Nota: una variación de este texto de Jesús Bengoechea ha aparecido hoy en El Español
“¿Cómo se puede ser madridista cuando el Real Madrid ha dejado de serlo?”, suelta consternado en un grupo de WhatsApp alguien a quien ha escandalizado la precipitación de los acontecimientos. Me extraña, porque es un madridista veterano. Las últimas horas estarán bien o mal, serán fructíferas o un error histórico, pero nadie puede negar que son puro Real Madrid.
Hay poca coherencia en los críticos. Los que acusaban a Florentino de estar demasiado centrado en estadios y superligas censuran también una decisión que solo el tiempo revelará como acertada o contraproducente, pero que es cualquier cosa menos conformista con la situación deportiva. Pocas decisiones del mandatario blanco han acarreado más riesgo. Sin embargo, ha obrado desde una preocupación que a su vez es deudora de su pasión por el equipo, esa que muchas consideraban enterrada bajo paladas y paladas de guerras institucionales y cuestiones de hormigón.
El detonante es la baja forma física del plantel y su contrapartida más siniestra: las lesiones que han lastrado al colectivo de manera insoportable. El club planteó a Xabi la vuelta del preparador Pintus y el tolosarra, en postura de lealtad a los suyos que le honra, dijo que no. Hasta aquí llega, en el Madrid, la trayectoria de un técnico metódico y brillante que no era necesariamente, o al menos no aquí ni ahora, el técnico que necesita el mejor club del mundo. Son dos profesiones distintas.
Con Pintus llega Arbeloa (plantearlo así es tan legítimo como viceversa), un hombre de la máxima confianza presidencial, con experiencia que se ciñe a la cantera si nos referimos a entrenar en sentido estricto. No obstante, el maño fue un componente no menor en el arranque de la época dorada contemporánea del club, y se ha labrado una justa imagen de guardián de las esencias. En un momento en que varios jugadores de la plantilla parecen haber olvidado el significado del escudo que portan en el pecho, a la par que otros no lo han descubierto aún, Álvaro Arbeloa se antoja la descarga eléctrica adecuada.
He aquí algunos extractos de la entrevista que me concedió en 2016, en su último año como jugador del Real Madrid. Esta entrevista es un pequeño clásico. Yo no tuve ningún mérito, porque es el mejor entrevistado del mundo. Es sincero, franco, elocuente y se expresa como quiere, respaldando sus ideas con explicaciones articuladas, sensatas y tan promenorizadas como haga falta.
"El madridismo echa en falta a alguien que sepa decir ciertas cosas que no están bien vistas. José (Mourinho) denunció todo lo que le parecía injusto. Podía tener razón o no, pero denunciaba todo aquello que consideraba injusto con el club. Eso a él, personalmente, le acarreaba muchas críticas, pero abrió los ojos a buena parte del madridismo. Les hizo ver muchas cosas que antes ni se planteaban. Esa denuncia de lo injusto es un legado que la gente ha sabido reconocerle".
"Al Real Madrid es muy fácil atacarle y exigirle más que a los demás. Me refiero concretamente al famoso señorío. Yo digo: ¿qué pasa? ¿El resto de equipos no tiene que tener señorío? ¿Sólo el Madrid? Los demás, que hagan lo que quieran y no pasa nada, ¿verdad? Es un arma que se usa sólo para atacar al Real Madrid".
"Podríamos hacer más para tener una unidad todavía mayor, de tal forma que todos saltáramos en la defensa de este escudo cuando correspondiera. El no hacerlo en mayor medida ha podido influir en que sólo llevemos una liga en muchos años".
"El ADN del Madrid no ha sido tanto siempre el juego bonito como la garra, el empuje, el coraje, el esfuerzo".
"Ojalá algún día todos sepan que lo más importante es el Real Madrid y que lo que digan de ti da un poco igual. Lo importante es dejarte la vida por este club que nos ha dado tanto. Los futbolistas estamos siempre en deuda con el Madrid. Me hace gracia cuando oigo a exfutbolistas quejarse: “Con todo lo que hemos hecho por el Madrid y ahora tal”. Perdona. Es el Madrid el que ha hecho mucho por ti. Por mucho que tú hayas hecho por el club, es siempre superior lo que el club ha hecho por ti. Eso seguro".
Al margen de sus gustos técnicos y tácticos (que está por ver si podrá trasladar a la primera plantilla, al tratarse este de un universo diferente), Arbeloa es una transfusión de madridismo en vena, es decir, de exigencia controlada, para jugadores en aparente necesidad de glóbulos blancos. Sí esto no fuera más que una metáfora, el propio Álvaro se ocuparía de la extracción de su hemoglobina, traería los tubos y el portasuero, sentaría jugador por jugador en la camilla y aplicaría el catéter hasta reanimar las lánguidas arterias del millonariado vikingo. Es un hombre con una aproximación práctica y pormenorizada a la grandeza.
