La Galerna

Lucas Vázquez: cuando un gran suplente no da para titular

Hay una parte del madridismo que para defender a Lucas Vázquez expone su imagen dando vueltas a un balón sobre el dedo índice de camino a su lanzamiento de la tanda de penaltis de una final de Champions; el día que venga el Circo del Sol a Madrid, los visten de blanco y los ponen a jugar en mitad del Bernabéu. El extremo gallego es una de las dos herencias de Benítez (la otra fue el fichaje de Kovacic) y la única que queda en la plantilla. Aquel Lucas era un canterano simpático y voluntarioso, capaz de hacer daño a defensas cansadas cuando partía desde el banquillo: salía con el avituallamiento y una hoja de periódico para el pecho del equipo.

Pero a Lucas lo puso Solari de titular y le pasó como a esos buenos reporteros a los que premian con un ascenso y los nombran redactores jefes: desubicados, sin capacidad para el nuevo puesto, acaban empañando su trayectoria anterior. Un gran suplente no tiene por qué ser un buen titular igual que hay secundarios brillantes que no aguantarían el peso de protagonizar una película.

El madridismo que defiende a Lucas ensalza su capacidad para correr hacia atrás, obviando la cantidad de ocasiones que lo hace porque acaba de perder el balón. Si uno realiza el ejercicio de ver un partido del Madrid fijándose en el '17' blanco, le parecerá que alguien ha pulsado el botón de cámara lenta cuando el gallego entra en acción. Pocas veces Lucas mejora el ataque cuando el balón aparece en su posición y muchas comienza el Madrid a defenderse después de ese momento.

La otra facción madridista, que odia los malabares, sueña con la salida de Lucas del Madrid, en parte, para evitar la tentación de que el entrenador vuelva a ponerlo en el once. Esa actitud de romper con todo y deshacerse de un jugador que podría ser útil si mantuviese su rol anterior, se agrava por la comparación con el pasado reciente: hubo partidos de la última temporada en los que el único cambio en el once inicial con respecto el año anterior era el de Lucas por Cristiano. Y había quien no veía el fin de ciclo a pesar de que el apocalipsis los estaba devorando.

Con la lesión de Asensio, Lucas es uno de los favoritos para ocupar la banda derecha mientras que sus detractores se desesperan y les faltan dedos para enumerar alternativas mejores: Brahim, Kubo, Vinicius, Rodrygo, James, Bale y hasta la última: la propuesta repentina para la contratación de Jadon Sancho después de su espectacular actuación en la Supercopa alemana. El madridismo (tanto los que quieren a Lucas como los que no) es así: acusa al club de no tener proyecto mientras es capaz de pedir el fichaje de Joao Félix o de Jovic durante un Benfica-Eintracht de Europa League en función de quién marque el último gol.

"Se habla mucho de quién se va y en el vestuario a veces nos reímos", dijo Lucas Vázquez después de uno de los últimos partidos del Madrid la temporada pasada. Y es que hay veces que es mejor aguantarse la risa, aunque haya que hacer malabares para ello.

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