mostrando sus dosis telequinéticas con un balón de fútbol. Es eso o que está a punto de detenerlo, pero la primera alternativa nos parece muchísimo más entretenida. Ya saben que el fenomenal guardameta alemán ha cometido la tropelía indecible, inadmisible e intolerable de intentar que se cumpla lo acordado en su contrato. La desfachatez teutona no conoce límites. En un faldoncillo se menciona al jugador del Castilla Pitarch y se lo define como “parche”.

Parche.

¿Saben a quién menospreciaron y llamaron de esa misma manera desde los rotativos cataculés?

 

Parche Zidane Mundo Deportivo

Sí, a Zinedine Zidane, quien a continuación ganó tres Champions Leagues de una tacada. Deseamos que mantengan intacto su tino y que el joven Pitarch sea siquiera una tercera parte en el Real Madrid de lo que lo fue nuestro jugador y entrenador.

El Mundo Deportivo, diario del Conde de Godó, Grande de España, realiza un poco inspirado montaje con el brazalete de capitán del equipo cliente de Negreira y se despacha con un “Jaque al capitán”, indicando que la intención de ese club es quitarle la capitanía. Esta medida se toma, insistimos, por querer cumplir lo pactado en un contrato. Viendo el respeto que se otorga desde el Fútbol Club Barcelona a la legislación vigente, a la regulación deportiva y económica, al sentido común y a las buenas costumbres, faltaríamos a la verdad si dijéramos que nos sorprende.

No quisiéramos terminar estas líneas sin mandar un fuerte abrazo y nuestro apoyo sin fisuras al bueno de Marc André, al que su club oprime con la misma saña con la que dice haber sido oprimido por cierto general al que combatió condecorándolo en tres ocasiones. Pasad un excelente día, cuidado con los contratos que firméis y explotad, que no explosionad, vuestras virtudes.

El otro día me quedé pensando qué director de cine simboliza mejor el madridismo a través del séptimo arte. Inevitablemente, para buscar esta extrapolación caemos en pensar qué género cinematográfico sería el que calza mejor con la esencia madridista. Si pensamos en la épica, inevitablemente evocaríamos a John Ford. Si optamos por el suspense, Alfred Hitchcock es el epítome. Qué duda cabe que nombres como Cecil B. DeMille, John Huston o Billy Wilder también estarían sobre la mesa. Sin embargo, considerándolo fríamente caigo en la cuenta de que únicamente Steven Spielberg reúne en sí mismo todos los elementos que caracterizan al Real Madrid, pues el cine de Steven Spielberg es al mismo tiempo popular y de culto, espectacular e intimista. La amplísima filmografía del oscarizado director contiene tesoros y sobresalientes pasatiempos. Va del blockbuster al cine más personal. Es decir, su cine es el cine sin prejuicio alguno.

Su primer gran trabajo fue una película para televisión llamada Duel (1971). El film es un claro ejemplo de película de serie B, de bajo presupuesto pero resuelta con brillantez. Duel está considerada como una de las grandes producciones televisiva de los setenta. Por aquel entonces Spielberg estaba contratado por Universal y dirigía capítulos de series exitosas de la época como Colombo. Su pericia y buen hacer le sirvió para que Universal le confiara la adaptación del éxito literario llamado Tiburón (1975). Esta película sería su primer trabajo de gran presupuesto y no solo fue un éxito de crítica y público, sino que también se convirtió en todo un fenómeno social. Tiburón estableció el canon moderno de la superproducción de Hollywood con efectos especiales únicos hasta ese momento, campaña de marketing y fenómeno fan. Es decir, con ella Spielberg sentaba las bases del cine comercial que conocemos en nuestros días.

A estas alturas el tiburón es un icono pop, una suerte de Moby Dick moderno. Al fin y al cabo, el tiburón representa un animal mitológico que obsesiona tanto al jefe de policía Brody como al biólogo marino Hooper y al cazatiburones Quint. El gran tiburón blanco es en esencia el Real Madrid. El tiburón representa el espíritu del madridismo. La simbología es totalmente evocadora al terror y al respeto ante el gran animal mitológico que es el tiburón. Tanto es así que llegó a ser un tifo en aquella eliminatoria europea frente al Atlético de Madrid en 2017. Partido de ida que por otro lado fue un auténtico paseo del Real Madrid con tres goles de Cristiano Ronaldo.

Los años ochenta serían los años dorados de Spielberg pues encadenaría éxito tras éxito: Indiana Jones en busca del arca perdida (1981) o E.T., el extraterrestre (1982) le valieron el apodo del Rey Midas de Hollywood. Con Indiana Jones volvía a conseguir calar en el inconsciente colectivo: a día de hoy, el más célebre profesor de arqueología pertenece a nuestro santoral de héroes modernos. Personalmente adoro la tercera entrega, Indiana Jones y la última cruzada (1989) con ese genial e irresistible Sean Connery como padre de Harrison Ford. ¿Quién mejor? ¿Acaso no es el doctor Jones un trasunto de James Bond?

