La Galerna

¿Hay vida más allá de Casemiro?

Zinedine Zidane hizo indiscutible a Carlos Henrique Casemiro cuando apostó a que la BBC salvase la temporada 15-16. Desde entonces, aun saliendo el tridente atacante del once titular en los dos siguientes cursos, el mediocentro brasileño continuó siendo fijo en los esquemas blancos con independencia de su estado de forma o de los compañeros que le acompañasen en los interiores. Su jerarquía, calidad defensiva y capacidad para hacerse enorme en grandes citas le convirtieron en muy poco tiempo en uno de los mejores mediocentros del mundo.

La jerarquía defensiva de Casemiro está más que contrastada, aunque con balón el Real Madrid necesita algo más en el primer pase.

Dicho esto, y en base al contexto en que Casemiro ha funcionado, en muchos casos, se ha defendido su carácter de titularísimo por la necesidad de contar con un jugador muy específico que pudiese equilibrar el sistema. Como si el rendimiento defensivo colectivo fuese dependiente de un único jugador, han sido habituales las conclusiones a favor de su figura fundamentadas sobre derrotas del equipo cuando el brasileño se ausentaba del once. Sin embargo, no lo han sido tanto aquellas que, en mayor o menor medida, podían verter alguna crítica hacia su fútbol en tramos en los que el Madrid necesitó otras cosas en el vértice inferior de su triángulo de mediocampistas.

Si hacemos un leve barrido por el panorama europeo, o al menos por los equipos de élite que vienen funcionando bien, podemos decir que no encontramos un único tipo de mediocentro. Desde especialistas sin balón (Kanté) hasta especialistas con él (Pjanic o Jorginho), pasando por perfiles más mixtos con capacidad para, de una forma u otra, destacar en ambas fases del juego (Busquets, Rodri o Fabinho) el panorama demuestra que no todos los grandes cuentan con un “Casemiro” en su sistema. Es cierto que la técnica de pase del ‘14’ blanco es depurada en cuanto a ejecución se refiere (especialmente en largo) pero su agilidad mental (capacidad para decidir en poco tiempo) y de movimientos (capacidad para girar cuando es presionado) le alejan considerablemente de ser un referente con pelota en la posición. Y, en las dos últimas temporadas, el equipo ha necesitado en ciertos momentos ese algo más que Casemiro no puede dar. Se trata de un especialista defensivo de los que marcan época, aunque, y esto es una valoración personal, el Real necesita que su mediocentro sea bastante más capaz en el aporte ofensivo.

Hay ocasiones en las que Casemiro obliga al Madrid a secuencias muy raras en salida de balón.

Entrando a analizar un poco el funcionamiento de la CKM, es cierto que la ‘C’ ayuda mucho a ese equilibrio sin pelota tan necesario, aunque, de igual forma, con ella sucede algo muy distinto. Ha sido habitual ver en los últimos años como Toni Kroos y Luka Modric (a veces solo el alemán, en otras también el croata) acudían a la base de la jugada para ayudar en salida, lo que conllevaba que el brasileño abandonase la zona y se quedase flotando por delante de ambos. Su incapacidad para perfilarse y desmarcarse correctamente para generar una línea de pase hacían que, cuando esto sucedía, el Madrid tuviese que iniciar el juego con, en la práctica, un futbolista menos de medio campo en adelante. De esta forma, la medular adolecía de falta de profundidad y escalonamiento entre sus piezas. En definitiva, ese equilibrio del que siempre se habla que Casemiro aporta, en ataque no era tal siempre.

Pero, ¿existe alguna propuesta que permita al Real sobrevivir sin ese perfil en el mediocentro? Echando la vista atrás, queda demostrado que sí. Si el equipo jugó allá por finales de 2014 el mejor fútbol en mucho tiempo con Modric, Kroos y James en mediocampo (o añadiendo a Isco a la ecuación cuando Bale era baja), nada hace pensar que no pueda hacerlo otra vez con una configuración que, ajustando algunos matices, se base en principios similares. Aquí habrá quien remarque como en ese año el conjunto merengue se cayó en la segunda vuelta y acabó sin títulos, aunque, como de costumbre, es injusto acudir a los resultados omitiendo el contexto. Un contexto que fue de la mano a unas duraderas lesiones de Modric y James en el tramo final de temporada. Ante la Juve, por ejemplo, en aquel partido de vuelta, los blancos se quedaron a dos remates desacertados de repetir final de Champions, en un partido en el que el centro del campo lo ocuparon Isco, Kroos y James tras la baja de Luka. Vale también recordar el partido del Camp Nou en el que los de Ancelotti se jugaban seguir vivos en Liga. Se perdió 2-1, sí, pero se hizo en las áreas, después de haber dominado totalmente el encuentro con Modric, Kroos e Isco haciendo de Busquets, Xavi e Iniesta en su propio estadio.

Si se acierta en el tercer componente del mediocampo, colocar a Kroos, Valverde o, especialmente, a Modric en el mediocentro podría darle al Madrid una dimensión superior.

Lo que pretende exponerse con esto es que en el Santiago Bernabéu ya se han probado configuraciones del estilo con buen rendimiento. Seguramente, cinco años después, Modric (por físico) y Kroos (por aptitud) no estén para replicar eso al cien por cien, aunque la correcta elección de un tercer acompañante puede ser determinante de cara a conseguirlo y buscar un mayor equilibrio ofensivo que palie esos déficits que la CKM ha sufrido recientemente. Con Casemiro en el once el sistema rendía bien si necesitaba acularse cerca de su área pero un nuevo ecosistema táctico en el que el colectivo defendiese hacia delante podría beneficiar enormemente a Toni y Luka. Y si en ese ecosistema se añade un interior que, además de la calidad técnica exigida, sea capaz de aportar recorrido y poderío físico (¿Paul Pogba?) para lucir en este nuevo sistema táctico, el Madrid podría ver potenciado su juego. En plantilla Zidane tiene las cartas de Kroos, Modric y hasta Fede Valverde para construir otra identidad desde su mediocentro. La última temporada del alemán no es demasiado halagüeña de cara a su vuelta al epicentro del centro del campo, aunque un equipo eminentemente dominador encontraría pocos mejores que él para mandar ahí. Valverde, por su parte, tiene techo para acabar afianzándose en la posición a poco que pula ciertas cosas pero, a día de hoy, la reconversión de Luka parece lo más fiable. Se trata de un puesto en el que en el pasado ya dejó alguna gran exhibición y que puede alargarle la carrera al máximo nivel. Al fin y al cabo, se trata del que mejores facultades defensivas en cuanto a colocación y robo tiene de los tres, además de que retrasar unos metros su fútbol le privaría de los tremendos esfuerzos físicos que este año ha tenido que realizar.

Desde 2015, Carlos Henrique se ha erigido como un pilar fundamental de un Real con varias particularidades. Ahora, el Madrid de Zidane 2.0 parece poder construirse en base a otras premisas y es por ello que, quizás, Casemiro no necesite ostentar la etiqueta de indiscutible que hasta ahora ha tenido. Hay otras formas de crear equilibrio y con lo que ya hay unido a ciertos nombres que están sonando parece poder hacerse realidad. ¿Creerá Zizou en edificar su proyecto 19-20 sobre un nuevo cimiento? A fecha de hoy la respuesta es complicada de aventurar pero lo que sí está claro es que tiene paleta para correr el riesgo.

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