La Galerna

La receta para ganar la Liga

Durante la estancia de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, era habitual que el equipo blanco fuese el equipo más goleador, sin embargo, la cosecha liguera fue bastante mediocre a tenor de las dos únicas ligas ganadas en las nueve temporadas que jugó el portugués como madridista. El equipo llegaba al gol con facilidad, pero se exigía un número ingente de goles dado que también recibía muchos. Aquellos partidos en los que la portería se veía menos grande, el equipo no solía contar con el seguro de vida que supone tener la propia puerta a cero. Un factor trascendental para ser competitivo, sobre todo en competiciones regulares.

Es bien sabido que, tras la marcha de Cristiano del Madrid, el luso también se llevó consigo la orgía goleadora de la que disfrutamos los blancos estas temporadas, los célebres 50 goles por año que tanto se citan en los malos momentos. La temporada pasada dejó ver las primeras consecuencias: la media de goles descendió estrepitosamente, pero además el equipo seguía encajando muchos tantos. Un Atlético de Madrid, todavía menos goleador volvió a quedar por encima de los blancos en la clasificación, gracias al cerrojo impuesto en su portería.

La vuelta de Zidane supone recuperar a todos los efectos el propósito de ganar la competición de la regularidad. El técnico francés ha confesado en numerosas ocasiones que le obsesiona el campeonato doméstico y es perfectamente consciente de que ya no cuenta con el capital goleador de su anterior etapa. Benzema está contribuyendo de forma sobresaliente, pero los números ofensivos del equipo distan todavía mucho de los registros obtenidos durante la década. La consigna, pues, parece clara: para competir la liga es imprescindible empezar a recibir menos goles.


Una de las prioridades de Zidane siempre fue la de construir un equipo sólido. Zizou ha reconocido la influencia que ejerció sobre él, como entrenador, Marcello Lippi y el fútbol italiano. Bloques graníticos que parten de la base de una buena defensa, como le gustaba pregonar a Fabio Capello. Y este Madrid guarda, en este sentido, un recuerdo a aquel primer Madrid del pater con dos centrocampistas muy batalladores, como son Casemiro y Valverde.

Desde el 3-0 en París, el Real Madrid ha disputado 14 partidos en los que ha recibido sólo 9 goles (solo seis de ellos en jugada, ya que 3 fueron de penalti). De esos 14 partidos, 8 han acabado con la puerta a cero. Tras esta racha, el Madrid es el tercer equipo menos goleado en Liga con sólo una diferencia de 2 goles con respecto al equipo menos goleado, el Athletic de Bilbao, y con 5 menos que el F.C Barcelona, un equipo que acostumbra a superarnos en este aspecto desde hace tiempo. Es de esperar que los de Zidane continúen la buena línea mostrada en noviembre y cada vez produzcan más goles, pero albergar la esperanza de muchos partidos con la portería inmaculada, permite sobrevivir sin error a varios partidos poco lucidos en ataque. El 1-0 da tantos puntos como la goleada y ante el Barça de Messi y Ter Stegen, uno debe competir con todas las armas.

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