Spielberg reúne en sí mismo todos los elementos que caracterizan al Real Madrid, pues el cine de Steven Spielberg es al mismo tiempo popular y de culto, espectacular e intimista. Es decir, su cine es el cine sin prejuicio alguno

La segunda mitad de la década vieron cómo el hijo natural de Cincinnati daba un viraje a su carrera. Con producciones como El color púrpura (1985), El imperio del sol (1987) y Always (1989), el realizador se volcaba en películas más serias. Spielberg necesitaba contar estas otras historias más intimistas, y fruto de este proceso salió en 1993 La lista de Schindler. Con ella ganó el Oscar a la mejor película y a la mejor dirección. Volvería a repetir más tarde con Salvar al soldado Ryan. Seguramente sea 1993 el año que resuma la carrera de Spielberg, pues ese mismo año estrena también Parque Jurásico, que rompería récords en taquilla y volvería a demostrar que manejaba como nadie el cine de entretenimiento masivo. Es de un virtuosismo sin igual rodar a la vez dos películas tan dispares y entregarlas al público. Como si tuviéramos en un mismo jugador una mezcla de Luka Modric y Cristiano Ronaldo. ¿Acaso tal mezcla pueda darse?

El nuevo milenio vería que seguiría la senda de películas densas y con trasfondo historicista con trabajos como Múnich, Lincoln o El puente de los espías. Los Fabelman, su último trabajo hasta la fecha, es el más personal, pues es un retrato semiautobiográfico de su infancia y juventud. En él trata su fascinación por el cine de niño y cómo trató de convertirse en realizador. También nos cuenta el divorcio de sus padres, su mayor trauma vital y telón de fondo de muchas de sus películas.

El divorcio entre Santiago Bernabéu y Alfredo Di Stéfano atravesó el corazón del madridismo en su día. Pero, lejos de la división irrecuperable, ambas figuras mitológicas siguieron cumpliendo con su destino, y el niño de ambos, la afición merengue, creció amando a sus dos figuras paternas por igual. Años más tarde, Florentino Pérez recuperó institucionalmente a don Alfredo y le ofreció ser Presidente de Honor. Y así, como en la última película de Steven Spielberg, se pudo sellar para la eternidad el amor en el seno del madridismo.

 

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Como El Lute, Tebas estudió derecho, pero en su caso fuera de la cárcel. Al menos, pírrico consuelo, Tebas no suele mentir. Se le ve venir, como el aragonés de adopción que es (nació en Costa Rica). Es más fácil romperlo que doblarlo. Me recuerda al mítico paisano que iba caminando por las vías del tren y escuchó el silbido de la locomotora: "chufla, chufla, que como no te apartes tú...". Insistente e insufrible como el chirrido de una amoladora cortando baldosas por abrasión.

Farmer League

Lo dijo apenas nos recuperábamos de la celebración de la paliza del Chelsea al PSG en la final del mundial de clubes: "El Real Madrid quería tener 21 días de preparación. Va a tener 20. No creo que por un día pierdan el partido contra Osasuna". Dicho y hecho. No ha habido ni un gesto, ni sensibilidad sobre el descanso/preparación de los futbolistas. Sólo sus declaraciones vergonzosas sobre la pertinencia del mundial FIFA. Recuerden: "Mi objetivo es que no haya más Mundiales de Clubes, no hay fechas. No hace falta otra competición más. No hay más dinero en el mundo de los derechos audiovisuales. Lo que hay que hacer es mantener el ecosistema y eliminarlo. Hay que mantener la sostenibilidad del fútbol". Traducción: “Estoy cagado de miedo, se me acaba el momio, el mundial nos va a llevar a ligas de 18 equipos, temporadas más cortas, pérdida de protagonismo y de ingresos para las competiciones nacionales”. Y además: "Horror, no voy a pillar ni un euro de esa competición. De aquí a la Superliga hay un paso. Estoy jodido".

Declaraciones psicotrópicas, impropias de un hombre de negocios, para quien la educación, la prudencia y el temple son no sólo exigibles, sino imprescindibles. En mi vida profesional he conocido ejecutivos de todo pelaje, pero casi nunca llegan lejos los imprudentes, los impacientes, los bocachanclas. Tebas es una excepción estadística al límite de sus posibilidades.

¿Por qué Tebas se expresa así? Por desahogo, por irresponsabilidad, por soberbia. No es un empresario, un líder patronal dedicado a defender a sus representados. Uno de ellos, el más grande, el más importante, es su principal enemigo. Vivir para ver. El Real Madrid jamás aprobó sus subidas astronómicas de sueldo, jamás votó a favor de sus ocurrencias, jamás le rió las gracias ni dio por buenos sus presuntos éxitos profesionales, basados en buscarse socios con evidentes conflictos de interés como Roures y Benet, o acuerdos tan discutibles como vender porcentajes de derechos audiovisuales del fútbol por un período no ya fuera de su vida profesional y de su mandato, sino prolongados más allá de su expectativa de vida fisiológica, hipotecando a quien venga después.

Hay que abandonar la Liga

Cincuenta años de contrato con CVC, por un activo audiovisual... Piensen por un momento cómo era la vida en 1975, los que tengan memoria de esos años, o pregunten a padres o abuelos. Ahora, proyecten cincuenta años hacia el futuro desde hoy, considerando la aceleración tecnológica que vemos a diario... ¿Qué ha vendido Tebas? Ni él mismo lo sabe, ni estará para verlo.