Eso, de puertas para adentro. De puertas para afuera, el madridismo combativo de Arbeloa promete conectar con una masa social hastiada de la actitud de las instituciones contra el club. Durante su carrera como jugador, ejerció una resistencia numantina contra la narrativa oficial, orquestada por el lobby blaugrana, que le costó su puesto en la selección. No se calla jamás, ni compromete la verdad con palos calientes, asumiendo el coste de esta gallardía. Este carácter insobornable no sirve por sí mismo para ganar, pero tal vez sí para encandilar a una afición harta del CTA, la alargada sombra de Negreira, Tebas y la doble vara de medir de la prensa deportiva. Su amor a la institución es del estilo kamikaze, y las ruedas de prensa prometen.
Hace justo diez años, por estas fechas, un golpe de timón similar por parte de Florentino desembocó en el inicio de un recorrido mítico. Arbeloa no tiene sobre los jugadores la ascendencia resplandeciente que entonces adornaba a Zidane, pero sí la fuerza de la convicción y el atractivo desmesurado de quien no se casa con nadie y lo subordina todo al bien del colectivo. Nos conformamos con la mitad de lo que logró Zizou.
Buena suerte. La va a necesitar.















Suerte.
Creo que el club ha hecho lo esperado, aguardar a la supercopa. El juego en los dos partidos, más allá de los resultados, fue malo. Se entregó la pelota y el campo. Hay equipos que juegan mucho mejor con mucho menos. A Alonso le ha faltado un plan. Si lo tenía no ha sido capaz de implementarlo y eso tampoco habla bien de él. Cierto es que la plaga de lesiones y el estado físico ha sido una rémora constante, como también es cierto que él no quiso a Pintus. Puede que las estadísticas digan lo contrario, pero el equipo no jugaba a nada, ni cuando perdía ni cuando ganaba.
Y luego están los jugadores, la mayoría muy por debajo de su nivel real, muchos desconectados, sin aportar ni siquiera algo de esfuerzo. Hay una falta de jerarquía con el balón que es vergonzosa. Llevan dos temporadas lamentables, entre excusas, lesiones y rabietas más propias de amateurs que de profesionales. Florentino debe apoyar al entrenador. Eso significa darle autoridad para que decida y fichar lo que necesite. Aún no es tarde para salvar la temporada.
Pienso igual que tú. Seguir con Xabi no tenía recorrido ninguno y además, ni le entró por la vista ni por los ojos a Florentino y a los jugadores, que es la tarea fundamental de cualquier entrenador aquí.
Oídos
Espero que Florentino de galones a Arbeloa para hacer su trabajo sin miramientos...
Actitud, trabajo y esfuerzo, que están en el mejor club del mundo..
Voy a señalar a un jugador... Bellingan...
Pónganle ustedes una cámara sobre él y verán que no es el mismo de la primera temporada... Ni parecido, da pena verle jugar.
Charro, no maño.
Creo que el logaritmo "filtra" la palabra pr.nsa (cambiando el punto por una e)
Muchas suerte para Arbeloa!
Lo apoyaré.
Pero, como he escrito en los comentarios del artículo anterior, ni como jugador, ni mucho menos como entrenador, está (de momento) a la altura de Alonso.
Si a eso añadimos que los problemas del RM son anteriores a Alonso, la situación es malísima.
Arbeloa es un clavo ardiendo.
El soldado de Floper.
Ojalá haya suerte.
"técnico metódico y brillante que no era necesariamente, o al menos no aquí ni ahora, el técnico que necesita el mejor club del mundo. Son dos profesiones distintas". Creo que esto no lo veíamos así cuando lo fichamos. Y la verdad, creo que hoy toca hablar de lo que significa haber echado a este entrenador que antes era ideal: jugadores (capitanes) con actitud muy criticable (ahora la información es tan pública que hasta la ha dado Ramón) y directiva que no le ha apoyado (ni con un fichaje que pidió y se ha demostrado necesario, ni cuando se han revelado los primeros). Y luego, las malas formas, el ultimátum público (este tipo de cosas las hace el Barça) que ya señaló Zidane en su última etapa. Ya van dos leyendas abandonando el club de mala manera. Creo que no señalar estas cosas no contribuye a hacer que las cosas mejoren en el club. Suelo estar de acuerdo contigo y supongo que mañana pasaré página, pero las cosas no están funcionando como debieran.
Para poca salud, mejor muerto, dice el refran, y lo de Xavi, ni tenía presente, ni tenía futuro, ni nada de nada, o se lo cargaban ya, o se lo hubieran tenido que cargar a final de temporada, después de haber perdido 4 o 5 jugadores de nivel por el camino, sino más, ahora a recomponer el equipo y a preparar la transición pacífica y ordenada a entrenador de nivel internacional, y de paso este año lo que caiga, que no todo está perdido, estamos en todas las competiciones y no estamos tan mal.