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Análisis del nuevo Madrid de Zidane

Análisis del nuevo Madrid de Zidane

Escrito por: Rafa Peinado14 agosto, 2019
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Finalizada ya la pretemporada del Real Madrid de Zidane, quedan claros algunos aspectos, como que el técnico blanco apuesta por presionar arriba en la salida del rival y tras pérdida y sobre todo que usará varios sistemas de juego, entre los que destaca el 3-4-1-2 y el 3-5-2, ambos con tres centrales. Por el contrario, en el debe de estos primeros partidos queda el caos defensivo cuando el equipo no puede robar arriba, recibiendo muchísimos goles y muchísimas ocasiones claras de gol. Por otro lado, cuando el equipo ataca no queda claro un patrón de juego, una idea reconocible. El Madrid ataca y progresa más por el enorme talento de sus jugadores que por pizarra. Además, el equipo sigue corriendo mucho, pero sin saber bien hacia dónde.

Con respecto a los esquemas, prometía Zidane cambios para su segunda aventura en el banquillo del Real Madrid, y los está habiendo. Finalizada ya la pretemporada blanca, se puede observar que el técnico francés ha variado entre diversos sistemas. Fiel a sus ideas y sus declaraciones, Zizou no se cierra en banda cuando se trata de establecer el esquema que muestre la posición de partida de sus hombres. Si durante su primera etapa destacó el 4-3-3 y el 4-3-1-2, en esta segunda está utilizando más el 4-4-2 y, sobre todo, el 3-4-1-2 o 3-5-2. Dos sistemas que ya había probado en su primera etapa, pero que no había consolidado como sí parece estar haciendo ahora.

 

3-4-1-2 con doble pivote, mediapunta y dos delanteros

Contra el RB Salzburgo Zidane optó por primera vez por una defensa con tres centrales. Varane, Ramos y Militao –de derecha a izquierda- fueron los elegidos por el técnico blanco, con Marcelo y Carvajal como carrileros, Kroos y Casemiro en un doble pivote y con Isco por delante. La punta del ataque fue para Hazard y Benzema, terminando de conformar un 3-4-1-2 asimétrico, ya que Isco tuvo tendencia a acercarse a la posición del interior derecho (sobre todo en fase defensiva), además de, como Hazard, disponer de libertad de movimientos para caer a ambas bandas. El malagueño se movió más por la zona derecha, mientras que Hazard se pegó y permutó con Benzema los apoyos interiores a Marcelo y Kroos en el sector izquierdo.

Durante la primera parte el Madrid fue superior a su rival, sobre todo gracias a una superioridad 3x2 en salida de balón con los tres centrales que hacía superar fácilmente el primer escalón y encontrar a Kroos abierto a la izquierda, lateralizando su posición para recibir en el lado de Marcelo y Hazard. Esta es una de las principales ventajas de salir con línea de tres atrás, que normalmente se tiene superioridad en salida. Sin embargo, el Salzburgo ajustó muy bien en la segunda parte, dificultando dicha tarea y dejando en evidencia los problemas de Casemiro al recibir de espaldas y presionado.

Marcelo por fuera y Hazard por dentro daban dos salidas de pase vertical a Toni y permitían acumular rivales por ese costado, quedando libre la baza del cambio de orientación a la derecha donde Carvajal tendría espacio (que no podría aprovechar, ya que nunca estaba en superioridadal, al no haber extremo por ese lado).

Sin balón, el equipo cuajó una buena primera parte, repitiéndose una máxima ya dada durante la pretemporada: presión alta en un primer momento, para en caso de no recuperar ir reculando y cediendo metros. Aquí hemos visto la mejor y la peor defensa del equipo respectivamente, ya que defendió muy bien hacia delante y muy mal hacia atrás, donde el equipo estaba muy desordenado y descoordinado y con las líneas muy separadas.

 

Defensa posicional y transición defensiva, los grandes problemas

Podemos diferenciar tres fases defensivas, de las cuales el Madrid solo ha estado cómodo en una de ellas. Esta ha sido su defensa hacia delante, presionando rápidamente tras pérdida o presionando arriba cuando el rival trataba de salir en corto.

Así llegaron los mejores minutos del cuadro de Zidane, dominando el balón y al rival al conseguir recuperar arriba. El problema venía cuando el equipo no conseguía hacerlo, dando lugar a las otras dos fases: repliegue ante contraataque y defensa posicional. Especialmente caótica ha sido la primera. La falta de pizarra y confianza del Madrid ha hecho que haya sufrido muchísimo cuando el rival salía de esa primera presión o cuando le recuperaba mientras construía su ataque. Ahí hemos visto al Madrid más caótico y desordenado, y también al más falto de confianza, reculando en demasía, separando sus líneas y permitiendo que el rival llegara muy fácil y cómodo al área rival. La Roma, con ataques rápidos evidenció estos problemas, al igual que el de la falta de confianza y compenetración de los tres centrales, pues pese a estar uno contra tres, Dzeko se movió como pez en el agua.

 

Variantes: del 4-3-1-2 al 4-1-4-1 y del 3-5-2 al 4-4-2

Durante su primera etapa en el Madrid Zidane utilizó predominantemente dos esquemas. 4-3-3 con la BBC al comienzo y 4-3-1-2 con Isco de mediapunta al final. Sin embargo, ambos sistemas no eran inamovibles ni para iniciar el partido ni, sobre todo, para incidir en él. Para esto último Zidane tenía varias alternativas, que entre las que destacó el 4-1-4-1 o 4-4-2 con Lucas Vázquez y Asensio a pie natural para dotar al equipo de mayor retorno defensivo