Lo que sí verá es cómo debuta el Real Madrid en liga, después de quince días de entrenamientos, la mitad que su rival. Estuvo seguro desde el principio de que sería así. Su venganza por participar en el mundial FIFA, a pesar del acuerdo con el Osasuna y la petición del equipo local. El Juez Único le dio la razón a Tebas después de guardar en un cajón el expediente durante tres semanas, para que fuera madurando. El Comité Nacional de Segunda Instancia (sí, parece que los nombres los elige el propio Javier para darle solemnidad al contubernio) lo ha confirmado.

¿Por qué Tebas se expresa así? Por desahogo, por irresponsabilidad, por soberbia. No es un empresario, un líder patronal dedicado a defender a sus representados. Uno de ellos, el más grande, el más importante, es su principal enemigo. Vivir para ver

Se jugará el día 19. El Barcelona pidió jugar los primeros cuatro partidos de la temporada pasada como visitante, por las obras del Camp Nou, que iba a estar listo en otoño de 2024. Palabra de Laporta: deseo concedido. Sin comités de segunda instancia. Hoy, ya en agosto de 2015, el estadio no tiene mejor aspecto que el Coliseo de Roma, pero el Barça sí consiguió lo que quería, como las inscripciones fraudulentas de jugadores, como fichar sin dinero, como todo lo que le pide a Tebas a cambio de mantener lejos del buzón de Correos el sobre con su inhabilitación.

Tebas vive su propio American Dream: de 350.000 euros a más de cinco millones al año durante los últimos diez. Que se te ponga al teléfono Ceferin. Ser recibido por autoridades, como si fueras una celebridad. Y trincar. Trincar cinco millones de euros al año por el trabajo más fácil del mundo. Salario de CEO del IBEX, sin rendir cuentas a nadie, sin competencia. No hablamos de un ejecutivo que tiene que salir todos los días a pelear con los competidores, ofrecer mejores servicios a sus clientes. Tebas maneja un monopolio y trabaja un par de semanas cada cinco años para firmar un nuevo contrato de derechos audiovisuales.

Cincuenta años de contrato con CVC, por un activo audiovisual... proyecten cincuenta años hacia el futuro desde hoy, considerando la aceleración tecnológica que vemos a diario... ¿Qué ha vendido Tebas? Ni él mismo lo sabe, ni estará para verlo

Según sus propias declaraciones, el 60% de su tiempo lo dedica a luchar contra la piratería, en lugar de buscar fórmulas para evitarla. ¿Conocen a alguien que piratee Netflix o HBO? Es más caro piratearlo que pagarlo. LaLiga de Tebas es un enfermo terminal anclado en el siglo XX.

¿Cómo hemos llegado a esto? Tebas siempre merodeó por el extrarradio del fútbol, asesorando a Dmitry Piterman, millonario excéntrico que arruinó sucesivamente a Alavés y Racing. También se enroló en el fútbol modesto pasando por varios clubes como consejero y asesor legal. No es tonto. Fabricó una red clientelar entre los clubes humildes a los que posteriormente convenció para que le eligieran y erigirse como Robin Hood de la protoliga profesional: cobrar por los activos generados por Real Madrid y Barcelona y repartir el dinero comprando el voto de los pobres que le mantienen en el sillón, que le suben el sueldo, que dan gracias a Dios por recibir el maná. El abuso de la democracia.

Javier Tebas

Tebas visualizó su éxito personal mucho antes que nadie. A decir verdad, se lo ha trabajado a conciencia. El choque con Florentino Pérez era inevitable. Son agua y aceite. Un trepa político y un empresario que ha estado generando riqueza toda su vida. Laporta es fácil de contentar, sin embargo. Tiene la posibilidad de inhabilitar a Tebas y el instinto para chantajearle. Jamás le tumbará. Le exprimirá para inscribir jugadores ilegalmente, para aplazar partidos o para facturar en un viaje relámpago a Miami, donde jugará como visitante contra el Villarreal. Laporta. Vividor sin fortuna, Saul Goodman de medio pelo, jamás habría soñado verse con estas cartas. Pero cada negocio que emprende, cada riesgo que toma, acerca más a su club a los acreedores, que ya cuentan los meses para hacerse con el control ante el ensimismamiento culé de una grandeza falsificada.

A Javier se le ve nervioso. La Superliga, muerta y enterrada en falso tantas veces, se siente más cerca. Unify está hablando con la UEFA mientras tenemos a la vuelta de la esquina una liga mundial de baloncesto, con el comisionado de la NBA Adam Silver negociando con los clubes top europeos el formato y las fechas. La globalización de la industria del entretenimiento es imparable. Lo hemos visto en el mundial de clubes. Pero la mentalidad de Tebas sigue en Puerto Hurraco. Matará por la linde, porque la linde del cortijo es lo único que le queda, con la cooperación necesaria y la cobardía de los clubes a los que ha comprado con dinero del futuro. Saben que no estarán invitados a la fiesta y que el destino de LaLiga con Tebas presidiendo, será volver a la sopa de ajo cotidiana, a una competición semiprofesional donde tocará sobrevivir con el 30% del presupuesto actual. Se hundirán con él.

