La Galerna

#PerfectSeason

#PerfectSeason: la temporada perfecta. Este era el logo de las camisetas con las que los integrantes del equipo de baloncesto recibían la Copa Intercontinental tras imponerse en São Paulo al Bauru. Y a fe que el Real Madrid ha completado la temporada perfecta, ganando todos los títulos en juego desde que hace exactamente un año se pusiera en juego la Supercopa 2014. Doce meses después, el Madrid es campeón de la Supercopa de España, la Copa del Rey, la Euroliga, la Liga Endesa y la Copa Intercontinental. A lo que hay que sumar que Sergio Llull, Sergio Rodríguez, Felipe Reyes y Rudy Fernández son además campeones de Europa con España. Un año sin duda inolvidable para el madridismo.

Se presentaba el Madrid al partido de vuelta de esta Intercontinental con la obligación de ganar por al menos dos puntos tras caer el viernes 91-90 en el mismo escenario y con las bajas de Rudy Fernández y Jeffery Taylor, descartado con una lesión muscular.

Salía en tromba el Madrid, lo que, unido al pésimo inicio del Bauru, pronto propiciaba que el marcador señalara un 12-0 que marcaría el inicio de un concierto de cámara para tres silbatos que yo, que llevo muchas horas de baloncesto a mis espaldas, no recuerdo haber visto ni tan siquiera en el Pabellón de la Paz y la Amistad de Atenas. Una encerrona en toda regla que maniató al Madrid a base de continuas faltas en ataque, pasos y otras infracciones, mientras a sus rivales se les permitía pegar como si no hubiera un mañana.

Así, del 12-0 se pasó al empate a 29, con la increíble expulsión entre medias del Chacho, castigado con dos técnicas en menos de 10 segundos y despedido de mala manera por el árbitro principal. Aún así, el Madrid supo mantenerse todo lo frío que se podía estar en estas condiciones e hizo valer la enorme diferencia de calidad entre ambas plantillas para mantener siempre el partido de su lado. Eso sí, cada vez que el partido amenazaba con romperse, el trío arbitral acudía al rescate para mantener al Bauru en la pelea.

Si a Sergio Rodríguez este tipo de partidos se le atragantan, y cuatro golpes seguidos en la misma jugada se convirtieron en su expulsión, es en cambio en encuentros así cuando Sergio Llull se mueve a sus anchas. Pese a un mal inicio de tercer cuarto, supo en todo momento mover al equipo y formó una sociedad que se presenta más que interesante con Trey Thompkins, que estuvo muy flojo en la primera parte pero firmó una segunda impresionante.

Jaycee Carrillo confirmó que llega finísimo al inicio de temporada y Ayón controló a placer ambos aros. Buenos minutos para Luka Doncic, que no parece tener 16 años. Menos participación tuvo Willy Hernangómez, que sólo jugó unos pocos minutos en la primera parte, con un par de muy buenas acciones.

Cuando al final del tercer cuarto el Madrid volvió a coger 9 puntos de ventaja, los árbitros decidieron que ya habían hecho suficiente. A partir de ese momento se vio la diferencia real entre los dos equipos y el Madrid se adueño del partido al ritmo de Llull y Thompkins. La diferencia llegó a acercarse a los 20 puntos para quedar fijada en los 12 del 91-79 final que dan al Madrid su quinta Copa Intercontinental.

Con estas 5 copas en 24 ediciones, el Madrid es el equipo más laureado también en esta competición, seguido con tres por el Ignis Varese de Dino Meneghin y el Akron Wingfoots, equipo de la ciudad natal de LeBron James y Steph Curry, integrante de una de las ligas semiprofesionales de Estados Unidos, la NABL, que, aunque suene exótico hoy en día, ganó consecutivamente las ediciones de 1968, 1969 y 1970. Hacía 34 años que el Madrid no ganaba este torneo, desde 1981. Torneo que desapareció en 1987, reapareció fugazmente en 1996 y ha cobrado nueva vida desde 2013.

Eso sí: si la FIBA, organizadora tras llegar a un acuerdo con la Euroliga, quiere que esto siga adelante, más le vale plantearse los criterios arbitrales, puesto que los clubes europeos no tardarán mucho en cuestionarse qué sentido tiene partir sus pretemporadas, hacer un viaje larguísimo a Sudamérica y sufrir encerronas como esta.

Si el torneo ha servido como preparación de los Juegos de Río, el panorama es desolador si al arbitraje sumamos los líos de la mesa de anotadores (3 minutos largos para revisar una jugada sin trascendencia) y el sofocante calor en un pabellón sin aire acondicionado. Mal vamos así.

Eso sí: el Real Madrid es campeón de la Copa Intercontinental 2015. La temporada perfecta se ha cerrado y la semana que viene empieza la siguiente.