La Galerna

La Galerna cumple 4 años

Cumplir años siempre es motivo de celebración. La Galerna alcanza su cuarto aniversario de vida, en este siempre agitado universo digital, y ello es señal de que están haciendo las cosas bien. Y no me extraña, porque sé que en la sala de máquinas del proyecto, alimentando la caldera de manera infatigable y entusiasta, hay un grupo de buenas personas. Y eso es una garantía de éxito.

Soy un habitual seguidor de La Galerna, no tanto por mi compulsiva pasión lectora, ni por la obligación profesional de tener bajo el radar todo lo que de una forma u otra tiene que ver con nuestro sector, sino por el saludable hábito de escuchar todas las opiniones respecto a nuestro trabajo. Es ahí, en ese convencido ejercicio de autocrítica diaria, donde encaja mi paseo matutino por el Portanálisis.

La portada es nuestro escaparate al mundo, no solo al kiosco, y me gusta conocer el efecto de la misma. Aunque la respuesta en el kiosco es el fin último (y satisfactorio: MARCA es el periódico más leído de este país, acumulando a diario más lectores que la suma de todos nuestros competidores), ahora disponemos de otros canales interesantes para conocer la opinión de la audiencia. Para mí, uno de los principales es el Portanálisis.

Esta sección de La Galerna me genera siempre una reflexión. Sus críticas o sus elogios me resultan provechosos y enriquecedores. Como es entendible, discrepo en numerosas ocasiones, pero me hacen entender el pensamiento de una parte muy importante de la sociedad ‘futbolera’ de nuestro país.

Leo a diario el análisis, expresado con una prosa y una elegancia notables, tan lejos de la furia, el ruido y el insulto grosero y sin argumentos que –tristemente- ha invadido esta sociedad a través de las redes sociales, y siempre lo encuentro útil. Me hace pensar, a veces dudar (palabra esta última de la que todo el mundo parece renegar y que el maestro Borges decía que era uno de los nombres de la inteligencia) y otras veces me hace reafirmarme en lo publicado. Pero en todas las ocasiones concluyo que esos minutos han merecido la pena. Aunque solo fuera por el placer de leer un texto exquisitamente escrito. O por ese romántico ideal, que procuro mantener activo, de que la vida es un constante aprendizaje y de todo se extraen enseñanzas.

Tengo en cuenta, obviamente, que son reflexiones vertidas desde el indisimulado color madridista que rige la línea editorial de La Galerna, por lo que están revestidas de un (honesto y respetable) barniz de subjetividad. Pero esa circunstancia no limita la, necesaria creo yo, obligación del periodista de escuchar y, llegado el caso, aceptar la crítica.

Los tiempos en que la comunicación era unidireccional forman parte del pasado. Las audiencias siempre han tenido ‘voto’ (lo expresaban y lo expresan a través del consumo o no del producto periodístico) y ahora también tienen ‘voz’. Es la era digital, que tantas cosas buenas ha traído.

Entre ellas, la de poder contar con un producto como el Portanálisis, cuyas críticas escucho con serenidad aplicando la recomendación de Cicerón: “Estemos siempre a punto para contradecir sin obstinación y dejarnos contradecir sin irritación”.

Feliz cuarto aniversario, galernautas.

 

Juancho Gallardo (Director de MARCA)

 

Salir de la versión móvil