Tebas

Tebas preside LaLiga, organización privada, y Tebas vicepreside la RFEF, entidad privada con carácter de utilidad pública, envuelta históricamente en corruptelas del más diverso pelaje. Más de cincuenta años con presidentes imputados o condenados por corrupción. Tebas empresario, Tebas funcionario. Todo en uno. De Louzán, ni hablamos. Títere político que recibirá los golpes por la indecente "remodelación" del CTA y aspirante a beneficiario de los favores de su millonario vicepresidente. El único consuelo con Tebas es que, ganando lo que gana, no se le ocurrirá robar, pero sí peleará por su disparatado salario hasta el final.

Es imprescindible y urgente convertir LaLiga en una empresa de verdad. Un negocio del espectáculo, como el cine o las giras de Lady Gaga. El negocio es exponencial. Una Liga cotizada en bolsa, con un compliance auditable, con un CEO profesional al frente, no nos daría estos espectáculos vergonzantes y chabacanos, estas declaraciones... Un CEO de verdad siempre protegería la imagen de su marca y cuidaría a los clubes, principalmente a los que sostienen el circo. Aparecería con frecuencia repartiendo abrazos en el palco del Bernabéu y en el del Camp Nou, si no se lo han vendido todavía al primo de un funcionario de Sudán del Sur, Somalia o Venezuela, los tres países más corruptos del mundo.

El Barça hoy tiene peores ratios financieros que cualquier empresa quebrada de su tamaño. Florentino lo sabe, y tal vez porque no puede dejarlos caer, nos ha hecho tanto daño a los madridistas con esas frases de la asamblea que no conseguimos olvidar. Pero es como un padre que nos está diciendo una verdad dolorosa. El Barça no puede desaparecer, porque su contribución al negocio futuro no es prescindible. Nuestro presidente no puede evitar que un tipo como Laporta sea elegido por la legión fanática culé que vive en la ensoñación de la grandeza, pero eso es circunstancial. La impaciencia de cierto madridismo y el cortoplacismo de los resultados les lleva a una crítica despiadada sobre el club y sus ejecutivos. Paciencia. La partida continúa.

La globalización de la industria del entretenimiento es imparable. Lo hemos visto en el mundial de clubes. Pero la mentalidad de Tebas sigue en Puerto Hurraco. Matará por la linde, porque la linde del cortijo es lo único que le queda

Y la vida sigue mientras nos preparamos para ver los partidos de liga de nuestro equipo con triste desafección en lo deportivo y malsana curiosidad. Estamos impacientes por averiguar cómo nos van a atracar esta temporada desde la refundada y epatante organización delictiva que nos han diseñado con tanto esmero. No ha faltado un detalle. ¿Serán las tarjetas?, ¿los penaltis?, ¿los fueras de juego de prepucio? Cómo vamos a echar de menos el CTA cuando nos falte... Aprovechen para disfrutar de la prevaricación elevada a su máximo nivel de excelencia, mientras dure.

 

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Buenos días, amigos. Cuán rampante y ciclópea ha de ser la corrupción del fútbol español para que nuestro ídolo actual sea el portero del club que es el principal impulsor de esa corrupción, precisamente porque, desde dentro, ese portero se está enfrentando al asqueroso entramado de sobornos y prebendas que sostienen a dicho club.

Hablamos, claro está, de Marc-André Ter Stegen, a quien Mundo Deportivo retrata al contraluz, como en una película de espías o similar. Nos recuerda a algún cartel de Misión Imposible, no recordamos cuál de las entregas.

El hecho es que Ter Stegen sigue negándose a firmar el parte médico de su club, según el cual estará de baja el tiempo suficiente como para poder inscribir a Joan García, Rashford y quien estimen oportuno. Por eso habla Mundo Deportivo de “ruptura total”, antes de afirmar que “el club considera que pretende bloquear las inscripciones”. Todo hace indicar que, en efecto, eso es lo que pretende.

No conocemos cuáles son las motivaciones del por lo demás excelente cancerbero alemán. Hay quien dice que se trata de una vendetta porque fue privado de una suculenta prima al no ser alineado el suficiente número de partidos. Puede que su motivación no sea muy elevada, pero está haciendo una contribución a la causa de fastidiar a la entidad más corrupta de la historia del deporte ante la que solo podemos sonreír y ladear levemente el sombrero. (Fijaos, eso sí, un momento en el faldoncillo de Mundo Deportivo para ser informados de que en realidad el auténtico “problemón” no lo tiene con Ter Stegen el club cliente de Negreira, sino el Real Madrid con Rodrygo).

Sport llama “guerra” entre guardameta y club a la tensión entre ambos, y no parece que exagere. Sugiere el eximio rotativo catalán que podría haber una reunión entre ambas partes para “encontrar una solución pactada”. Apostamos por el ofrecimiento de unas ganancias diferidas, muy diferidas si nos apuráis, pero sustanciosas, a cambio de la firma del informe médico. No firmes, Marc-André. Sé fuerte. A fin de brindarte ánimo para aguantar el pulso, crearemos el hashtag #SeFuerteMarcAndre y le daremos todo el vuelo en nuestras redes sociales. Alguien tiene que frenar los planes, impíos pero impunes, ilegales pero aparentemente imparables, de esta caterva de sinvergüenzas. Si no les para Ter Stegen, experto en atajar, ya no sabemos quién podrá hacerlo, y lo que es peor: quién querrá.

