La Galerna

Final feliz (?!?!)

Buenas tardes. Hagamos un poco de fútbol-ficción. Nuestro colaborador Quillo Barrios lo hará dentro de pocas horas en su estreno en los podcasts de La Galerna con una intervención prodigiosa, pero aquí también queremos ejercer nuestra cuota de imaginación en materia de hipótesis futboleras.

El Real Madrid es eliminado en la fase de grupos de la Champions. Al año siguiente, es eliminado en octavos de final de la misma competición. En el transcurso de esa segunda temporada, se produce un roce entre Zidane y Keylor Navas que adquiere relevancia pública. Unos cuantos días después de sellarse el fracaso (pues no de otro modo lo calificaría la prensa) en Champions, Zidane y el extraordinario portero tico sellan la paz con un apretón de manos público. ¿Alguien en su sano juicio concibe la hipótesis de que la prensa deportiva nacional titule (insistimos, a escasos días del fiasco) "Final feliz"?

El fútbol-ficción es lo que tiene: te permite, entre otras cosas, apercibirte -por si una vez más hiciera falta- de la apabullantemente doble vara de medir que rige para la prensa entre el Real Madrid y el resto de equipos en general, si bien con especial mención (ya que en ese tema andamos) para la selección nacional, que es un poco el Atleti internacional de la canallesca patria en tanto en cuanto genera amor sin freno pero no un amor que apareje el menor nivel de exigencia, o no al menos la exigencia de mantenerse en la cúspide que persigue al Madrid como el más sarnoso sabueso sigue el camino del zorro. El Madrid es todo lo contrario a la selección: cada vez genera más exigencia por parte de los medios (una exigencia fiera, despiadada, torticera), y cada vez genera menos amor. Tan poco amor, tan poco, que casi podríamos llamarlo odio.

Pero la selección es otra cosa. "Final feliz" porque el entrenador y el portero se han dado la mano, qué importa si una semana después de rozar el ridículo en una Eurocopa que sigue a un completo ridículo en un Mundial que a su vez sigue a un sonrojante ridículo en una Copa Conferaciones. Aquí no hay exigencia. Aquí lo que importa es la sonrisa, sea esta profidén o no. Lo que importa, sea cual sea la magnitud del descalabro, es que los equivalentes a Zidane y Keylor Navas se ajunten de nuevo, cosa que ni siquiera (escuchen a Jesús Bengoechea, lean a Mario de las Heras) debemos tomar al pie de la letra.

Por lo demás, prepárense para la excomunión levantina de turno, a cuenta del presunto interés por un André Gomes que brilla con Portugal, ya en las semifinales de la Eurocopa. También por lo demás, As le dedica su portada a Bale, héroe de Gales, con artículo de Roncero incluido. Nos obliga otra vez el eximio columnista de la Ouija a parafrasear groseramente a Bécquer, en una de nuestras rimas predilectas: "Los suspiros son aire y van al aire / Las lágrimas son agua y van al mar / Dime, Tomás, cuando el oportunismo se impone, los "Chaval, te estás riendo del Madrid" / sabes tú a dónde van?"

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