La Galerna

El verano del 18

Han pasado 28 días desde el anuncio oficial de la marcha de Cristiano a la Juventus de Turín. 28 días que parecen 28 meses. Ya no se menciona a Cristiano por los alrededores del Bernabéu o de Valdebebas. En Real Madrid TV, se anuncia a todas horas el próximo Trofeo Bernabéu poniendo imágenes del gol de Marcelo a la Juve, o de los goles de Benzema y de Bale en Kiev ante el Liverpool, o de la celebración en Abu Dhabi del último Mundial de Clubs. Los goles de Cristiano (la célebre chilena en Turín, el penaltazo que supuso el pase a semifinales de la UCL, el gol de falta ante el Gremio) ya parecen no existir en nuestra televisión. Es como en la película de “Los diez mandamientos” de Cecil B. de Mille, cuando el faraón Sethi (interpretado por Sir Cedric Hardwicke), tras sentirse traicionado por el que hasta entonces era casi su hijo adoptivo, Moisés (Charlton Heston), por su origen hebreo, ordena que en todos los monumentos, estatuas y obeliscos donde aparecía el nombre de Moisés, éste fuese borrado para siempre, así como de todos los pergaminos para la posteridad.

En este verano extraño para el Real Madrid, el calor torrefacto que se desprende sobre el planeta ha provocado verdaderas crisis de histeria colectiva entre ciertos sectores del madridismo; no hay más que “darse un garbeo” por las sendas tortuosas y lacerantes de las redes sociales. Cualquier alienígena que se tomase la molestia de analizar los comentarios en Twitter sobre el verano madridista pensaría que Florentino Pérez ha decidido disolver el club para siempre, en lugar de comprobar que, efectivamente, el Real Madrid sigue siendo el campeón de Europa, el más laureado de siempre en Ligas, Copas de Europa, Mundiales de Clubs y, en definitiva, el Emperador del Mundo.

Primero fue el sobresalto de las palabras de Cristiano nada más conquistar la Decimotercera. Y luego llegaron una tras otra noticias a cada cual más deprimente. El adiós de Zidane, el fusilamiento sin piedad contra el club por haber tenido la osadía de fichar al seleccionador nacional español, la confirmación de la marcha de Cristiano. Y, según tantos y tantos gurús que circulan por las redes y que creen saber más que nadie, la confirmación de que no hay un plan B para atajar en parte las consecuencias de la salida del mejor goleador que ha tenido jamás el club y uno de sus dos mejores jugadores históricos. Las tertulias radiofónicos, ya sean de mañana o de madrugada, empiezan una y otra vez preguntándose dónde están los 50 goles por temporada que nos daba siempre CR7.

Por añadidura, hace poco aparecieron los rumores sobre la hipotética marcha de Modric. Ya da igual que el propio presidente, hace cuatro días, haya afirmado, ante un nutrido corro de periodistas, que el precio de Luka Modric es el de su cláusula, 750 millones de vellón, y que se va a quedar en el Madrid. Pues ni eso sirvió para amansar a los que gustan de rasgarse sus vestiduras a diario. El Real Madrid, durante este verano, parece más que nunca el muñeco de pim pam pum -no solo de la prensa patria-. Incluso mediocres como el entrenador del Inter, Spalletti, haciendo caso omiso de lo que afirmó Florentino Pérez sobre Modric, se permiten la licencia de afirmar que “el Inter está haciendo todo lo posible para fichar a Modric”. Se filtra que el Inter no quiere enfadar al Real Madrid y que por ello va a solicitar una cesión, y se está hablando de cantidades verdaderamente insultantes para el campeón de Europa, demostrando una franca falta de respeto para el club dominador del panorama futbolístico mundial.

¿Ya nadie respeta al club? ¿Es que todo vale? Entendamos que en estas semanas de piscina, chiringuito y helados de cucurucho poco hay que contar aparte de hablar de las bochornosas temperaturas o de las vacaciones de los famosos. Los amistosos veraniegos apenas sacian a los que están ávidos de noticias impactantes en forma de relumbrosos fichajes para rellenar los álbumes de Panini. Y el hablar de los éxitos notables de nuestros y nuestras waterpolistas, o nuestras jugadores de hockey o de la gran Carolina Marín dan apenas para unos breves segundos de satisfacción, dado el poco calado y escaso conocimiento que se tiene en España de estos deportes minoritarios.

Pero esa falta de noticias de alto interés no debería significar que aquí todo vale. En cierto modo, el club muestra menos firmeza que otros clubs competidores. Rummenigge se pone firme con la salida de su club de Lewandowski y todo el mundo pasa página. El Chelsea se niega a negociar por Hazard y punto. Por si acaso, y para no molestar a un club supuestamente amigo como el PSG, sí que el Real Madrid colgó sendos desmentidos a su supuesto interés por Neymar (cuando esto era “vox populi”) o por Mbappé. Pero nuestro presidente cierra de forma diáfana las puertas a una posible salida de Modric y los rumores no terminan de acallarse; el tema seguirá coleando días y días.

¿ya nadie respeta al real madrid? ¿es que todo vale?

La salida a este túnel de verano farragoso e interminable se acerca según nos aproximamos a la hora de la verdad, que es cuando comenzará la competición oficial. Día 15 de agosto. 21 horas. Estadio Le Coq Arena en Tallin, Estonia. Allí nos veremos las caras con nuestros –molestos– vecinos colchoneros. Esperemos que, para entonces, Modric haya hablado (sí, Luka, echamos de menos unas palabras tuyas sobre este asunto), y que la nueva libreta de Lopetegui siga ilusionando como en Maryland, ante la Juventus, con el entusiasmo de los nuevos como Odriozola, Lunin, Vinicius Jr., Reguilón y Fede Valverde, con la confianza que parecen estar recobrando Ceballos o Marcos Llorente. Por ahora, sin ese estilete en forma de 9 que muchos desearíamos (mi preferencia va por Timo Werner y luego estaría el retorno de Mariano Díaz) pero que no tengo duda que en el club también están pensando en ello. Y que alguien vendrá.

Esperemos que este verano del 18, que en algunos momentos se ha asemejado el dramático de Tennessee Williams “De repente, el último verano”, quede pronto en el olvido por sus sinsabores (las cicatrices por las marchas de Cristiano y de Zidane aún son muy dolorosas) y que el final del mismo ponga a todos en su sitio, con el Madrid conquistando un nuevo título con un equipo casi barbilampiño y con un proyecto nuevo y que a priori resulta muy esperanzador.

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