Como querer, lo quiere el madridismo, de eso caben pocas dudas. Anoche nos llegó por fax una coplilla que hemos encontrado esta mañana, al entrar en la redacción. Nos la remite la Penha Madridista de Copacabana y, según nos indican en un folio aparte con instrucciones, debe canturrearse con la melodía de Carnaval, Carnaval, de Georgie Dann.

Marc-André, Marc-André,

Marc-André, te quiero.

Tú no firmes el papel.

Que no inscriban ni a Setién.

Marc-André, te quiero.

No ha sido él único folio caliente que hemos encontrado en el fax (sí, nosotros seguimos usando fax en homenaje al que impidió la contratación de De Gea en beneficio de Keylor Navas). The Official Real Madrid Fan Club de Liverpool nos ha remitido otra hermosa canción, esta vez para ser interpretada con la música de Yesterday, el inmortal clásico beatlesco.

Marc-André,

all their troubles may be here to stay.

Just don’t sign however much they say.

Oh, I believe in Marc-André.

También nos han llegado letras de procedencia culé, como estas indignadas estrofas de parte de la Peña Blaugrana Caligari de Chamberí. Están en las antípodas de las otras dos letras referidas. Rezuman rencor y desesperación.

La culpa fue de Marc-André,

que no se prestó al paripé.

Ya me diréis qué le importa

plegarse sin más al ardid de Laporta.

En fin. La cosa está que arde, como el verano. Las portadas de la prensa deportiva madrileña vienen en cambio más bien sosas en estas fechas, sin que ello quiera decir que durante el resto del año nos resulten generalmente apasionantes.

Pasad un buen día.

El 5 es, probablemente, el único número que el Madrid ha globalizado de manera particular, pues todo comenzó con Zidane. Zidane lo heredó de Sanchís, que era la reliquia que quedaba de la Quinta del Buitre en el Madrid de final de siglo que cambió para siempre la historia de la institución.

Hay un tipo de madridista, tardoboomer y de la generación X, que se piensa que la Quinta del Buitre inventó el fútbol. Por lo común no acepta lecciones de nadie:nunca el Madrid ha jugado mejor, por más que aquel equipo, que no se enfrentó a nadie en España, fuese aplastado sistemáticamente en Europa por el Milan de Sacchi y Capello, que encarnaba la modernidad. Después, el recuerdo de La Quinta fue barrido por el Barcelona de Cruyff, que además fue campeón de Europa. La Quinta del Buitre era españolísima y castiza a más no poder; representaba la España en cambio de la Transición, otra época sobrevalorada hasta decir basta, quizá porque en realidad sus nostálgicos entonces eran jóvenes, tenían pelo y fueron los únicos jóvenes que han ganado dinero en este país. Pero La Quinta, desde luego en términos históricos, está varios cuerpos por detrás de algunos otros Reales, empezando por el que se dio en llamar la Quinta del Ferrari, con Hierro y Raúl a la cabeza, y por supuesto sin contar al Yé-Yé ni mucho menos al de Di Stéfano.

A los madridistas millennials, como es mi caso, nos pueden decir misa: nosotros hemos visto a Roberto Carlos, Redondo y Zidane; sobre todo, al Madrid de los Jerarcas, cuya cumbre estética fue la final de Cardiff, pináculo de excelencia que tardaremos en ver superar, si es que alguna vez lo vemos. La coda de Los Jerarcas fueron dos copas de Europa irrepetibles que, por sí solas, cada una de ellas, vale por cinco ligas seguidas.

El 5, hasta Zizou, fue un dorsal eminentemente defensivo, vinculado al sacrificio, al esfuerzo y a la idea de orden. Era propio de centrales, líberos, centrocampistas defensivos…El 5, normalmente, también está ligado, en la imaginación de los aficionados, al metrónomo, al que lleva el volante del equipo. Kroos, por ejemplo, habría sido el mejor 5 de la Historia del Madrid, pero eligió el 8, que cuando él llegó al Real era propio de delanteros, el número de Míchel, de Mijatovic, un dorsal cuyo radio de acción iba desde la mediapunta a los carriles ofensivos…

Gol de Míchel al Bayern en 1988

Zidane lo eligió como una cortesía hacia Florentino Pérez, para quienes los futbolistas no deben llevar números estrambóticos. Es decir, él, que se había hecho famoso en la Juve con el 21, y en Francia con el 10, eligió el 5 como tributo al clasicismo. Lo reinventó. Zidane hizo del 5 un icono mundial, universal, prácticamente un tótem del que después se sirvió, cuando se hizo entrenador, para que todos confiáramos en él, para que todos creyéramos que, bajo la protección chamánica de su calva beduina, jamás nos podría pasar nada malo.

Bellingham interpretó a la perfección la cinética del 5 en su primer año, y a ramalazos durante el segundo. El inglés, hijo de su tiempo y de su fantástico origen mestizo, ha subrayado la agonía barroca del ejercicio plástico que supone llevar el 5 en el Madrid

Zidane le dio al dorsal número 5 una dimensión cultural emparentada con la potencia creadora del caos, con la fuerza seminal del arte. La camiseta blanca con el 5 a la espalda trascendió las fronteras de lo meramente futbolístico para inmortalizarse con su volea en Glasgow, para convertirse desde ese preciso instante en una imagen del siglo XXI que acababa de empezar: en un retrato de la belleza y la luminosidad a la que el hombre contemporáneo, aplastado entre las formidables, oscuras y lúgubres ruinas que ha dejado el colapso de la civilización industrial, todavía puede aspirar.

