La Galerna

Los portanalistas son (los) padres

Buenos días. ¿Qué tal se han portado sus Santísimas Majestades? En la redacción de La Galerna han dejado lo siguiente:

-Para Ramón Álvarez de Mon, un transistor de los de toda la vida para oírse a sí mismo revolucionando la radio deportiva española preguntando a Joan Gaspart por el caso Soulé o haciendo las cuentas que nadie hace sobre las finanzas del Barça. El transistor es antiguo porque lo posmoderno solo se capta bien desde la tradición. Un periodista-no periodista que hace sus deberes, señores.

-Para Mario de las Heras, un chequeo médico completo dentro de un tubo de resonancia magnética donde suena perennemente U2, así como un polo amarillo piolín para emular a Xavi votando.

-Para Antonio Escohotado, una biografía de Miguel Reyes, utillero del Nacional de Montevideo a principios del siglo XX.

-Para José Luis Llorente, un diccionario de anglicismos.

-Para Athos Dumas, las obras completas de Winston Churchill y las de su abuelo (el de Athos, no el de Sir Winston).

-Para Jesús Bengoechea, un mapa De Burgos para buscar a su primo y decirle tres o cuatro cosas.

-Para Fred Gwynne, un pack de intervenciones televisivas del Lobo Carrasco, titulado "Homilías del balón". Rafa Moreno hierve de envidia ante la dádiva de los magos al monstruo.

-Para Alberto Cosín, un ordenador de ciento y pico GB para el duelo definitivo entre la memoria del hombre y la de la máquina.

El resto de colaboradores de La Galerna no quieren que sepáis qué les han traído los Reyes, y no os queda más remedio que respetar su privacidad. Al fin y al cabo, y a diferencia de nosotros (los abnegados y anónimos portanalistas), esta gente tiene cara y nombre, así como un prestigio que mantener. No así nosotros. Los portanalistas somos vanos fantasmas de niebla y luz, como decía Bécquer. Por más que hace años que suplicamos a Melchor un nombre, proseguimos en la sombra. I'm your meanest thought, I´m your darkest fear, como cantaba aquel hombre invisible de Queen. Quién pudiera ser, amigos, lo que se dice ser, aunque solo fuera para ostentar los privilegios de la mediocridad. Pero nos conformamos con contaros estas cosas desde el discreto segundo plano de nuestra inexistencia. Los portanalistas no existimos. Somos los padres.

Hecho incompleto recuento de los presentes que los Reyes han dejado en La Galerna, vamos ahora a otras redacciones. Vamos a ver qué regalos han depositado Melchor, Gaspar (no confundir con Gaspart) y Baltasar en los zapatitos de los 4 jinetes del Apocalipsis que día a día protagonizan esta sección.

-En la redacción de Marca, a pesar de que se han portado relativamente bien en 2017, han dejado también un poquito de carbón. Aún se recuerda en Oriente la cara de mosqueo de Melchor al ver aquello de "Apoteósico" en referencia al aytekinazo del Barça ante el PSG. Gaspar (y también Gaspart, que tiene amigos en todas partes) han logrado atemperar el pronto del más vikingo de sus Majestades y al final han sido relativamente benévolos con los de la Hernia.

-En As han dejado un vale. Ya sabemos que los vales tienen pinta de deberes no hechos y no suelen gustar, pero es que en este caso se trata de un vale que vale (valga la redundancia) por un director nuevo. Es canjeable (se dice) a partir de febrero. Es un vale que puede valer por la senda de retorno a la cordura. Y eso sí que vale.

-En Sport y Mundo Deportivo han dejado carbón a espuertas. Carbón de Tabarnia, si lo hubiere. No hace falta dar más explicaciones.

Decíamos antes que los portanalistas son los padres. Lo decíamos un poco hablando al pedo, pero no tanto si quitamos el artículo. Los portanalistas (algunos de ellos) son padres, eso seguro, de manera que os tenemos que dejar. Hoy, más que en las portadas, que a continuación os mostramos porque querréis (o no) verlas, nos toca fijarnos en las instrucciones de montaje de un lego.

De un bendito lego, para ser más exactos.

Feliz Día de Reyes.

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