A Zidane, con el 5 del Madrid a la espalda, dos artistas contemporáneos, el inglés Douglas Gordon y el francés Philippe Parreno, le hicieron una película, Zidane, un portrait du 21e siècle, que presentaron en el Festival de Cannes del año 2006, que fue el año en que Zidane dejó de jugar en el Madrid. Ambos, artistas visuales, pintores, retratistas y escenógrafos, grabaron, con 17 cámaras Súper 35 mm y H, todo lo que hizo Zidane por el césped del Bernabéu en un Madrid-Villarreal de la primavera de 2005 que acabó 1-1 y en el que el 5 del Madrid fue expulsado. La película recoge el sonido ambiente del público y, a veces, de la retransmisión televisiva española del partido, además de lo que los futbolistas decían, respiraban y escupían, destacando de un modo notable el contacto con el balón, los tackles y las carreras. Dura lo que un partido y el grupo Mogwai le puso banda sonora. Es un documento tan extraordinario que fue adquirido, después, por la Galería Escocesa de Arte Moderno, y la Philarmonie de Paris ha elaborado hasta una versión con paneles y un montaje audiovisual en formato inmersivo.

Ya vendrán tiempos mejores

De todo eso sale Jude Bellingham. Zidane confirió al 5 del Madrid la naturaleza de la poesía y del movimiento, la κίνησις de los griegos antiguos, el poner en movimiento que interpela directamente a los sentidos, más que a la razón, y que cualquier puede explicarse mirando una fotografía de Zidane controlando un balón: sin tocar el suelo, contorsionando su cuerpo en una plasticidad extrema y bellísima que sólo es posible encontrar en la escultura helenística y, mucho después, durante el Renacimiento.

Bellingham interpretó a la perfección la cinética del 5 en su primer año, y a ramalazos durante el segundo. El inglés, hijo de su tiempo y de su fantástico origen mestizo, ha subrayado la agonía barroca del ejercicio plástico que supone llevar el 5 en el Madrid. Que no es ni la manija, ni la brújula del equipo, sino algo más difuso, vago y simbólico: portar la antorcha de una tradición relativamente reciente que nació cuando él era un niño y que todas las cadenas de televisión del mundo transmitieron en su parto, en su florecimiento y en su decrepitud. Más que hacer que su equipo encuentre el camino del gol y de la victoria, el 5 del Madrid debe hacernos creer que es capaz de lo mágico, de hallar la solución imposible, y por tanto, de emocionarnos.

 

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En el verano del año 1949, el Real Madrid estaba en la búsqueda de un guardameta para reforzar una posición debilitada por las lesiones. Tras una larga lista de candidatos, se acabó decantando por el portero del Racing de Ferrol, el vasco Juanito Alonso. Un día como hoy, un 5 de agosto, las negociaciones llegaron a buen puerto y se hizo oficial su fichaje. El club blanco acababa de firmar a un jugador muy importante para la siguiente década, y a quien estaba destinado a ser el primer arquero campeón de Europa.

Nacido el 13 de diciembre de 1928 en Hondarribia, fue al colegio Victory y su primer equipo fue el Kerizpe, con el que jugó varios torneos infantiles organizados en Irún. Más tarde se fue al Logroñés, con la aprobación del equipo vasco, y en el cuadro riojano permaneció la campaña 1946-47 al completo. Su siguiente destino, debido al destino del servicio militar realizado, fue el Racing de Ferrol, en el que cumpliría dos cursos antes de su aterrizaje en la capital. El vasco era un portero sobrio, eficaz, intuitivo y muy seguro. Se trataba de un cancerbero cerebral, espectacular cuando era necesario, pero no para adornarse o ganarse un aplauso del público. Alfredo di Stéfano lo definió así: “Juan Alonso no es un portero cualquiera. Es la sobriedad personificada. Jamás hace un esfuerzo innecesario. Juan Alonso es un portero excepcional, ya que solo le meten los goles imparables. Y un defensa, medio o delantero ya puede vivir tranquilo sabiendo que tiene detrás un hombre que es casi imposible que encaje el gol ‘tonto’”.

El conjunto blanco tenía como dueño de la portería a uno de los mejores del país, el alicantino Bañón. Sin embargo, un percance grave del meta acabó con su carrera y obligó al club a fichar a otro portero. Bañón sufrió una inflamación en la pleura lindante con la zona pulmonar, que no le permitió volver a los terrenos de juego. El Real Madrid también tenía por entonces en plantilla a un joven Adauto con una pequeña lesión en un hombro, y al salmantino García Martín, pero ansiaba un sustituto.

Alonso, con 20 años, estaba destacando en el Racing de Ferrol en Segunda división y finalizaba su contrato. Da la casualidad que los merengues también andaban detrás desde hacía un tiempo de su hermano Gabriel, jugador del Celta, pero las negociaciones entre ambos clubes estaban siendo complicadas porque los gallegos no estaban por la labor del traspaso. Por Juanito primero se interesaron la Real Sociedad y el propio cuadro vigués que entrenaba el mito Ricardo Zamora.

El vasco era un portero sobrio, eficaz, intuitivo y muy seguro. Se trataba de un cancerbero cerebral, espectacular cuando era necesario, pero no para adornarse o ganarse un aplauso del público

Los donostiarras se cayeron de la puja tras confirmar su entrenador Benito Díaz que Juanito Alonso “podrá llegar a ser algo, pero hoy es un desconocido”. Lo cierto es que también había una diferencia de cinco mil duros entre ambas partes que resultó insalvable en la negociación. Todo parecía indicar que acabaría en el Celta con su hermano, pero el Real Madrid se metió de por medio. En el cuadro madridista manejaban una lista importante de nombres. De los que primero se habló fue de tres guardametas de gran experiencia como el atlético Marcel Domingo, el deportivista Juan Acuña y el valencianista Ignacio Eizaguirre. Sus clubes se hicieron fuertes y rechazaron hablar con el Real Madrid. En la prensa se especuló con que Pepe Echániz, un hombre importante en la casa blanca, llegó a estar en Valencia para hablar con los dirigentes ché, pero desde el club capitalino lo negaron. Otros dos nombres que salieron pronto a la palestra fueron el de Greus, del Real Oviedo, y Dauder, del Nastic de Tarragona.

Los días pasaron y no se cristalizaba ningún acercamiento por los porteros mencionados. Fue entonces cuando surgió la recomendación de Bañón. En el mes de julio, el alicantino, antes de ingresar en el sanatorio para tratar su problema, le sugirió al club el nombre de Juanito Alonso, al que ya habían visto en directo en un amistoso entre madridistas y ferrolanos en Chamartín en diciembre de 1948. El vasco, años después, declaró que no lo supo por “él mismo, sino por una tercera persona” y mostraba una enorme “satisfacción por la influencia de Bañón”. El Real Madrid envió entonces primero a Jesús María Arozamena para persuadir al meta, y más tarde al serio y reputado intermediario Ángel Rodríguez ‘El Feo’ a Hondarribia para hablar de su contrato cara a cara con el guardameta. La entidad merengue lo consideraba una solución para el problema de la portería hasta que pudiese incorporarse Bañón, pero el destino tenía otros planes.

‘El Feo’ convenció de inmediato a Alonso y, apenas media hora después de su encuentro, emprendieron viaje destino Madrid, con una escala en Bilbao, para llevarse entre otros a Zárraga. Son los primeros días del mes de agosto de 1949. El contrato ofrecido al meta era de tres temporadas y rondaba las “100.000 pesetas de ficha y los sueldos primas”, como declaró el propio arquero en algunas entrevistas recordando su trayectoria blanca. Los deberes militares que estaba cumpliendo en Ferrol apremiaban la negociación, y en su estancia en la capital quedó cerrado su fichaje.

El 5 de agosto se completó la operación y Alonso se convertía en nuevo portero del Real Madrid. Así lo anunció Marca en su edición del día 6, en la que confirmaba que el portero había firmado su contrato y que estaba acompañado en la capital de su hermano Gabriel, que también estaba negociando con los blancos. Bañón cuando se hizo oficial el fichaje no pudo evitar su alegría: “El único portero que puede traer el Madrid actualmente, el mejor sustituto mío, es Juanito Alonso, ese chaval de El Ferrol”.

En una entrevista al diario Marca Alonso explicó que llegó al Madrid al terminar “mi contrato con el Ferrol y cumplía allí el servicio militar. Este año quería estar en un primera división, y por ello estaba en tratos con el Celta, Real Sociedad y Madrid. Pero este último tira mucho… Mi alegría por venir al Madrid es máxima”. Además, comentó que su mayor ambición es “ser titular del Madrid. No me cohíbe el nombre, pero sí el público. ¡Y ese campo, que cuando se llene debe ser horrible!”. En septiembre también habló para Pueblo definiéndose como un portero de “un metro setenta y tres centímetros” con manos como “dos tenazas”. También expresó que “mi mayor ilusión” era ganarse un puesto como titular en el Madrid y “hoy en el entrenamiento, me han tirado mucho. He quedado contento…”.

En un principio del curso, el vasco se encontraba en el tercer puesto del escalafón de guardametas de la primera plantilla blanca. Pero las circunstancias cambiaron en la jornada cuarta de Liga cuando Mr. Keeping le dio la alternativa en Atocha contra la Real Sociedad. Alonso no abandonaría el puesto el resto de la campaña y se afianzó en el marco merengue. Unos meses después, se confirmó la retirada prematura de Bañón y el aficionado madridista lo sintió de veras, pero por otro lado estaba tranquilo porque su sustituto había demostrado nivel para reemplazarlo.

Alonso terminó por convertirse en uno de los mejores guardametas de la historia del club. Fue el dueño del marco en las tres primeras Copas de Europa del gran equipo de los años 50, y siempre se mantuvo firme pese a que el club continuó firmando guardametas durante toda la década. En esos años llegaron Juanito González, Berasaluce, Cosme, Pazos, Vila, Bagur, Creus o Domínguez, y solo el argentino le arrebató el puesto en una época en la que Alonso llegó a la treintena y comenzó a tener problemas de lesiones.

El vasco completó doce temporadas en la casa blanca para un total de 296 partidos oficiales. En ese tiempo consiguió cinco Copas de Europa, cinco Ligas, 2 Copas Latinas y una Copa Intercontinental. En el plano individual se hizo con el trofeo Zamora de la temporada 1954-55, en la que encajó 24 tantos en 24 encuentros. Además, defendió el marco de la selección española en dos ocasiones en sendos amistosos contra Irlanda del Norte e Italia. También acudió en tres oportunidades con la selección española B.

 

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Buenos días, amigos. La cochambre infecta de la liga de Tebas se aproxima de nuevo a nuestras vidas. Es inexorable, como una cita con el dentista o el cumpleaños de tu cuñada, lleno de gente que solo habla del colegio de los niños (el cual también se aproxima inexorablemente a nuestras vidas, por cierto).

La cochambre infecta de la liga de Tebas es infecta en fondo y forma. En fondo, nace viciada por la negativa a aplazar la primera jornada al Real Madrid, a quien se castiga, paradójicamente, por ser el equipo español que más alto ha dejado el pabellón nacional en el Mundial de Clubes. Leed a nuestro jurista Miguel María García-Caba al respecto.

También en fondo, y de manera sobradamente conocida, nace manipulada por una remodelación fake del Comité Técnico de Árbitros, a través de la cual se elimina a dos de sus cabezas visibles, discípulos de Negreira, en beneficio de otros dos discípulos de Negreira, con la particularidad de que son dos discípulos todavía más aventajados.

Fernández Borbalán, máxima autoridad por debajo de un CEO-marioneta de Tebas, cometió en activo sonoras atrocidades proculés y antimadridistas, y su estancia en Primera División coincide cronológicamente, como un reloj suizo, con el tiempo exacto de las facturas de Negreira. En cuanto al máximo responsable del VAR, Prieto Iglesias, qué decir. Fue ascendido a Primera a dedo por el propio Negreira y su famoso índice corrector (o corruptor) después de haber quedado el número ¡¡16!! en el ránking de su categoría.

Arrancará, pues, viciada en fondo pero también en forma, con su caterva de medios dóciles a Tebas y/o altavoces desvergonzados del relato blaugrana expandiendo su ridiculez y zafiedad a todo trapo. Ayer vimos un buen ejemplo, colateral a lo que nos cuenta Sport, en cuya redacción se registraron ayer varias poluciones no necesariamente nocturnas porque la escuadra cliente de Negreira, por la que beben los vientos, le metió cinco goles en Corea al equipo de stunts de la película Parásitos.

Digan que sí. El todopoderoso Daegu sucumbió ante la escuadra de Flick con una manita que incluyó un doblete de Gavi. Tal cosa enardeció (que viene de nardo) a los plumillas de la corte laportiqna. En el propio Sport se descolgaron con este trino.

 

Recordaremos que “no tienen ni puta idea” fue lo que espetó el propio mediofostista del equipo cliente de Negreira en alusión a sus críticos, y que esas palabras son ahora recordadas por Sport para llenarse de presunta razones. Y de esto hablamos cuando decimos que la liga de Tebas es cochambre en las formas también. En este sarao, un jugador mediocre, artificialmente hinchado por el establishment, le mete dos goles a un inocente equipo coreano en un amistoso de pretemporada y no solo se considera que es una ocasión pintiparada para reivindicar al futbolista, sino que tal cosa se hace ejerciendo de eco de unas manifestaciones burdas del sujeto.

Podían haber sido más suaves. Aprovechando el eufemismo que utilizó la propia prensa para referirse a la famosa fiesta de Lamine Yamal, Gavi y sus voceros podrían haber dicho que sus detractores “no tienen ni chica-de-imagen idea”.

En fin. Para acabar con Gavi, os dejamos con el recordatorio que más duele a los ojos de cuantos tienen que ver con el fútbol europeo de los últimos 20 años. Hay maquinarias de propaganda capaces de obrar imposibles.

 

Por otra parte, el otro terminal mediático cataculé, Mundo Deportivo, diario de Godó (grande de España), trae a su primera plana al paradigma de la dignidad, un tipo que demuestra que de las fosas sépticas más profundas puede emerger de cuando en cuando el honor.

Ciscándose en las denigrantes medidas de presión del club cliente de Negreira, al cual pertenece, Ter Stegen se ha negado a firmar el informe médico con el que su club pretende trapichear sus inscripciones. A resultas de esta posición de orgullo indesmayable, digna de todo elogio, su putrefacto club le ha abierto un expediente. Honor al portero alemán.

La prensa deportiva madrileña recoge como argumento principal la vuelta al trabajo del Real Madrid de Xabi Alonso. En esta plantilla vikinga, por primera vez en los últimos dieciséis años, habrá una ausencia atronadora.

Luka Modric fue presentado ayer como nuevo jugador del Milan, y hay algo profundamente antinatura en ver al croata con una camiseta que no sea la blanca, incluso aunque vista la de un club tan respetable y grandioso como la rossonera. Como diría el propio Modric, no llores por dónde va a jugar. Sonríe por dónde jugó.

Pasad un buen día.

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